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Desde mi consulta
Apuntes diarios de lo que me gustaría decir y a veces no digo.
Acerca de
Pase, pase por favor y tome asiento. Y dígame, ¿ qué le trae por aquí ? Ese color verdoso, ¿ es habitual en usted ? ¡No!, por amor de Dios... No hace falta que me enseñe Eso !
Sindicación
 
¡¡¡Ponle 20 miligramos de adrenalina!!! (***)


- Y corre, hombre, que este tío se nos va... con el suero a medio quitar.

- ¿Dejamos a esta señora aquí?

- No, esta señora va derecho al sillón 3, que tiene oxígeno, y el niño del 3 va a su casa, que no tiene nada (1)

- Pero Doc, dice la madre que si no le hace un TAC no se levanta de la silla

- Dile a la madre que el TAC se lo va a hacer su médico de cabecera con el PIIIIIIIIII, y que si no saca al crío del sillón le voy a conectar el oxígeno de esta mujer en el PIIIIIIIIIII... Y pon de una buena vez esa férula, que cuando llegues la fractura va a estar consolidada. (2)

- Te he dejado 5 hojas más en la consulta y te he puesto delante una que parece urgente

- Pero bueno!!! Llama al celador y esta mujer va PIIIIIIII leches a tocogine, o quieres atender un parto en el ascensor (3)

- Ya, pero es que como no se queja ni nada...

- Doc, si no te importa, ¿quieres ver este electro que está un poco raro? (4)

- Mmmm... Normal.

- Gracias.

- Vamos a ver, señorita: Si se ha pillado un dedo con una silla plegable de la playa entiendo perfectamente que es una cosa muy dolorosa y desesperadamente urgente. Ahora, dado que Ud. No sangra, no tiene limitación en el movimiento de la falange, no se le ha hecho ni un miserable hematoma, se ha lastimado AYER y sólo tiene estropeado el barniz de uñas... por qué no pasó por su médico de cabecera?

- Es que mi doctor dice que no está para atender estas tonterías (5)

- GRRRRR...

- Doc... que la madre del niño dice que se va, pero que si el niño empeora viene y te pone una reclamación a ti ( caída del ciclomotor al hacer “caballito” hace 3 días; sin casco. Contusión dorsal sin TCE. Acude por fiebre y mareos, examen neurológico normal, faringoamigdalitis y otitis bilateral )

- ¡¡Lourdes!!, dale a la mujer mi nombre, número de colegio y que ponga la reclamación de una vez.

- No puedo, Tomás está peor que tú y tiene en la consulta un abuelo de 91 que lo traen porque está triste. Ha pedido analítica completa, Rx, EKG y vía. (6)

- Doc... ¿mira, te importaría ver un momento a mi tío?... lleva 2 semanas con esto y no quiere hacerse ver... (7)

Pi, pi, pi, pi, pi llamar a observación, Pi, pi, pi, pi, pi llamar a observación

- ¡¿Qué PIIIIIIIII pasa?!

- La señora del 6 tiene hambre, qué dieta le ponemos...

- ¿A qué hora dijo el Trauma que subiría? (8)

- A las 11 de la mañana.

- Son las 7 de la tarde, pregúntale si lo hace hoy o le damos de comer, que está a punto de pegarle un mordisco al que tiene al lado.

Tiri ti ti tiiii, tiri ti ti tiiiiiii ( escúchese “la marcha Turca” ), yo inmediatamente acojonado ( mi madre o mi abuela. Nunca llaman, y mi abuela está muy, muy deteriorada, con 91 años a cuestas... )

- ¡¡¡Dime, madre querida (*)!!!

- Estaba pensando en hacerles un mantel para Navidad... dime las medidas de la mesa del comedor. Ah! Pregúntale a Laurita si lo quiere rojo o verde

- ¡¡¡Vieja de PIIIIIIII !!!! casi me matas del susto. ¿No puedes esperar a que te llame yo?... inmediatamente caigo en la cuenta que llevo más de 10 días sin llamar. Arrepentimiento súbito.

- Si espero a que me llames prefiero bordar un edredón para tus perros, porque lo que son NIETOS...

