Desde mi PCra
De dentro a fuera...y viceversa
Acerca de
Sin salir de mi escritorio...voy vaciando botellas y lanzándolas al mar...
Sindicación
 
Paul Haggis




Me da a mí que este chico de mirada inocente y sonrisa socarrona, va a dar que hablar en un futuro; dentro de ese turbio y salivoso mundo de las bellas artes cinematográficas.

Ayer ví su ópera prima como director; anteriormente había sido nominado al oscar por el guión de Million Dollar Baby: Crash se llama (no tiene nada que ver con la de su compatriota Cronenberg) este repaso, salvajemente violento, a las cotidianas "colisiones" a las que está expuesto este bicho a medio hacer que llamamos ser humano.

La cinta resulta impactante de principio a fin, no da tregua. Los ojos conmocionados ante unas imágenes insólitas (cuidadísimas) en el cine americano (independiente, claro). La banda sonora es espeluznante y no cesa ni un momento con su inquietante y descorazonador runrún. El desasosiego y la conmoción son inevitables en el espectador

En fin, no diré nada. Un guión majistralmente urdido, sin piedad, y multitud de escenas sorprendentes, testigo atónito e imparcial de lo que nos espera en este bendito siglo de las luces apagadas; y sucesivos.

Si a alguien le apetece salir del cine un domingo a media tarde con unas ganas feroces de vivir; le recomiendo esta peli.


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NOCTURNO CERO



son demasiados alumbrones y furias
Mario Benedetti



Otra vez la noche. La nada.
Solos la noche y yo en el infinito.

Recomponiendo inventarios,
en silencio.
Como aquella vieja amante muerta,
viva.

Triturando, presagio a presagio,
todo mi pasado.
Embargando, recuerdo a recuerdo,
todo mi futuro.

Otra vez la noche, y yo.
Solos de nuevo, yo y la nada.

Esa vieja amante muerta,
viva.



Escuchando Orly...Brel, Jacques Brel (001)





 
SIESTA



Todos los domingos la misma historia...Pero... ...¿qué haces tan vestida?...¿no ves que es domingo por la tarde?... ...esta tarde es la más larga y la más inhóspita de toda la semana...quédate conmigo...ahí afuera está lloviendo a mares y hace un rís que pela...¿subo un poco más la cale?... ...no sé para qué te has recogido hoy el pelo...ven...deja que te quite esa gomita...así...Así estás MUcho más guapa... ...¿y esas medias?... ...anda, quítate la ropa, ven, que TE QUIero decir algo... ...túmbate sobre la cama...no, así no, boca arriba......no digas nada... ...escucha como repiquetea la lluvia en los cristales...¿tienes frío?...cierra los ojos...no hace falta que me mires...que no salga ni un gemido de tu boca... ...necesito silencio......que vengo a reducirte el mundo a pura intensidad......con un monólogo íntimo......extenso......alabuscadelmeñique de tu alma izquierda.................................................








..................................................................................................


Escuchando Rain. Cantada (másbientarareeaada)por Ella Fitzerald




 
Un café a media tarde (final)



Está sola y aburrida, como inquieta...a poca distancia, de cara. Se ha bebido un nosequé en dos tragos y ha sacado una libreta del bolso para, acto seguido, ponerse a mirar el techo...el suelo...el techo...No tarda en guardar la libreta.

Ahora sus ojos, de un azul que deslumbra, se han olvidado del techo y no paran de posarse, de soslayo, en mi persona; tímidos, curiosos, juguetones...Para eludir preguntarme qué diablos mirará, ya que yo hago lo mismo y quizá simplemente esté mirando que la miro, pongo a fantasear mi neurona...y me invento que hace ya algunos años, rondando la adolescencia, veraneaba en Mallorca; o mejor, en Estepona...donde comenzó a exponer al sol mediterráneo las pequitas de su espalda, y a la luna mañanera de la playa, el rocío de sus ojos; mientras le iban creciendo poco a poco el alma y las tetas...y es probable que ahora esté recordando, a contratiempo y a mi modesta costa, aquel chavalín moreno, peludo y bajito que estaba como una cabra...que estaba loco de atar, y que la volvía loca a ella...

