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Cartas desde La Alhambra
Acerca de una de las ciuades más bonitas del mundo: Granada, la reina mora.
Acerca de
Mi nombre es Ana Isabel, alias "la plegue". Éste es el primer blog que hago, pero, por la experiencia, creo que no será el último. Estudio 3º de Periodismo y éste es un trabajo de prácticas de Producción Periodística. Espero que podáis disfrutar leyendo tanto como yo haciendo estos artículos para que conozcáis un poquito más mi Granada.
Sindicación
 
¿QUÉ LE VAS A PEDIR.......A PAPA NOËL?
¿Perdonen?¿Me he perdido? Tenía calculado que los rincones de Granada se llenarían del espíritu navideño al empezar el mes de diciembre. Lo que pasa es que este año los españoles nos hemos debido de portar muy, muy bien; porque el pasear por calles inundadas de adornos navideños y de comercios que nos venden los tradicionales productos de estas fechas, no es sólo cosa de granadinos, sino que España entera se contagia de esta plaga. Así que, ciudadanos, alégrense porque la Navidad comienza a mediados de noviembre.

Navidad, Navidad, dulce Navidad... Qué bonito todo. Granada siempre está preciosa, pero con los farolillos y luces de colores aún brilla más cuando cae la noche. Ya empiezan a sonar los villancicos... los niños ya piensan en los Reyes Magos, aunque no será hasta más de cincuenta días después cuando puedan abrir sus regalos: el esperado 7 de enero.

Voy a decir algo que quizás es demasiado contundente, pero creo que no me equivoco al afirmar que LA NAVIDAD ESTÁ MUERTA. Muerta, incluso, en ese lugar tan mágico como es Granada.

En Granada se han abierto nuevos comercios, como es el caso del nuevoCarrefour en el Kineápolis. Cada vez se inicia antes la carrera de los productos navideños, de la competencia por obtener mayores beneficios; la ilusión de un niño al mirar un juguete no es significativa, sino cuánto estén dispuestos sus padres a pagar por conseguir cumplir los deseos de sus hijos. ¿Qué es entonces la Navidad? Desde luego no es la celebración del nacimiento del Hijo de Dios; es la celebración de los comercios ante la inminente oleada de dinero.

¡Vamos todos a las tiendas! Cuanto antes mejor. Qué más da si estás lleno del verdadero espíritu navideño o no. Dejaremos a un lado lo maravilloso del olor a castañas y "papas" asadas que embriagan la plaza de la Fuente de las Batallas o el Paseo del Salón; también a los ancianos vendiendo lotería y a los villancicos tradicionales de la Plaza Bibrambla y de la calle Reyes Católicos, así como al alumbrado que acompaña a la solitaria luz de La Alhambra por las noches.



No nos queda más remedio que rendirnos a lo dulce del turrón y de los bombones; no tenemos más remedio que dejarnos engatusar por las palabras y anuncios de los vendedores, olvidando que la Navidad es una cosa de niños, de inocencia y alegría familiar, y no una cosa de adultos que vacían sus carteras mucho más por encima de lo necesario.

Los niños ya no esperan a los Reyes Magos; demasiado tarde llegan como para aguantar a ver el árbol lleno de regalos, y más cuando ésta época inunda nuestras ciudades más temprano cada año. Ahora es Papa Noël, el viejito gordo y bonachón vestido por la marca Coca-Cola, el que trae las ilusiones a los menores de la casa. Los Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, se han quedado guardados en el último rincón de un cajón, como mucho en un Belén, junto a las antiguas cartas enviadas al no menos famoso Ratoncito Pérez..


 
ESTAMOS EN BOCA DE TODOS
Hasta ahora sólo han aparecido en esta página palabras que aluden a la belleza de Granada. He descrito una pequeña parte de su embrujo a todo aquel que se sumerge en sus calles y su naturaleza. Aunque al pasear parezca que el tiempo se suspende en el aire de tiempos pasados y de mezcla de culturas, la evolución de la sociedad también pasó por mi ciudad.


