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Desde mi charca
Pensamientos propios y pequeñas anecdotas
Sindicación
 
Va de bares, dos en concreto.
Anoche estuve de tapas en un bar del Born llamado El Golfo de Bizcaia. Me gusta ir de tapas de tanto en tanto y este no lo había probado nunca. La barra era escueta y estaba plagada de tapas y unas cazuelitas con almejas, cigalitas, choricito, así como tortillas variadas. Había mucha gente pegada a la barra pero descubrimos una mesa a punto de vaciarse un poco más adentro así que fuimos para ella prestos y raudos y hablando con el camarero paquistaní que hablaba un correctísimo castellano en un bar vasco de Cataluña conseguimos que nos la reservara. Una vez sentados lo primero fue la cazuelita de almejas, buenísima pero con algunas sorpresas arenosas y nos cogimos algunos pinchos más, de pimiento del piquillo y de bacalao y anchoa.
A nuestro lado había dos chavales jóvenes filosofando sobre la vida, la felicidad y la bondad con un acento mejicano inconfundible. Entablamos conversación con ellos y nos dijeron que estaban aquí estudiando, que eran de Méjico D.F. y que les encantaba Barcelona y sus gentes.
Marcharon rápido porque tenían que seguir de marcha, valga la redundancia aunque se les veía muy asentados y con la cabeza bien amueblada siendo tan jóvenes. Estudiar un master y conservatorio es lo que tiene.
Volviendo al bar, me gustó la decoración tipo marinero ajado pero las tapas dejaban algo que desear, las he probado mejores y las pienso seguir probando.
Luego un capuchino y una tarta de manzana en el Café de la Ópera, enfrente del Liceo cubrió la noche del sábado de una manera redonda. El Café de la Ópera, cada vez parece más guirilandia, la O.N.U. en pleno estaba allí metida y gente trajeada y matadillos como yo por allí pululando. No estuvo mal. (lástima que el Barça lo fastidiara, la dicha nunca puede ser completa)
No