Vale, me lo merezco.

- Doc, que dice el Trauma que la sube en cuanto haya sala libre

- Pídele dieta blanda. Ayuno desde las 12...

Y es que el abuelo de la consulta de Tomás tiene una obstrucción intestinal y entrará primero.

Me sorprendo mucho, muchísimo, de no estar preso a estas alturas.

Decirme si creéis por asomo en una atención de calidad en estas circunstancias.

Aún así, en el medio de esas 7 horas de horror, tuvimos 10 minutos Paqui y yo para contarnos de las vacaciones. Las suyas que terminaron, se fue con el novio a Macchu Picchu.


Este año iremos a Buenos Aires. Yo ya estuve hace 10 años, y tengo el mejor recuerdo de esta ciudad. Me gusta hasta el olor. Mi querida Laura se irá el mes entero y yo sólo 2 semanas. Y es que coordinar 2 trabajos es complicado.

Dios, ¡Qué falta me hacen!

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(1) Gestión de Urgencias. Priorizaciones.
(2) Seminario sobre Control de Calidad y Relaciones Interpersonales.
Taller: Satisfacción del Usuario
Curso de actualización en Enfermería de Urgencias
Vacaciones de todo Cristo, suplencias cortas con enfermeros recién egresados.
(3) Conversaciones entre Jefes de Servicio para derivación de pacientes urgentes
(4) Tutoría de Residentes
(5) Protocolo de Derivaciones a Urgencias Hospitalarias.
(6) Vacaciones de la familia. Todos a Benidorm y los abuelos ingresados hasta la vuelta ( a veces ).
Control del Gasto Sanitario en la Comunidad Autónoma de PIIIIIIIIIIII
Y cuídate de la demanda por mala praxis.
(7) Y cómo decir que no a un compañero y amigo...
(8) Con la puesta en marcha de los Hospitales de PIIIIII y de PIIIIIII hemos reducido las listas de espera en un 30 % ( discurso del Consejero de Sanidad )


(*) No es una cursilada, nuestro rango afectivo empieza en un “madre querida” y termina en un “vieja de PIIIIIII” a veces en la misma frase.


(***)(***)¿Por qué cada vez que sale alguno a medio estirar la pata en un programa de TV SIEMPRE el doctor de turno le manda: ¡¡¡ 20 mg de adrenalina !!!

 
En sintonía.
Hace un momento, en una breve escapada a la salita de descanso pillé un fragmento de un comercial, más que un fragmento sólo una palabra. Radio.

Se me ocurrió que para reiniciar esta bitácora, tras sobrevivir a la invasión microbiana, y para endulzar esta guardia de sábado que se está haciendo más larga de la cuenta, podría contaros algunas cosas en clave de radio.

Sí, como la que me ha acompañado en la mesita de luz desde que tengo uso de razón.

Físicamente no es la misma.

La primera de todas fue una radio Phillips, que funcionaba con 3 baterías que llamábamos “medianas”, del tamaño de un libro y que sólo permitía unas cuantas emisoras en amplitud modulada ( am ) y unas pocas más en frecuencia modulada ( fm ).

Tendría 10 años y ya no sé ni lo que escuchaba.

Sé que mi abuela me regaló una especial.

Cuando llegó a mis manos le faltaban algunas piezas que con mucho tiempo y búsqueda logré completar. Era una RCA Victor que mi abuelo le regaló a ella el día en que se comprometieron. Tendría en ese momento más de 50 años.

No sé si alguno de vosotros tendrá la imagen de una radio de estas: tubos al vacío, scratch en cada cambio de emisora, un bulbo que por la amplitud de la lámpara servía para ver si estaba bien sintonizada o no ( ojo mágico le llamaban ). Esta última recibía la BBC además de muchas otras emisoras “extranjeras”. Fue mi ventana al mundo en esas noches de niño soñador, insomne y lector empedernido.

A veces no prestaba atención a lo que oía. A veces sólo caía en la cuenta de su existencia porque papá se asomaba y la apagaba. Creo que en el fondo le hubiera gustado tenerla él antes que yo.

