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Desde mi zanja
El mundo visto desde abajo. Las ingenuas opiniones de un obrero de la construcción.
Acerca de
Image hosted by Photobucket.com Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja. Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica. Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo. free hit counter
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y...
¡¡¡ CONCURSO DE SEPTIEMBRE !!!
Sindicación
 
Tres mujeres con sabor
Llevo muchos meses en la misma obra y eso tiene grandes ventajas. Una de ellas es que tienes tiempo de escoger un sitio para comer ya que puedes ir probando entre varios. Hay veces que sólo tenemos chapucillas de apenas una semana y acabas comiendo en el bar que más cerca tengas, esté como esté. Pero, como decía, esta obra en la que estoy ahora es de las largas y el lugar donde comemos ya viene a ser como nuestra segunda casa. Pensándolo bien, a la hora de comer es la primera: cinco comidas por semana.
Y lo mismo que ese bar es nuestra segunda casa, aquellos que lo atienden también empiezan a ocupar un rinconcito entre la familia de cada uno de los que allí comemos.
En este bar normalmente están trabajando a la hora de comer tres personas. Por mantener una jerarquía hablaré por orden de edad.
En la cocina, entre pucheros y sartenes, sortea llamaradas con el único escudo de un delantal una mujer de más de 70 años. Hace no demasiado los cumplió y, no contenta con darnos de comer, dejó orden en la barra que en un día tan especial no nos cobrasen los cafés. Para que después gente como yo no seamos capaces de recordar si eran 72 o 73. Lo siento, estaba más pendiente de saborear tu tarta de coco, que sabes que es mi favorita. A esta mujer sólo le puedo reprochar una cosa, que a absolutamente todos los segundos platos les pone patatas fritas. No, no vale decir ahora que tengo la opción de dejarlas, no puedo,... pero tampoco se te ocurra dejar de ponerlas.
Luego está la “jefa”. No leerá esto pero sería capaz de enfadarse conmigo si me oye llamarla así. Al menos cara al público parece y se trata con los demás como otra compañera. No sé si será así el resto de las horas que se pasa tras la barra, pero entre la 1 y las 2 el único detalle que hace ver que es ella quien manda es cuando en alguna mesa como la nuestra se detiene unos segundos más para hacer algunos comentarios aparte de la comida, eso sí, todos agradables y demostrando buen humor. Su labor está en cada rincón del bar pero normalmente, a esas horas, se ocupa de servir platos entre las mesas. Admiro su orgullo a la hora de vestir como lo hace, mientras hace equilibrios entre mesas de obreros, teniendo en cuenta que muchas veces no sabemos medir entre un comentario agradable y una grosería. Sin cremas, liftings, ni ropas caras demuestra cada día que se mantiene joven por dentro y por fuera.
Por último está Itzi, la más joven. Ella es empleada y no está allí todo el día, pero las horas que esta mujer trabaja rinden en un día más que lo que hacen durante un año aquellas que suelen salir en portadas de revistas con reportajes que suelen titular:” Fulana (qué bien viene esta palabra para lo que quiero decir) disfruta en Marbella de unas merecidas vacaciones.”
Esta mujer es un terremoto, es capaz de estar sirviendo las mesas, poner los cafés y copas y cobrar todo a la vez. Además de esto puede mantener varias conversaciones si sabes amoldar tu comentario al momento en que pasa a tu lado con tres platos de macarrones o una bandeja de cafés en una mano y la caja de Farias en la otra.
En cuanto la hora de volver al trabajo se acerca y vamos abandonando el bar (sí, casi siempre cojemos un palillo para mordisquear y lo cierto es que no sé porqué: será porque es gratis), Itzi pasa a formar parte de la selva de la cocina, y, como Rambo, comienza su particular emboscada contra “charlies” en forma de platos, cubiertos y cacerolas.
Alguna vez nos ha contado que a su novio le gusta mucho el tema de los coches...Somos tan bobos muchas veces que podemos dedicar toda una tarde de fin de semana a sacar brillo a cuatro chapas y dos espejos y no encontramos un momento para tener el gesto apropiado que haga brillar algo mucho más bonito como son los ojos de una novia. Tenemos seguros para subsanar un rayón en el coche. ¿Cuándo sacarán otro que garantice la reparación del daño que hacemos a nuestros seres queridos?
De estas tres mujeres ninguna saldrá en la prensa rosa, ni en un programa concurso, ni siquiera tienen tiempo para contar historias surrealistas en la tele. Sus historias son más reales, más intensas; huelen a barra de bar, a cocina, a buzos de obreros, a trabajo, a compañerismo... a verdad. Yo, al menos, me acuerdo de ellas y de muchas más, cuando escucho discusiones sobre líos entre gentuza que tiene su dignidad tatuada en la visa que les proporcionó el programita de turno.
Comiendo cada día en esta bar me doy cuenta de que hay mujeres cuya mayor verdad es el color de su último tinte para el pelo y sin embargo están estas otras cuya única mentira es lo que su cuenta corriente dice que valen.
-Dedicado a todas aquellas mujeres que trabajan mucho más de lo que ganan.

