INSTRUMENTOS MUSICALES. Primero: el piano.
Hablamos del mueble romántico por excelencia. Construido con la mejor selección de maderas nobles; de preferencia en negro, para hacer juego con el uniforme del transportista, o tañedor. En blanco queda muy Cleyderman y angelical; aunque últimamente sale mucho en caoba, pelirrojo. Los hay verticales (de pared, de estudio), de media cola (ideal para fiestas) y de gran cola (divinas palabras), que tomaremos como modelo.
Así, a primera vista, se compone de un soporte: tres patas en forma de triángulo o, mejor, trípode, que le aportan una enorme estabilidad, provistas de sendas ruedecillas para su mejor transporte o, mejor, desplazamiento; un generador de sonido: pequeña puertecita rectangular, o en forma de ola, donde se encuentran las teclas, mogollón de teclas blancas, y también bastantes negras, que se puede cerrar con llave, para que no moleste; y una gran caja de resonancia: La cola, propiamente, aunque suele tener, más bien, forma de ala de arcángel, enorme, donde se encuentra el encordado, especie de arpa inmensa acostada, de la que podemos prescindir o no, según nuestros propósitos. Esta tercera parte es fundamental y suele recibir también el nombre de alma; viene también con tapa, aunque esta vez sin llave, y resulta ideal, además de su función obvia de resonancia, para entretenimientos inocentes (tipo el escondite o tú la llevas), o no tanto (biografía apócrifa de Leonard Bernstein); incluso para una improvisada cama redonda (de aforo limitado).
Sus posibilidades son, como vemos, infinitas, insospechables, inagotables. Su repertorio, por otra parte; increiblemente extenso y variopinto. Destacando, como ya quedó reseñado en el inicio, su increible evolución e insospechada versatilidad debida al extenso periodo romántico y último clasico. Su padre, ya más preclásico y expresión más limitada, ostentaba el rotundo nombre de pianoforte; no pudiendo olvidar abuelos tan pintorescos como el clavicémbalo y el clavecín, de la época barroca ni a tan sobria tatarabuela como la mediaval espineta (siglos antes de Barrio Sésamo).
Desde luego, na ha dejado de evolucionar hasta nuestros días; y hoy puede servir tanto para partirlo a mazazos, quedarse una media hora mirando absorto en su dirección, sin hacer nada, o también para hacer un hermoso fuego en las matinés de invierno. A destacar su papel emergente como protagonista de películas.
Escuchando ¡cómo no! Concierto para piano y orquesta, Nº 5, "Emperador"; by Ludwig van...
EL MITO
"...que en esta apartada orilla,
más clara la luna brilla
y se respira mejor?..."
Parece ser que por fin el fresquito viene para quedarse. Motivos para temblar no faltan, en fecha tan señalada. Uno de Noviembre, santo de todos los santos; día de difuntos, noche de ánimas.
Celebración otoñal por excelencia, a la cual siempre suele rondar (o me parecerá a mí) un tiempo tirando a desapacible, una luna tiritando a cuartos...o me parecerá, repito, a mí. Y es que yo vivo intensamente esta fiesta, que no lo es. La siento acercarse, la espero agazapado; aportando un cierto desasosiego genealógico, que se ve recompensado con extrañas actividades a la altura de ciertas vísceras.
Por lo general, sobre todo desde hace algunos años, suelen pasarme de largo las consabidas imágenes de calabazas iluminadas, brujas y monstruos enanitos, sustos de risa, caramelos...En casa, de pequeño, se celebraba más a lo Bernarda Alba; y a mí me huele desde entonces a silencios espectrales, velitas en aceite, crisantemos, historias espeluznantes, tumbas vacías...
¡¡¡TTTRRRRRRRROOOOOOOOOOUUUUUUUUUUUMMMMPPP!!! (Trueno)...y a ese personaje terrible y fascinante, ungido de una aureola terrenalmente maldita, eternamente condenado al destino fatal del mayor de los canallas...el Tenorio...Trrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr (redoble de timbal)...
