Desde mi PCra
De dentro a fuera...y viceversa
Acerca de
Sin salir de mi escritorio...voy vaciando botellas y lanzándolas al mar...
Sindicación
 
Qué-cosas...u...(hoylascienciasadelantanqueesunabarbaridad)




"Lazo de unión".M.C.Escher


Aunque yo sigo sin saber reducir según qué ciertas imágenes (cosas).

¡Quién diría que tú y yo podríamos habernos conocido!

Qué crees tú que va siendo más potente, en estos tiempos que corren...¿El-destino?...o-Internet.



Escuchando:"Y-el-amor".Joan-Manuel-Serrat.

Y también la siguiente de el mismo disco; que están muy "serratianamente" enlazadas: "Toca Madera"!, es el tema.



 
Elogio de la espera






Mis manos no se escapan, no, pero vuelan.

A cada suspiro se abren, se crispan a cada sonrisita; a cada silencio,tiemblan... Salen de paseo a orearse; se tienden amigables y se posan sobre hombros, sobre mejillas, sobre codos; se entrelazan con otras manos que todavía no son tú.

Mis dedos juguetean nerviosillos, excitados, de mi bigote al primer flequillo amistoso y sonriente que se me pone delante. No paran; a la búsqueda constante, a la espera de ese tacto, de esa espalda que se empecina en darme la espalda.

Mi piel, toda ella enterita, la llevo como inflamada; a ratos emborronada, inquieta, como alerta al inminente sobresalto. Mis ojos...mis ojos me piden a cada rato quitarme las gafas de ver; doloridos, irritados de escarcharse en vano y en solitario, y permanecen la mayor parte del tiempo cerrados, para tan sólo mirar...

Y mi boca hace aguas sin descanso...permanentemente entreabierta, como pasmada. Succionando a cada suspiro ese aceitillo de baba, que no sirve de consuelo a mis papilas sedientas; voraces depredadoras ad infinitum desde la edad de seis meses, en que fueron destetadas, prematuramente y a traición (bendito sea mi hermano). Invocando el cataclismo que las funda con las tuyas, y desenvuelva tu forro a merced de mis dentelladas.

El oído y el olfato esperan tranquilamente...confiados...confinados.

Tan sólo el sexo sigue a su bola (en singular esta vez, sí), despreocupado y cantarín; a veces adormilado. Y esto es porque aún no te conoce. No sabe, aunque imagina, si alcanzará a tender ese puente, ese acueducto; si logrará ser camino, manantial, lanzadera...huracán donde llevar a volar de paseo este amor que me he inventado.

O será, por el contrario, su eterno sucedáneo.



Escuchando: L'île aux mimosas, de la inconmensurable Barbara. Ojo, que no es la Streisand. Ésta es de más tirando a la rive gauche del Sena.


 
Año felliniano


Sí. Me da a mí que sí.

De hecho, la despedida del invierno fue ya bastante de Charlot, pa no desentonar. Perdí varios autobuses (por causa justificable, claro) a ese umbral de la primavera y puesta de corto que para los valencianos singifican la fallas cada año. Vaya, que me las encontré ya plantaditas y, si me descuido, quemadas. Algún conato de quema prematura había sido ya perpetrado (también pa no desentonar) por las J.R.A.F. (Juventudes revolucionarias anti fallas); sin mayor resonancia que la pura anècdota; también para no desentonar. Pero llegué. Sin saber decir cuándo ni por dónde, con gran desasosiego de mis allegados, llegué, sí.

Y nada. Como siempre. Salvo de la quema el olor a pólvora constante (absolutamente enardecedor, sobre todo cuando se mezcla con el jazmín) y alguna que otra mascletá (literalmente: machada, no se lo pierdan) en primera fila (insustituible tratamiento antiestrés); bajo una intensa lluvia de pavesas del ocho (mu weno pa la calvicie).

Pero lo bueno, también para no desentonar, me esperaba a la vuelta. Como siempre (me pasa como en Reyes) me toca abandonar la fiesta en su mejor punto: Las fallas ya preparadas para arder, y además, mi santo y el Día del Padre. En fin, ya digo, para no desentonar. Pero esta vez no perdí ningún autobús. Fue más bien el autobús el que me perdió a mí...Me explico:

Salgo, ya digo, justo el día de la Fiesta a la mañana. Mañana radiante de luz levantina; poca gente viajando, primer asiento, de cara al paisaje (conocido palmo a palmo, como luego se verá) y sin acompañante al lado. El ánimo más que hecho, cómodo, cansado, sobre ruedas, 8 horitas por delante...sensores desconectados, plácido viaje, pequeño paréntesis de espacio y tiempo, un trozo de nada...

Y así es, hasta llegar a Pamplona, ya a las puertas de la meta. Al intentar acceder al centro, una maraña inmensa nos corta el paso: Imposible pasar, dice el guardia; Cabalgata del Día del Padre (desde luego estos navarros...con tal de cabalgar...). Pero así es, y parece que todo el mundo lo sabía menos yo, y el conductor que, curiosamente, se estrena hoy en la línea.
La mayoría de pasajeros, parejas de ancianos requemados que vienen de Benidorm, son depositados de cualquier manera en una esquina cualquiera de la periferia, entre maletas, lamentos y alguna que otra crisis nerviosa. Gran profusión de móviles y tremenda algarabía de "señoras al borde"...mientra el conductor (novato y despistado) se informa de por dónde ha de tirar...Nada, todo normal, ligero contratiempo a las puertas de casa. El bus muy aligerado. Quedaremos unos 20 pasajeros; la mayoría viejos impacientes y cansados, y servidor, en primera linea, tranquilizando al guardia y al conductor (novato), y ofreciéndose, como gran conocedor de la zona que es, a llevar a buen puero el barco. Seguimos...ya casi estamos...

