Deporte Rey...mago
No lo puedo negar. Esta vez se me notarán los muchos años (17), casi media vida ligado a este deporte. Pero el baloncesto vuelve a dar una lección a algunos otros deportes.
La ACB (Asociación de Clubes de Baloncesto) se ha fijado bien en el calendario del resto de los trabajadores y ha programado usando corazón y cabeza. Así se jugarán partidos los días 27 y 30 de diciembre. En estas fechas en las que los niños gozan de días de vacaciones se van a jugar dos jornadas de liga con lo que muchos aficionados podrán llevar a sus hijos a ver a sus ídolos en vivo.
Teniendo en cuenta que el deporte profesional tiene ya tanto de deporte como de espectáculo es una oferta más a sumar a los parques infantiles de Navidad y otros eventos que se preparen al efecto. Es muy digna, aunque no sé hasta qué punto obligada, la actitud de esos jugadores que, conscientes de que ya viven de un modo privilegiado, no ponen reparos a sacrificar algunos de estos días para el disfrute sobre todo de los niños.
Pero no acaba ahí su aportación. Cada punto que se consiga en estos partidos tendrá el valor de 10 euros que se utilizarán en la compra de juguetes para repartir entre los niños más desfavorecidos. A esta iniciativa se le llama “Encesta su juguete” y ya es la décima edición que se celebra. Es una campaña que hacen conjuntamente la propia ACB y la empresa juguetera “Famosa” con la que vienen recaudando cada año alrededor de 50.000 euros.
Después, los propios jugadores reparten esos juguetes por los hospitales, centros benéficos o instituciones locales que ellos mismos decidan, convirtiéndose en unos sorprendentes Reyes Magos. Por eso quiero llamar al baloncesto el deporte Rey por estas fechas.
Muchas veces me quejo de los sueldos de estos profesionales del deporte pero acciones así hacen que olvide esas cifras por unos días. En cambio otros, con sueldos mucho más desorbitados, enseguida cogen el avión y se olvidan de los hijos de quienes pagan sus interminables cheques. A éste le llaman el deporte rey pero únicamente por la masa que arrastra y se está convirtiendo, junto a los medios de comunicación, en arsenal político y financiero en vez de seguir el espíritu de Pierre de Coubertain.
Así las comunidades autónomas aprovechan estos días para un ejercicio nacionalista que lleva a formar selecciones autonómicas para jugar partidos contra selecciones como China, Uruguay o Camerún, por citar algunas. No me molestaría tanto si no se les diera tanto bombo a estas “pachangas folklóricas” o si se utilizaran para actos benéficos como los que he comentado antes. Estos partidos los presencian desde el palco presidentes autonómicos que no interrumpieron sus vacaciones cuando sus costas eran asoladas por el fuel del malogrado petrolero “Prestige” pero, ¡cómo les gusta agitar la bandera de sus “reinos” en estos actos de masas!
Y suceden casos tan absurdos como los de algunos jugadores que tienen que jugar con dos selecciones distintas con un día de descanso entre ambos partidos y que luego ponen el grito en el cielo cuando tienen que jugar dos partidos en una semana. En este caso no echaré la culpa a los jugadores: se pueden negar ante su entrenador, ante el presidente de su club o incluso ante su afición, pero nunca ante una iniciativa más política que deportiva, están secuestrados por el poder.
El fútbol se ha convertido en un deporte de masas y entonces a los políticos les interesa meter el morro. Así ha perdido su magia para pasar a ser algo más organizado, medido y patrocinado. En cuanto esta gente lo toca le pasa como a la carroza de la Cenicienta: se convierte en calabaza.
Por eso prefiero que al fútbol se le conozca más como el “deporte presidente” y deje el título de “Deporte Rey” al baloncesto. (Que me perdonen aquellos tableros a los que maltraté con mis lanzamientos)
La ACB (Asociación de Clubes de Baloncesto) se ha fijado bien en el calendario del resto de los trabajadores y ha programado usando corazón y cabeza. Así se jugarán partidos los días 27 y 30 de diciembre. En estas fechas en las que los niños gozan de días de vacaciones se van a jugar dos jornadas de liga con lo que muchos aficionados podrán llevar a sus hijos a ver a sus ídolos en vivo.