¿Qué niña no ha hecho, una vez en el colegio, de Doña Inés?...¿Y de mayor en la vida?...
...¿Y los niños?...
Fíjate qué casualidad, hablando, esta misma mañana, con una amiga de esas (raras) a las que les gusta hablar de hombres con hombres; no se sabe cómo ni por qué, al final ha salido el tema: El Mito.
-Parece ser que a estas alturas de "Siglo de Oro", otorgar a un varón el diploma de "Don Juan" es todo un halago; el mejor piropo que se le puede echar a un "macho". Ésto supone, desde luego, que su única pulsión vital consiste en andar por ahí seduciendo a todo lo que lleve faldas; y también que, por supuesto, todas ellas caigan, indefectiblemente, rendidas a sus pies.
- ¡JA!...tomo aire...y, obedeciendo a ese impulso atávico de poner una pica en nosédónde...me quedo un rato sin el don de la idea...Y, por lo tanto, hago uso del don de la palabra y me aventuro en una improvisada tesis (sin filtrar por mi neurona) según la cual...mgmm...parece ser que la mala fama del Mito entre las féminas...más que justificada, claro.............se debe más bien a todo lo contrario. A saber............que su famoso "catálogo", no consigna un inventario de conquistas reales; y mucho menos, plazas ganadas...uhmm...sino que es, más bien, el macabro testimonio de una historia interminable de rechazos y desprecios; de desconquistas, en suma, de huídas, en el preciso momento en que el horno estaba ya (por así decir) para bollos...misoginia pura y dura, vaya, en una palabra.
Naturalmente, como en toda urgencia, recurro a las ratas de mi heteroteca; y no tarda en aparecer Edipo, de la mano de Don Sigmund. No sin antes recomendarle que no deje de escuchar con talante abierto el aria "Or sai chi l'onore" de Doña Anna (referencia, Don Giovanni, Mozart), para ver de imaginar la tesitura que puede alcanzar una buena señora de bien, furiosamente despechada:
-Y digo yo (dice Freud) que, si no se justifica, al menos, se explica. En fin, ya sabes...el intento de recuperar a la madre en cada mujer...la imposibilidad, por lo tanto, de llegar a ejecutar......consumar, mejor...paralizado por el fantasma del incesto, los ojos en las manos......también, por supuesto, cierto espectro de impotencia...quizás...puede...Total, tararí que te ví...
-Y digo yo (dice ella, con criterio), que es todavía peor. Y si quieres que me vaya un poco más lejos, te recordaré aquello que dijo...creo que fue Camus: "La fatalidad de Don Juan es que se enamora de todas las mujeres"...o algo así...¡Ayyy!...y digo yo ¡Viva el existencialismo!; porque me parece a mí que semejante fugacidad (por llamarla de alguna manera) sólo puede obedecer a una incapacidad total para enamorarse de verdad de nadie.
-Mujer, visto así...
-No soy yo quien lo ve así, sino Platón. O no te acuerdas de la guinda aquella de desear siempre lo que no se tiene...Pues eso es lo que le pasa a Don Juan: mujer que sabe que puede poseer, mujer que ya no le interesa ¿NO?...
-Vale.
Aunque te diré que me quedo con la sensación de que no has escuchado nada de lo que me he inventado antes. Pero mejor, me rindo.
Y ahora, si no te importa, brindemos por otro Juan: Casanova; que ése sí que existió de verdad. Ni el Tenorio ni el Quijote ¿NO?...
-.....Jajajajajajaaaaaaaaajjjjaaaaaaa.........
P:D: Ah! se me olvidaba. Felicidades a todos los santos.
Escuchando el aria: "Madamina, il catalogo é questo", de la ópera Don Giovanni, Mozart.
En tu caso, mariposa, lejos de vientre...