Tras varias órbitas al cinturón industrial de Pamplona divisamos, por fin, una salida que señala...literalmente: A FRANCIA POR SAN SEBASTIÁN. Y allí que nos aventuramos, en una ya casi noche estrellada, de media luna burlona, por una carretera nacional (mal señalizada) que no tarda en convertirse por arte de magia en una carretera comarcal (sin señalizar), que nos va adentrando poco a poco, y hacia arriba, en un inquietante y tupido bosque, por un caminillo cada vez más estrecho y sinuoso, que parece no llevar a ningún lado...al menos civilizado (me perdonen los navarros)...con aquí, el Acéfalo de copiloto experto, y un manojillo de ancianas aterrorizadas, que dudan entre linchar primero al conductor (novato) o al mequetrefe ese de las barbas. Eso sí, sin perder un ápice de compostura y dignidad. Menos una, que lucía una sonrisilla anacrónicamente exultante... En fin. Llegar o morir, parecía ya ser la consigna.

Y llegamos. Vaya si llegamos. Aunque no gracias a mí, desde luego. Con dos horas de retraso y la tripulación al borde del amotinamiento; acabando de redactar sendas cartas de reclamación a la empresa: una para no dejar pilotar nunca más ese novato, y otra para prohibir viajar a ese GPS zumbao que no hace más que reirse...¡No sé de qué!...

En fin...cosas que pasan...Nada más llegar, el conductor (ya menos novato) y yo, nos escabullimos como pudimos de la furiosa jauría que parecía ya no tener prisa, o haberla cambiado por prioridades más cívicas y humanitarias, al grito de "La primavera ha venida, señoras". Y nos fuimos a tomar unas cervecitas; para reir lo sufrido y saludar a la nueva estación con igual dosis de alegría y escepticismo...y sed. Y celebrar el haber salido ilesos de los arranques de furia de esas ancantadoras ancianitas.

Bueno. Pura anécdota. Uno ya está acostumbrando a ver asomar la nariz de Fellini cuando menos se lo espera.

No parece cosa de quejarse ¿verdad?

Feliz primavera a todos. Vuelvo.

 
Nohaymiseria


ESTA NOCHE ME EMBORRACHO
Letra de Enrique Santos Discépolo
Musica de Enrique Santos Discépolo
Compuesto en 1927

Estrenado por Azucena Maizani. Grabado por Ignacio Corsini el
9/5/1928, Carlos Gardel lo grabo el 26/6/1928. Nueva discografia de
Hugo del Carril.



Sola, fané descangayada,
la vi esta madrugada
salir de un cabaret;
flaca, dos cuartas de cogote,
y una percha en el escote
bajo la nuez.
Chueca, vestida de pebeta,
teñida y coqueteando
su desnudez...
Parecía un gallo desplumao,
mostrando al compadrear
el cuero picoteao...
yo que se cuando no aguanto mas,
al verla así rajé,
pa' no llorar...

Y pensar que hace diez años
fue mi locura!
que llegué hasta la traición
por su hermosura!...
que esto que hoy es un cascajo
fue la dulce metedura
donde yo perdí el honor;
Que chiflao por su belleza
le quité el pan a la vieja
me hice ruin y pechador...
Que quedé sin un amigo
que viví de mala fe
que me tuvo de rodillas
sin Moral, hecho un mendigo,
cuando se fue.

Nunca crei que la veria
en un "requiescat in pache"
tan cruel como el de hoy
mire, si no es pa' suicidarse
que por este cachivache
sea lo que soy...
Fiera venganza la del tiempo
que le hace ver deshecho
lo que uno amó...
y este encuentro me ha hecho tanto mal,
que si lo pienso mas,
termino envenenao.
Esta noche me emborracho bien,
me mamo bien mamao!....
pa' no pensar.



