Cada vez quedan menos

...Poco iba a durarles el triunfo. Yo me llevé el huevo de la Revolución para que empollara en el momento oportuno.
( Escrito al margen. Letra desconocida : Quisiste imitar en esto a Descartes, que odiaba los huevos frescos. Los dejaba incubarse bajo la ceniza y se bebía la substancia embrionada. Quisiste hacer lo mismo sin ser Descartes. No ibas a desayunarte la Revolución todas las mañanas con el mate. Convertiste este país en un huevo lustral y expiatorio que empollará quién sabe cuándo, quién sabe cómo, quién sabe qué. Embrión de lo que hubiera podido ser el país más próspero del mundo. El gallo más pintado de toda la leyenda humana. )
...Por ahora Dios no me ocupa. Me preocupa dominar el azar. Poner el dedo en el dado, el dado en el dédalo. Sacar al país de su laberinto.
( Escrito al margen. Letra desconocida: Excavaste otro. El de las prisiones subterráneas para esos pobres gatos del patricidio. Pero construiste sobre ese laberinto otro más profundo y complicado aún: el laberinto de tu soledad. Jugador de los dados de las palabras: Tu sola-edad. Tu antigûedad. Llenaste, viejo misántropo, ese laberinto de tu horror al vacío con el vacío absoluto. Sponglia solis... ¿Es éste el papirotazo que has dado al dado para poner la Revolución en movimiento? ¿Creiste que la Revolución es obra de uno-solo-en-lo-solo? Uno siempre se equivoca; la verdad comienza de dos en más... )
... Cuando al comienzo de la dictadura Perpétua vi caer el aerolito a cien leguas de Asunción lo mandé cautivar. Nadie comprendió entonces, nadie comprenderá jamás el sentido de esta captura del bólido migrante. Desertor-fugitivo del cosmos. Ordené que lo trajeran prisionero(...)El pasaje de la piedra por el rio duró más que el viaje de Ulises por el mar homérico (...) Más que todas esas fábulas duró el pasaje. No hubo embarcación ni balsa que fuera capaz de soportar las diez mil arrobas de metal cósmico. Hundió flotillas enteras. Otros cien hombres se ahogaron durante la interminable travesía (...) y yo no estaba dispuesto a que el piedrón se saliera con la suya, vencedor por sus caprichos. Al cabo, la mayor bajante del río Paraguay de cien años a esta parte, permitió a los efectivos de línea arrastrarlo sobre cureñas especialmente fabricadas, tiradas por mil yuntas de bueyes y por más de mil soldados elegidos entre los mejores nadadores del ejército. Ahí está. Meteoro-azar engrillado, amarrado a mi silla.
( Escrito al margen. Letra desconocida: ¿Creiste que de ese modo abolías el azar? Puedes tener prisioneros en las mazmorras a quinientos oligarcones traidores; hasta el último de los antipatriotas y contrarrevolucionarios. Casi podrías afirmar que la Revolución está a salvo de las consideraciones. ¿Dirías lo mismo de esas infinitas miriadas de areolitos que rayan el universo en todas direcciones? Con ello el azar dicta sus leyes anulando la vértice-calidad de tu Poder Absoluto. Escribes las dos palabras con mayúsculas para mayor seguridad. Lo único que revelan es tu inseguridad. Pavor cavernario. Te has conformado con poco. Tu horror al vacío, tu agorafobia disfrazada de negro para confundirte con la obscuridad te ha marchitado el juicio. Te ha carcomido el espíritu. Ha herrumbrado tu voluntad. Tu poder omnímodo, menos que chatarra. Un solo aerolito no hace soberano. Está ahí; es cierto. Pero tú estás encerrado con él. Preso. Rata gotosa envenenada por su propio veneno. Te ahogas. La vejez, la enferma-edad, enfermedad de la que no se curan ni los dioses, te acogota. )
de "Yo el Supremo". Augusto Roa Bastos
Descanse en paz.
Foto Movida