Mi tierra ha dado grandes personajes a la Historia de España, grandes artistas. Pero no todo es de color de rosa. La sociedad, en verdad, está compuesta por un mosaico de colores. Al encender el televisor, y esto pasa en todo el mundo, los programas del corazón inundan nuestras pantallas. Ya no son los toreros o los cantantes de la copla los que ocupan las portadas de las revistas. Ahora tenemos una nueva generación de famoseo. ¡Pasen y vean, señores, el gran espectáculo!



Últimamente veo que el nombre de mi ciudad aparece con bastante frecuencia en los medios de comunicación. Estamos en noviembre y no es precisamente de la poca nieve que hay en Sierra Nevada de lo que se habla. No hace mucho escuché que el director de un colegio había sido encerrado en su propio despacho. El padre de un alumno castigado no estaba muy de acuerdo con esta decisión tomada por el director. Me reí por la locura que anda suelta y que se amarra a cualquier persona que pilla desprevenida. Mi sorpresa llegó cuando vi que ese director había sido mi profesor de matemáticas y que todo había sido en mi instituto, en mi pueblo, en la periferia de Granada. A finales del mes de octubre en el pueblo de Jun, unos gitanos habían ocupado unos pisos. Y lo mejor para el final: séptima edición de Gran Hermano. ¿Os suena el nombre de Inma, una chica de Guadix? Si véis la televisión o compráis las revistas semanales con frecuencia, seguro que la conocéis. Aunque ya tuvimos también rondando por este programa a una tal Sonia, que ahora hace, o intenta hacer, de periodista en algunos canales locales.

Es gracioso cuando en medio de un grupo de amigos salen conversaciones acerca de la maravillosa vida de nuestros famosos. Más gracioso es cuando uno de los amigos dice "eh, tú, ¿habéis visto lo de los gitanos esos?. Estos del sur...el calor...es lo que hace". O mejor aún: "otra vez la pesadilla de Gran Hermano. ¿Has visto las pintas de los de este año? La de Granada esa es un travelo...si es que hay más cateto por allí...". Lo más gracioso es cuando el que está opinando se entera de que hay un andaluz en el grupo, sobre todo si el sujeto en cuestión es de la provincia de Granada.

Las risas que puedan provocar unos granadinos por destacar en este fabuloso campo no me afectan. Alguna vez escuché que en esta vida hay que destacar en algo, ya sea por bueno o por malo; lo importante no es pasar desapercibido. Personalmente, tengo mis reservas respecto a esta afirmación. Lo que sí me afecta es que una ciudad tan mágica y encantadora como Granada destaque en número de muertes por accidentes laborales en toda Andalucía; en total, 32 son los fallecidos, 18 de ellos pertenecientes al sector de la construcción.

En el pódium de la gravedad del accidente en España, Granada se lleva la medalla de bronce. La semana pasada Almuñecar fue noticia por el trágico suceso que tuvo lugar allí: un accidente laboral, registrado en las obras de la autovía del Mediterráneo, donde fallecieron seis obreros. En este mismo tramo ya van tres accidentes en lo que llevamos de año. En el mes de agosto ya habían aumentado, en Andalucía, los accidentes laborales alrededor de un 9% con respecto al mismo período del 2004. ¿Tolerancia a la sinistralidad laboral? ¿Incumplimiento en las normas de prevención? ¿Subcontratación? ¿Escasa depuración de responsabilidades? Al final, siempre es política.

 
LAS ALPUJARRAS, PARAÍSO NATURAL Y CUNA DE INSPIRACIÓN
¿Qué os parece si nos vamos juntos de viaje a lo más profundo de Las Alpujarras granadinas? Esas extensiones de tierra que van más allá de mi ciudad, adentrándose en la provincia almeriense. Las Alpujarras, esas casitas blancas que aparecen aquí y allá entre la naturaleza, con el Mulhacén, el pico más alto de la península ibérica, coronando la estampa. Un paisaje a las espaldas de Sierra Nevada, siempre mirando al mar. Pueblos llenos de historia y leyenda, desde donde puedes pasear por las zonas más áridas hasta los valles más frescos y frondosos para guarecerte del castigador sol andaluz. Podrás visitar Lanjarón, famosa por sus aguas termales, Órgiva y sus fiestas mineras y hippies, degustar los sabrosos jamones de Trevélez,…Contemplar los cultivos, los naranjos, almendros y olivos milenarios y descubrir el hechizante olor del azahar. Calles que saben a pasado histórico, a culturas, a guerras y sangre, a paz y tranquilidad. Testigos de batallas tales como la sublevación de los moriscos, más conocida como la sublevación de Las Alpujarras.