 
Gracias al cine
Hoy el cine me ha dado un abrazo. Llevaba dos semanas con el animo apolillado por las noticias de esos fantoches cuya única alma conocida es la del cañón de sus pistolas. Incluso hoy tenía pensado escribir sobre esa otra banda de... no existe nombre para ellos... que se hacían pasar por canguros con la ¿ idea ? de violar bebés y colgar (qué bonito verbo, qué ideas me da) sus hazañas por la red. Sólo diré de ellos que espero que no salgan de la cárcel hasta que los nietos de sus victimas puedan ir a recibirlos con un camión triturador de basura. Y que en su estancia en la cárcel aprendan la lección, que los demás presos les abran los ojos... pero bien abiertos, y cada día.
Dicho esto os contaré: hoy he ido al cine y he visto... Star Wars? no, ni mucho menos: La película que he visto hoy está hecha con el presupuesto de un contraplano de aquella, se llama “Tapas”
Aquí no hay naves espaciales sino carritos de supermercado, no hay galaxias sino aceras, portales y bares, no hay invasiones de planetas sino conquistas de sonrisas, miradas y abrazos.
Ya sé que es solo una película pero se parecen tanto a nosotros que te sientes dentro de cada personaje, de cada casa, de cada diálogo. Habla de esa gente que está a nuestro lado en el barrio pero que no sabemos nada de ellos porque no salen por la televisión. Sin embargo sus historias son reales, son las nuestras. Un matrimonio apurando su paseo por la vida, dos jóvenes reponedores de supermercado con todo por experimentar, una tendera separada eligiendo en un catálogo de futuro, un matrimonio enjaulado en un universo reducido a una pequeña barra de bar y su cocina, e incluso un perro, hasta el perro nos cuenta una historia.
Desde oriente viene alguien que deja caer una sentencia: “el amor es como las plantas, si no lo riegas cada día se acaba muriendo”. Y se llena la pantalla de flores que a su vez deben hacer de jardineros, y en saber administrar la dosis necesaria de agua se mueve la trama de la película. Las decisiones apropiadas en el momento adecuado hace que las cosas giren en un sentido o en otro. Medir las palabras, los gestos, las caricias, los regalos se hace necesario y ponerse en el lugar del otro te acerca más a él.
Hoy me siento mejor porque he visto al hombre de verdad, el que se parece a nosotros, el que somos nosotros, y lo he visto batallando por conseguir las cosas que realmente tienen valor: la amistad, la compañía, la confianza, el amor, el respeto.
Nos pasamos horas contemplando a nuestros ídolos por la tele, ídolos envueltos en maquillaje, ropas caras, luces de neón y coches deportivos mientras nosotros nos miramos y nos vemos cubiertos de polvo. Solo necesitamos una ducha de autoestima para descubrir el ángel que llevamos dentro y quitarnos aquél polvo que no es más que el resultante de tener que trabajar cada día por hacernos un sitio al lado de alguien.
Lo siento por los amantes del otro cine pero me valen más las miradas entre esos dos abuelos que los abdominales de Wesley Snipes , la espalda desnuda de una cuarentona que todas las vigilantes de la playa, los devaneos de ese perro callejero que las babas ácidas de Alien y los problemas de un camarero en su tasca antes que la gloria de Clark Gable en Tara.
Vale, lo confieso... No tardaré en ir a ver la afamada 3ª parte de Star Wars, pero es que en mi casa habita un duende de treinta y tantos kilos de fantasía, ilusión y afición por la pantalla grande. Así que si queréis consejos sobre cine infantil no tenéis más que decirlo aquí, estoy licenciado en él... y además me gusta, ¡claro que sí!
Hasta la próxima.
 
