Se acabaron las vacaciones. Comenzó la fiesta.
En realidad, ya hace como dos semanas que se acabó lo que se daba, y uno anda atareado; ejercitándose en el noble sino de seguir ganándolo, apechugándolo, sudándolo...levantando el país, que dicen. Pero, eso sí, sin sentirse expulsado del "Paraiso" (léase San Sebastián). Y es que Donosti en Agosto, es el Gran Bolondrón.
Este año, mi perpetuo reestreno profesional coincidía exáctamente con el inicio de la Aste Nagusia (Semana Grande, para los profanos...ande o no ande, dicen algunos), al tiempo que me colgaba en marcha, y a mitad de trayecto, de ese tren larguísimo llamado Quincena Musical; que en esta parte del universo viene a durar ¡cómo no! alrededor de treinta días.
Todavía no he alcanzado a dilucidar, y llevo aquí media vida, si será por su natural tendencia a exagerar, alargar, ensanchar, multiplicar, sublimar..."español de puro bruto" (gracias Vallejo...perdón Ibarretxe)...todo lo que aquí se cuece; sobre todo en el terreno de la Kulturra y el esparcimiento. O más bien se trata de su histórica, gen-uina y extrema capacidad (también de puro ídem) para dejar que las cosas se les vayan yendo de las manos, sin saber cómo ni por qué; y además ¡Pasa pues! celebrándolo. El caso es que esta "quincena" es la única (que yo sepa) que dura un mes.
En cuanto a la Semana Grande, hay que decir que es más variadita (y yo resaltaría dos factores fundamentales: dura una semana estricta, y ya ha pasado): Juegos todo el día para niños y mayores, feria al borde del acantilado del Paseo Nuevo, conciertos al aire libre, txarangas callejeando por doquier (a cual más incansable), verbenas, variopintos circos ambulantes y artistas callejeros a lo largo de todo el paseo...cursos de natación, aerobic playero, velero, ala delta y parapente...concurso de esculturas de arena en La Concha, premio Heineken de rock (con nuestras típicas txoznas, que hieden a pis y calimotxo), la tradicional "Clásica" ciclista y el gran concurso internacional de fuegos artificiales; que este año vuelve a ganar Caballer, a pesar de ser tan ruidoso. Full time de domingo a domingo (ya digo, semana estricta) con la más selecta oferta en playas, terracitas, discotecas, pintxos en la Parte Vieja y mogollón de restaurantes de alto standing, para que nuestros incondicionales visitantes puedan degustar las delicias de nuestra mundialmente reconocida cultura gastronómica; todo ello a los precios más competitivos de C.E.E. y parte del extranjero (también se aceptan dólares)...¡UFFFFF...sé que me dejo algo...!
Afortunadamente, este año me desdigo otra vez de aquella vieja máxima: "Yo, moriré en Agosto". Y proclamo: ¡Necesito otras vacaciones!!!!!!
En fin. Todo esto, para deciros que ya podéis irme dando la rebienvenida. Nos iremos viendo.
Besos.
GENIO Y FIGURA

Pelea a garrotazos. Francisco de Goya
Esta vez, yo sólo pongo el título.
Dos hombres, provistos de sendas sogas con que tenían planeado suicidarse, coincidieron por casualidad al pie del único arbol de la región. Nada más encontrarse, se entabló una disputa verbal entre ambos, salpicada de gruesas injurias. Bajo el sol tórrido de mediodía se hizo inevitable la pelea, en la que intervinieron con extrema ferocidad puños, pies y piedras. La lid se saldó con un muerto tendido sobre la tierra yerma y un superviviente ensangrentado; el cual, sacudiéndose el polvo, tomó un largo trago de su cantimplora, ató la soga a una rama capaz de soportar su peso, miró por última vez el horizonte y se ahorcó.
de No ser no duele
FERNANDO ARAMBURU
Piro-Midas
Era bello, poderoso, rico. Y había sido joven.
A cambio de todo esto, el diablo le concedió el poder de prender fuego con su mirada y sus manos. El alma quedó donde estaba.
Ahora todo lo que toca o mira se convierte en humo.