 
Giovanni y Andrea


La brisa era ligeramente tibia y traía un aroma a lino, trigo y grosella. Ellos ya habían corrido hasta cansarse por el borde de la colina, hollando con sus pies el pasto tierno y gritando sus nombres al viento.
-¡Giovanni!
-¡Andrea!
Luego, ella, ebria de juventud y libertad, había desconcertado a Giovanni gritando otros nombres, de hermanas, de tías, de firmas comerciales y hasta el glorioso nombre de Luiggi Villoresi, el intrépido devorador de rutas, hèroe de todos los adolescentes.
Ahora caminaban acompasadamente, tomados de las manos, en silencio, sin poder creer ese hecho mágico, fantástico, de amarse tanto bajo la luz mórbida y púrpura de la tarde.
Él, de pronto se detuvo, deteniendo el caminar de ella. Había cortado una flor silvestre y la hacía girar nerviosamente entre sus dedos torpes. Andrea sonrió, un tanto tensa y encantada por esa proximidad incómoda, por la cercanía excesiva del rostro de Giovanni frente al suyo.
-Una flor- musitó él, dejando escapar un suspiro contenido, en tanto procuraba engarzar el tallo bajo el pelo negro de la muchacha.
-¿Para mí?- se ruborizó ella, sin reparar en lo obvio de la pregunta. La pequeña flor amarilla quedó prendida en el cabello de ella y ambos permanecieron mirándose profundamente a los ojos, arrobados, ajenos, al parecer, al paisaje que los circundaba.
-Andrea- exclamó Giovanni presintiendo que el momento tan anhelado se acercaba.
-Si...- susurró ella a modo de curiosidad o aceptación. De pronto, la flor se deslizó por el lacio cabello de Andrea y cayó al suelo. La reacción de ambos fue instantánea, agachándose a recogerla.
-Acá está- dijo ella, retomando el breve tallo con la misma devoción con que puede reponerse un símbolo patrio mancillado. Giovanni no contestó. Se tapaba crispadamente la nariz con una mano. Su blonda cabeza, al inclinarse buscando la caída de la flor, había golpeado contra la cabeza de ella.
-Oh...no es nada, no es nada- procuró sonreir el joven. Andrea se asustó.
-¿Qué te pasa? ¿Qué te ha pasado?
-No...no es nada...No te inquietes...La nariz...
-He sido yo...¡Te he golpeado!-Andrea parecía al borde del llanto-. ¡Déjame ver!.
-No tienes la culpa. Fue al agacharnos, tu cabeza golpeó contra mi cara...
Ella procuró apartar con sus manos las prietas manos de él, todavía sobre la nariz. Pero las quitó de inmediato, frenando ese impulso samaritano y noble de ayudarlo ante la vecindad pletórica de su tórax. Giovanni alejó su mano derecha de la nariz tinta en sangre. De la boca húmeda de ella partió un grito.
-¡Te he lastimado!
-No te inquietes...- la tranquilizó él-. No has sido tú...Tal vez el sólo hecho de inclinarme impulsó el flujo de sangre. Suele ocurrirme. Soy muy propenso a estas hemorragias.
-¿Hemorragias?- se alarmó Andrea.
-Por llamarlas de alguna forma...- Giovanni se quedó un momento tieso, como aguardando que cesara el fluir de la sangre de la nariz.
-Oh...¡cuánto lo siento!- Andrea depositó una caricia fugaz y leve sobre la mejilla de él. Quedaron un momento en silencio. No dijeron nada, pero ambos comprendieron, en ese instante, que era la primera caricia real que uno de ellos depositaba sobre el cuerpo aterido del otro.
-Ya está...Ya pasó...- desestimó lo ocurrido Giovanni-. ¿Dónde está la flor?
-Acá, acá- le ofreció ella, con una sonrisa. Giovanni tornó a su tarea de prender la frágil corola en el cabello de ella, que sacudió entonces la cabeza, como molesta por algo.
-Qué ocurre?
-No...Nada...- Andrea se cubría el párpado derecho con los dedos. Él continuó con su intento, hasta que la amarilla insignia quedó, de nuevo, sobre la sien de ella. Se apartó un paso y contempló su obra.
-Qué pasa?...- se asustó Giovanni-. Estás llorando.
-Es que...soy una tonta...
-Andrea...mi chiquilla...- Giovanni la tomó con delicadeza por los codos.
Ella procuró mirarlo pero su ojo derecho pugnaba obstinadamente por cerrarse.
-Qué te pasó?- Dijo Giovanni.
-Nada...Nada...El tallo de la flor...- Andrea parpadeaba velozmente.
-Qué...?
-Fue sin querer, no fue tu culpa...
-¡Por Dios! ¡Qué torpe he sido!
-No digas eso, no te castigues. Fui yo que me moví sin quererlo...
-Lo tienes muy colorado. Déjame verlo- Giovanni le tomó la cara con ambas manos y la acercó a la suya-. ¡No me lo perdonaré jamás!
-No ha sido tu culpa. Te aseguro que no es nada- procuró sonreir ella en tanto meneaba un poco la cabeza intentando dejar de lagrimear, sintiendo inútiles las manos, sin saber dónde ponerlas, cauitvada por la cercanía cómplice de Giovanni.
-¡No me perdonaría nunca si, por mi estupidez, perdieses uno de tus hermosos ojos, Andrea! ¿Si tuvieses que usar uno de esos horribles parches negros, o un puñado de estopa en la vacía cuenca de tu rostro!- casi tembló Giovanni.
-Oh...¡Qué tonto eres!- sonrió ella-. Ya no me molesta.
Se quedaron un instante así, una eternidad para ambos. Ella había decidido apoyar sus manos, sus puños, sobre el cinturón de él, y él continuaba ciñendo el rostro de ella entre sus manos. Ambas narices distaban apenas pocos centímetros una de otra y podían percibir mutuamente el regocijante aroma joven y fragante de sus cuerpos.
-Andrea...- musitó Giovanni, hipnotizado por la frescura tersa de los labios de ella.
-Giovanni- susurró ella-... te está saliendo sangre.
-¿No digas?- pareció fastidiarse Giovanni- ¿De nuevo?
Se palpó sobre los labios y percibió en las yemas de sus dedos el contacto tibio de la sangre.
-Déjame que te limpie- Andrea buscó un pañuelo entre sus ropas.
-No. No ensucies tu pañuelo -dijo él, elevando la cabeza hasta quedar mirando al cielo. La sangre, escapando entre los dedos de su mano derecha, bajaba en un hilo por su cuello fuerte y se mezclaba con el vello del pecho-. ¿No tienes algodón, alguna venda, un coagulante, tal vez?
-En casa.
Giovanni sacudió la cabeza, consciente de que se hallaba a unos veinte kilómetros de Farrugia.
-Espera- dijo ella de pronto, buscando algo en el suelo.
-¡Qué hermoso cielo...!- suspiró Giovanni, los ojos clavados obligadamente en el bajorrelieve de las nubes-. Mira, Andrea... ¿No te recuerda a aquellos cielos que veíamos en las láminas que en el colegio nos mostraba la señorita Assunta?
Andrea no pareció escucharlo.
-Acércate, déjame ver tu nariz... -dijo, en cambio, volviendo junto a Giovanni. Tomando la bella cabeza del muchacho por la nuca con su mano izquierda, Andrea le introdujo en la fosa nasal, una bolilla de barro oscuro y denso.
-Cuando seque...- le explicó- formará un tapón firme y seguro.
