Desde mi PCra
De dentro a fuera...y viceversa
Acerca de
Sin salir de mi escritorio...voy vaciando botellas y lanzándolas al mar...
Sindicación
 
No era un sueño


Apenas cabría un alma más. Una colorida algarabía festiva infesta el parque bajo un sol ensordecedor, haciendo bullir la sangre más apacible en este jolgorio prevacacional de sábado por la tarde. Una semanita escasa queda de cole.

Los más pequeños ya han mudado la piel de pirata y han venido a amotinarse toditos todos a este recoleto parque del extremo sur de la ciudad, que asemeja hoy una playa de arena verde, con la orilla a varias millas de distancia. Sofocados dinosaurios albinos en camiseta, propulsando, sonrisa bañada en sudor y baba, diminutas catapultas--columpio de carga atómica...cantarinas coletillas patizambas, jugándose el gran slalom sobre hierba contra su propia sombra...un pequeño Indiana Jones, solitario y déspota, desterrando palomas de sus dominios, a patadas en el aire...

Un alma más cabe apenas y sin embargo llegan y siguen llegando. Vienen los más moyorcitos; camisetas decoradas con manchones de colores, caras pintadas de guerra, bolsas repletas de chuches, golos, azucar. Acaban de celebrar la fiesta de fin de curso y les apetece seguir celebrando. Un tipo extraño, copiosa barba y sombrero, se arrebuja, de lo más extemporáneo, en su puntita de zulo--banco, libreta en mano; mirando al cesped, al cielo, a todas partes y a ninguna; intentando sortear con disimulo platillos volantes, globos rellenos de agua, bombas que estallan a traición, o por sorpresa...La fuente, en el centro mismo del parque, es la verdadera gran atracción en esta tarde de infierno. Los más cerriles se empujan, se atropellan, se arremolinan, pasan de largo, como avispas recalentadas y ciegas...los más tranquilos, pescan...

A las orillas del parque, se agrupan con indolente fatiga algunos padres, formando corrillos al amparo del las pocas sombras blandas; y se entretienen, pasan la tarde, contrastando sesudamente las distintas evaluaciones de la temporada que ya acaba; dejando escapar a intervalos irregulares sonoras exclamaciones de ánimo o confirmación del tipo: ¡¡¡ EEESSPAAAAAAAAAAAÑAA!!!...Mientras tanto, auténticas señoras del 8, aprovechan de reojo las intermitentes treguas que les conceden sus indios para intentar dorar pechuga disimuladamente; ostentosamente, alguna.

Me llama la atención un niño grande (no menos de 40 años) que no para de perseguir una niña, colorada de sudor y risa, muy inquieta. Las carreras se suceden sin respiro en una escandalosa algarabía de provocaciones intrépidas, arrogantes descalificaciones, terribles amenazas; para concluir siempre en el centro, en la fuente, donde prácticamente se duchan ambos. Él mira el reloj, ella mira al cielo, sueltan una tremenda risotada y reanudan de nuevo la persecución.

Tanto color, tanto movimiento, terminan por causarme cierto vértigo. El sudor me desborda ya los ojos haciendo enturbiar la luz un poco; los colores se difuminan, las formas se desdibujan, y yo me imagino, estático, ante un cuadro que no para de moverse; una especie de escena campestre de algún viejo impresionista reencarnado en posmoderno; todo ello con efecto carrusel. El suelo firme se ablanda tanto que empizo a hundirme...mientras me pregunto...a lo lejos...como en sueños...si no irá siendo ya hora de despertarme...

Pero, cómo voy a despertarme si estoy despierto, si no se trata de un sueño. Ésto está pasando en realidad. De hecho, el señor del gorro y la libreta, soy yo, ahora mismo.

Y el que corre sudoroso tras la niña sonrosada, también soy yo, hace apenas unos años.




Si...yo soy el de la derecha, arriba...el que le da peligrosamente la espalda a esa chica que se recuesta en el árbol...

Bueno, yo no, mi abuelo. Petó, maca.




 
¿Cómo te quiere él?


Desde hacía años tenía ganas de conocer a un director de orquesta. Uno de esos hombres que se tratan de tú a tú con Mozart, con Schubert, con Brahms. En definitiva, un hombre sensible, capaz de comprender el alma de artista que hay en mí, el derrame permanente de musicalidad con el que cohabito. Soñaba yo con ese encuentro en el que primaría la afinidad de los espíritus y la conversación se elavaría a cimas insospechadas.

