Atardecer en la charca.
Fue una pequeña ilusión en un mundo paradigmático, como cuando caminas por un bosque espeso y a través de las copas de los árboles se filtran sigilosos los ágiles rayos de sol y te regalan un acompasado órgano de luces según vas andando.
Eso fue para mi ayer el gol de Ronaldinho al Milán. No soy aficionado al fútbol, pero lo de ayer fue arte, deporte, sangre, sudor y lágrimas, (de emoción).
En ocasiones, escasas, el fútbol, entretiene.
Y ahora mientras estoy escuchando a Miles Davis y John Coltrane, que junto con el trozo de chocolate negro intenso que estoy comiendo, me está alegrando un poco la tarde. Uno de los placeres en solitario que están bien cuando tienes tiempo y la tarde no da para mucho más.
Como se pasean estos dos por las notas musicales, como si en el útero materno ya fueran melodía.
Eso fue para mi ayer el gol de Ronaldinho al Milán. No soy aficionado al fútbol, pero lo de ayer fue arte, deporte, sangre, sudor y lágrimas, (de emoción).
En ocasiones, escasas, el fútbol, entretiene.
Y ahora mientras estoy escuchando a Miles Davis y John Coltrane, que junto con el trozo de chocolate negro intenso que estoy comiendo, me está alegrando un poco la tarde. Uno de los placeres en solitario que están bien cuando tienes tiempo y la tarde no da para mucho más.
Como se pasean estos dos por las notas musicales, como si en el útero materno ya fueran melodía.
Comentario:
¿Será cuestión de magia?, hoy después de comer, yo también disfruté de un pedacito de chocolate negro intenso, sin duda un gran placer.
Gominola...(con sabor a chocolate negro, jejeje)
Gominola...(con sabor a chocolate negro, jejeje)





