Llego a mi casa a las cinco de la tarde. Hemos tenido almuerzo de pescado fresco a la espalda viendo el mar, paseito entre las rocas en un tramo costero aun sin turistizar y llegada a la ciudad tras descartar una sesión de cine. Subo a casa con la tarde del domingo que se me ofrece para "il dolce far niente"; ¡qué delicia!
Abro El País para atacar el sudoku samurai pero ... ¡COOOÑO! Faltan las hojas centrales. Me entra un subidón de mala leche. Vuelvo a revisar el periódico, página a página, por si se hubieran traspapelado. Pero no, no están. Está el ilegible suplemento de negocios, pero alguién mangó el del domingo, con los pasatiempos y el sudoku que me entretiene durante una horita larga. Hago el de todos los días, pero no es lo mismo. Me han estafado ... ¡mierda!
Y luego (ahora) me pregunto que por qué me ha jodido tanto. Pues -me digo- porque algo que me apetecía hacer me lo han impedido. Vamos, que una rabieta de niño chico. Porque mira que es fácil conseguir sudokus, si eso fuera lo que quisiera. Pero no, yo iba a hacer el samurai de El País. Así que nada, que sigo teniendo algo de chiquillo malcriado. ¿Será ese el famoso niño interior? En todo caso, ya lo he calmado y mandado a dormir.
Y, en otro orden de cosas, el tema estrella del almuerzo de hoy ha sido la princesita de mi post anterior. Es que almorcé con una de las afectadas por su majestad. En fin, que cotilleo puro, oiga.
de todas formas siempre es bueno que aflore el nino interior ...
siguiendo con la princesa, yo creo que princesa se nace, no se hace ... pero todos los reinados se terminan tarde que temprano ... nomas falta mirar la historia...
un beso, y otro para tu chiquillo malcriado ...
No sé por qué, todas las princesitas que me he encontrado en mi vida, han caído de pié y han encontrado tronos, uno detrás de otro.
Y alguna vez me pregunto si a ser princesa se nace ¿o habrá forma de aprender?
Un beso