Cada vez son más las personas de distintas nacionalidades que se acercan a este rincón de mi ciudad. Rutas llenas de sorpresas, de comida tradicional, de viaje a otros tiempos, de reencuentro con la naturaleza, de fiestas, de alegría y de salud.

Vamos a empezar nuestro pequeño viajecito por Órgiva, por ejemplo. Situado en el valle del Guadalfeo, en las espaldas meridionales de Sierra Nevada. Ya se hacía mención a este pueblo en los escritos de Tolomeo, refiriéndose a él como la villa de Execho; también sirvió de lugar de retiro al rey moro Boabdil, tras la llegada de los Reyes Católicos a Granada. En la actualidad es considerado la capital de Las Alpujarras. Entre los monumentos que podremos disfrutar en nuestros paseos por sus calles destacan el palacio de los condes de Sástago, la iglesia parroquial (siglo XVII) y el molino de Benisalte (siglo XVIII). Si nos acercásemos a Órgiva cuando la primavera estuviera cerca de hacer su aparición veríamos a una gran comunidad de hippies reunidos para celebrar la fiesta del dragón, festejo bastante polémico, por cierto.

Nos movemos ahora hasta el Valle de Lecrín, donde se sitúa Lanjarón. Muchos se acordarán de la botellita de agua que lleva ese nombre. Pues sí, esa agua procede de esta parte de Granada. Esta agua mineromedicinal le ha hecho famoso. En unos estudios recientes se ha descubierto que las personas que han vivido aquí toda su vida y han bebido de ese oro transparente tienen una vida bastante más longeva que la que tienen en los otros pueblos de España. Por sus aguas también han ganado en turismo, tras el desarrollo de sus balnearios, los cuales fueron utilizados por personajes tales como Federico García Lorca o Manuel de Falla. Tampoco le faltan restos históricos, como su iglesia parroquial de estilo renacentista o lo que queda de una antigua alcazaba árabe, que iluminada por la noche le da al pueblo ese toque misterioso típico de los antiguos lugares habitados por los moros. Un lugar muy conocido de Lanjarón es su castañar, al que llegaremos ascendiendo la sierra y que nos ofrecerá seguro una increíble paleta de colores sea cual sea la época del año.


Una laguna en Sierra Nevada

Toda persona que hace la ruta alpujarreña no se marcha sin hacer una parada en Trevélez, pueblo del jamón, y también el que está ubicado a mayor altura en toda Europa. Nos llevaremos abrigo aunque estemos en verano, pues el fresquito está asegurado en las proximidades al Parque Nacional de Sierra Nevada. En este lugar de la sierra podremos admirar uno de los mejores ejemplos de arquitectura alpujarreña, con sus casas construidas con lajas de pizarra, acabadas en tejados planos, chimeneas y cubiertas de cal blanca. Las tapitas de su jamón en ese paisaje tan impresionante no nos van a dejar indiferentes.

De Ugíjar, situado en el amplio valle de río Grande, se dice que fue fundada por Ulises y que una de las razones para que llevara a cabo esta fundación fue que la arena del río que pasa por esta zona es rica en oro. Un dato más que nos sirve para darnos cuenta del protagonismo de estos pueblos a lo largo de la Historia.