Aquellos ligeros y titubeantes contactos físicos les habían brindado tanta perturbación como cercanía. Giovanni, temeroso primero, más confiado después, tornó a caminar, bajando la cabeza. La había tomado por la cintura breve y ella lo dejó hacer. Treparon lentamente, entonces, hacia la cima de la colina, embelesados por la mutua compañía, por el ruido muelle de sus pies hendiendo los pastos altos, por el apenas cálido viento que les tocaba las mejillas. Cuando llegaron a lo alto, se sentaron sobre una piedra plana.
Mirando hacia abajo se veía el valle del Trèbbia, el brillo maravilloso del río herido por el sol tangencial, los prados que bordeaban el camino a Raspallo y las fincas sembradas que preanunciaban las primeras casas blancas de Reggio Della Vercelli. A lo lejos, podían divisar los tejados rojos y ocres de Ferramonti, el campanario de la iglesia, y, por un momento, el viento les trajo el canto diáfano del labriego. No obstante, ellos tenían ojos sólo el una para el otro y a Giovanni, el corazón amenazaba con escapársele del pecho.
-Es asombroso lo que lograste hacer con ese pequeño bolillo de barro- logró decir, superando la repentina sequedad de garganta-. ¡Eres alfarera?
Andrea sonrió, sin contestar. Giovanni le tomó el rostro con ambas manos y lo acercó al suyo. Tuvo la embriagadora certeza de que nada ni nadie podría impedírselo ahora. Fue un intento torpe, inarmónico, un inepto ensayo ungido entre la urgencia de él y la rigidez de ella, un fugaz desacople de dos voluntades inexpertas tanteando en la unción de los ojos cerrados. El áspero y duro escozor depositado sobre los labios de Giovanni le dijo, tras aquella exaltación efímera, que lo que había besado era una rodilla.
-Fue muy hermoso- musitó ella, como en trance.
Giovanni acomodó mejor su cuerpo y la cabeza blonda de Andrea quedó en el propicio hueco de su hombro.
-Andrea...- dijo.
-Giovanni...- abrió los ojos ella- ...te sale sangre...
Un juramento escapó de los labios ávidos del muchacho. Se tocó la nariz.
-Deja, deja, no tiene importancia...- urgió.
-Es que me impresiona...
-No quiero impresionarte, Andrea. Me sucede a menudo. Es algo tan común para mí, como comer o dormir. Mis padres suelen reprocharme cuando no sangro. Dicen que cura y renueva la sangre...
-Espera... espera... - pidió ella, y, con gesto suave pero convincente lo empujó hacia atrás-. Recuéstate en el pasto un momento, apoya tu cabeza sobre el suelo, te hará bien. No quiero verte así, has manchado tu camisa recién lavada...El tono dulce de ella controló a Giovanni, tendido cara al cielo sobre la hierba fragante. Cerró los ojos y esperó. Escuchó los pasos de ella, alejándose.
-Buscaré algo para tí...- le oyó decir. Giovanni abrió los ojos y volvió a conmoverse ante la cotidiana maravilla del cielo en primavera.
-¡Andrea! - llamó -. ¡Andrea!
-¿Quién? ¿Quién me llama?
-Soy yo, pequeña, Giovanni... ¿quién pensabas que podía ser?
-Es que no reconocí tu voz- se disculpó ella, acercándose.
-Ocurre que me estoy tapando la nariz con los dedos.
-Es eso. Por un momento pensé que tío Augusto nos había seguido hasta aquí.
Poco tiempo más buscó Andrea entre las hierbas, luego se acercó a Giovanni nuevamente. Este mostraba una expresión de dolor en el rostro.
-Giovanni... ¿qué te ocurre?
-La espalda... Me he acostado sobre una zarza...
-Oh... ¡No me lo digas! ¡Ha sido mi culpa!
Andrea lo ayudó a incorporarse. Giovanni procuraba no quejarse pero su cara se desfiguró en mil y un visajes de estremecimiento contenido que lo llevaban a abrir la boca como un poseso y reprimir un alarido. No le fue fácil a Andrea levantarlo del suelo a donde la crueldad silvestre de montones de filosas púas procuraban retenerlo perforando la tela de su camisa e hiriendo la carne joven y torturada. Sin hablar, pero casi al borde del llanto, Andrea fue quitando una a una las agujas y el dolor de Giovanni era su propio dolor en cada espasmo.
-Fue mi culpa, fue mi culpa- gimoteó, al fin, cuando pudo enfrentar la mirada aliviada del muchacho.
-No te culpes- la tranquilizó este, empapado en transpiración, la pechera de su camisa tinta en sangre, el barro disuelto sobre su labio superior, hebras de pasto seco y abrojos prendidos en el cabello rubio-. Fui yo quien no tuvo cuidado al posarse en el suelo. Me ocurre muy a menudo. Un día dormí una siesta sobre un hormiguero.
Ambos sonrieron primero, para reir luego. Giovanni se solazó del acierto de su recuerdo.
-De veras- remarcó su logro-. Dormí toda una siesta sobre un hormiguero.
Rieron abiertamente con la franqueza de los adolescentes. Y se abrazaron, lo que provocó un respingo en Giovanni, al pasar Andrea sus brazos por el sector de la espalda flagelada por la zarza.
-Oh... ¡Perdóname!
Giovanni, esta vez no contestó. Fijos sus ojos en los ojos de ella, la fue conduciendo hasta la piedra plana, donde volvieron a sentarse. Andrea había logrado contener el hilo de sangre que escapaba de la nariz de Giovanni introduciendo en ella una ramita del mismo diámetro de la fosa nasal. Ahora, Giovanni irradiaba una extraña y selvática belleza, nimbada de luz su cabellera despeinada, restallantes de amor sus ojos claros y asomando sobre el bozo, la sombra adivinada del bigote ámbar, esa ramita de quinoto, casi un brote.
Giovanni debió enseñarle todo, desde el exacto quiebre de la cintura que permitiera a ella ofrecer la turgencia ubérrima de sus labios, hasta la posición justa de los brazos para que ni codos ni clavículas interfirieran el exacto punto de encuentro de ambas bocas. No era mucha la experiencia que él tenía, pero el haber transportado, cierto día, por dos cuadras, un maniquí de su abuelo, el sastre, le confería cierto conocimiento del tema, una ligera familiaridad con la cercanía de otro cuerpo.
Fue un vértigo, un oscilar, un balanceado éxtasis enceguecedor que los llevó a ceñirse, a estrujarse, a inclinarse y a caer tumultuosamente por la abrupta ladera de la montaña, largamente, rebotando como muñecos inanimados, procurando aferrarse a matas o salientes, unos quinientos metros, hasta detenerse ambos, magullados, sangrantes las rodillas y los codos, irreconocibles por la tierra, junto a las riberas del Trèbbia.
Se pusieron de pie y, con gestos de autómatas, en silencio, se sacudieron las ropas procurando quitar ortigas y peñascos. Giovanni había perdido sus zapatos y Andrea se pasaba lentamente, saliva por el codo. Rengueando, ella comenzó a caminar hacia Farrugia. Giovanni se quedó mirándola, chorreante de nuevo la sangre sobre su pecho. A unos cincuenta metros más allá, ella se dio vuelta y dibujó un saludo con la mano. Giovanni se quedó un rato mirándola alejarse y luego comenzó a caminar lentamente hacia Vicenza. Sabía que el domingo siguiente volvería a verla.