O quizá simplemente curiosea, entreteniendo la espera, dejando pasar el tiempo, como yo.

No me resigno, no obstante, a perderme el espectáculo. Y sostengo su mirada unos instantes sin inmutarme, sin intención, sin gesto...a ver que haces, teutonilla preciosa...instantes que ella también sostiene...no se raja...y se prolongan más instantes, al borde ya del dolor...

Desaparece la música, el murmullo y hasta la gente...y yo empiezo ya a sentir como un intenso pitido en el centro de mi craneo cuando, justo al límite, el hilo se rompe bruscamente.

Toda su cabeza gira sin más hacia la izquierda, por donde aparece un joven, que se le acerca, con aire amistoso. La gente reaparece y él, le impede incorporarse con una suave presión de la mano en su hombro, mientras la besa cálidamente en los labios.

Pago mi café y salgo otra vez a la intemperie.

FIN


 
Un café a media tarde (segunda parte)



La concurrencia es variopinta: multitud de ancianas emperifolladas de pieles y joyas carísimas, probablemente auténticas, dan cuenta de enormes porciones de tarta, rezumando nata y simpatía. Antiguos caballeros andantes temblorosos, pálidos; sorbiendo con desfasada elegancia sus humeantes tes con limón, que les escaldan la lengua y humedecen sus ojos, ya de por sí acuosos.

Gentes de muy diverso pelaje, yo mismo, se intercalan formando un arco iris humano globalmente contemporáneo: negros, hindús, indios del norte, indios del sur, un aborigen australiano, flashes con sus correspondientes niponcillos...mientras caliento mis manos de marmol haciendo cuenco a la taza caliente, voy recorriendo el panorama con desgana.

Un raro impulso me obliga a girar los ojos súbitamente, como si un hilo invisible tirara con fuerza de mis pestañas: una enorme mancha roja; una mata indomable de sortijas y culebras de un zanahoria brillante, me llama la atención sin remedio; enmarca un rostro increiblemente gracioso, insolentemente bello. Una luna llena, llena de pecas; más dispersas hacia los contornos, más copiosas en el centro, como pintadas por una fuerza centrífuga, originada justo en la punta de la nariz; pequeñita, respingona, descarada. La barbilla, de suave contorno, apenas sugerida en esa redondez de sol, cobra relieve, sin embargo, a causa de un pequeñísimo hoyuelo, apenas perceptible. Las orejas, escondidas tras los pelos, se adivinan breves y sonrosadas.

Todo lo demás son lanas; colores chillones de lana por todas partes, perfilan sin estridencias un cuerpo generoso.

No se diría que esté gorda, ni siquiera rellenita. Más bien guarda un equilibrio adorablemente geométrico entre el volumen de su cabeza y su nada despreciable altura...no menos de 1,80.

No cabe duda; un cuerpo generoso, una sana hembra de estos valles...está sola...


continúa...





 
Un café a media tarde (primera parte)



He entrado al fin en un café, a guarecerme un poco.

Llevaba ya media tarde paseando; deambulando, rememberando...revisitando esta hermosa ciudad, llena de vida, que conocí casi por casualidad hace más de veinte años; a la que el destino me ha seguido arrastrando de tiempo en tiempo. Tiempo en el que ambos hemos ido cambiando, creciendo...pero no mucho.

No parece afectar esta ventisca helada, tan poco hospitalaria, en el ánimo de los nativos; bien pertrechados en enormes revoltijos de lana, que prestan mil y una formas a sus cuerpos, dejando apenas entrever sus caras. Caras templadas y severas; también rostros delicados, algunos dulces, deliciosos uno.

La tarde de martes se burla del frío atroz en el viejo centro comercial de Salzburgo; y yo, que ya empezaba a sentirme como un esqueleto tembloroso, acabo de entrar en un café...a calentarme un poco...a observar...a escribir esto...

