Hoy he almorzado con una amiga que es madre de una niña y un niño, de tres y casi dos años respectivamente. Hablábamos de la pérdida o degradación de los vínculos en una pareja, comparando vivencias propias (ella está en trance de separación); de ahí pasamos a la desaparición (¿definitiva, temporal?) de la atracción sexual; luego directamente a temas de sexo. En esta materia la conversación fue derivando hacia las diferencias en la búsqueda-obtención del placer (del orgasmo) entre los hombres y las mujeres, conviniendo que, probablemente, las cosas debían ser bastante distintas según las edades (por cierto, mi amiga media la treintena; significativamente más joven que yo, vamos). Ella sostiene que toda mujer, salvo que no conozca su cuerpo (que no se masturbe), ha de saber guiar la relación sexual para obtener el máximo placer.
Y así, al referirnos a la masturbación femenina, me ha contado cómo su hija, desde hace unos seis meses, se ha convertido en una asidua practicante. Parece ser que el descubrimiento fue debido al roce del arnés del asiento infantil del coche. A partir de ahí, todos los días, especialmente antes de dormirse, se hace su pajita con la mayor naturalidad del mundo.
Por supuesto en esto de la naturalidad mucho han tenido que ver sus padres. Parece ser que los primeros días la niña estaba entusiasmada con su descubrimiento y, en cuanto no tenía las manos ocupadas, se dedicaba al asunto. Lo hacía delante de quien fuese, lo que enseguida supuso que la abuela se "escandalizara" y le dijera que eso no se hacía. Entonces, los padres hubieron de explicarle que eso no era nada malo pero que mejor no hacerlo delante de otras personas que no fueran ellos.
El caso es que, con el pasar de los días, ha empezado a integrar la práctica en su cotidianeidad y a ir enriqueciéndola. Le gusta masturbarse cuando han acabado los jaleos del día y no hay "obligaciones" por delante. Así, poco antes de que sea el momento de "niños a la cama", la muchachita se acurruca con sus padres y les va pidiendo que le hagan cariñitos, especificando con absoluta precisión dónde y cómo quiere cada caricia. Para su madre, está clarísimo que lo que hace es irse calentando, recrearse con los preliminares tan importantes en una relación sexual adulta. Luego es llevada a la cama y sigue los jueguecitos con alguno de los padres, hasta un momento en que ella misma le dice al progenitor de turno: ¡váyate ya! La fase final de la masturbación, consistente en el frotamiento y presión de la mano completa (no el dedo) sobre el clítoris la prefiere hacer a solas.
Parece ser que, según las consultas pediátricas, el descubrimiento de la autoprovocación del placer sexual a tan temprana edad no es algo anómalo. También parece que lo más frecuente es que la afición se le pase en poco tiempo, para volver a recuperarla en la preadolescencia. Yo no tengo ni idea, porque nunca he sido niña ni supe nada de esta parte de la vida de mis hermanas ni he tenido hijas. Quizás por esta ignorancia personal, no ha dejado de sorprenderme lo que me ha contado mi amiga, quien está segura de que su hija, cuando le toque, será una mujer que sabrá disfrutar de las relaciones sexuales. Así sea.
En estos días estoy especialmente sensible auditivamente; de ahí que me apetezca subir canciones, vengan o no vengan demasiado a cuento. Dado el tema de este post, la canción que enlazo de Bebe resulta bastante obvia, además de conocida por reciente. Seguro que el otro archivo de audio (no es una canción) es menos conocido, pero pensé que había que compensar con el lado masculino (y además me resulta divertido lo que dice Facundo).
Besos
(me hizo recordar algo que me conto Nahuel de su hijita de apenas 5 anios, pero creo que lo hare tema de algun post...)
besos...