ROBERTO FONTANARROSA

Y por muchos años...



Escuchando:"El-sueño-de-una-noche-de-verano".By-Félix-Mendelssohn.Primer-movimiento(Overtura)...

...es-genial.No-sólo-se-escucha-claramente-el-rebuzno-del-burro...repetidamente...También-se-oyen-las-luciérnagas-y-los-grillos-y-las-libélulas...se-escucha-el-viento...
Y,en-definitiva,a-todos-los-seres-vivos.Convocados-a-esta-inapelable-fiesta-del-verano...de-este-sueño-de-una-noche-de-verano...


 
Kit-Kat primaveral


Cerrada esta paraeta por un tiempo. Stop. Tomo vacaciones. Stop. Respirad tranquilos. Stop. Besos. Stop.



 
Infancia-vitalicia


Puesto-que-insistís-en-medir-la-edad,aceptadme-al-menos-una-sugerencia:...prescindamos-del-tiempo-en-beneficio-del-patrón-lluvia.Unas-miajas-de-casuística-os-ayudarán-a-comprender-lo-esencial-de-mi-propuesta.A-cien-lluvias-por-año(aceptemos-provisionalmente-una-premisa-falsa),de-un-señor-de-treinta-se-podría-decir-que-tiene-tres-mil-lluvias-de-edad.Tampoco-sería-descabellado-expresarse-en-los-siguientes-términos:...El-informe-meteorológico-confirmó-que-la-víctima,oriunda-de-una-región-particularmente-seca,a-pesar-de-su-decrepitud-física-era-todavía-impúber.Tendré-que-subir-la-persiana-para-comprobar-si-cumplo-lluvia-o-la-vecina-de-arriba-está-otra-vez-regando-las-macetas.Hoy-es,por-tercer-día-consecutivo,mi-cumplelluvias.Una-prolongada-estancia-en-la-India,durante-el-monzón-lluvioso,lo-ha-hecho-más-viejo-que-sus-progenitores.

Admito-que-mi-sistema-teórico-aún-carece-de-solución-para-los-problemas-que-le-plantean-la-nieve-y-el-granizo.Sé-también-que-el-desbarajuste-burocrático-que-todas-estas-imaginaciones-ocasionarían-si-se-intentara-llevarlas-a-cabo,impedirán-que-prosperen-en-Europa.

Quizá-los-hombres-del-desierto-no-se-desdeñen-de-asimilarlas,por-cuanto-sin-obligarles-a-esfuerzo-físico-o-mental-alguno,habrán-hallado-el-modo-de-prolongar-de-por-vida-la-edad-de-la-ilusión-y-la-inocencia.

de-El-Artista-y-su-cadáver.FERNANDO-ARAMBURU.


escuchando-"Utopía".JOAN-MANUEL-SERRAT.(el-mejor-Serrat-de-siempre,todavía)


 
Letrilla


Absurdo-es-el-título...que.se-llama"ABSURDO",vaya.

La-letra-es-de-Virgilio-Expósito-y-la-música-de-Homero.....mmm...¿a-ver?...sí.sí,de-Homero...¡quién-lo-habría-sospechado!...En-fin,es-muy-bonita,mira:...(fragmento-a-mi-aire):


Era-la-hora-primera
que-apaga-la-ojera
y-enciende-el-rubor.

.............


Y-aquella-noche-¿te-acuerdas?
un-beso-bajo-el-cerezo
selló-nuestro-amor.


...................

Pudo-el-amor-ser-un-nudo,
mas-dudo-que-pudo
luchando-vencer.
Una-casa-era-pobre,
otra-rica.
Fácilmente-se-explica
que-no-pudo-ser......"chaaaaaan-chán"

...............................

Al-ver-que-nos-pusismos-viejos
y-todo-fue-en-vano,
siento-un-vals-en-tu-piano..................llorar.......(rrrrrrrún)

Y-me-ponga-a-pensar
si-no-llora-de-amor...


¡Qué-bonito!...como-pa-tomar-ejemplo,vaya.

Hija,al-loro.