Días como estos
“Algunas veces vuelo y otras veces me arrastro demasiado a ras de suelo”
Algunos días se presentan soleados por la mañana pero el viento cambia de repente y se tornan oscuros y tormentosos.
Algunas veces las ondas hertzianas te regalan buenas ondas y otras veces te golpean con ondas expansivas.
Algunos días uno se ve incapaz de aportar ideas para reconducir otras.
Algunas frases tratan de llegar al corazón pero chocan con una oreja desprovista de oído.
Algunas comidas entre compañeros son un ameno intercambio de pareceres, otras veces son un campeonato de dardos envenenados.
Algunas frases están hechas para no salir nunca de una garganta, algunas ideas debieron abortarse antes de nacer.
Algunas gentes son capaces de clasificar y contabilizar el dolor, el miedo, la vida.
Algunas tardes me gusta tratar de interpretar un cuadro, un verso; no siempre lo consigo pero me siento vivo al intentarlo.
Algunas veces veo imágenes de rostros con sangre, con miedo, con dolor, y no me gusta aquello que interpreto tras ellos, oigo desprenderse trozos de vida.
Algunas gentes quieren que interprete una explosión, un crimen y no sé hacerlo, ¿alguien puede?
Algunas personas se preguntan porqué y algunos sabios intentan explicar para qué.
Algunos políticos van de viaje con una buena defensa, otros, cuando se ven acorralados viajan con su más sanguinario ataque.
A algunos les dan las gracias por no matar mientras a otros no nos perdonan tener asco a un asesino.
Algunos que han venido de fuera a trabajar aquí ( y bienvenidos sean todos, sólo es un dato curioso) vienen a decirnos que alguien como quien escribe no es vasco; aunque haya nacido, estudiado, trabajado, vivido siempre y formado una familia aquí; si no es nacionalista.
Algunas veces, muchas veces, me gusta ponerme del otro lado del espejo para mirar en el otro sentido y tratar de ver algo pero los espejos siguen siendo negros por detrás, no consigo ver nada.
Algunos días, como hoy, siento ganas de pedir perdón por algo que no he cometido, porque siento la impotencia de no ser capaz de ayudar más.
Algún día sé que gran parte de los zombies que deambulan por aquí encontrarán la medicina que les regrese al reino de la vida.
Sé que existe ese día , sé que llegará ese “algún día” y por eso voy a seguir sin rendirme. Quiero escribir el artículo más pequeño del mundo, en el que sólo diga: HOY

Gracias Joaquín por haber empezado tú a escribir.
 
Con el permiso de los bloggers...
De nuevo al frente del teclado, que no es mi herramienta habitual, pero con una sensación extraña, incómoda. Recuerdo la frase del genial Groucho cuando afirmaba que nunca sería miembro de un club en el que admitieran a gente como él.
Este fin de semana he tenido un poco más de tiempo y lo he repartido entre las curvas que Fernando Alonso daba por Montecarlo y ojear algunos de vuestros blogs, (mi pobre Athletic ha dejado de pelear por algún premio).
Y decía lo de Groucho porque no sé si me he metido en donde no me llamaban al abrir un blog. La mayoría de los que he leído, por no decir todos, cuentan historias personales, con más o menos imaginación, con bastante sentido de el humor cuando se puede, pero, aún en los más difíciles relatos, con un tono de optimismo. Y, en estas, aparezco yo, tratando de derribar molinos haciendo honor al famoso centenario del quijote, con una lanza de pesimismo embistiendo al aire. Tengo peleas internas en las que voy luchando contra todo inquisidor, tirano o terrateniente que se ponga en mi camino y cuando alguien me comentó que existía un medio de sacar a la luz todas mis fantasiosas andanzas me dije: allá voy.