Andamos ahora por el Barranco de Poqueira, uno de los paisajes más bonitos de Las Alpujarras y que se dice que fue el lugar escogido por una colonia budista para fundar su templo y por el mismo Buda como lugar de nacimiento de una de las reencarnaciones del lama Osel. Pampaneira es uno de los tres pueblecitos que componen el barranco y el ejemplo más característico de la arquitectura norteafricana de los bereberes. También llama la atención el culto de sus gentes a la Santa Cruz. El estilo de las casas de Pampaneira es único y además le hizo ganar el Premio Nacional de Embellecimiento de los Pueblos de España. En esta localidad es muy típico comer el conocido “plato alpujarreño”, que consta de “papas” a lo pobre, huevos fritos, jamón, longaniza, morcilla y pimientos fritos, que en invierno y junto a una chimenea viene como “mano de santo” para el desfallecimiento. Por sus calles se puede escuchar el rumor de la fuente de los Poetas de la Chumpaneira. El segundo de los pueblos del barranco es Capileira.


Capileira

El pasado morisco también lo observamos aquí, sobre todo por lo angosto de sus calles, siempre empedradas e inclinadas, donde las casas se adaptan a los diferentes niveles del terreno y siendo, como no, el color blanco el protagonista, junto a la artesanía, las flores, los tinaos, las plazoletas y los letreros de las calles de cerámica. Estando tan alto y tan cerca del río Poqueira, el agua fluye por todos los rincones, llenando el aire con los chasquidos de los manantiales y acequias. Nos asomaremos al mirador del Parchel para disfrutar de unas vistas impresionantes. Nos culturizaremos un poquito en el museo de la comarca, La Casa de la Cultura. Bubión es el tercero del barranco. También de urbanismo musulmán, fue repoblado con campesinos procedentes de Castilla y León tras la expulsión de los moriscos, aunque estuvo sumido en el olvido durante hasta casi nuestros días. Ahora el turismo lo ha devuelto a la vida y lo ha sacado del anonimato. Se lleva el título de ser uno de los pueblos más tranquilos de Las Alpujarras. Hay una leyenda acerca de estos tres pueblos, la leyenda de la princesa encantada: se cuenta que por el Barranco de Poqueira anda el alma de una princesa encantada, pero que lejos de todo romanticismo, esta princesa es bastante temida por los lugareños, sobre todo por los hombres. Ella los espera al atardecer y, cuando la ven, los saluda. Si le devuelves el saludo puede ser terrible, pues se apoderará de tu mente, invadiendo tus sueños y puede ser capaz de poner en peligro tu vida.

Viajamos hasta el municipio de Cádiar, que está conformado por Cádiar, Yátor y Narila. Nos encontramos justo en el centro de la comarca alpujarreña, entre Sierra Nevada y el barranco de la Contraviesa. Pedro Antonio de Alarcón, un granadino de la localidad de Guadix y escritor famoso, describía así a Cádiar: “…sus grandes casas rodeadas de huertas y jardines, sus oscuros olivares, su refulgente río, sus floridos campos; la poética bruma que se resistía a dejar las alamedas, el radiante azul del cielo a que no lograba salir de aquella bruma, y el alegre sol que plateaba las cercanas nieves, doraba los edificios, relucía en las aguas, argenteaba la misma niebla y convertía en penachos de colores las columnas de humo de los hogares…”.


Cádiar

Narila, a un kilómetro de Cádiar, está situado en la zona de la Alpujarra Baja. Esta barriada conserva los restos de la casa de Aben Xaguar, a lo que tengo que añadir que, por desgracia, se encuentra en un lamentable estado de ruina. Cerca de la casa se encuentra el conocido como Olivo del Moro, un viejo olivo bajo cuyas ramas se supone que fue coronado Aben Humeya, el promotor del levantamiento andalusí, en la rebelión de los moriscos. En los alrededores, y también cercano al municipio de Pórtugos, se encuentra uno de los lugares con mayor valor ecológico de la zona: la fuente del agua agria, a cuyas aguas ferruginosas se les atribuye propiedades curativas. La fuente tiene cinco caños y cada uno tiene una especialidad distinta beneficiosa para la salud. A destacar dos de sus fiestas: la Fuente del Vino, del 5 al 10 de octubre en honor al Cristo de la Salud, y la Feria de Muestras Generales “ExpoCádiar”, donde se dan cita artesanos y productos tradicionales de la zona y de toda la comarca.