 
DOS-PIOJOS


¡¡¡JODER¡¡¡...¿Otra-vez-tú?...No-me-llames-más-al-móvil...La-verdad-es-que-pienso-que-no-estaría-menos-estresado-si-viviera-contiguo-así-que...one-moment,please...¿Sí...sí...el-alcalde?...que-qué-hago-yo-en-el-despacho-del-alcalde?...¡Pero-este-chino-es-el-alcalde!...Ahhh,japonés,bien,amigo...pero-yo-tenía-cita-con-el-procurador-Mc-Aguentó...sí,si,claro,para-procurar...

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La-mejor-postura-para-conseguir-más-monedas-es-andar-a-cuatro-patas,así-puedes-pillarlas-a-veces-cuando-todavía-están-rodando.A-la-gente-se-le-caen-cantidad-de-cosas-de-los-bolsillos,y-ni-se-enteran.Algunos,a-veces-se-dan-cuenta,pero-son-muy-perezosos.Entoces-yo-les-acerco-un-mechero,un-pisacorbatas-o-una-pluma,que-han-dejado-caer-sin-darse-cuenta.En-ocasiones-me-dan-hasta-dos-dólares-por-la-captura...A-veces-es-una-suerte-andar-a-cuatro-patas.Yo-no-puedo-andar-de-otra-manera...


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No-podré-estar-contigo-esta-mañana,pelirroja.Mi-mujer-tiene-que.ir-al-ginecólogo,y-se-ha-empeñado-en-que-la-acompañe.pero-sí-te-pasas-a-media-tarde-por-"TURBIOS"puede-que-coincidamos-un-ratito....sí,sí...yo-también...ciao...

...................................................................................................


Este-señor-viene-cabreado,no-me-va-a-dar-nada...¿ves?...ha-pasado-sin-mirarme...-pero-este-joven-que-va-arrimándose-a-las-paredes,seguro,que,pica...
-¿Es-suyo-este-gemelo,señor?...
-No,yo-no-uso-gemelos...
-Pues-da-la-casualidad-que-tengo-otro-parecido-¡le-quedarían-muy-bien,señor!...
-¡Ycuánto-me-costarían?...
-Por-ser-el-primero-que-me-los-pide,se-los-regalo,señor.
-Bueno,bueno,diablilla;gracias,toma.
-GGGGGUUUUAAAAUUUUUU...¡Un-billete-de-ciencuenta-dólares!...Creo-que-por-hoy-me-voy-a-casa....No...que-estará-mi-padre-solo.

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Cómo-que-a-las-doce!...¡No-me-habías-dicho-que-a-las-doce-veinte?...Pues-no-voy-a-poder-estar;así-que-ni-me-acerco...Bueno,si-te-parece,intentaré-acortar-esta-reunión-diciendo-que-mi-mujer-tiene-ginecólogo-y-me-necesita...jajajaaaaaa...iré,cuando-pueda,sí...¡vale!...

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Ya-está-aquí-el-grandullón-de-todos-los-días...Me-fastidia-un-poco,porque-sabe-que-no-puedo-ponerme-en-pie,por-mi-columna.Y-a-él-le-gusta-ponerse-billetes-entre-los-labios;aunque-sabe-que-no-puedo-llegar-a-alcanzarlos.También-le-gusta-marearme-con-los-giros-de-su-cintura...arriba...abajo...dejando-siempre-el-billete-a-dos-palmos-de-mi-boca.Y-no-debe-divertirse-mucho,porque-siempre-está-muy-serio-y-con-un-sudor-como-de-enfermo.Pero-es-generoso.Siempre,antes-de-irse,tira-unas-moneditas-por-el-patio;y-así-yo-puedo-ir-corriendo-a-ver-si-las-pillo-antes-que-otro...y-casi-siempre-lo-consigo,con-mi-técnica-de-gata...


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Ya-lo-sé,pero-he-salido-tarde.¿qué-te-dicho-el-drogadicto-ese?...que¿QUÉ?...¿que-estás-qué?...

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Por-ahí-viene-el-señor-que-siempre-me-da-cinco-dólares....sólo-tengo-que-ponerme-en-cuclillas-a-sus-pies...eso-es-lo-que-le-gusta...


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Pero-eso-ya-lo-habíamos-hablado...no-te-das-cuenta-.de-lo-que-me-estás-haciendo...¨Y-ésto-qué-es¡JODER-LA-NIÑA!...

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La-patada-en-la-barbilla,casi-ni-me-ha-dolido,de-verdad...pero-he-caído-en-mala-postura.No-puedo-moverme-y-me-duele-muchísimo-la-espalda...ojalá-llegue-alguien-pronto-que-entienda-lo-que-me-pasa...

¿Y-qué-es-eso-que-asoma-por-la-esquina?...No-es-posible...¡Un-billete-de-cien-dólares!AAAAAAAGGGGGGGGGGGGGGGGG...

ACËFALO



Escuchando"La-muerte-y-la-doncella".Franz-Schubert.Segundo-Movimiento(Andante-con-Moto).Tema-y-variaciones.


 
Arturito-el-misógino




"El-amor-es-la-compensación-de-la-muerte;
su-correlativo-esencial."



ARTHUR-SCHOPENHAUER



simplemente...



 
...Y el invierno proseguía inexorable...

Os propongo un pequeño juego literario...un relato interactivo. Comenzaré yo la historia, como anfitrión y moderador; atributos de los que me invisto por el morro (para eso es mi página).
Como no todo puede encajar (suponiendo que alguien juegue). Se me ha ocurrido ir seleccionando los fragmentos que me parezcan más apropiados; y, por supuesto, más interesantes (podéis anomizaros, para evitar tonterías); e irlos uniendo, y actualizando a este arranque de base; que me invento por el morro. Y así, ir fraguando poco a poco una especie de collage interactivo; que, arrancando de la nada, quizá lleve a algún lado(a-modo-de-pseudoGruchos,o-algo;que-ya-es-difícil).O, al menos, sea divertido. El título ya está puesto; pero podéis cambiarlo. Sin embargo lo repito; más que nada para que no haya dudas de dónde acaba la realidad, y comienzxa la fantasía...Comienzo:



...Y el invierno proseguía inexorable...