Es uno de esos viejos cafés, típicos de la zona, amplio hasta perderse. Vetustas lámparas doradas, colgadas de un techo altísimo, confieren al interior una luz ensombrecida, como de foto subexpuesta, muy cinematográfica...una dimensión un tanto onírica, como de otro mundo, otro tiempo...Los enormes sillones, divinamente acolchados, donde se podría echar una cabezadita mansa; más el hilo finísimo, amortiguado, que proviene de un trío de ancianos (violín, cello y piano), y espolvorea con parsimonia en el ambiente una música de la época...de la época en que la hicieron, pura decadencia...pero sin molestar...amablemente.

Se está bien en este sitio; no es real, pero existe. De repente me acuerdo de Visconti...

Ya me traen el café: bandejita de plata y colosal tazón de agua emborronada, con un bomboncito y dos estuchitos de nata, en el mismo platito de la taza; a un lado de la bandeja, en otro platito, dos pastitas de mantequilla con crema de cerezas. Yo sólo había pedido un café solo, pero está bien; aquí todo resulta muy relajante. La cafeína no pega, y la suma de todas las conversaciones del salón, no llega a producir ni un amago de murmullo...es más bien un oleaje lejano, fundido con la música en sordina...qué deleite...y qué calorcillo...


continúa...


 
EL PAVO REAL (para la princesa triste...de broma, claro)





Probablemente hoy se va a casar.

Ya tendría que haberse casado ayer. Estaba listo, vestido de gala. Sólo esperaba a su novia. Y no se presentó. No puede tardar.

Se pasea, glorioso, con aires de príncipe indio y lleva los ricos presentes al uso. El amor realza el esplendor de sus colores y su copete tiembla como una lira.

La novia no llega.

Sube a lo alto del tejado y mira hacia el sol. Lanza su grito diabólico: ¡León! ¡León! (*)

Así llama a su novia. No alcanza a distinguir que alguien se aproxime y nadie le responde. Las aves del corral, que ya están acostumbradas, ni siquiera alzan la cabeza. Se han cansado ya de admirarlo. Baja de nuevo al corral; tan seguro de su belleza que es incapaz de sentir rencor.

La boda será mañana.

Y, al no saber qué hacer el resto del día, se dirige hacia la escalera y sube los peldaños con paso ceremonioso, como si fueran las escaleras de un templo.

Alza su traje de cola, tan pesado debido a los ojos que de ella se han quedado prendados.

Ensaya de nuevo la ceremonia.




de HISTORIAS NATURALES

Jules Renard

(*) León es una onomatopeya del grito del pavo y a la vez una sarcástica referencia al político francés León Gambetta (1838-1882)




 
A este lado de la lluvia...





...camino y hablo. Paseo tiritando de la mano de este añito en pañales, y le cuento...

...que se ha cerrado un paréntesis, desdichado. Que se abre un nuevo tiempo (a la otra parte de allí, donde las cosas son tan así; en esta parte de acá, donde las cosas son tan asá) de incertidumbre, de claridad, de rutina...y también de oxígeno, de regalo...

...aquí la lluvia es más gorda, más fría, más salada...y yo me digo a mí mismo, mientras me paseo y hablo, que no importan las palabras...sin embargo, el silencio está que arde...

...como arden de frío los parsimoniosos copos, diminutos paracaidas sin alma, que caen, se posan y se licúan contra la ardorosa piel de mi abrigo, avezado y curtido en muchedumbre de inviernos. Y le hablo al abrigo para no hablar solo, porque sigo hablando y caminando a este lado de la lluvia; paseo y hablo, hablo solo, pero hablo...

...La avenida está exactamente como la dejé; aunque un poco más canosa...aterida bajo las pisadas pertinaces de los mismos andarines de siempre; paseantes parlanchines monologantes, plantando cara al invierno. Me cruzo con las mismas caras que ya me sé de memoria, y le hablo a sus espaldas, y les cuento, mientras ando, adelante...