Han pasado los años, en este tiempo he salido de mi ciudad y de mi país. He cambiado 7 veces de casa en los últimos 5 años, siempre por trabajo. Para una persona como yo, de una familia como la mía, provenientes de un mundo que no ha cambiado nada en los últimos 200 años, el cable que me ha mantenido apegado a las viejas costumbres ha sido siempre una radio en la mesa de noche.

Esta ha ido evolucionando. Ha pasado a ser más pequeña, de sintonía digital, con memorias, agenda, despertador, MP3... incluso una vez tuve una que proyectaba la hora en el techo... todas ellas han dejado algo a su paso. A través de todas ellas he oído voces agradables en charlas que han sido desde tan eruditas como algún curso de filosofía de la UNED hasta tan livianas como los comerciales radiofónicos del agua en botella.

- Escucha, Laura querida. Mi radio es tan inteligente que en Paris habla en francés, y para más asombro, en Roma italiano. Vamos, hasta en el Cuzco hablaba en quechua...!!

La voz del locutor o locutora de turno ha acunado mis noches hasta hace un par de años.



- Por amor de Dios. Apaga eso, que no me deja dormir...

- Shhhh más bajo.

- Bueno !!! apaga eso, que el ruido no me deja dormir... te lo pido por
favor !!!

- Como no apagues eso inmediatamente vas a tener que bajarle el volumen girándote el píloro !!!

Y es que mi Laura ( amadísima, comprendo tu desesperación. No te he dejado viuda ) no puede dormir si hay una radio encendida. Si de ella dependiera detendría el péndulo del reloj que me regaló y al que bautizó la primera noche como “Porcu”. **

Ya veis

Tengo una radio en la mesa de noche, pero está muda.

No importa. A veces sueño con que está encendida y funcionando.

Sólo que en mis sueños siempre tiene scratch de fondo.

Sólo puedo escoger tres emisoras decentes

Y siempre, poco antes de perder definitivamente el sentido
escucho a mi padre asomarse, despacio, para apagarla.
 
cof, cof, cof
Queridos todos:

Desde lo más oscuro de mi habitación, en el que creo que será mi lecho de muerte, fija la mirada en la pantalla del movil ( desde donde ahora escribo ), con mi Laura ( querida, estás a punto de quitarte un dolor de encima ) pendiente del teléfono, contestando llamadas de gentes que creo quieren darme el último adiós... febril, desesperanzado, agotando el que será seguramente mi último aliento, os envío mi recuerdo.

Espero al párroco, portador de la Extrema Unción; he hecho testamento y ahora me dispongo a prolongar mi agonía con esos comprimidos tan desagradables que algún inquisidor ideó y que Novartis vende alegremente...

A este, vuestro doc, le ha llegado la hora.

Un germen asesino corroe sus carnes, viaja por su sangre infectándolo todo, se muestra, se revela y se rebela contra todos mis valientes leucocitos. Vence, erigido en ganador, en esta batalla desigual.

Alejaos, queridos. Soy altamente contagioso.

Os veré pronto si Dios quiere, en este mundo o donde mi gripe me quiera dejar.

Vuestro agonizante doc.
 
De supermercado
Buenos días:

Ayer tuvimos tarde de tirar cosas.

Hace días Laura ( cielo, ¡qué peso tienes que cargar! ) llamó para que nos dejasen en la puerta de casa un contenedor de esos que se usan para tirar cosas, restos de obra y demás.

Estuvimos esperando por él casi 4 días, hasta que descubrimos que por error estaba en la punta de abajo de la calle.

Hace dos días, por fin, estuvo listo. Y desde entonces empezaron las indirectas...

- ¿Cuándo vas a tirar esas cosas que están ahí?
- Mira que como siga eso ahí le pongo flores encima y digo que es arte impresionista.

Y es que, cariño mío, manejas la sutileza como nadie.

En fin; ayer, al salir de aquí, dejé a Laura a cargo de la compra y yo me dediqué a peón de obra, que desde el día de las paladas, se me da muy bien.

