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Cartas desde La Alhambra
Acerca de una de las ciuades más bonitas del mundo: Granada, la reina mora.
Acerca de
Mi nombre es Ana Isabel, alias "la plegue". Éste es el primer blog que hago, pero, por la experiencia, creo que no será el último. Estudio 3º de Periodismo y éste es un trabajo de prácticas de Producción Periodística. Espero que podáis disfrutar leyendo tanto como yo haciendo estos artículos para que conozcáis un poquito más mi Granada.
Sindicación
 
ALQUIFE, UN PUEBLO DE MINERAL ROJO 1ª PARTE
Granada está llena de contrastes. Culturas tan diferentes que conviven en sus calles. Calor agotador en verano y frío de nieve en invierno. El verde de Las Alpujarras y la seca tierra de El Marquesado. Y es que cuando sales de la capital y te diriges hacia Guadix, el paisaje se transforma en piedras erosionadas por el paso del tiempo, el aire y el sol. Es un desierto de roca, cuyo mayor encanto es una visión de Sierra Nevada blanca desde un punto de vista que no existe en la ciudad. Pero no es de las casas hechas en las montañas de Guadix de lo que quiero hablar; tampoco del conocido castillo de La Calahorra. Es Alquife el pueblo que quiero que conozcáis; mi pueblo. Un lugar marcado por su pasado minero.

Fueron romanos y árabes los que empezaron a aprovechar la riqueza de estas tierras en la extracción del mineral de hierro. Y así siguió siendo a lo largo de los siglos….hasta principios de los años noventa. Pero no quiero poner datos y fechas de forma objetiva, pues para mí es distinto. Conozco sus gentes, las calles destruidas y abandonadas del cerro donde siempre hemos jugado, conozco su olor en primavera y en invierno, conozco sus minas y Los Pozos, las estrellas que se ven desde La Redonda cuando vas hacia el polideportivo, … No podría escribir sin implicarme. Pero empecemos desde el principio…

La mayoría de nuestros abuelos trabajaron en las minas. Gente de todos los pueblos que conforman El Marquesado del Zenete venían a Alquife a buscar trabajo. Había puestos en la cantera, en la pólvora, en la maniobra de vagones, en la electricidad, en el correo,… En el cerro alquifeño había cuevas naturales, pero comenzaron a aparecer grietas a causa de la actividad minera. Allí era donde antes vivían, en casitas encaladas, la mayor parte de las personas del pueblo. Pronto surgió Los Pozos, el barrio donde residían tan sólo los mineros y sus familias. Mis abuelos, como muchos otros, se trasladaron aquí. Había cerca de sesenta viviendas. Tenían cinco colegios, una capilla, cine de verano y de invierno, un centro médico, sus cocheras y sus corrales. Todo el mundo se conocía; cuando había comuniones, todos los allí residentes acudían sin precisar una invitación. En los grandes montes artificiales, formados por la tierra extraída de la mina, se reunían los chiquillos para jugar. Los jóvenes quedaban por las noches en las puertas de las casas para tocar la guitarra y reír. Cuando soplaba el viento, el rojo mineral se arrastraba hasta las ventanas de los hogares. Este es el color característico de mi pueblo. Por esta razón, fueron muchas las familias que comenzaron a construirse casas en Alquife. Mis abuelos se fueron a la “Plaza del Charco”. Aún recuerdo cuando, teniendo cuatro o cinco años, salíamos a la plaza y, al volver a casa, estábamos manchados de mineral rojo. Pero eso no duraría mucho. Las minas las cerraron a principios de los noventa. Cerca de 2.500 trabajadores fueron despedidos. Hubo grandes manifestaciones. La mina no tenía mucha maquinaria; también, al ser a cielo descubierto, la bomba de extracción de agua no daba abasto…Total, aunque seguía existiendo mucho mineral de hierro que sacar, parece ser que los gastos eran mayores a los beneficios obtenidos. Tema cerrado. Minas abandonadas y, lo que queda de Los Pozos, sólo un “pueblo fantasma”. Comenzó el declive de Alquife.
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