Un café a media tarde (primera parte)
He entrado al fin en un café, a guarecerme un poco.
Llevaba ya media tarde paseando; deambulando, rememberando...revisitando esta hermosa ciudad, llena de vida, que conocí casi por casualidad hace más de veinte años; a la que el destino me ha seguido arrastrando de tiempo en tiempo. Tiempo en el que ambos hemos ido cambiando, creciendo...pero no mucho.
No parece afectar esta ventisca helada, tan poco hospitalaria, en el ánimo de los nativos; bien pertrechados en enormes revoltijos de lana, que prestan mil y una formas a sus cuerpos, dejando apenas entrever sus caras. Caras templadas y severas; también rostros delicados, algunos dulces, deliciosos uno.
La tarde de martes se burla del frío atroz en el viejo centro comercial de Salzburgo; y yo, que ya empezaba a sentirme como un esqueleto tembloroso, acabo de entrar en un café...a calentarme un poco...a observar...a escribir esto...
Es uno de esos viejos cafés, típicos de la zona, amplio hasta perderse. Vetustas lámparas doradas, colgadas de un techo altísimo, confieren al interior una luz ensombrecida, como de foto subexpuesta, muy cinematográfica...una dimensión un tanto onírica, como de otro mundo, otro tiempo...Los enormes sillones, divinamente acolchados, donde se podría echar una cabezadita mansa; más el hilo finísimo, amortiguado, que proviene de un trío de ancianos (violín, cello y piano), y espolvorea con parsimonia en el ambiente una música de la época...de la época en que la hicieron, pura decadencia...pero sin molestar...amablemente.
Se está bien en este sitio; no es real, pero existe. De repente me acuerdo de Visconti...
Ya me traen el café: bandejita de plata y colosal tazón de agua emborronada, con un bomboncito y dos estuchitos de nata, en el mismo platito de la taza; a un lado de la bandeja, en otro platito, dos pastitas de mantequilla con crema de cerezas. Yo sólo había pedido un café solo, pero está bien; aquí todo resulta muy relajante. La cafeína no pega, y la suma de todas las conversaciones del salón, no llega a producir ni un amago de murmullo...es más bien un oleaje lejano, fundido con la música en sordina...qué deleite...y qué calorcillo...
continúa...
Comentario:
Qué daria yo por estar en el otro lado de la mesa con otro cafe igual, pro lamiendo la nata XDDD
Un besazo
Un besazo
Comentario:
Marchaaaaaaaaaaaaaando...cuidado, que se enfría...Beso.
Mira, esa invitación sí que te la acepto, Princesa. Beso.
Yo tampoco adelantaré acontecimientos. Me quedo con el bombón...Muas.
Mira, esa invitación sí que te la acepto, Princesa. Beso.
Yo tampoco adelantaré acontecimientos. Me quedo con el bombón...Muas.
Comentario:
Espero que el rostro delicioso fuese el mío. Pero no adelantaré acontecimientos. Me largo a leer la segunda parte.
Abrazo orgiástico de bombóm.
Abrazo orgiástico de bombóm.
Comentario:
Cierro los ojos. Imagino sentarme a su lado y sentir el delicioso aroma al café.
La música de fondo, el aire fresco del dia, el murmullo de la gente que conversa.
Y con atención escucho sus palabras, que llegan como bálsamo a mis oidos.
Un gusto estar ahi con ud.
La próxima yo le invito el café.
Besos soñados :)
La música de fondo, el aire fresco del dia, el murmullo de la gente que conversa.
Y con atención escucho sus palabras, que llegan como bálsamo a mis oidos.
Un gusto estar ahi con ud.
La próxima yo le invito el café.
Besos soñados :)
Comentario:
Si es tan amable me pide usted otro café que por aquí también hace mucho frío y apetece tomarlo leyendo su relato.
A la espera estoy...
Besos.
A la espera estoy...
Besos.