Es que eso de ir a la compra ha sido siempre fuente de discusiones, desencuentros, llantos dolorosísimos, amenazas de asesinato y hasta consultas al abogado a propósito de pensión por alimentos ( y es que tenemos multitud de “hijos” de todo pelo, escama y pluma ).

- Laura, por el amor de Dios, eso se pudre en 72 horas.

- ¿Coliflores? Ni de broma. Tú sabes que tuve que poner el océano entre mi madre y yo para no volver a comerlas.

- ¡Que no!. Fíjate en la información nutricional de la etiqueta. Tienen las mismas calorías por 100 gramos que las galletas de toda la vida, Vienen poquísimas y cuestan tres veces más.

- ¿Dónde está ese corte de carne que había yo recogido hace un momento?

Y es que Laura es una vegetariana selectiva ( es decir, que come verduras, pero no todas ) y puede, en determinadas situaciones habitualmente coincidentes con sus dietas, dejar aflorar un carácter que recuerda al carnívoro más depredador de la jungla.

En fin, que así solíamos ir de compras, cada uno con su carro y su propia lista, a un supermercado cercano.

Claro, conforme pasa el tiempo y yo sigo viendo pacientes no puedo desligar la consulta de algunos de ellos. Y así suelo encontrarme a Maribel, de baja desde hace un mes por accidente de tráfico. Le ha dicho a la aseguradora que es incapaz de moverse y cada que pasa por la consulta camino al fisioterapeuta hace pensar que la pobre acaba de salir de su lecho de muerte. Va la sinvergüenza con dos bolsas de compra de tamaño heroico en una mano, una caja de Biofrutas® de oferta en la otra y con el niño cogido de la cintura.

O don José, pobre, inflando el carrito a fiambre, sobrasada y otros pringues todos perfectamente indicados para su ateroesclerosis, hipercolesterolemia, hipertensión y dos anginas...

Que son para el nieto, Doc, que yo esto ni catarlo... ( claro, el nieto de 7 meses está como para saludar ese chorizo criollo que acaba de caer en el carro ).

- Cariño, que te des vuelta y no digas nada

- ¿Qué?

- Shhhhh, date vuelta y no veas

- ¿A quién? ( giro de cabeza, típico )

- ¡Diablos, nos ha visto!

Prepárate:

- Doctor !!!

- Buenos días, doña Isabel ( rictus, antes que sonrisa )

- Le quería contar que eso que me mandó la otra vez fue mano de santo (hoy por curiosidad veo en el ordenador que esa “otra vez” pudo haber sido cualquiera de las últimas doce veces).

- Vaya por Dios.

- Sí, pero esta vez parece que no me hace efecto

- Por qué no pasa por la consulta mañana, que estoy de turno

- Ya pero es que si ya lo veo aquí, no tengo que pasarme luego... ¡ Pacooo !

- Bueno...

- ¡ Paaaacooo !, que está el doctor, ven que te mire...

- Mi Paco, dígale que se quite eso, que se le ve muy feo

Bueno, que luego de tres recetas, dos horas, infinidad de llamadas perdidas al teléfono movil y algunos puntapiés de mi Laura consigo desprenderme de Isabel. Menos mal que no se le ha ocurrido explicar a voces de qué la traté.

Y es que, en el supermercado me da mucho pudor hablar de enfermedades, y más de ( con perdón ) hemorroides.

Hoy lo dejaré aquí.

Mañana, si el tiempo lo permite y os interesa, os cuento de mi día de peón de obra.

Gracias por venir.

Doc.
 
Pase, pase adelante, y esta vez déjeme que le cuente
Buenos días otra vez.

Hasta hace poco hemos tenido en el Hospital una serie de conversaciones sobre calidad, atención, satisfacción del usuario y demás florituras que sólo pretenden ocultar el hecho que 6 personas en una guardia hacemos el trabajo que en otros centros se reparte entre 18 ó 20.

Y mientras esperamos el milagro de la ampliación de plantilla, estamos siendo machacados permanentemente con la frasecita milagrosa... “El usuario debe salir satisfecho de la consulta”

En fin, que llamar a los pacientes “enfermos” ya suena mal. Que llamarlos – a algunos de ellos – “pacientes” puede sonar irónico, pero tiene un pase. Ahora, llamarlos “usuarios” sí que me toca las narices.