Todo resulta apacible y sereno a esta hora de la tarde. Apenas una suave brisa que aletea en mis orejas y adormece mi olfato con tonos de agua salada y maderas húmedas; aromas eternamente ligados a este balcón del Cantábrico, estancados bajo el tibio sol de Octubre, que parece retener el aire a lo largo de la costa.
El mar, de un azul intensamente marino, se mantiene en calma. Tan sólo una finísima linea blanca, un breve fleco de espuma, intenta hacerle cosquillas al Ulía por los bajos de sus faldas, mientras el monte dormita mansamente a mi derecha señalando un horizonte nítido, planísimo, cercano...se diría que al alcance de la mano.
A este lado, bajo mis pies que cuelgan de una roca, el agua densa y oscura se viene y se retrae complaciente, complacida; cubriendo y dejando asomar sinuosas muelas de piedra bruñida, babosa, eternamente lamida y relamida por el salado vaivén que golpea suavemente con mi roca, donde la espuma juguetea saltarina, como queriendo convencer de algo a mis pies congelados de tanto besito.
El sol se va despidiendo por mi izquierda, a espaldas del monte Igueldo, perfilando su silueta con destellos de oro puro. Y en torno a él se reagrupan, como atrapadas por un velo de seda transparente, nubecillas de algodón; ovejitas somnolientas de todas las razas: rojas, rosita, azuladas, naranja, malva.
La luz va ya declinando. Y la brisa ha mudado ya hace rato en vientecillo cabezón. Mejor me voy retirando.
La foto salió movida. Ha sido una tarde gansa.
De cine
Como broche de oro a una intensa y desapacible semana de Abril, hoy hemos podido disfrutar de una hermosa tarde de Domingo, fresquita y gris, como nos gusta; sazonada con intensos chaparrones racheados y un fiero viento del norte, que amenaza resolver en una explosiva tormenta sinfónica. Una espléndida tarde de cine en esta inefable "Bella Easo", a la que el invierno le tiene tanto apego.
Y así ha sido. El cine estaba a parir, pero he tenido la suerte de acertar en la película, y quisiera comentarla.

Michael Winterbottom, "Código 46". Fantasía futurista con bastante fundamento, como dicen por aquí, y una puesta en escena más que creible.
En realidad se trata de una interesante revisión a la fatalista profecía de Orwell, tan revenida ya en estos tiempos que corren; y no precisamente por los concursos tele-reciclados.
Dejando de lado cuestiones artísticas, es obvio que ahora contamos con muchos más datos (¿ pistas ?) para fantasear sobre nuestro futuro bienestar social, y otros menesteres más primarios, de los que el aguerrido Orwell poseía; aunque no descartaría que pudiera llegar a imaginarlos. En definitiva, Winterbottom nos presenta un futuro aterrador, en el que, sin embargo, el terror no aparece por ningún lado; más bien parece haber sido reemplazado por una especie de "profesionalidad" amable y cantarina, en la que el control es absoluto, y la "no violencia" resulta tan indigna como efectiva; quizá tan inhumana como en la propia novela de Orwell.
Como detalle un poco exagerado, cabe resaltar la manera tan limpia con que los psiquitras han superado a Freud. Pero no desvelaré nada del argumento, por si a alguién se le ocurre ir a verla. Yo la recomendaría.
Pos cierto, sigue lloviendo.
S I N O

Cambiar de tema y de aire.
Cambiar de mundo y de casa.
Cambiar de vida y de cara.
Cambiar de sueño y de alma.
Cambiar de vino y de agua.
Sin más razón ni pretexto que el impulso de salir
de quién de qué.
La pulsión de continuar
por qué por quién.
Seguir preguntándose respuestas.
Volver a volver al mismo punto.
Encontrarse perderse no buscarse?
No perderse buscarse no encontrarse?
No agotar el airetema.
No olvidar tu mundocasa.
No vender la caravida
y traicionar tu sueñoalma.
No saciar el vinoagua.
No salirnosí.
No seguirsinó.
No marcharse...
No quedarse...
A modo de presentación
Un mensaje capturado por azar, como una botella lanzada al mar, quién sabe dónde ni cuándo. Esto siempre reconforta.
La magia de escuchar una voz, lejana y desconocida...anónima. Poderosas palabras que destellan y relampaguean por sí mismas, sin referencias de autor, de tiempo o de lugar.
Agua fresca que se bebe directamente de la botella, de primera mano; como una cascada nunca antes descubierta o un arco iris inopinado.
La magia de escuchar una voz, lejana y desconocida...anónima. Poderosas palabras que destellan y relampaguean por sí mismas, sin referencias de autor, de tiempo o de lugar.
Agua fresca que se bebe directamente de la botella, de primera mano; como una cascada nunca antes descubierta o un arco iris inopinado.