De aquí a allí, y viceversa.
Espléndida mañana de Miércoles 18 en este suave y templado otoño mediterráneo. Penúltima tregua prenavideña con puente y medio de propina. Enésima etapa de mi esquizoide tour De Aquí para Allí y vuelta siglo XXI.
Ocho horas de autobús que abren un amplio, aunque predeciblemente imperceptible, paréntesis entre este brillante sol que sale a despedirme y la inminente bruma que me aguarda en el redil de mis entrefibras. Ocho horas que, a fuerza de rebobinados, parecen ya apenas cinco. Tiempo para relajarme al calor de la ventanilla, mientras me dejo atacar de nuevo por ese viejo paisaje, esa vieja huerta, que me sigue lanzando guiños, destellos de oro, desde sus escondrijos más recónditos, bajo un sol clarísimo y madrugador que acaba de pasar su fregona por el rocío de los campos. Tiempo de ensayar nuevas posturas, dejando amasar mi cuerpo dócilmente al descompasado vaivén del primer puerto: El Ragudo; ya casi entrendo en Aragón por una de las zonas que menos parecen "existir, tambien", al socorrido placebo de una semisiestecilla mañanera; móvil, sinuosa, encajonada...
...Tiempo de ir dejando lentamente a mi chip reciclarse; comenzando a somatizar sin sobresaltos los achaques emocionales que me causa este extraño y perpetuo master por entregas en camaradería filial tántrica, a varios palmos ya de las maravillas del país de mi Alicia hip-hop; de regreso a mi humedad verdosa de musgo y brea, perfumada de bruma boscosa, ahumada de cabra y vaca.
"La tierra del champiñón", la llamaba con desprecio un viejo colega; hombre de poco mundo, y menos fe. Pero yo recibo en la cara, con una bocanada ansiosa, el primer soplo del norte con lluvia racheada. Y sigo, maleta en mano y sin paraguas, recordando aquella legendaria tarde en que vine a parar aquí por primera vez, abriéndome paso entre la lluvia y el viento hacia la bahía; a mojarme y tiritar una vez más, de cara a la playa de la Concha, como aquella bendita tarde del 82, en que mis ojos y mi alma quedaron hechizados de por vida con este paisaje; humanizado y salvaje, urbano y abierto al mar con una naturalidad sólo comparable a algún que otro pueblo de esta interminable cornisa cantábrica.
Un momento es más que suficiente para oxigenarme hasta los huesos; mi maquinaria se lubrica de humedad y mi sangre se amorata levemente.
Sólo entonces vuelvo a casa. A calentarme, a cenar. A empezar una nueva vida, de nuevo.
Comentario:
La Concha tiene que estar henchida de gozo gracias a ti, por todas las hermosas palabras que le dedicas.
Igual hasta me cambio el nombre!
Igual hasta me cambio el nombre!
Comentario:
Pues sí, Azul; como cada mañana, unas más, otras menos.
Bikos húmedos.
Todo el mundo parecer haber estado de niñ@ en la Concha, manos sabias, menos yo. Por eso me aprovecho, supongo. Petoncillos en stereo.
Descabezado sigo, solete. ¡Pero mira que tú!
Enga ese abrazo, y a ver si nos comunicamos un poquito.
Ésa era la intención, Decenizas, que pudiérais llegar a olerlo; y a olerme. Tu comentario es para mí un verdadero halago, maestro. Abrazo.
Bikos húmedos.
Todo el mundo parecer haber estado de niñ@ en la Concha, manos sabias, menos yo. Por eso me aprovecho, supongo. Petoncillos en stereo.
Descabezado sigo, solete. ¡Pero mira que tú!
Enga ese abrazo, y a ver si nos comunicamos un poquito.
Ésa era la intención, Decenizas, que pudiérais llegar a olerlo; y a olerme. Tu comentario es para mí un verdadero halago, maestro. Abrazo.
Comentario:
"de regreso a mi humedad verdosa de musgo y brea, perfumada de bruma boscosa, ahumada de cabra y vaca."
He sentido y olido tu descripción... muy bueno.
un abrazo.
He sentido y olido tu descripción... muy bueno.
un abrazo.
Comentario:
Buenas descabezado... yo aún en mi exilio particular. Nunca mejor dicho. Espero que te traten bien, a mi lo intentan pero no me dejo.
Un besazo muy fuerte, se me cuide y cuidado con las humedades. :)
Un besazo muy fuerte, se me cuide y cuidado con las humedades. :)
Comentario:
No hay nada como la vuelta a casa, saboreando cada olor y cada sensación añorada, pocos son los privilegiados abiertos a los cinco sentidos que pueden apreciarlo.
Yo una vez estuve en la playa de la Concha, recuerdo de niñez grabado a fuego en mi memoria en un verano de risas y sueños.
Petons.
Yo una vez estuve en la playa de la Concha, recuerdo de niñez grabado a fuego en mi memoria en un verano de risas y sueños.
Petons.
Comentario:
Empezar una nueva vida....
Buen fin de vuelta..:)
Buen fin de vuelta..:)