Noche de guardia, a las tantas de la madrugada. Una hora de espera como mínimo. 3 ó 4 intoxicados por etanol dando voces. Un par de colocados durmiendo en las sillas. Un tercero jurando por sus antepasados enterrados que “¡¡¡ saliéndos voya rajá, a rajá, cagüentó dió !!! ”... entre todos ellos una quinceañera a por la píldora del día siguiente, un par de cosas verdaderamente urgentes y aquella pareja.

Ella: Hoja de urgencias. 65 atenciones previas (¡¡¡!!! )...
El: Hoja de urgencias. 37 atenciones previas

** nota al margen, la fecha de la primera consulta no tiene más de 3 años: 65 atenciones en 3 años **

Motivo de consulta: Ella no se queda embarazada.

Señor Director de Recursos Humanos: ¿Hasta dónde, como médico, debo hacer que la paciente – perdón - la “usuaria” se retire satisfecha de la consulta ?

Esta mañana en la clínica he tenido tiempo de leer las bitácoras. Comprobar que sólo dos de vosotros os enterasteis de mis penurias con la albañilería. He puesto al día trabajo atrasado e incluso he tenido el gusto de darme un paseo por algunos diarios y dejar un mensaje. Y ahora, conforme pasan los minutos, tiemblo en pensar en la consulta del Hospital.

Que Dios nos pille confesados.

Vuestro angustiado

Doc.
 
Las 08:00. Esta también se acabó.
Por fin. Esta también se ha terminado.

- Doc, que llevo unos días que no me siento bien. Tengo "ideas" en la
cabeza... y a veces me dá por "pensar".

- Señora, ¡Cuánto me alegro!. Siga, siga practicando... No se
desanime.

Esta noche no ha sido mala. Un par de críos con otitis, una muchacha con una picadura de medusa en una zona realmente inverosímil, un par de despistados preguntando por una farmacia de guardia ( al ver las tarifas de la clínica ) y ella.

Encantadora, elegante, distinguida.

Como siempre, con una sonrisa que le ilumina el rostro. Como siempre, acompañada por esa muchachita tan guapa que le ha heredado el brillo de los ojos.

Viene despacio, porque tiene un par de besos para todos. Y cuando pasa a mi consulta parece que el día tiene para mí otro color. Y me trata de Don. No puedo dejar de ruborizarme cada vez que lo hace. No me dice Doc. Me dice Don.

Esta vez viene porque se ha sentido mareada y muy agotada, vea usted. Sin fuerzas para nada... Casi sin apetito. Y sed; mucha, mucha sed.

Menos mal, mi querida doña Carmen que no es nada. Déjese de historias y ponga en marcha el aire acondicionado, que no está usted para abanicarse los 30 grados que tuvimos ayer.

Y menos con su hipertensión, su taquicardia, su diabetes, su parkinson y sus dos prótesis de cadera.

Y es que, mi muy querida amiga, 94 años son muchos años.

Se va repartiendo besos. No dejo de advertir en el bolso el último libro que Carmen lleva leyendo desde que la conozco. La piel del tambor.

Vá despacio, página a página. Y es que con las cataratas, Don, sólo puedo leer un par de horas al día.

Y antes, con lo bonito que yo bordaba. Tiene que pasarse por casa; venga usted con su mujer y los niños... Ya, ya lo sé, pero usted ya tendría que tener niños. Ya verá que en cuanto los tenga cómo le van a gustar. Yo tuve 8, pero se me murieron 4, sabe usted... y es que en ese tiempo...

Vamos, Yaya. El Doc tiene más gente qué atender.

Discúlpela, Don. Es que estos niños tienen siempre tanta prisa...

Y hoy, como cada vez, tengo que impedir que deslice un billete de 5 euros en mi bata... para los dulces de los niños.


Vuestro

Doc.
 
De albañilería y otros menesteres
Buenos días.