Así entré aquí, como un elefante en una cacharrería, sin saber de qué se trata esto, sin conocer sus normas, sin interesarme de qué se habla... Y no sólo eso, sin dominio de la informática (qué pila de enlaces, fotos y dibujos ponéis por ahí), sin saber de mecanografía (el día que pongan un cronómetro en donde se escriben los artículos lo rompo). Paso envidia ojeando vuestras páginas, optimistas, divertidas y con buen humor.
Pero no puedo ofrecer mucho más. En mi primera incursión aquí ya lo dije. Mi gremio es el de la construcción, mi mesa de trabajo es mi zanja, mis conocimientos se reducen a lo que aprendo en la calle, y la habilidad para hacer reír no es mi mejor virtud. Solo puedo hablar de lo que escucho a mis compañeros en los ratos de descanso, en la comida en el bar, de lo que leo en los periódicos. Además de eso mis zanjas se abren en el país vasco y, aunque no quiera hacerlo, no puedo evitar tocar ese tema aunque los demás estéis más que hartos de ello. Me esforzaré por no aburrir pero no puedo esconderlo. Buscaré cada tema que crea que os pueda interesar pero del que pueda ofrecer mi propia opinión. Vuestros comentarios me indicarán si interesa o no.
Mi relación con internet me viene de hace dos años. Esta pantalla se convirtió en mi única compañera durante unos meses. Al principio tres larguísimos meses en los que un cúmulo de barbaridades mezcladas con una buena dosis de mala suerte llevaron a mi compañera a pasarlos en un hospital. ¿Sabéis que según algunos médicos, (al menos el que nos tocó a nosotros en la tómbola) estar de baja más de 15 días por accidente es insoportable para la mutua? Por lo tanto, después de dos semanas, a mi mujer la mandaron a trabajar por la mañana (era su jornada habitual), mientras por la tarde debía acudir a rehabilitación y a hacerse pruebas. Claro, duró un día en el trabajo. Al día siguiente acudí al medico de cabecera y vinieron a buscarla a casa con una ambulancia para llevársela a urgencias. Casualmente ese mismo día estaba citada en la mutua para recibir los informes de una resonancia, cita a la que acudí yo. Cuando la enfermera nombró a una mujer y me levanté yo puso cara de extrañeza y como vi que no reaccionaba le expliqué que yo era su marido y que ella estaba siendo trasladada al hospital en ambulancia. Tuve el “descuido” de hacerlo en voz alta provocando el lógico murmullo entre los que allí esperaban. Recuerdo especialmente a un hombre corpulento de unos 50 años con una pierna escayolada por encima de la rodilla al que habían dado el alta.
Entonces es cuando empezó el verdadero show. Se me ocurrió abrir el sobre del informe delante de la enfermera y me fui directamente al final, a la conclusión, donde pude leer claramente que mi mujer tenía una hernia discal. ¡La habían mandado a trabajar con una hernia discal!
Se me ocurrieron en ese momento dos cosas que hacer.
La primera fue ponerme en contacto con mi suegra que estaba en el hospital con su hija, explicarle lo del informe y decirle que localizase un numero de fax para poder enviarlo y que pudiese servir de ayuda lo antes posible. En pocos minutos lo consiguió y me dijo que a mi mujer le estaban suministrando morfina para mitigar el dolor. Así que en la mutua les expliqué que quería utilizar el fax para enviar el informe a urgencias del hospital y... se negaron. Dijeron que era para uso exclusivo de la mutua.
En ese mismo momento creo que cambié hasta de color por la cara que ponían los que tenía enfrente. Creo conocer el proceso que le ocurre a Hulk, sentí algo parecido. Les ofrecí dinero para pagar la llamada y ni así. Llegó hasta allí el guarda jurado, que fue el más sensato viendo el revuelo que se estaba formando, y, después de hablar con alguien de una mesa del fondo, me acompañó y él mismo envió el fax.
La segunda cosa que hice fue aceptar la invitación de aquella enfermera para hablar con el doctor que la estaba tratando. El guarda jurado no se alejaba demasiado, lo cual agradezco porque evitaba que yo tuviera tentaciones de hacer alguna burrada. En conversación elevada con el doctor, al final llegué ha hacerle la pregunta siguiente: “Si llega a ser su mujer o su hija, ¿la hubiese mandado a trabajar?” a lo que se le ocurrió contestar:” No es lo mismo”. Perfecto para calmar mis ánimos. La enfermera, que estaba entre él y yo, empezaba a verse en serio peligro como daño colateral.
Después de unos tensos momentos hablando sobre la diferencia que él había establecido de categoría entre su familia y la de los demás decidí irme al hospital a estar con quien debía estar en ese momento.

Creo que he escrito mucho para contar sólo el primer día y fueron tres meses, así que ya seguiré con aquel episodio si vosotros queréis. Al final sólo quería explicar por una parte, cómo me aficioné a meterme en internet y por otra, porqué llevo dentro ese resentimiento acumulado contra las instituciones y porqué mi mayor virtud no es ser capaz de haceros reír.
Lo que en realidad quería saber es si mis fantasías por hacer un mundo más humano van a tener sitio aquí. Si vais a soportar las utópicas soluciones de un ingenuo currante de los de buzo y callos.

P.D. Desde aquí, un saludo a La guarida del linZZe, cuyo último artículo es el que me ha hecho revivir este difícil episodio. Un abrazo para tu amigo.
 
