Desde mi PCra
De dentro a fuera...y viceversa
Acerca de
Sin salir de mi escritorio...voy vaciando botellas y lanzándolas al mar...
Sindicación
 
Lecturas de verano. Verano de lecturas.



Sabemos que se consagraba a las matemáticas, nos enteramos por boca del propio consejero, y conocemos el púdico origen de esa manía cuyos efectos calmantes ya hemos oído celebrar. Embotaba el aguijón de la carne, y si todo el mundo hubiese imitado el ejemplo del procurador, ciertas medidas de precuación que habían sido tomadas recientemente hubiesen resultado superfluas.
Estas medidas consistieron en cerrar los pasos de los balcones, entre la balaustrada y los biombos de cristal esmerilado, por medio de pequeñas puertas que iba cerrando por las noches el masajista, con una sonrisa jovial. Desde entonces, las habitaciones del primer piso que daban a la galería eran muy buscadas porque, saltando de la balaustrada, se podía ir de balcón a balcón pasando por encima del techo de cristal. Pero si todos hubiesen sido como el procurador no se hubiera hecho necesario recurrir a esta nueva disciplina.
La peligrosa excitación que la presencia de una cierta Fatma egipcia había producido en Paravant había sido dominada desde hacía tiempo, y ésta fue la última agitación de sus sentidos.
Con un fervor redoblado se había lanzado en brazos de la diosa de los ojos claros, cuyo poder calmante había sido celebrado por el consejero en términos muy edificantes, y el problema que día y noche ocupaba su pensamiento, y al cual se entregaba con perseverancia, con tenacidad deportiva, hubiese podido convertir a los desgraciados pecadores. Ese problema era la cuadratura del círculo.
El funcionario desplazado había adquirido, en el curso de sus estudios, la convicción de que las pruebas por las cuales la ciencia demostraba la imposibilidad de esta construcción no eran sólidas, y que la Providencia le había alejado de la humanidad inferior del mundo de los vivos y le había transportado aquí, porque le había elegido para transformar ese problema insoluble en una de las posibilidades terrenales.
Trazaba círculos y efectuaba cálculos en todas partes donde se hallaba, cubría cantidades formidables de papel con cifras y rayas, con signos algebráicos, y su rostro bronceado, el rostro de un hombre aparentemente sano, adquiría la expresión de un maniático. Su conversación se refería exclusivamente, y con espantosa monotonía, al número proporcional pi, a esa fracción desesperante que el genio inferior de un calculador llamado Zacarías Dase había calculado un día hasta doscientas cifras decimales, y eso por puro lujo, porque ni dos mil decimales habrían agotado las posibilidades de obtener una precisión irrealizable.
Todo el mundo procuraba escaparse de aquel pensador atormentado, pues los que él conseguía cazar tenían que escuchar palabras apasionadas destinadas a hacerles ver la vergüenza que constituía para el espíritu humano la irracionalidad irremediable de esa proporción mística. La inutilidad de las multiplicaciones eternas del diámetro por pi, para determinar la periferia del cuadro, para obtener el área de la superficie del círculo, hacían pasar al procurador por accesos de duda.
Se preguntaba si, desde el tiempo de arquímedes, la humanidad había complicado inútilmente la solución del problema, y si esta solución no era, en realidad, de una sencillez pueril. ¡Cómo! ¿no podía convertirse en recta la línea circular? ¿No se podía cambiar toda linea recta en un círculo? A veces Paravant se creía muy cerca de una revelación. Se le veía con frecuencia, a altas horas de la noche, sentado ante su mesa, en el comedor vacío y poco alumbrado. Disponía cuidadosamente un pedazo de hilo en forma de círculo; luego lo estiraba bruscamente, lo convertía en una linea recta; y después, apoyado en la mesa, se perdía en una meditación amarga.
El consejero la animaba algunas veces y hablaba con él. El desgraciado se dirigió también a Hans Castorp, en cierta ocasión, y luego en otra, porque había encontrado en él una simpatía amorosa hacia el misterio del círculo. Demostraba al joven el callejón sin salida de pi por medio de un dibujo muy preciso, en el cual, realizando un esfuerzo jamás visto, había encerrado un círculo en un polígono exterior y otro interior, de lados minúsculos e innumerables, con el máximo de aproximación a que el hombre puede llegar. Pero la curva se escapaba de una manera espiritual a la racionalización del cálculo.
-Éso- decía el procurador Paravant, con el maxilar inferior tembloroso -, eso es pi.
Hans Castorp, a pesar de toda su afabilidad, mostraba menos interés por pi que por su interlocutor. Dijo que se trataba de un engaño, aconsejó a Paravant que no se preocupase demasiado seriamente y le habló de los puntos de inflexión sin extensión de que se componía el círculo desde su principio, que no existía, hasta su fin, que tampoco existía, lo mismo que la melancolía presuntuosa de la eternidad que sin duración de dirección, continúa en sí misma. Habló de todo eso con una devoción tranquila que ejerció pasajeramente una influencia tranquilizadora sobre el procurador.


