A fuera, istmos.

• Me lleno tanto de ti que tengo que vaciarme cada día en una distinta para volver a llenarme de ti.
• Tienes una mirada tan linda que engarzada con tu sonrisa formaría la estrella más hermosa del firmamento.
• Dormía para soñar que no estaba despierto.
• Supo que la vida iba en serio cuando ya no encontró más excusas para empezar a vivir.
• Un hombre mendigaba amor en la calle y la gente le echaba calderilla de ternura.
• Ámame como soy. Deséame como me imaginas.
• Búscame en los recónditos rincones de tus sueños. Allí me refugio yo de mis pesadillas.
• En un solo corazón cabe todo el amor del mundo. Por qué en el mundo hay tan pocos corazones llenos?
• Le dijeron que odiara a su prójimo por ser diferente y no supo quien era el prójimo, si el que le mandaba o el de enfrente.
• Si para amarte tengo que reinventarme, me quedo como soy y te busco en otra parte.
• Cuando ríes con tu hermano, dos felicidades se dan la mano.
• Mira que fácil seria acabar con las guerras si la gente se acordara de jugar a piedra, papel o tijera.
• Me querías tanto para ti que no me dejaste crecer y me sequé el carácter.
• Que buena te salió la comida! El punto exacto de sal y el necesario de cariño.
• Amó tanto la vida que la preñó de esperanzas.
• La felicidad tiene alas y nosotros la buscamos a pie.
• Veo en el horizonte tu mirada buscando en mi horizonte. Hay algo más?
Dedos

Es curioso, no tengo nada que contar y me entran ganas de escribir. Los dedos se me deben querer hacer autónomos e ir por su cuenta, porque el cerebro hoy va a empujones, pero se ve que hoy han tomado la resolución.
Somos 20. Somos reivindicativos. Siempre nos ha estado dándonos ordenes. Coge esto, señala aquello, aprieta aquí, patea lo otro...
Siempre nadados por un cerebro que nunca nos preguntaba la opinión sobre si queríamos señalar a la Luna, coger una cuchara o que nos mandaba meternos dentro de una repugnante nariz o sitios peores.
Expuestos a lesiones por el torpe funcionamiento cerebral al no coordinar un brazo con otro, una pierna con otra, siempre callados sin podernos quejar, padeciendo nuestra situación en silencio, como otras partes del cuerpo donde habitamos.
Consolando siempre a los meñiques, siempre acomplejados por su poca utilidad.
Al índice, que se siente un dictador porque señala y manda callar, cuando en el fondo es un trozo de pan, con una función equivocada, que ni rechista cunado lo manda a hurgar en la nariz.
El corazón, un salido que sirve para mandar a tomar por... o investigar en otros agujeros corporales.
Hoy nos sentimos nosotros, queremos que el mundo sepa que tenemos corazón, (aunque sea un salido). Que el cerebro fue más rápido y se apoderó de todas las neuronas pero nos queda alguna, estamos investigando cual de nosotros las tiene.
Encima hay disputas entre nosotros, apañados vamos. Los dedos de los pies nos acusan a los de las manos de no pensar con ellos en la tierra, que tenemos aires de superioridad y nosotros le respondemos que claro, es que estamos arriba, salvo cuando el capullo que nos domina le da por hacer piruetas o duerme, que entonces se iguala la cosa.
Nadie está conforme con nada, está claro, pero somos veinte y dignos, útiles, necesarios. Queremos ser reconocidos y queridos, ser consultados, ser valorados.
Seguiremos informando, seguiremos reivindicando.
Bueno, no subscribo lo anteriormente escrito, ha sido una tarde tonta y ellos le han dado al “enter”. Mil perdones.
No puede ser.
Hubo un momento de indecisión. No sabia si volver a retomar la mirada. Estaba allí, con la cabeza bajan no sabiendo si lo que había visto era cierto. Era temprano y tenia sueño pero la sensación había sido tan real.