De modo que, una vez que el destino me deparó la otra noche tal oportunidad, y cuando le tuve ya sentado frente a mí, al otro lado de la mesa del restaurante típico con su atrezzo de espigas y tomates, en medio de lo que podría llamarse una cena de sociedad, pensé: "Es la mía". Y dije algo que estaba deseando preguntarle a un experto desde mucho tiempo atrás:

-¿Es cierto que ya no quedan castrados? Operísticamente hablando, quiero decir.

Abrió la boca, se dispuso a largar un erudito discurso y, en ese instante, algo sucedió. Otra mujer intervino. Aquí me entra la duda de si debo reproducir su intervención y a continuación describirla a ella, o poner a secas lo que dijo, y ya todos imaginarán cómo es. Por si acaso:

- Debe ser tan interesante dirigir una orquesta -suspiró- . Yo no sabría ni por dónde empezar.

- Por la obertura- intervine con maldad, pero para entonces ya tenía a mi director prendido de la otra y perdido para mi causa, pasando completamente de mí y mis sesudos interrogantes.

- Creo - tosí - que María Callas realizó una auténtica proeza al forzar su voz naturalmente de mezzo hasta convertirla en voz de soprano, lo cual contribuyó, esto, ejem, al incomparable color que la caracterizaba junto con esa fragilidad como de cristal que alcanza sus mejores momentos cuando Ana Bolena, camino del cadalso, lanza improperios trémulos contra el manta de Enrique VIII y la pánfila de Jane Seymour. Coppia indigna, creo que se titula el aria.

- ¿Cuánto pesa la batuta? Yo no sería capaz de manejarla - me cortó la rubia.

Pues, a estas alturas, los ávidos lectores ya habrán comprendido que se trataba de una rubia falsa, joven y vestida con un conjunto de tricot que realzaba sus formas sin por ello impedirle presumir de recato. Mirarle el conjunto y odiarla era todo uno. Tenía el inconfundible aspecto de las que se quieren casar. Y, generalmente, lo consiguen.

- Bonito vestido - la piropeé -. Lástima que aún no haya podido visitar la planta de oportunidades de Galerías. Veo que tienen auténticas monadas.

El bobo del director de orquesta se unió a mis elogios:

- Precioso, precioso - y, en seguida a lo suyo, se ofreció a la intrusa para ayudarle a calcular el peso de varios tipos de batuta, en un recorrido íntimo por todas las batuterías de Madrid.

- Y los pendientes - añadí -, divinos. Es un acierto que los lleves pequeñitos, son ideales para los cuellos cortos.

No me hicieron ni puñetero caso, absortos como estaban ella en saber de qué oído era sordo Ludwig van, y él, todo paternal, en explicárselo. Me sentí en la necesidad imperiosa de intervenir de nuevo.

- ¿Es cierto que el dúo de Don Carlo y el Marqués de Posa está considerado como el momento álgido del tratamiento de la amistad en la ópera, según opinaba Carlos Gilberto Jung? ¿No será más acertada la tesis de Demetrio Hernández Lawrence en el sentido de que es infinitamente superior el tema que desarrollan Norma y Adalgasia, y que empieza tal que así?

Y me puse a tararear Guarda, o Norma, ai piedi tuoi, etcétera, con nulo efecto en mi interlocutor.

- ¿Para cantar Rigoletto contratan a jorobados de verdad? - preguntó ella, mientras el director prácticamente babeaba de embeleso. Yo casi me desvanecí: era la más tonta.

- Desde luego, querida - la informé por mi cuenta y riesgo -: recuerda la famosa escuela de barítonos gibosos de Parma, Massachusetts, fundada por Lucrecia Borgia.

Estaba histérica, lo reconozco, y eso jugó en mi contra. El director de orquesta, que no se percataba de cómo le estaban echando el lazo, lo notó. Notó que yo estaba histérica, agresiva, virulenta, defraudada y dispuesta a todo. Con tono protector hacia la cretina, mirándome con cierta severidad, afirmó:

- El conocimiento sólo se adquiere preguntando sin pudor a la persona adecuada.

Parpadeé, cambiando de táctica:

- ¿Por qué El sombrero de tres picos es de tres picos y no de cuatro, cinco o incluso más picos?

Demasiado tarde. Justo entonces se acercó a la mesa un miembro del coro con más pluma que el sombrero del Duque de Mantua, y musitó algo a la oreja del genio. Éste se levantó y, aduciendo una tremenda necesidad de sueño, se colgó del brazo del efebo y desapareció en la noche, contoneándose.

La deficiente y yo nos medidmos la mutua decepción con la mirada.

- Estas cosas - la animé, maternal - se sobrellevan mejor con cultura.

Desde entonces le doy clases nocturnas.



