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173 años o Viva el Romanticismo (sólo para valientes). Y dos.


Hacia los cuarenta años, Bramhs se estableció en Viena; donde produciría, ya madurito, la mayor parte de su extensa obra inmortal; tanto más densa y compleja, como vejete y cascarrabias se iba haciendo. Ya no abandonaría esta ciudad hasta su muerte, compajinando su residencia con multidud de viajes; sobre todo a Hungría, a la que tanto amaba.

La vida y la obra de un creador no son fáciles de separar. Especialmente en Bramhs, que entendió la estructura como algo más que una mera palabra: como el orden lógico y, además, el ámbito en que se contienen todas las vivencias, expresadas en este caso por medio de un lenguaje determinado: la música. Volcando en ella todo cuanto, consciente o inconscientemente (todavía no había aparecido Freud, pero estaba por llegar) había asimilado a lo largo de su experiencia vital. Es por eso que en su obra hablan el niño y el anciano, el joven y el adulto; latiendo en ella, con sobrehumano vigor, todas las vivencias emocionales que brotan de la relación del individuo con la naturaleza, el arte, la sociedad y, principalmente, consigo mismo. Con su propia soledad.

En sus últimos años, sufrió una especie de adolescencia tardía, que produjo como fruto las más bellas de sus perlas. Era el final, sin duda; pero un final absolutamente lleno de lucidez y de autenticidad. Bramhs abandonaba las grandes formas para buscar la verdad pura y sorprender a la música en su virginal desnudez. De nuevo el piano, la música de cámara, el canto e incluso el órgano. Y un descubrimiento: la "voz" del clarinete. Una voz amistosa, confidencial, de íntimo coloquio. Y con estas sonoridades austeras, profundamente emotivas, dejó abierto el diálogo más allá de sí mismo. Un tema se repite insistentemente en su música de aquel ciclo; llena de sucesivos aportes y enriquecimientos: el rondó. Y ahora podemos entenderlo al fin: la música y el amor. Es lo mismo. Ahora podemos comprender que toda la potencialidad de su noble alma se había hecho sustancia en la música. Bramhs componía entre sollozos porque toda su energía creadora brotaba incontenible en una entrega total, en una efusión emotiva que no conocía barreras. Pero para ello necesitaba el aislamiento. He aquí el drama del creador. la asunción de su soledad.
El relato de una visita inopinada de su amigo Max Kalbeck, ilustra a la perfección su estado en los últimos años:

"Nunca olvidaré la ocasión en que tuve el privilegio de escucharle componer sin ser yo visto. Me sorprendió grandemente el apreciar cómo un cierto aspecto demoníaco se mezclaba en su proceso creador. Me había dirigido por la mañana a su casa, situada en la carretera que lleva a Salzburgo, y me encontraba ya en el jardín cuando me di cuenta de que la puerta del salón donde se hallaba Bramhs estaba abierta. Y en ese instante, escuché una música maravillosa que me hizo detener en seco. La tomé en principio por una improvisación; pero; tras escuchar las repetidas transformaciones que experimentaban ciertos pasajes, comprendí que Bramhs estaba puliendo los detalles de una obra cuyas lineas esenciales ya había trazado. Se sucedieron nuevas variaciones, hasta que finalmente tocó todo el fragmento de tirón. Pero el solo se transfromó de repente en un extraño dúo: cuanto más se enriquecía la obra, más claramente podía escucharse un singular gruñido, mitad queja, mitad gemido, que en los momentos culminantes se convertía en un auténtico aullido. ¿Habría adoptado Bramhs un perro? Me parecía incomprensible que permitiese la presencia de un animal tan ruidoso en su cuarto de trabajo. Tras una media hora, cesaron simultáneamente el sonido del piano y el aullido. Al escuchar el ruído del taburete, entré en la sala, donde no había ningún perro. Bramhs, algo embarazado, se secó los ojos con el dorso de la mano, adoptando la actitud de un nuño sorprendido en falta: estaba completamente desnudo, y debía haber sollozado abundantemente porque había lágrimas en su barba y su voz tenía inflexiones de ternura. Por mi parte, fingí que acababa de llegar y que nada había advertido. Inmediatamente, recuperó su jovialidad, hizo algunas bromas y se sentó de nuevo al piano, tras cubrirse con una manta, para interpretar una fuga de Bach."