Se armó de valor y se miró otra vez al espejo. Efectivamente, ese hombre que aparecía allí era él.
Qué había pasado? No era el chaval de siempre, era un hombre mayor el que asomaba. Sus ojos, sus propios ojos, por primera vez lo reconocían así.
No puede ser que haya pasado tanto tiempo, que lástima, como se estropean los cuerpos.
- Me siento vital todavía. –se decía.
Bueno, algunos achaques empezaba a notar, pero nadie es perfecto, se decía a modo de justificación.
Es cierto que la ley de la gravedad, según pasan los años, cada vez es más grave, a las mujeres se le empiezan a caer cosas de la cintura para arriba y a los hombres de la cintura para abajo, pero no podía ser, él aún era joven, o al menos eso creía hasta hace poco.
Acabó la reflexión, se echó agua a la cara y se secó despacio, muy despacio con la toalla.
Tocaba recapitulación de todas las cosas que tenia pendientes por hacer. Eran tantas, que pereza!.
Extendió la toalla de baño por el suelo y con gran resolución se quitó el pijama y el boxer y se tumbó en el suelo. Boca abajo apoyó las manos en el suelo y efectuó tres flexiones, tres, con lo cual , satisfecho, se dijo.
- Lo he conseguido!, Ahora tengo que ir por las demás cosas pendientes.

Se armó de valor y se miró otra vez al espejo. Efectivamente, ese hombre que aparecía allí era él.
Qué había pasado? No era el chaval de siempre, era un hombre mayor el que asomaba. Sus ojos, sus propios ojos, por primera vez lo reconocían así.
No puede ser que haya pasado tanto tiempo, que lástima, como se estropean los cuerpos.
- Me siento vital todavía. –se decía.
Bueno, algunos achaques empezaba a notar, pero nadie es perfecto, se decía a modo de justificación.
Es cierto que la ley de la gravedad, según pasan los años, cada vez es más grave, a las mujeres se le empiezan a caer cosas de la cintura para arriba y a los hombres de la cintura para abajo, pero no podía ser, él aún era joven, o al menos eso creía hasta hace poco.
Acabó la reflexión, se echó agua a la cara y se secó despacio, muy despacio con la toalla.
Tocaba recapitulación de todas las cosas que tenia pendientes por hacer. Eran tantas, que pereza!.
Extendió la toalla de baño por el suelo y con gran resolución se quitó el pijama y el boxer y se tumbó en el suelo. Boca abajo apoyó las manos en el suelo y efectuó tres flexiones, tres, con lo cual , satisfecho, se dijo.
- Lo he conseguido!, Ahora tengo que ir por las demás cosas pendientes.

Bolero
Me gusta escuchar boleros de tanto en tanto. Son grandes historias musicadas compuestas con el alma y que hablan de esas cosas, pequeñas, sencillas, llamadas sentimientos. Los hay desgarrados y esperanzadores, de amor y desamor, de pena y alegría, esos dos polos opuestos que siempre van marcando nuestra vida.
Mientras escribo esto, está sonando “caminemos”, del Trio Los Panchos.
Cuando los oigo, se me llena toda la mente de emociones, una historia narrada en aproximadamente tres minutos pero intensos, vivos.
Te lleva y te trae por la carretera del recuerdo, recordando lo que fuimos, justificando lo que somos, añorando lo que pudimos haber sido y preñándonos de esperanza para el futuro.
Recuerdo haberlos oído desde siempre, en casa mi padre escuchaba a Antonio Machín, Lorenzo González, Los Panchos, y al principio no me gustaban, pero se ve que hicieron poso, formaron una parte de la banda sonora de mi vida y con el tiempo los rescaté y fui descubriendo verdaderas maravillas como Mayte Martin cantando con Tete Montoliu boleros. O Marta Serra Lima otra gran cantate de boleros, no muy conocida.