"Alta en nicotina"

MARUJA TORRES

Chapeau








 
"No estoy hecho para ser amado"



Tranquis, tranquis, to el mundo parao. Es tan sólo el título de una peli.

A veces un viernes de lluvia puede ser un día excelente para ir al cine. Sobre todo si aciertas. A mí me ha gustado mucho.

Una peli francesa, muy francesa. Una historia bastante inusual, al menos en el cine; llevada con una elegancia y una sensibilidad bastante inusuales, también en el cine. Es de agradecer el escaso diálogo, palabras casi las justas; y sin embargo un despliegue fantástico de lenguaje visual, sutilmente enhebrado con una música de las que calan; juego de montaje y música que confiere a la historia una cadencia absolutamente tanguera. Los dos protagonistas, actores que no conozco de nada, están sublimes.

Inmejorable opción para cerrar una temporada de cine; antes de sumergirse en las sesiones dobles de las terracitas de verano, con chanclas, bañador y sigarrito.

No se la pierdan.
 
EGO

Achacoso y chamuscado de dorar peras al fu ,
relamiendo los batracios de mi otoño aún verani ,
se me impone un gran paréntesis (no me achucheis, os lo ru ).

De mis ansias me escabullo, de mis pasiones reni ;
y prestando oídos sordos a mi espíritu andari
colecciono telarañas y en mi cueva, me repli .
Guardaré en mi disco duro el catecismo mujeri ,
mis máscaras de canalla a mano en mi fiel tal .

Voy a inventarme un oasis que me colme de sosi
(si palmara en el intento me reencarnaré en borr )
y si mi flor languidece al sentir que no la ri
(tántas otras reventaron por tenerles tánto ap )
desconectaré sensores, seré un buen salmón noru .

Dulcísimas dulcineas me desguazaron el ju
(no flipeis si hoy digo: dije donde antes dije: di ):
Ahora desando la senda de nuestro ilustre manch .
Y escurriéndome, esfumándome, dándole la vuelta al pli
me mimetizo en la sombra...no me querais encontrar, pr .

Pero no os mováis de aquí
no tardo mucho
hasta webo.....digo, ego.

 
Se acabó el J.....


Jueves...pues jueves. En realidad no es el nombre lo que cambia nada. Lo que cambia es el planeta ¡mira tú!

A saber a qué listo se le ocurriría apadrinar con el Sol nuestro día de tregua...algún feriante...algún cura...seguro que no fue el mismo que envenenó nuestros Sábados con el halo misteriosos, inquietante de los anillos flotantes..."Sábado, sabadín, sabadete"...y allá en el trópico, un inefable Vinicius nos lo aclara, farfullero y babeante: "Porque hoy es Sáááááááábado"...Todos los cazadores salen de sus guaridas. Todas las presas se mantienen a la espera. Y Saturno se relame, escudado en sus anillos de piedra helada.

Yo (ustedes, y yo mismo, perdonen) confesaré que me gusta el Lunes...no sé...ese algo de principio renovado tras las ascuas (como cada 20 de Marzo en mi pueblo)...esa ilusión lunática y obsesiva de que, por fin, algo cambie...Muy bien puesta la Madrina, en todo caso. Día yin donde los haya. Pasivo. Y casi nunca brillante.

Y los Martes a la guerra...."ni te cases ni te embarques", por lo tanto. Y si es 13 ni lo digas, ni lo pienses, ni lo sueñes. Día raro y contradictorio; marciano, vaya.

¿Y los Miércoles?... que ya se anticipan en el calendario con una X...Mercurio...¡qué coño será el mercurio!...Venenoso, escurridizo...melancólico, fascinante...

A Venus hay que dedicarle capítulo aparte...pasaremos sobre él como si nada...sssshhhhhhhhh...Silencio. Do not disturb....con la música a otra parte...

Pero a mí me pone el Jueves. Jueves tiene esa cosa que sólo la tiene el Jueves. Júpiter. Fuerza. Vitalidad majestuosa. Acopio de energías positivas, limpias, nobles...que desembocan otra vez en Viernes...

Y ya me despido.


Escuchando Los Planetas. Gustav Holst


Y, sobre todo, esto:



Les coeurs tendres. Jacques Brel.

