Luis ha llamado esta mañana para despedirse. Palabras textuales que han adquirido todo su radical significado. Tiene cáncer de pulmón muy avanzado, con metástasis en un riñón y en el cerebro. Hace mes y medio notó los primeros y hasta ahora únicos síntomas: tos molesta y persistente; hace quince días, unas primeras placas pedidas por el neumólogo mostraron el tumor pulmonar; hoy ha recibido los resultados de las restantes pruebas: las metástasis.
Ingresará mañana en un gran hospital para recibir quimio y radio en la cabeza. Dice que no quiere ver a nadie. Llamó con el móvil desde una terraza, mientras tomaba unas cañas. Se estaba despidiendo, dijo, del aire de fin de agosto, de los árboles cercanos a su casa, de los ruidos del tráfico urbano. No quiere ver a nadie, aunque su mujer quiere estar con él todo el tiempo.
Llevaba tiempo deprimido, atormentado. Hay quienes me han dicho que el cáncer deprime (antes de saber que se tiene); hay una amiga, en cambio, que piensa que la depresión invoca al cáncer. El cáncer, al fin y al cabo, somos nosotros mismos destruyéndonos. ¡Qué más da!
Conociéndole, creo que Luis quiere vivir consigo mismo su muerte, quiere averiguar algo, alcanzar algo (no me pregunten qué) antes de cerrar el kiosko. Está absolutamente seguro que va a morir en pocos meses; por eso se despide. Ahora me dicen que llevaba mucho tiempo sintiéndose triste, diciendo que intuía que moriría pronto.
Me parece terrible estar convencido de que en pocos meses vas a morir. Lo pienso pero no soy capaz de salir del plano hipotético. ¿Qué haría yo? No lo sé, no tengo la menor idea.
Pienso en él y me descubro asumiendo que no voy a volver a verlo. Así que la despedida me ha calado; la he creído con las tripas, que son las únicas creencias válidas. Y noto una pena densa que me llena por dentro ... Y resignación, resignación triste ... Y dolor, dolor de muerte que empiezas a reconocer como propio. No sé ni identificar lo que siento, ¿cómo pretendo describirlo?
"Y noto una pena densa que me llena por dentro ... Y resignación, resignación triste ... Y dolor, dolor de muerte que empiezas a reconocer como propio. No sé ni identificar lo que siento, ¿cómo pretendo describirlo? "
Me ha llegado al alma, es lo mismo que siento cada vez que me entero de algo así. Y últimamente son muchas las veces.
Un abrazo.
Un beso
Saludos





