Desde mi PCra
De dentro a fuera...y viceversa
Acerca de
Sin salir de mi escritorio...voy vaciando botellas y lanzándolas al mar...
Sindicación
 
Un café a media tarde (segunda parte)



La concurrencia es variopinta: multitud de ancianas emperifolladas de pieles y joyas carísimas, probablemente auténticas, dan cuenta de enormes porciones de tarta, rezumando nata y simpatía. Antiguos caballeros andantes temblorosos, pálidos; sorbiendo con desfasada elegancia sus humeantes tes con limón, que les escaldan la lengua y humedecen sus ojos, ya de por sí acuosos.

Gentes de muy diverso pelaje, yo mismo, se intercalan formando un arco iris humano globalmente contemporáneo: negros, hindús, indios del norte, indios del sur, un aborigen australiano, flashes con sus correspondientes niponcillos...mientras caliento mis manos de marmol haciendo cuenco a la taza caliente, voy recorriendo el panorama con desgana.

Un raro impulso me obliga a girar los ojos súbitamente, como si un hilo invisible tirara con fuerza de mis pestañas: una enorme mancha roja; una mata indomable de sortijas y culebras de un zanahoria brillante, me llama la atención sin remedio; enmarca un rostro increiblemente gracioso, insolentemente bello. Una luna llena, llena de pecas; más dispersas hacia los contornos, más copiosas en el centro, como pintadas por una fuerza centrífuga, originada justo en la punta de la nariz; pequeñita, respingona, descarada. La barbilla, de suave contorno, apenas sugerida en esa redondez de sol, cobra relieve, sin embargo, a causa de un pequeñísimo hoyuelo, apenas perceptible. Las orejas, escondidas tras los pelos, se adivinan breves y sonrosadas.

Todo lo demás son lanas; colores chillones de lana por todas partes, perfilan sin estridencias un cuerpo generoso.

No se diría que esté gorda, ni siquiera rellenita. Más bien guarda un equilibrio adorablemente geométrico entre el volumen de su cabeza y su nada despreciable altura...no menos de 1,80.

No cabe duda; un cuerpo generoso, una sana hembra de estos valles...está sola...


continúa...





 
Comentario:
¡Al ataqueeee!
jejeje
 
Comentario:
¡Ah!es lo que tienen las entregas, Max; aunque a estas horas supongo que ya habrás satisfecho tu curiosidad, y habrás dejado de tenerme envidia...Y, hablando de adicciones; paso a enlazarte. Un abrazo, poeta.

De mí puedes devorar todo lo que quieras, Princesa. Pero, me temo que voy a declinar tu invitación. No quiero viciarme a esos jueguecitos. Un beso. Lo siento, es una norma que sólo me salto en ocasiones especiales. Otro beso.

A la tercera parte te remito, Dinobat. Y bienvenido, espero que te guste el agua salada y no pares de nadar.

Pero ¿cómo me iba a fijar en tí si no estabas?...haberte venido! Besos de pastita con crema de cerezas.

Pues bienvenido seas, MentesSueltas. Me gusta tu nick. La mía está tan suelta que carece de cabeza. Espero que encaje en tu blog.

¡Que ilu! ¡CHICOSSSSSSSSSSSSS!





 
Comentario:
Vengo del espacio de la Dulce Princesa, es mi primer visita.
Un abrazo.
MentesSueltas
 
Comentario:
Jaja, pues no, no te fijaste en mí. Qué chasco. En fin, qué se le va a hacer. Y ahora, encima, no tengo preparada la tercera entrega.

Beso de trufa.
 
Comentario:
Pero la mujer es tuya o no?....
 
Comentario:
Caballero Acéfalo, he vuelto por aqui.
Espero que mi presencia en el dia de la fecha no se torne pesada.
Me han propuesto un juego, no se que opinara ud.
Si pasa por mi blog, vera de que se trata.
Respeto completamente si no adhiere.
Un beso encantado :)
 
Comentario:
Devoro tus continuaciones.
Te leo.
Y espero...
 
Comentario:
Joer... En el momento preciso en el que he logrado perfilar la imagen de tan generosa hembra... Ese "continúa".

Esto me obliga a añadirte a mis enlaces. ¿Me haré adicto?

Un abrazo
No