Aclarando cosas
Cuando abrí este blog no sabía exactamente hacia dónde irían mis comentarios. Solo tenía la intención de decir en voz alta lo que me hubiera pasado cada día por la cabeza. También es cierto que, aunque escribo sólo por satisfacción personal, a mí, y supongo que a todos, me gustaría que mis letras lleguen a cuanta más gente mejor. Es un modo de pensar que uno no está tan solo.
Quizá por eso, o por coincidencias en los acontecimientos y en el tiempo, mis primeros comentarios se han basado en noticias que son fáciles de comentar. Sencillas para poner de acuerdo conmigo a la mayoría de la gente, a cualquiera con un mínimo de sensibilidad y de sentido común. Pero si quiero seguir escribiendo aquí no puedo pasar por alto aquellas noticias que necesitan que me defina, aunque eso sirva para que muchos estén en desacuerdo conmigo. No puedo venderme a la imparcialidad a cambio de tener más amigos de mis ideas. Yo considero un amigo a quien es capaz de enfrentarse directamente a ti sin tener que ponerse una careta amable; a quien te escucha, analiza tus ideas y luego te expone las suyas, mientras lo haga con respeto y ánimo de crecer en ideales contigo.
Por el último articulo que escribí seguro que ya habrá quien trate de encasillarme en algún partido o en alguna ideología. Por supuesto que cada uno tiene su ideología pero no es necesario, al menos en mi caso, que se identifique con ningún partido político. No sólo eso, sino que además puedo decir que siento bastante asco en general de todos ellos, de unos más y de otros menos. Asco porque me parece bastante claro que antes de mirar si una decisión beneficia al pueblo comprueban si es productiva para su propio partido, y diría más: para sus bolsillos. Asco porque cada vez utilizan un lenguaje más ambiguo con el fin de poder dar una interpretación interesada a sus palabras una vez vistas las reacciones de los demás. Asco porque utilizan a los colectivos, sean de la condición que sean, para provocar enfrentamientos con sus rivales (homosexuales, inmigrantes, victimas del terrorismo...). Asco porque se crean sus propios imperios de desinformación para confundir al pueblo. Mirad cualquier tertulia. La única duda que tengo antes de escucharlos es cuál será el argumento que utilice el “periodista objetivo” para apoyar las tesis de su bando y derribar las del contrario. O acaso conocéis a algún tertuliano que sea capaz de opinar mal del partido de su línea por torpe y errónea que haya sido la última actuación de aquél?
No pertenezco a ningún partido. No venderé mi derecho a cambiar de opinión. No seré jamás fiel a un voto. Ellos nunca los son con los nuestros. Solo los leen esa noche y, después de sumados, los guardan en su cartera para comprar con ellos justificaciones a sus actos.
Por todo esto me atrevo a dar mi opinión sobre el problema vasco. Y si abogo por el diálogo (no por la negociación) es porque estoy convencido de que sólo con la policía no se termina con ellos. Porque pueden encarcelar a cientos de personas, pero aún no conozco a la policía capaz de encerrar en una celda un ideal, por muy equivocado y bárbaro que éste parezca. Se pueden detener a todos los pistoleros pero hay 150.000 votos detrás de una idea y de entre toda esta masa siempre se podrán activar algunos elementos para reiniciar la locura. Pensad que escondidos entre la masa de cualquier grupo ideológico siempre hay un pequeño porcentaje de descerebrados capaces de hacerse notar de cualquier modo ya que son inútiles para cualquier otro cometido que necesite de sentido común. Necesitan un modo de vida, no encajan en la nuestra.
Al llegar aquí es donde me quedo sin respuesta y espero (qué iluso soy) que los políticos sean capaces de resolverlo. Tienen que enfrentar a esos votantes con sus pistoleros. Tienen que hacerles ver que esas bombas lo único que están destruyendo es la propia capacidad de exponer sus ideales (digo esta frase con todo el respeto del mundo para quien haya sufrido el más mínimo daño por ellos, contando con que sabrán interpretar esta frase como una metáfora).
Aquí la cosa iba bien; ya no se les oía bajo el ruido de los disparos, estaban obligando a esta gente a decidir... Pero llegaron los cálculos electorales: “solo podemos derrotar a los nacionalistas si dividimos su voto” y lo enviamos todo al carajo. De nuevo tenemos que escuchar a la vez sus pistolas y sus voces a dúo.
Os puedo asegurar que muchos de esos 150.000 votantes no son ninguna clase de personas desequilibradas ni mucho menos; no son para nada malas personas sino incluso, en muchos casos, todo lo contrario. Y lo digo porque convivo con ellos, los tengo en mi trabajo, entre mis vecinos, atendiendo algunos comercios donde consumo e incluso, entre mis amigos. Y trato de aportar mi granito de arena para conseguir la paz a base de hablar con ellos para intentar demostrarles que están en lo que para mí es un error. Pero yo no he estudiado para ganarme la vida con la palabra y además, solo puedo llegar a unos pocos. Aquí es donde quiero ver la verdadera capacidad de las cabezas pensantes del país, en abrir los ojos a toda esta gente; o es que sólo habéis estudiado para promulgar leyes que garanticen el bienestar económico de los vuestros?
Mi consejo personal es que para abrirles los ojos primero debéis abrir bien atentos vuestros oídos, luego, con mucha calma, abrir vuestras mentes, conectarlas a igual voltaje a corazón y cabeza y después doctoraros redactando la tesis necesaria para acabar con todo esto. Ya sé que no es fácil, tampoco es fácil sacar adelante a una familia con un sueldo irregular en un contrato temporal y, sin tantos estudios ni carreras, lo hacemos. Nosotros hacemos nuestros deberes: haced los vuestros.
No sé si habré dejado muy claro de qué lado estoy pero diría que estoy en el lado de los que esperamos que llegue la libertad a esta región, que lleva 70 años con las bocas cerradas, bien por unos o bien por otros. Sólo hablando de mi familia he visto a alguien asustarse a escasos metros de donde explotaban unas granadas; he visto a quien debía engañar a su escolta para poder tener un momento a solas con la pareja con quien se iba a casar; he visto a quien se le discrimina en su trabajo por cuestión de idiomas aun teniendo 10 veces más alto el coeficiente de capacidad para un mismo trabajo; he visto quien ha tenido que abandonar esta zona por la tensión y el peligro que suponía ir cada mañana al trabajo. Yo, personalmente, me he visto rodeado e insultado por unos 40 encapuchados armados con bates y cadenas y he sufrido un intento de linchamiento.
Al final, lo único que quiero es la paz. Así como en los paquetes de tabaco obligan a poner inscripciones deberían hacerlo poner en otros lugares mucho más nocivos. Seremos mejores ciudadanos del mundo el día en que en cada bandera haya un mensaje que diga:
LAS BANDERAS PUEDEN MATAR
 