...El cielo no es ni blanco ni gris...más bien una especie de ceniza metalizado...denso, inescrutable...pero yo le hablo...Le hablo de esa chica. De esa mujer que tiene por alma un armario. Por corazón un piano de cola y por ojos¡¡¡uuffffffff!!! dos campanas mensajeras de la paz, y de la guerra...

...El mar asemeja al cielo, pero sin nube. Bloque inerme de granito congelado, cual descomunal esmeralda ensartada entre las rocas...pero habla...el mar es el único que me habla, y me cuenta. A veces gime, a veces ruge, pero siempre habla...hoy susurra...

...y me cita para mañana. Y yo le digo que volveré.
Caminando.
Paseando.
Hablando, hablando, hablando...


Escuchando-"Esta-boca-es-mía"-del-Sabina,cantada-por-Olga-Román...(Gracias-a-Con-el.paso.cambiáo-,forever)





 
Pasando la cabra, o siete veces siete.

Y la "cabra" en este caso viene de un "infierno" del que no me puedo escaquear. Así que ni me excuso ni me quejo y ¡Voy p'allá!

Siete cosas que quisieras hacer antes de morir

- Acabar hispánicas (sólo me falta todo).
- Tomarme un año sabático (urgente).
- Psicoanalizarme.
- Vivir un tiempo en otra parte. Lejos.
- Aprender a tocar el bandoneón.
- Volverme loco (opcional).
- Volar (claro que, sólo puede durar unos segundos, dicen).

Siete cosas que sabes hacer bien

- Escuchar............................................(de uno en uno, a ser posible).
- Ejecutar...............................................(partituras, claro).
- Cambiar de planes súbitamente.
- Soñar despierto.
- Trasnochar.
- Cocinar.................................................(sobre todo para los demás).
- Provocar, sembrar polémica, discutir..........

Siete cosas que no sabes o no puedes hacer

- Parir...gestar...no sé.
- Cualquier actividad que me separe dos palmos del suelo (vértigo feroz).
- Ser amable con quien desprecio (u odio).
- Volver el tiempo atrás (como Supermán, por ejemplo).
- Domar a mi Mister Hyde.
- Morderme la lengua.
- Teletransportarme...(se lo he pedido a los Reyes).

Siete cosas que te ponen del sexo opuesto

- Esa intuición.
- Esa fragancia.
- Esa cadencia.
- Esa mirada.
- Esa concreta comprensión de lo abstracto.
- La piel (y su termostato).
- ...y toda ella en los casos severos.

Siete cosas que te ponen del propio sexo

- El sentido del humor (imprescindible).
- La generosidad.
- Esa femineidad recuperada (o recuperable).
- Las manos.
- La humildad.
- La fuerza.
- Esa abstracta búsqueda de lo concreto.

Siete expresiones que sueles utilizar con frecuencia

- Increible, alucinante, genial...etc.
- ¿A o para?
- mmmmmmmmmmmmmmmmm...(en las más variopintas situaciones).
- Voglio morire.
- A mí que me registren.
- ¡¡¡NNEEEENNAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!
- ¿En tu casa o en la playa?

Siete celebridades que te dejaron prendado

(aquí voy a ser ecléctico)

- Ava Gardner.
- Audrey Hepburn.
- Ann Margret (mi primer amor después de Marisol y musa indiscutible de mis primeras...en fin).
- Gary Cooper (por qué no).
- Glauca, la "Vieja Sirena" de Sampedro (sé cómo es, la he visto).
- Mi último gran hallazgo, Lorena Rojo (la señora de "El cuerpo del delito" o como se llame)
- Y...la Venus de Milo vale?...

Bueno, y ahora viene lo difícil. Insisto ¡a mí que me registren!
Voy: Sonela, Anjara, Sabelilla, Ella, Marcarlop, Brisa...y una que odia estas cosas...Cabaret...

Ánimo, y con humor. No se admiten devoluciones.