A estas alturas ya no era un secreto para nadie que se acercaba el final. El 7 de Marzo de 1897 (cuánto 7), se interpretó en la Sociedad Filarmónica su Cuarta Sinfonía, con la asistencia del compositor. Aquello era una despedida, todos (hasta el propio Bramhs) lo entendieron así. Las aficionados vieneses le tributaron un homenaje difícil de describir, obligándole a saludar tras cada uno de los movimientos. Cuando, menos de un mes más tarde, el 3 de abril, el angelito de cornisa abandonó este mundo, lo hizo con la convicción de haber sido amado y comprendido. De haber vivido intensamente, a pesar de renunciar al amor para poder crear en soledad.
Al final, resultó profético aquel texto de la Biblia, que utilizó en su Requiem Alemán: Muerte, ¿dónde está tu aguijón? ¿Dónde, sepulcro, tu victoria?.





Sentido homenaje a la tercera B: Bach, Beethoven, Bramhs. Tronco indiscutible de que arrancan todas las ramas de la música occidental contemporánea.


Escuchando: "Trio para clarinete, cello y piano" en la menor, op. 114


 
Comentario:
Pues vaya ensaladita, ¿no luces?...quiero decir: ¿No, Luces?

Pues ni puta idea de la movida; aunque sospecho (me gusta sospechar) que la Bergman y el Montand, ya madurita. Pillarían más (la copla, digo) que el Perkins y lo que quedara del Grant.

Lo que sí te digo en serio, es que me interesa conocer esa peli; así que si te ocurre algo, me lo cuentas ¿vale?.

No en vano vas a llamarte Luces. Y me encanta. No sabes cómo.

Un abrazo, morena.
 
Comentario:
Ese título es el de una novela de François Sagan de la que se hizo una peli protagonizada por la Bergman, ya madura y un jovencito Anthony Perkins, y creo que Ives Montand o Cary Grant. Es muy buena.
 
Comentario:
¿Ameiz vous Bramhs, Luces?
(Luces aparte, claro)
Éso es una peli?

Yo, no la conozco; pero sí me gustaría conocerla. El cine, cuando se toma en serio, es un medio impresionante.

Lo que habría hecho Mozart en Hollywood, o como se llame.

Jajjajjjajajajjaaa...eso es culpa de Millos Forman. No de Mozart.
 
Comentario:
Hay ideas muy interesantes en lo que dices, Fley. Y hay muchas maneras de volar, también.

Pero yo juraría, y de católico no tengo nada; que no se trata de eso, exáctamente.

Agradezco tu lectura y aprecio tu esfuerzo; que no está lejos del mío. Pero Bramhs, rindámonos, vive en otra parte.

La anacrusa de su Cuarta Sinfonía. Esas dos notas. Tienen todo el peso en el que se hunde el mundo. Y después qué?...

Hail?

Yo me quedo colgao en su anacrusa. No quiero saber nada más. No me interesa.

Y, sin embargo, estoy vivo.

¡Mierda!
 