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Pocas prisas y sobresaltos se le suponen ya al amigo Hans en las escasas 50 páginas que quedan para el telón. Casi un mes, cada día con sus noches, llevo ya sumergido en la alta montaña de Mann. Si ha hecho calor, no me acuerdo.

De reojo me mira ya Flaubert, al que prometí para este verano una nueva tentativa de educarme sentimentalmente; y con eso ya, como si se palpara, a la vuelta de la esquina, la caída de la hoja.

Y mientras tanto, Aste Nagusia (y sus efectos colaterales) aparte, unos fugaces y rasantes sobrevuelos al Diario, no vaya a ser que cambie algo y uno se quede sin enterarse; aunque no parece ser el caso. Como casi siempre (me encanta), suelo acabar aterrizando, tostada en mano, sobre la sección más rica en matices y novedades; excelente puente aéreo entre la teína y mi modorra, en las pocas ocasiones en que el despertador me regala ese margen bendito que favorece saborear sin prisas el cotidiano y delicado tránsito a lo que podríamos llamar un alegre despertar, y su consecuente salida de casa, mirada al frente. Me refiero, claro, a la página de contactos ¡de lo que se entera uno!; y es que aquí, viene reflejado el mundo entero. Veamos hoy:

INTERNACIONAL.
Griego, francés, thailandés, turco...apache bilingüe.

MÚSICA
Duos, trios, cuartetos, septiminos, solistas...alta fidelidad, grupos de cámara.

EL TIEMPO
Lluvia dorada, mar gruesa, precipitaciones aisladas, cumbres borrascosas con turbulencias en la meseta...sequía, tramontana.

ECONOMÏA
6/9, 7/1, 6/8, 101, 102...33 y una gamba. Índice (y corazón) G.

A esta altura ya me he preparado otro par de tostadas, otro te, y sigo leyendo...Hay anuncios para ayudar a gente con sobrecarga:

-Vanessa, muchas tetas, 120-...Muchas tetas me parecen a mí para una sóla Vanessa; pero bueno, la chica lo anuncia y quizá alguien le compre 20 ó 30....y es que algunos son difíciles de interpretar. Los hay que sirven para prevenir riesgos y situaciones comprometidas:

-Janette, recibo desnuda...Pues menos mal que avisa. Como pa que llamen dos testigos de Jehová: "Venimos a hablarte de Jesus". "Qué pasa, es muy tímido".
-Leticia, senos explosivos, cuerpo de infarto...Aquí de sexo seguro ná ¡como pa llegar con la mecha encendida!.
-Victor, superdotado, muy largo...Pues para ser superdotado ya se podría haber aprendido el S.M.D; digo yo...También los hay tiernos y entrañables:

-Chicas universitarias, recibimos las 24 horas...ay...y cuándo estudiarán estas chicas?
-Orientales, disfrutarás como un niño haciendo un trio...Orientales...como un niño...un trio...Ta claro, coño: Los Reyes Magos...Incluso algunos resultan un tanto desvergonzados:

-Carla, azafata de vuelo, te hago de todo
...Te retraso el vuelo, te pierdo la maleta y si te descuidas, te denuncio.
-Jennifer, viciosa y discreta. Calle Bailén 40, tercero izquierda. Tel. 000112233...Jennifer, cariño...viciosa serás...pero DISCRETA!
-Sumisa, llámame por las tardes...ésta si que es buena ¡Te llamaré cuando me salga de los cojones!
-Yoli, ninfómana, lo hago por vicio, 300 euros...Nena, que yo también lo hago por vicio y no cobro nada...pero mis favoritos son los que promueven el canibalismo:

-Ángela, cómeme enterita.
-Rebeca, me lo trago todo.

...pues ya está: Ángela llama a Rebeca y santas pascuas.

En fin; es que en esto, como en todo, lo de simplificar puede llevar a algún que otro errorcillo. Pero claro, hay que optimizar gastos; así que aquí dejo las sugerencias de siempre:

En lugar de griego profundo: PLATÓN
En lugar de francés bajo el agua: COUSTEAU.
Y, por supuesto, en lugar de beso negro con ojos vendados
: pues STEVIE WONDER.

Una cosa he de decir: estupendamente que ha desayunado uno hoy, oyes. Y una cuestión que se me quedaba en el tintero: ¿Cuándo acaba el verano?

Besos.