Se desabrocha el corazón con esta música, sensual, intima, donde la distancia no existe, pues vive pegado a nosotros.
Y no me gusta bailar, soy un negado para bailar, pero cuando oigo algún bolero, es como una sensación extracorporal, algo de mi sal de mi cuerpo y danza en el espacio por mi.
Pero hay que dosificarlos, depende del momento y la ocasión, porque escucharlos en exceso te puede dejar el corazón encogido y no conviene, hay mucho cuerpo para que funcione con un corazón encogido, prefiero que funcione con la sonrisa del recuerdo.

Mientras escribo esto, está sonando “caminemos”, del Trio Los Panchos.
Cuando los oigo, se me llena toda la mente de emociones, una historia narrada en aproximadamente tres minutos pero intensos, vivos.
Te lleva y te trae por la carretera del recuerdo, recordando lo que fuimos, justificando lo que somos, añorando lo que pudimos haber sido y preñándonos de esperanza para el futuro.
Recuerdo haberlos oído desde siempre, en casa mi padre escuchaba a Antonio Machín, Lorenzo González, Los Panchos, y al principio no me gustaban, pero se ve que hicieron poso, formaron una parte de la banda sonora de mi vida y con el tiempo los rescaté y fui descubriendo verdaderas maravillas como Mayte Martin cantando con Tete Montoliu boleros. O Marta Serra Lima otra gran cantate de boleros, no muy conocida.
Se desabrocha el corazón con esta música, sensual, intima, donde la distancia no existe, pues vive pegado a nosotros.
Y no me gusta bailar, soy un negado para bailar, pero cuando oigo algún bolero, es como una sensación extracorporal, algo de mi sal de mi cuerpo y danza en el espacio por mi.
Pero hay que dosificarlos, depende del momento y la ocasión, porque escucharlos en exceso te puede dejar el corazón encogido y no conviene, hay mucho cuerpo para que funcione con un corazón encogido, prefiero que funcione con la sonrisa del recuerdo.

Pequeñas sorpresas de la red.
Chafardeando por la red, me he encontrado con este pequeña sorpresa. Una rana con connotaciones gorilisticas. Cosas extrañas hace la naturaleza. Es una página dedicada al folk Y habla de una antigua canción inglesa versionada por americanos o así me lo ha parecido entender en mi precario inglés. Me gustan las canciones folclóricas de todo tipo y de tanto en tanto intento buscar alguna que me sorprenda. Esta es una. Hace poco también lo hizo el canto de los inuit, cadencioso y envolvente. Bueno dejo el enlace por si se quiere pasar alguien.
http://www.ibiblio.org/jimmy/folkden-wp/?p=7089

http://www.ibiblio.org/jimmy/folkden-wp/?p=7089

Va de bares, dos en concreto.
Anoche estuve de tapas en un bar del Born llamado El Golfo de Bizcaia. Me gusta ir de tapas de tanto en tanto y este no lo había probado nunca. La barra era escueta y estaba plagada de tapas y unas cazuelitas con almejas, cigalitas, choricito, así como tortillas variadas. Había mucha gente pegada a la barra pero descubrimos una mesa a punto de vaciarse un poco más adentro así que fuimos para ella prestos y raudos y hablando con el camarero paquistaní que hablaba un correctísimo castellano en un bar vasco de Cataluña conseguimos que nos la reservara. Una vez sentados lo primero fue la cazuelita de almejas, buenísima pero con algunas sorpresas arenosas y nos cogimos algunos pinchos más, de pimiento del piquillo y de bacalao y anchoa.
A nuestro lado había dos chavales jóvenes filosofando sobre la vida, la felicidad y la bondad con un acento mejicano inconfundible. Entablamos conversación con ellos y nos dijeron que estaban aquí estudiando, que eran de Méjico D.F. y que les encantaba Barcelona y sus gentes.