Dialogo... de sordos?
En estos días estamos asistiendo a unos agrios debates en el parlamento sobre la conveniencia o no de utilizar el diálogo para acabar con el terrorismo de ETA. No es nada fácil opinar de este tema y más haciéndolo desde el propio País Vasco. Pero el hecho de vivir aquí también me deja ver algunas cosas que no se aprecian desde fuera.
Así que voy a tratar de dar mi opinión. No quería meterme tan pronto en este tipo de asuntos pero la actualidad casi me impide centrarme en otros. Posiblemente mi punto de vista desagrade a más de uno pero no quiero ser esclavo de lo políticamente correcto, si algo buscaba al crear este blog es abrirme una ventana a la libertad de expresión, libertad que aquí, en mi zanja, en mi calle, no es nada real.

Lo primero que tengo que decir es que, para mí, ningún partido está siendo fiel a las reglas (si es que las hay) de la política. Por una parte, la oposición parece no ser consciente del lugar que ocupa ahora. Su opinión cuenta, claro que cuenta!, pero si los demás suman más votos deberán aceptar los resultados, aun mostrando su desacuerdo, cosa que ya ha quedado bastante clara. Y a partir de ahí establecer bien claro quién es el verdadero enemigo: el terrorismo.
Imaginad una familia que, para irse de vacaciones, cada año alternan los padres una decisión. El año pasado uno (da igual quién) escogió playa, y todos fueron; unos más a gusto y otros no tanto, pero fueron. Este año, su pareja decide, y opta por ir a la sierra. El otro dice que a la sierra no va, que se queda en casa y estropea las vacaciones a su familia. La democracia no es así, puedes decir que te gusta más la playa pero este año hemos quedado en que nos vamos al monte. No rompas una familia por tu terquedad.