Y en a qui ont le cœur si large
Qu'on y entre sans frapper
Y en a qui ont le cœur si large
Qu'on en voit que la moitié

Y en a qui ont le cœur si frêle
Qu'on le briserait du doigt
Y en qui ont le cœur trop frêle
Pour vivre comme toi et moi

Z'ont pleins de fleurs dans les yeux
Les yeux à fleur de peur
De peur de manquer l'heure
Qui conduit à Paris

Y en a qui ont le cœur si tendre
Qu'y reposent les mésanges
Y en qui ont le cœur trop tendre
Moitié hommes et moitié anges

Y en a qui ont le cœur si vaste
Qu'ils sont toujours en voyage
Y en a qui ont le cœur trop vaste
Pour se priver de mirages

Z'ont pleins de fleurs dans les yeux
Les yeux à fleur de peur
De peur de manquer l'heure
Qui conduit à Paris

Y en a qui ont le cœur dehors
Et ne peuvent que l'offrir
Le cœur tellement dehors
Qu'ils sont tous à s'en servir

Celui-là a le cœur dehors
Et si frèle et si tendre
Que maudit soient les arbres morts
Qui ne pourraient point l'entendre

A pleins de fleurs dans les yeux
Les yeux à fleur de peur
De peur de manquer l'heure
Qui conduit à Paris.


Y también esto, claro: Orly, del mismo Jaimito. Unos años despúés.


Ils sont plus de deux mille
Et je ne vois qu'eux deux
La pluie les a soudés
Semble-t-il l'un à l'autre
Ils sont plus de deux mille
Et je ne vois qu'eux deux
Et je les sais qui parlent
Il doit lui dire: je t'aime
Elle doit lui dire: je t'aime
Je crois qu'ils sont en train
De ne rien se promettre
C'est deux-là sont trop maigres
Pour être malhonnêtes

Ils sont plus de deux mille
Et je ne vois qu'eux deux
Et brusquement ils pleurent
Ils pleurent à gros bouillons
Tout entourésqu'ils sont
D'adipeux en sueur
Et de bouffeurs d'espoir
Qui les montrent du nez
Mais ces deux déchirés
Superbes de chagrin
Abandonnent aux chiens
L'exploir de les juger

Mais la vie ne fait pas de cadeau!
Et nom de dieu!
C'est triste Orly le dimanche
Avec ou sans Bécaud

Et maintenant ils pleurent
Je veux dire tous les deux
Tout à l'heure c'était lui
Lorsque je disais il
Tout encastrés qu'ils sont
Ils n'entendent plus rien
Que les sanglots de l'autre
Et puis infiniment
Comme deux corps qui prient
Infiniment lentement ces deux corps
Se séparent et en se séparant
Ces deux corps se déchirent
Et je vous jure qu'ils crient
Et puis ils se reprennent
Redeviennent un seul
Redeviennent le feu
Et puis se redéchirent
Se tiennent par les yeux
Et puis en reculant
Comme la mer se retire
Ils consomment l'adieu
Ils bavent quelques mots
Agitent une vague main
Et brusquement ils fuient
Fuient sans se retourner
Et puis il disparaît
Bouffé par l'escalier

La vie ne fait pas de cadeau!
Et nom de dieu!
C'est triste Orly le dimanche
Avec ou sans Bécaud

Et puis il disparaît
Bouffé par l'escalier
Et elle elle reste là
Cœur en croix bouche ouverte
Sans un cri sans un mot
Elle connaît sa mort
Elle vient de la croiser
Voilà qu'elle se retourne
Et se retourne encore
Ses bras vont jusqu'a terre
Ça y est elle a mille ans
La porte est refermée
La voilà sans lumière
Elle tourne sur elle-même
Et déjà elle sait
Qu'elle tournera toujours
Elle a perdu des hommes
Mais là elle perd l'amour
L'amour le lui a dit
Revoilà l'inutile
Elle vivra ses projets
Qui ne feront qu'attendre
La revoilà fragile
Avant que d'être à vendre
Je suis là je le suis
Je n'ose rien pour elle
Que la foule grignote
Comme un quelconque fruit


Y también esto ¡qué cojones!...del mismo Jaimito, siempre: "Le Bon Dieu"... Bon, Bon Dieu.




Toi, toi, si t'étais l' Bon Dieu
Tu f'rais valser les vieux
Aux étoiles
Toi, toi, si t'étais l'Bon Dieu
Tu rallumerais des vagues
Pour les gueux

Moi, moi, si t'étais l'Bon Dieu
Tu n'serais pas économe
De ciel bleu
Mais tu n'es pas le Bon Dieu
Toi, tu es beaucoup mieux
Tu es un homme

Tu es un homme
Tu es un homme





 
SOBRESALIENTE.

hoy ha ocurrido algo importante
por lo demás nada cambia todo sigue estando donde debe estar
perdido hallado en ese abrazo infinito
pequeña GRANDE
 
NOTABLE.

hoy ha ocurrido algo importante
por lo demás nada cambia todo sigue estando donde debe estar
perdido hallado en ese abrazo infinito
pequeña GRANDE