Marcharon rápido porque tenían que seguir de marcha, valga la redundancia aunque se les veía muy asentados y con la cabeza bien amueblada siendo tan jóvenes. Estudiar un master y conservatorio es lo que tiene.
Volviendo al bar, me gustó la decoración tipo marinero ajado pero las tapas dejaban algo que desear, las he probado mejores y las pienso seguir probando.
Luego un capuchino y una tarta de manzana en el Café de la Ópera, enfrente del Liceo cubrió la noche del sábado de una manera redonda. El Café de la Ópera, cada vez parece más guirilandia, la O.N.U. en pleno estaba allí metida y gente trajeada y matadillos como yo por allí pululando. No estuvo mal. (lástima que el Barça lo fastidiara, la dicha nunca puede ser completa)
A nuestro lado había dos chavales jóvenes filosofando sobre la vida, la felicidad y la bondad con un acento mejicano inconfundible. Entablamos conversación con ellos y nos dijeron que estaban aquí estudiando, que eran de Méjico D.F. y que les encantaba Barcelona y sus gentes.
Marcharon rápido porque tenían que seguir de marcha, valga la redundancia aunque se les veía muy asentados y con la cabeza bien amueblada siendo tan jóvenes. Estudiar un master y conservatorio es lo que tiene.
Volviendo al bar, me gustó la decoración tipo marinero ajado pero las tapas dejaban algo que desear, las he probado mejores y las pienso seguir probando.
Luego un capuchino y una tarta de manzana en el Café de la Ópera, enfrente del Liceo cubrió la noche del sábado de una manera redonda. El Café de la Ópera, cada vez parece más guirilandia, la O.N.U. en pleno estaba allí metida y gente trajeada y matadillos como yo por allí pululando. No estuvo mal. (lástima que el Barça lo fastidiara, la dicha nunca puede ser completa)
La oreja del mesón
Me puede el probar cosas nuevas. Hoy, en el trabajo y a la hora del almuerzo, un compañero ha pedido en el bar donde solemos almorzar un plato de oreja con jamón. Se lo han servido y ha empezado a prepararlo él a su gusto y con deleitación. Nos tenia a todos pendientes de lo que estaba haciendo. Que si un poco de pimienta, pimentón, aceite y un chorrito de tabasco. Lo empieza a trocear todo con cuchillo y tenedor y lo mezcla y remezcla. Todos mirando y babeando.
Tengo que decir que a mi particularmente no me gusta la oreja, no se, la encuentro rara, pero cuando nos ofreció el plato con el despiece hecho y la pinta que tenia no pude por más que probarlo y eso que yo llevaba bocadillo.
Seguía sin gustarme la oreja, pero el jamoncito estaba delicioso pero lo mejor para mi fue el rito de cómo lo hizo, disfrutándolo. Pequeños momentos que pasan desapercibidos en el contexto de una jornada.
Tengo que decir que a mi particularmente no me gusta la oreja, no se, la encuentro rara, pero cuando nos ofreció el plato con el despiece hecho y la pinta que tenia no pude por más que probarlo y eso que yo llevaba bocadillo.
Seguía sin gustarme la oreja, pero el jamoncito estaba delicioso pero lo mejor para mi fue el rito de cómo lo hizo, disfrutándolo. Pequeños momentos que pasan desapercibidos en el contexto de una jornada.
Cae fina la lluvia. (ole Triana)
Hoy lleva lloviendo todo el día. Me gustan los dias de lluvia y últimamente están siendo muy escasos. Me he levantado temprano y he llevado a mi hijo a que jugara basquet a Mataró.
No se ha podido hacer el partido porque la pista estaba mojada. Un colegio como los Salesianos y no tienen pista cubierta. Nada, que nos volvemos para Barcelona y compro los periódicos del dia. el País y La Vanguardia, por diversificar.
En La Vanguardia viene un librito llamado Juegos de mente que va bien para hacer gimnasia mental. Ultimamente lo estamos necesitando y es muy entretenido.