Por otra parte, el gobierno no está siendo nada claro con sus propuestas. Está consiguiendo enfrentarnos a todos contra todos por no decir claramente cuál es su proyecto. Da la impresión de que están dejando en el aire la cuestión para ver la reacción del pueblo y obrar en consecuencia. Para mí, si de lo que hablamos es de diálogo nada más no me parece mal que lo haga, es más (y esto lo debería tener en cuenta la oposición) tenía entendido que en eso consiste el trabajo de un político: dialogar con todas las partes para mejorar la sociedad. A todos nos gustaría saber cuál es el precio que ETA pone a la paz, pero no para negociarlo sino para saberlo. Entonces empezaría en verdadero debate, con las cartas boca arriba. Y el debate se centraría en qué se les podría ofrecer, lo que pasa es que hay muy poco que ofrecer. Para mí lo único que se puede ofrecer es la legalización de su partido abertzale a cambio de la entrega de armas y de militantes. Quizá, en un gran esfuerzo se podría debatir el acercamiento de presos (para mi gusto no).
Tengo la impresión de que para ellos es demasiado poco botín y volveríamos a como estábamos antes. Pero habríamos dado un paso que no creo que sea hacia atrás. No es nada malo que todas las posturas queden bien definidas públicamente. De todas formas, ¿qué tenemos que perder por haber llegado hasta aquí?
Prometo daros otro día mi torpe punto de vista sobre la base del problema que tenemos aquí; lo que veo en el trabajo, en los bares, a pie de calle, lejos de los parlamentos y los debates televisivos. Hay cosas que parecen escondidas para los que mandan.
 
Vidas paralelas
Hoy un equipo celebraba la consecución de un campeonato. Hoy un jugador de ese equipo lo celebraba insultando a sus rivales. Estaba exaltado. Poco despues pedía disculpas. Son cosas de la euforia. En realidad no ha pasado nada importante. Son chiquilladas.
(me permitís a partir de esta linea algo de ficción?)
Esa misma noche, un aficionado de ese equipo lo celebraba con sus amigos . Corrían litros de cerveza. Estaba fuera de sí de felicidad por su triunfo. Más tarde llegaba a su casa y no se daba cuenta de que su mujer estaba disgustada. Sin embargo, él quiso culminar su gran noche con ella. Pero ella no estaba para bromas y se negó. Y la noche acabó mal. A él se le fue la mano. Pero es que estaba muy exaltado y no fue consciente de lo que hacía.
En un barrio de la ciudad rival, una cuadrilla veía en un bar aquellas celebraciones. Al cambiar de un bar a otro pasaron por delante de una sucursal de un banco de la zona del equipo campeón y arremetieron contra su cristalera. Luego salieron corriendo mientras sonaba la alarma. No fue tan grave, solo rompieron una luna. Pero es que estaban furiosos por ver a sus rivales celebrando algo que pudo ser suyo. Además, los habían insultado.
En otro lugar, en las afueras, un grupo de jovenes se cruzaba con dos inmigrantes. Alguien comentó: "Mira, estos són como ese bocazas"
Y aquellos dos pagaron los platos rotos. No fue tan grave como otras veces. Esta vez no hubo fracturas, solo contusiones y algo de sangre, poca cosa.
A la mañana siguiente una mujer trataba de disimular con maquillaje algunas marcas en su cara. El director de una sucursal bancaria de un barrio se peleaba con la compañia de seguros mientras metía prisa a los cristaleros. Dos inmigrantes no aguantaban de pie en la cola para regularizar sus papeles, habían pasado la noche en urgencias sin dormir y les dolía todo el cuerpo.
Esa misma mañana, un jugador de futbol estaba siendo maquillado para rodar un spot publicitario. Su cara estaba feliz, era un triunfador y estaba rodeado de las mejores maquilladoras de la ciudad. Luego pasaría por su banco para negociar la compra de su nuevo chalet en la mejor zona de la costa. Por la tarde, en la sede del club, renovaría su millonario contrato que ahora se mejoraría más aún. Y después, en las instalaciones deportivas, para recuperarse de la fiesta, nada mejor que un masaje y un baño.
Al final, nuestras vidas no son tan diferentes... o sí?
 