Hoy empiezo emocionado: He visto 8 comentarios a esta bitácora: Alguien, Gárgola, Ladina, Grace, Rosis, Invitado, Las Compis, Sr. Naranja, gracias por la visita.

No, no soy psiquiatra. Los latinajos son herencia de un colegio de curas y mis gustos culinarios son muchísimo más amplios que pasar unas lonchas de materia gris a la mantequilla, aromatizada con albahaca al más puro estilo del recetario de Dumas... mmmm.

A otra cosa.

No os he contado que además de esta consulta ( en una clínica privada ) trabajo en un Hospital. No, no vivo en la opulencia; sobrevivo dignamente. El hecho de tener dos trabajos me permite “pasar” un poco de los jefes y de sus tonterías. El que CREAN que no te tienen pillado les hace ser... ¿cómo diríamos?... un poco más normales.

Os cuento que el viernes, presa de un arrebato sólo comprensible por el nulo nivel de endorfinas, el calor, el sueño y la mala leche post guardia, decidí arreglar un poco el patio de casa. Fui a ese negocio de ilusiones del triángulo verde y me hice con herramientas, todo mi espíritu constructivo y así, convertido en peón de albañil, pala en ristre, bocata de chorizo, cerveza (0,0) y pañuelo de 4 nudos en la cabeza, encaminé a desfacer entuertos.

12 del día, mediterráneo al sol. Brisa cero. Imágenes delusivas en lontananza. Un servidor, con la espalda doblada, picando y dando paladas de tierra y escombros con El Anillo de los Nibelungos a toda pastilla. Wagner en su esplendor.

13 del día. Tumbado boca arriba. Taquicárdico perdido, deshidratado, ampollado, tembloroso, insolado... y Laura ( amadísima, qué cruz tienes que cargar ) decidiendo si llamar a urgencias o a un abogado ( por eso de las últimas voluntades ).

Esta mañana, con agujetas incluso bajo la lengua, he atendido al primer paciente del día.

Doctor, que el viernes me hice daño en el trabajo.

¿Qué pasó?

Verá usted. Tenía que llevar una máquina en una obra – es que soy albañil, sabrá usted – y me ha dado un tirón la espalda. Me he puesto Reflex® y mejora algo, pero no sé si me da usted una pastillita...

Bueno.

Os prometo volver al final, para contaros lo que ha sido este día.

Mientras tanto, mi sufrido albañil tiene baja por accidente laboral, fisioterapia, medicación y no le prescribo 2 semanas de vacaciones en el Caribe porque no se lo cubre la mutua.

Dolorosamente, rígidamente, casi espásticamente vuestro

Doc.
 
Por fin
Buenos días:

Al parecer esta guardia da sus últimos coletazos.

No ha sido mala.

Uno, que llegó a las 04:27 de la mañana:

-Que llevo tres o cuatro días con una sensación extraña en la espalda...
- Vamos a ver: ¿dolor?, ¿picor?, ¿calor?, ¿tirón?...
- No, más bien extraña, verá usted...
- Mmmmm.... ¿ha tenido fiebre, tiritones, tos, dificultad para respirar, dolor en algún otro sitio del cuerpo?...
- No, viera usted... es como una sensación rara... como si se me pegara la camiseta al cuerpo (¿!)

En fin. Que de todo hay. Desde luego este chaval promete.

A las 08:00 terminará oficialmente mi turno de 24 horas. Iré a casa, despertaré a Laura e iremos por allí a desayunar. Queda la “otra” jornada. La de la casa sin hacer, los platos sin fregar, la terracita llena de porquerías varias y los bichos, hambrientos de compañía que saldrán a decir “hola” moviendo la cola y con cara de preguntar ¿por qué nos has abandonado?... Y yo muerto de sueño y con una mala leche de campeonato.

Cariño: ¡Qué cruz te has echado encima!

Esta madrugada ya van más de 70 muertos en Londres... Pobres familias. Pobres vidas malogradas. Pobres de nosotros que llegamos a estos grados de imbecilidad.

- Pues nada, muchacho...
- ¿Qué me manda, Doc?
- Cómprate una camiseta más grande...

Que tengais un buen día.