Subimos un poquito la carretera que sale de Cádiar y llegamos a Bérchules, cuyo mirador se encuentra en una de las zonas mejores conservadas de Las Alpujarras. Pueblecito muy famoso en toda España por celebrar la Nochevieja en pleno verano y, como no, por el verdor que rodea sus casas blancas. Lo de festejar la Nochevieja en agosto se tomó como tradición desde las navidades del año 1994, cuando en plena retransmisión de las famosas campanadas falló el suministro eléctrico del municipio y no pudieron terminar el festín. Cada mes de agosto, desde entonces, se consumen cerca de 700 kilogramos de uvas al dar las doce las campanas del reloj de la plaza.


Vistas de Sierra Nevada desde Las Alpujarras

¿Y si nos vamos a Válor? Aquí nació Don Fernando de Córdoba y Válor que fue el famoso Abén Humeya, nombre que se dio a sí mismo. Fue un lugar muy famoso en el período árabe-andalusí, cuando tenía un importante negocio de seda. Es aquí donde tienen lugar las fiestas más importantes de toda la comarca: la de Moros y Cristianos, del 12 al 15 de septiembre en honor al Cristo de la Yedra. Fiestas muy famosas por la cantidad de pólvora que se derrocha en estos días. Uno de los monumentos más interesantes de Válor es la Iglesia Parroquial (siglo XVI), que dispone de un interesante artesonado de estilo mudéjar, así como de la magnífica imagen barroca del Cristo de la Yedra y una Inmaculada de la escuela de Alonso Cano.

Subimos atravesando un paisaje de castaños y llegamos al pequeño Yegen, muy conocido gracias a los escritos de Gerald Brenan, que pasó en este pueblo algunos años de su vida. En la actualidad lo hemos podido ver en la película Al Sur de Granada, que recuerda la vida de Gerald en estos parajes de Las Alpujarras. No sólo Gerald disfrutó de la tranquilidad de sus calles, de su paz, de sus vistas, de su tranquilidad,… sino que otros escritores, como la mismísima Virginia Woolf, visitaron de Yegen.

Hay otra leyenda que tiene que ver con el municipio de Juviles, también muy famoso por sus jamones y embutidos. Se habla del Palacio del Rey Moro: Juviles era uno de los pueblos árabes más ricos de Las Alpujarras, y su rey moro estaba casado con una hermosa mora. La hermosa reina le traicionó con un cristiano. Como venganza, el rey mandó levantar el palacio más hermoso nunca antes visto para encerrarla en él de por vida, y cuentan que los torreones del palacio a veces su pueden ver a lo lejos. Si alguna vez tienes la suerte de poder admirarlos no intentes acercarte, porque el palacio se irá alejando y te arrastrará hasta los afilados barrancos de la comarca.

¿Y por qué no pasar unos días en estos pueblos llenos de magia y de aromas de otras épocas, de otros pasados, de otros sueños? ¿Y por qué no andar por sus calles empinadas y empedradas cuando es madrugada y te despeja el aire helado de la sierra, mientras te vigilan miles de estrellas, almas de los antiguos reyes moros? ¿Por qué no conocer sus gentes amables, alegres y siempre acogedoras? ¿Por qué no dejarse arrastrar por el encanto del entorno envuelto en verde y naranja, olor a azahar, pintado de olivos y viñedos? ¿Por qué no contar los colores de los geranios de los balcones y escuchar el rumor del agua corriendo por sus fuentes y acequias? ¿Por qué no comer de los productos de esa maravillosa tierra, que abre sus ventanas al sol de la mañana, recibe aire de sierra y playa corriendo por sus barrancos, con el sonido de los ríos al caer sobre las piedras?

Las Alpujarras, siempre bajo el cobijo de Sierra Nevada, morenas en verano y bañadas en plata en invierno. Inspiración de pintores y poetas. Tierra de amor y sangre. Tierra de sueños y olvido.