Embarazos reales
Lo veis? Qué os decía? La gente de las manos suaves ya se han inventado otro problema. La que están armando por un embarazo!
Ahora resulta que la princesa está embarazada. Y si es niño no pasa nada pero si es niña hay que disolver el parlamento, modificar la constitución, vamos, poner el país patas arriba... por un bebé!
Luego nos hablan de igualdad, pero para ellos no la aplican. Ellos tienen sus derechos especiales. Esos niños no son como los nuestros. Nacen con unos derechos adquiridos y tendrán siempre "sangre azul". Acuñarán su perfil en las monedas, en los sellos. Si un hijo nuestro tiene un coeficiente altísimo, un carácter inmejorable, se aplica en sus estudios y saca tres carreras con masters incluidos, seguirá teniendo que inclinarse ante este bebé que aún no ha nacido y del que no sabemos su capacidad (hace algunos siglos ya tuvimos monarcas no precisamente superdotados)
Antes de continuar quiero felicitar desde aquí a la pareja, pero lo que quiero es desear la mayor de las suertes a "las otras parejas". Porque, señores analistas, en estos momentos habrá multitud de mujeres embarazadas a quienes ustedes no se preocupan de felicitar ni de desear suerte. Y son ellas quienes de verdad lo necesitan porque ante cualquier problema no tendrán tan diligentes a los mejores médicos, ni las mejores clínicas, ni los mejores medios. Cuando den a luz quizá no tengan esperando un séquito de pelotas o de gente pudiente para rodearlos de comodidades y lujo. A muchas quizá no les espere ni siquiera su pareja. Y luego tendrán que ir a ocuparse de su casa a la vez que del niño, o pagar a una asistenta la mitad de lo que cobran en su trabajo de cajera de supermercado a mil horas semanales.
Señores de las corbatas absurdas: éstos son los embarazos reales. Al menos son los que a mí me preocupan. A éstas madres es a las que hay que desearles que todo les vaya bien, y que tengan alguien que les abrace después de crear lo más bonito que una mujer puede hacer.
Cojan el dinero que se van a gastar en estudios sobre las consecuencias del Real Embarazo y repartanlo entre estas madres... y dejen de dar la lata!
Ahora voy a dar una vuelta más de tuerca:
Vamos a hurgar en las consecuencias de las nuevas leyes, a ver si somos todos iguales...
Si es niño: ningún problema. Si es niña, habrá que remover muchas cosas.... Y si, sea lo que sea, al cabo de los años resulta ser homosexual? Y si se quiere casar con alguien de su sexo? Tendremos pareja de reyes, como en el mus? o de damas, como en el poker?
Eso no sucederá porque en lo único que se parecen a nosotros es que tampoco son del todo libres, aunque sea por otros motivos.
 
El mundo desde aquí abajo
Desde mi zanja no puedo ver mucho más allá que el montón de escombros de esta obra.
Desde aquí abajo el unico ángulo de visión que me queda es el que me muestra el cielo. Y de allí me llega la información que más me interesa en ese momento: si lloverá y me mojaré y tendré barro entre mis botas; si hará frío y me dolerán los dedos al usar las herramientas; o si el sol hará que sude más de lo que provocaría mi trabajo y el viento hará que el polvo busque mis ojos.
Mi zanja está cerca de la costa y cuando puedo salir de ella me gusta mirar hacia el mar. Allá, a lo lejos, parece asomar un islote al que parece que nunca se acerca nadie. A veces pienso si no estaría mejor allí. No sé si compensaría la falta de comodidades el hecho de vivir con otro ritmo y sin tantos problemas como los que nos inventamos por aquí.Es que en la obra siempre hay alguna excavadora con la radio puesta y que nos cuenta las cosas que pasan en los pisos altos, mucho más arriba de nuestra zanja. Siempre están hablando aquellas personas de traje y corbata, de buenos sueldos y ningún callo en las manos que, curiosamente deciden todo acerca de nuestro trabajo, de nuestras casas, de nuestra educación, de nuestras familias...
Está bien eso; que la gente que tenga estudios decida lo que debemos hacer los demás, para eso han estudiado,no? Pero a veces creo que toman unas decisiones de lo más absurdo y creo tener una idea de porqué lo hacen. Nunca los veo por aquí. Nunca nos vienen a preguntar si de lo que discuten nos interesa algo. Nunca nos preguntan si lo que nos interesa de verdad merece la pena que lo discutan. Se crean problemas entre ellos, que pagamos nosotros, para decirnos quién es el que está dispuesto a quitarnos menos dinero para hacerse publicidad.
Por eso se me ha ocurrido abrir este blog, para soltar mis ingenuos comentarios al aire, con la absurda idea de que entre todos pudiéramos construír un ambiente que se pareciera a aquella isla que veo a lo lejos.
Ya he pensado en la posibilidad de ir a nado hasta allí pero es muy dificil. Siempre nos gusta ir con el bolsillo repleto de monedas y cuanto más civilizados estamos más plomo tenemos en la cabeza, y así es muy dificil nadar.
En los próximos articulos trataré de entrar más de lleno en aquellas cosas de las que se estén hablando cada semana, y si alguno de vosotros quiere que hable de algo en particular no tiene más que decirlo. Y si hay alguien al otro lado de estas letras solo pido que antes de olvidar por completo este blog me deje escribir un par de artículos, seguro que muchos de vosotros vivís en la misma planta que yo.
Un saludo a todos, hasta pronto.