Comentario:
soberbio. He llegado a este post en un buscador, buscando precisamente si alguien, por casualidad, había hablado del maestro bramhs. Aún a riesgo de parecer pesado, me gustaría dejarte escrito un post que escribí ya hace tiempo sobre él y sobre todo sobre su música.
"Anoche. Un viejo radiocasette sobre una silla junto a mi cama. Pasadas las tres de la madrugada. Dejo la ventana entreabierta y relajo mis músculos. La música empieza a sonar. No comienza de forma gradual, comienza con los violines en pleno, en el movimiento que será la clave de toda la melodía. Se mueve entre sonidos varios, llevando las sensaciones desde la mayor de las tristezas, hasta la desbordante alegría, pasando por la melancolía y la festividad. ¿Es posible que una música de apenas varios minutos desemboque en tal cantidad de sensaciones? Es oyendola cuando me doy cuenta de todo. De todo lo que no conozco y se que debo conocer. Es como darse cuenta de la cantidad de agujeros que hay en mi mente y que debo rellenar. Es algo que ha estado ahi y que nunca me he detenido a observar. Como el cuadro que hay colgado en algun lugar de todo hogar y que nunca nos hemos parado a mirar concienzudamente. Ese conocimiento del desconocimiento, que no deja de ser desconocido a pesar de ser conocido. He tenido que poner la música para escribir esto. Es imposible no hacerlo. No es música que me mueva, que me transporte, es la que me sugiere un espacio-tiempo aquí, ahora, siempre y después. Una conjunción cuasi-apocaliptica de lo concreto y lo inconcreto... Si existe la perfeción, es esto. Y no existe, por lo tanto, esta música no es. Napoleón decía que la perfección era bella porque era una quimera. ¿Es una quimera esta melodía? No es posible que algo hecho por el ser humano sea tan bello.
Tan perfecto.
Busco esa imperfección en esta supuesta perfección. Una posibilidad remota de que la excepción confirme la regla. Una llave, un resorte, un ápice, un matiz, una señal. Algo que eleve el todo a lo sagrado. Algo que lo ascienda más allá del hombre que lo ha creado, y más allá de el hombre como raza, como una señal de la religiosidad, de lo sacro de esta sinfonía. Una clave oculta que me muestre la imperfección o que me obligue a seguir buscando. ¿Quizá ese residuo invisible es que no dura eternamente? ¿Quizá es que me duele el alma a medida que va acabandose la pieza? ¿Es ese dolor el tesoro que oculta este sonido? ¿Es ese bienestar y malestar la cara oculta del enigma? Puede que la búsqueda de esta energía con forma de música como perfección sea el todo. La eterna búsqueda de la verdad, sea cual fuere ésta. Puede que la perfección esté en esa búsqueda. Y esa busqueda parece comienzar y acabar en uno mismo.

De nada vale especular...

Ahora suena el estrambótico e insuperable movimiento final.

Dejo de escribir.

Allegro non troppode la Sinfonia Nº 4 en mi menor, opus 98 de Johannes Brahms"

Espero no haber ocupado mucho de tu espacio y de tu tiempo.
Un placer haber leído y aprendido todo esto contigo.
Cuidate
 
Comentario:
y luego está esa película que me gustó tanto
"Aimez vous Bramhs?".
Un post sin desperdicio para una inculta musical como yo...pero con mucho oído, y creo que buen gusto.
 
Comentario:
jajaja, vale, ahora lo pillo
Hay que ver que mal funciona google, hombre, habrá juegos de rol, pero para saber del ragnarok, mejor vete a la mitología nórdica: es la batalla final, donde los inmortales de Asgard lucharan en una batalla definitiva contra sus enemigos... y muere hasta el apuntador, vamos. El fin del mundo nórdico, aunque luego renace...
Disfruta de tu borrachera de música, es un mágnifico dueto de colofón dominical
abrazos y más abrazos
 
Comentario:
Pues mujer, mi propia (y a veces bendita) incultura. A lo del rol me refiero. Aunque te diré que la incultura es cada vez más global; ya que la culpa, es también del google. jajajajaaaaaa? descojónate.
En fin, lo del palabrejo ese del ragnarok. Que yo, ni pú. Y en el google, te lo juro, hay que saltarse como diez páginas de rol para llegar a lo que realmente significa ¡HIP!

En fin, otro día te lo explico mejor, si no te importa. Que estoy aquí con Bramhs. Y con Mozart, que se apunta a un bombardeo y, además, también tiene un Requiem famoso. Si, si...hasta en el google sale.

kisssssssssssssssss

 
Comentario:
nunca te acostaras sin saber un poquito más
anda que compartes dia con cualquiera, nada menos que el señor del arroyo...
por cierto ¿que te hace suponer que sé algo de rol?
No