...sin embargo, en el pequeño salón de nuestra nueva cabaña montañesa, seguía siendo verano.

A casi dos meses de la noche de año nuevo (ya hace rato que nos comimos las uvas); nuestro único desasosiego existencial consistía en la galopante saña con que el vacío se abría paso en la despensa. Ya hacía por lo menos dos semanas que no nos quedaba vino, ni cava, ni nada que llevara alcohol o burbujitas; y hasta el agua mineral se estaba agotando. Del tabaco ya mejor ni nos acordábamos...y, en cuanto a lo comestible; a pequeñas racioncillas lo íbamos haciendo durar...todavía nos quedaría para al menos dos semanas...o dos meses...Pero todo esto no importaba.

Acurrucaditos en el mullido sofá; con los pies abandonados sobre el grueso tronco que nos hacía de mesilla. Arropados con la manta zamorana (o leonesa, depende); que prestaba mil colores a la extemporánea y despreocupada uniformidad que yacía en el subfondo; seguíamos echando al fuego los días...y las tardes, y las noches...en el furioso, entrañable, y siempre sorprendente ejercicio de este inopinado master sobre qué bien arde nuestra leña.

Los móviles desconectados (salvo para la hora de la ducha); y el ordenador portátil (no recuerdo ya quién lo trajo) aburrido y solitario allá, a más de cinco pasos de distancia; alternamos nuestro tierno tercer grado (de osos incomunicados) con los juegos que inventamos...Hoy nos tocaba el veo-veo mutante, nuestro preferido.

Se trataba, simplemente, de escoger una llamita, al azar, dentro de la inmensa chimenea panorámica que nos hacía de tele; y fantasear lo más rápido posible, sobre las diversas formas que, en contínua evolución (y combustión) parecía ir inventando para nosotros...

Arduísima tarea que acababa por crisparnos los reflejos y dislocarnos las costillas; mientras iba caldeando nuestros cuerpos hivernantes, destemplados, desnutridos...Disponiéndolos alegremente para la próxima introspección a duo, festiva; en que, idefectiblemente, venían a orillar nuestras risas desbocadas...felices...contagiadas de sí mismas...

...Y el invierno proseguía inexorable...


ACÉFALO


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La carcajada de ella interrumpe mis desvaríos -¿qué has fumado?- y llena el aire frío de cadencias musicales.
Y la música se hace inmensa por su ausencia -Tócame algo, anda- con sonrisa picarona llena de blancos dientes.
Que remedio, quien se niega...dedos entumecidos, lengua de gato.
-Pero a cambio me dejas jugar en las constelaciones de lunares de tu espalda-
Y rebulle y ronronea en su manta toledana y asoma nariz rojilla y asiente.
Las ascuas crepitan su acompañamiento, los corazones siguen la cadencia y la nieve tras el cristal corea en susurros blancos y la noche de nuevo llega.
No hay tabaco, ni ambrosías ni burbujas, hay lunares, hay tiempo y microcosmos de saliva y sudor al cobijo de una vieja manta...risas...feliz año nuevo...y enhorabuena a los premiados.
Y el invierno proseguía inexorable...


ELLA


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...Y el invierno proseguía inexorable afuera.
La nieve depositada sobre las ramas de los árboles provocaba pequeños desprendimientos que atraían nuestra atención, más allá, sobre el horizonte dibujado en los bordes de la montaña, las ráfagas de viento levantaban abanicos que dibujaban con polvo blanco extrañas formas, espejismos plasmados solo por unos instantes sobre el cielo plomizo.
Nos quedábamos en la ventana observando durante un rato el majestuoso paisaje, pero después, el crepitar del fuego volvía a atraernos hacia la alfombra y sentados allí imaginábamos como sería permanecer ajenos a la tormenta durante el resto de nuestras vidas, refugiados en nuestra cabaña, convirtiéndola en nuestro pequeño universo.


MDM


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No pensábamos más que en vivir el momento, disfrutar cada segundo como si fuera el último. Sin prisas el tiempo pasa lento y si lo miras fijamente puede que hasta puedas detenerlo.

Todo parecía perfecto, la nieve, el fuego, el paisaje, tu mirada, tu calor, tu risa..

Hasta que.. en nuestro pequeño paraíso empezó a haber pequeñas grietas donde se colaba la fría nieve del invierno.

La comida se acabó al mismo tiempo que la leña, ya no podíamos disfrutar de horas muertas del veo-veo mutante que tanta gracia te hacía, ...aunque bien pensado, me daba cuenta que la imaginación te empezaba a escasear y repetias imagenes en multitud de ocasiones, cariño yo no veía tanto oso, tanto oso...manadas enteras si por ti fuera...

La manta zamorana empezó a ser objeto de discusión, mi amor, siempre cogias más trozo que yo y me destapabas a media noche con un estratégico giro y despiste que tan bien sabes hacer.

Mis bajos niveles de azucar por falta de comida hacian que viera más estrellitas de la cuenta y ya no encontrara tu risa tan celestial.

Pero el colmo ya fue cuando te pillé en la ducha llamando por el móvil a tu madre para que te viniera a buscar....ahí, caiste del pedestal.

Y el invierno proseguía inexorable alcanzandonos de lleno, consiguió entrar en nuestra cabaña y se apropió de todo lo que había en ella.

Se me heló hasta el alma...


