La Cuchara
Se cuenta de un viejo y lejano pueblo que dejó un día de reir. Sus habitantes fueron olvidando poco a poco la alegría.
Los más ancianos aún recordaban aquel día en que los Dioses, enfurecidos, levantaron la Tierra, formando junto al pueblo una inmensa montaña, que ocultaba para siempre la luz del cielo. Los lugareños nacían, crecían y morían sin ver el Sol, ni la Luna; ahogando sus tristes vidas en un eterno sollozo arrepentido; nadie sabía de qué.
Y así pasaron siglos y siglos entre sollozos; arrastrando su existencia de una lúgubre semitiniebla a una tiniebla absoluta. Ahí ya nadie sabía lo que era reír o cantar.
Un día se declaró un revuelo inédito hasta entonces: el anciano mayor se dirigía hacia la montaña con aire decidido llevando en su mano una cucharilla de te. Al ser interrogado, responció que iba a vaciar la montaña para dejar pasar la luz.
-Pero eso es imposible- increpó el más joven.-Tardarías siglos-.
-Alguien tiene que empezar-, repuso el viejo; y siguió su camino.
Versión más o menos improvisada de un viejo cuento zen que, no sé por qué, me ha venido hoy a la memoria.
Nomenclatura, simenclatura y estado. Y Marx.
No, no se me asusten. El tema que hoy nos ocupa no tiene nada que ver con tochos socio-económicos infumables ni con revoluciones antiglobales (mundiales) por fumar, o no fumar. Es tan sólo la sencilla crónica de una pequeña, íntima y pueril, frustración personal. Una ligera, aunque significativa, discrepancia de fondo en el terreno de lo civil (que no cerril) entre mi estado y mis partes.
Me lo dijo Marx, a toro pasado: - Mi más sincera enhorabuena, amigo, y bienvenido al club de los solteros. Naturalmente, no podemos admitirte. -
Y tiene toda la razón mi amigo. No soy soltero, pero sí casable (susceptible de ser desposado) y casi que capaz (hay vacunas y vacunas); o, como dicen aquí arriba, capable (susceptible de ser...en fin). Tampoco soy casado, pero puedo...podría ...(joder con las susceptibilidades, no lo consienta el diablo) quedarme viudo; o viúdo, en las zonas más profundas. Al menos, es lo que dice el Estado.
Aunque uno, que atiende a su propio estado propio, lo ve de otro modo. Pues es un hecho que tal día como el viernes pasado, 15 de Septiembre de 2006, tras cuatro años de ser solterodehecho ( a veces, de cohecho), se presentó el susodicho actor (parte contratante de la otra parte contratante) en Palacio, muy ufano, a recuperar su estado civil primario. Sin embargo (........). Sin embargo, pero; tras firmar todo lo que había que firmar y pagar lo que no había sido roto, salió al mundo con un nuevo diploma bajo el brazo: Estado civil, divorciado (que no es ni soltero ni casado)...Palabro malsonante?...notieneporqué (según la longitud con respecto al trópico; de Cáncer, claro)...Sienta mal?...Enabsoluto.Doyfé (aunque deja con el culo un poco al aire en el tema de las asociaciones)...Pero bueno; se trata tan sólo, como ya dije al principio, de una ligera discrepancia en el terreno de lo civil entre mis partes y Marx.
Lo que sí sentó derrrrrrrechupete (es lo que tiene), fue el consiguiente atracón del más frescoácidoúricodelMediterráneoregadoconprofusióndevinosgenerosos (con la otra parte contratante de la...).
Tras lo cual, claro (nobleza obliga); el consiguiente agurbenhur (pues eso). Y un ligero (torpe) episodio de escritura automática virtual, que quedó grabado aquí debajo. Quenotienenadaderaro (no lo pienso borrar).
Ahí, mire usté, si que eché un poquito en falta, la verdad, a mi amigo Julius.
Peor para el sol
Buegno...y qué menoszz...yatúsabes... ...
...puends egso...clayyross...
táhorags...sipss
engas...pozesops..
......................................................qué raro..............................................................................................................................................
¡OTOOOÑÑOOOOOOOOOO!
Humedad que se filtra y que se palpa...basca volátil en la tarde desolada...las gaviotas se echan al monte, despistadas...un niño espera a la puerta del colegio, aturdido, deprimido...el viento quiere jugar con su pelo pero no se atreve...a ambos lados suenan bocinas de coches acalorados. Unos se van, otros vienen.
La calle se insonoriza para dar paso a los pájaros, que hoy no cantan, y el sol se va de viaje ¡quién sabe si volverá!
Un árbol precoz llora en solitario...lágrimas caducas primerizas, anémicas de su perenne savia...entre ellas una hoja de papel cuadriculado...un poema, que parece haber caído de ese mismísimo árbol:
Aire de lluvia,
tiempo de amor.
Deseos frustrados del desesperado
que canta
su amor infinito.
Dos nubes se rozan, chocan, a lo lejos...el cielo ruge, enlutado...fanático ¡Oh, abandonado!...que no podrás escribir los versos más tristes esta noche.