Y la tarde y la morriña se apodera de mi, siesta con murmullo de lluvia y dolce fare niente. Que domingo más perro para un sapo.
Ayer estuve revisionando con mi hijo El nombre de la rosa.
Que gran película. Me sigue gustando pasado el poso del tiempo. Estuvimos charlando sobre el poder de la risa y el miedo al temor en el ser humano. Cómo la falta de cultura nos hace más débiles y cómo la información es poder.
Es lo bueno de las películas, que las comentas y desgranas un buena cantidad de cosas.
No se ha podido hacer el partido porque la pista estaba mojada. Un colegio como los Salesianos y no tienen pista cubierta. Nada, que nos volvemos para Barcelona y compro los periódicos del dia. el País y La Vanguardia, por diversificar.
En La Vanguardia viene un librito llamado Juegos de mente que va bien para hacer gimnasia mental. Ultimamente lo estamos necesitando y es muy entretenido.
Y la tarde y la morriña se apodera de mi, siesta con murmullo de lluvia y dolce fare niente. Que domingo más perro para un sapo.
Ayer estuve revisionando con mi hijo El nombre de la rosa.
Que gran película. Me sigue gustando pasado el poso del tiempo. Estuvimos charlando sobre el poder de la risa y el miedo al temor en el ser humano. Cómo la falta de cultura nos hace más débiles y cómo la información es poder.
Es lo bueno de las películas, que las comentas y desgranas un buena cantidad de cosas.
Parece que fue ayer.
Casi se me evapora la charca. La tenia abandonada, echa un desastre. Si es que soy un despistado. Como propósito de año nuevo que empieza en febrero, prometo cuidarla y asearla un poco más.
Aprovecho la ocasión para recomendar una película: Caramel. Una agradable sorpresa de noche de cine. Tenia poco referencias y arriesgué. Una historia de personas que por encima de todo, lo que desean es vivir. Vitalistas, entrañables y con diferentes formas de amor. Con toques agridulces, muy bien narrada y te hace vivir la historia. recomendable, muy
recomendable.
Otra recomendación es Querencias y extravios, un cd de Javier Krahe que va junto con el libro Charlas con un vago burlón, una extensa entrevista con Javier Krahe echa por Paloma Leyra donde desgrana los entresijos de este gran personaje tan poco conocido y donde indaga en su juego/enamoramiento con las palabras. Delicioso. El cd tampoco tiene desperdicio.
Últimamente he paseado mucho por el mar. Me relaja, me conforta. Su color, su olor, siempre distinto, siempre diferente. Hipnotiza. Suelo ir a la puesta de sol, cuando regala un surtido de luces y colores entre el sol y el mar. Lindo espectaculo.
por hoy, como toma de contacto pasado el tiempo, es suficiente. A ver si me animo y sigo paseando por aqui.
Aprovecho la ocasión para recomendar una película: Caramel. Una agradable sorpresa de noche de cine. Tenia poco referencias y arriesgué. Una historia de personas que por encima de todo, lo que desean es vivir. Vitalistas, entrañables y con diferentes formas de amor. Con toques agridulces, muy bien narrada y te hace vivir la historia. recomendable, muy
recomendable.
Otra recomendación es Querencias y extravios, un cd de Javier Krahe que va junto con el libro Charlas con un vago burlón, una extensa entrevista con Javier Krahe echa por Paloma Leyra donde desgrana los entresijos de este gran personaje tan poco conocido y donde indaga en su juego/enamoramiento con las palabras. Delicioso. El cd tampoco tiene desperdicio.
Últimamente he paseado mucho por el mar. Me relaja, me conforta. Su color, su olor, siempre distinto, siempre diferente. Hipnotiza. Suelo ir a la puesta de sol, cuando regala un surtido de luces y colores entre el sol y el mar. Lindo espectaculo.
por hoy, como toma de contacto pasado el tiempo, es suficiente. A ver si me animo y sigo paseando por aqui.