ELEN


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Aquella noche no había manera de conciliar el sueño. Tú, que tanto me criticas, te habías arrebujado a tu antojo en la manta, tipo rollito de primavera, dejándome a mí apenas un miserable fleco. Y ahí estabas, tan feliz; resoplando, sudando...roncando.

A eso de las claritas, no sé ya si dormido o despierto -luego pude comprobar que, efectivamente, era un sueño; una pesadilla, más bien- comencé a oir una voz, como de ultratumba; que venía a predicarme en el desierto...y predicaba...así predicaba:

"Va a llover. Va a llover mucho a partir de mañana. Dicen los que entienden de estos fenómenos que la lluvia será helada, persistente, torrencial.
Un viento furioso, originado en la mismísima cima del Everest, no cesará de empujarla, a salvajes embestidas demenciales, hasta anegar por completo el alma de nuestras casas.
La luz parpadeará, temblará, hasta que llegue a extinguirse. Ha llegado el tiempo de las velas, de las mantas, de los víveres de reciclaje; de las ventanas cerradas, de las puertas con candado.
El pillaje será ley, empecinado en hurgar donde ya no queda nada. Y la desconfianza y el recelo, pudrirán de tal manera nuestras almas, que el crepúsculo huirá desconsolado, improcedente y pueril, de este agujero negro, que se traga toda posibilidad de futuros imperfectos. Condensando en un sólo átomo de carbono todo el magma de le historia de la tierra; para mecerlo a su antojo, en esta noche continua.
Pero no pasèis apuro, gandulillos...Como dicen los que entienden de estos fenómenos...en menos de un mes...


Justo ahí me desperté, empapado en sudor frío, por falta de manta. Y al levantar la cabeza del lavabo (no sé cómo he llegado hasta aquí) y recuperarla, de nuevo, al otro lado del espejo; me invadió con toda la fuerza de un rayo, la palabra: Primavera.

...y es que, la primavera acechaba, inminente, galopante, inexorable...

Y corrí a desenrollarte de la manta para despertarte, y contarte mi sueño.


ACÉFALO


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A punto de quedarme el corazón hecho cubitos de hielo, nos sobresaltamos al oír que aporreaban la gruesa puerta de troncos.

Más sorpresa fue encontrar como a dos aliens al lado de sus motos de nieve a los que sólo se les veía los ojos se metían en la casa, pero a medida que iban despojándose de sus capuchas se denotaba una pareja muy agradable a la vista.

El motivo de su visita era que ellos vivían a unos kilómetros y después del inexorable invierno, como buenos vecinos les invitaban a cenar y a una pequeña fiestecilla.

Sin pensarlo, más que nada por el hambre atrasada, aceptaron encantados.

Cuando llegaron se quedaron alucinados; era una especie de mansión con todos los lujos y comodidades. Los anfitriones se quedaron con unas sutiles camisetas de tirantes y les invitaron a ellos a ponerse cómodos. Se empezaron a sacar los jerséis porque realmente allí sobraba todo.

Una cena de ensueño, un montón de ricos y calientes manjares despertó nuestro ánimo y la temperatura, olvidando los rencores de esa misma mañana.

Después de la cena, ya en los enormes sofás degustando un rico licor alrededor de la enorme chimenea, el anfitrión mientras rellena las copas pregunta:

- ¿Os apetece retiraros o jugamos un StreapPoker?


SONELA

 
LAS HORAS





Por fin se les ha ocurrido poner una buena peli en la 1, para un domingo por la noche. Yo aún no la había visto, y me ha dejado conmocionado. Tres historias yuxtapuestas en el tiempo, que vienen a ser un poco la misma. Un casting redondo. Tremendo Ed Harris.

Me he quedado con un pensamiento del personaje que encarna Meryl Streep:

"Aún recuerdo aquella mañana. Ante mí se abrían un montón de nuevas posibilidades. Y pensé: así que esto es el comienzo de la felicidad; aquí comienza todo, y luego habrá más, mucho más.
Nunca se me habría ocurrido que aquello no era el comienzo: aquello era la felicidad. Ese momento. Ese instante."



Y una frase de Virginia Wolf a su marido:

"No se puede encontrar la paz evitando la vida, Leonard."

Y la despedida:


"Querido Leonard. Mirar la vida a la cara, siempre de frente. Así podremos reconocerla tal cual es. Y guardala dentro."
"Querido Leonard. Guardaré siempre el tiempo que compartimos. Los años que compartimos. Y el amor. Y las horas."


Y se sumerge en el río, con los bolsillos llenos de piedras...

Ya digo, bestial. Estupenda para un domingo por la noche.

¿Y ahora qué hago yo?





 
La marmota y el melón

ROMANCE


melón:
-Acércate, marmotaza.
Mete mano a esta mordaza
que me ata a este terrón.
Porque ya estoy en sazón,
más que maduro, podrido
¡al verte he olido a Cupido!
ráscame esta picazón.


marmota:
¡aaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhh!...
¿Quién me llama desde el barro
e interrumpe mi descanso?
A fe mía que es un ganso
¡habrase visto descaro!


melón:
Cójeme con tus patitas
y arráncame de cuajo.
Come luego mi pulpita, sin olvidar las pepitas,
que pronto verè si encajo.


marmota:
Pues parece buena fruta...¡bah!
Hay que ver con estos tíos.
Ni me canta una canción
ni me regala una rosa.
Me trata como a una puta,
y encima es todo un melón.

¡Para melones, los míos!



DON DIEGO DE ACÉFALO

 
My-Way


Estrenamos-Marzo.

Ya-te-lo-dije:esta-semana-estaré-un-poquito-más-soviético.

A-mi-manera,claro.


Escuchando-"Es-caprichoso-el-azar".Joan-Manuel-Serrat.Con-Noa...(atención-al-clarinete)