Teniendo en cuenta que el deporte profesional tiene ya tanto de deporte como de espectáculo es una oferta más a sumar a los parques infantiles de Navidad y otros eventos que se preparen al efecto. Es muy digna, aunque no sé hasta qué punto obligada, la actitud de esos jugadores que, conscientes de que ya viven de un modo privilegiado, no ponen reparos a sacrificar algunos de estos días para el disfrute sobre todo de los niños.
Pero no acaba ahí su aportación. Cada punto que se consiga en estos partidos tendrá el valor de 10 euros que se utilizarán en la compra de juguetes para repartir entre los niños más desfavorecidos. A esta iniciativa se le llama “Encesta su juguete” y ya es la décima edición que se celebra. Es una campaña que hacen conjuntamente la propia ACB y la empresa juguetera “Famosa” con la que vienen recaudando cada año alrededor de 50.000 euros.
Después, los propios jugadores reparten esos juguetes por los hospitales, centros benéficos o instituciones locales que ellos mismos decidan, convirtiéndose en unos sorprendentes Reyes Magos. Por eso quiero llamar al baloncesto el deporte Rey por estas fechas.
Muchas veces me quejo de los sueldos de estos profesionales del deporte pero acciones así hacen que olvide esas cifras por unos días. En cambio otros, con sueldos mucho más desorbitados, enseguida cogen el avión y se olvidan de los hijos de quienes pagan sus interminables cheques. A éste le llaman el deporte rey pero únicamente por la masa que arrastra y se está convirtiendo, junto a los medios de comunicación, en arsenal político y financiero en vez de seguir el espíritu de Pierre de Coubertain.
Así las comunidades autónomas aprovechan estos días para un ejercicio nacionalista que lleva a formar selecciones autonómicas para jugar partidos contra selecciones como China, Uruguay o Camerún, por citar algunas. No me molestaría tanto si no se les diera tanto bombo a estas “pachangas folklóricas” o si se utilizaran para actos benéficos como los que he comentado antes. Estos partidos los presencian desde el palco presidentes autonómicos que no interrumpieron sus vacaciones cuando sus costas eran asoladas por el fuel del malogrado petrolero “Prestige” pero, ¡cómo les gusta agitar la bandera de sus “reinos” en estos actos de masas!
Y suceden casos tan absurdos como los de algunos jugadores que tienen que jugar con dos selecciones distintas con un día de descanso entre ambos partidos y que luego ponen el grito en el cielo cuando tienen que jugar dos partidos en una semana. En este caso no echaré la culpa a los jugadores: se pueden negar ante su entrenador, ante el presidente de su club o incluso ante su afición, pero nunca ante una iniciativa más política que deportiva, están secuestrados por el poder.
El fútbol se ha convertido en un deporte de masas y entonces a los políticos les interesa meter el morro. Así ha perdido su magia para pasar a ser algo más organizado, medido y patrocinado. En cuanto esta gente lo toca le pasa como a la carroza de la Cenicienta: se convierte en calabaza.
Por eso prefiero que al fútbol se le conozca más como el “deporte presidente” y deje el título de “Deporte Rey” al baloncesto. (Que me perdonen aquellos tableros a los que maltraté con mis lanzamientos)
"Se nos fue la mano"
Era de noche y hacía frío, mucho frío. Y María buscaba un lugar donde guarecerse hasta el amanecer.
Pero ella no iba a censarse, hace tiempo que el censo no la preocupaba. Tampoco quienes se ocupan del censo se preocupaban de ella; sólo era un número más: María Rosario E. P., de 50 años. A ella sólo le preocupaba que no tenía un techo para combatir los 5 grados que esa noche le apuñalaban sus huesos.
Y encontró su “portal de Belén” en un cajero de un banco. Allí esperaría el regreso al alba de su amigo el sol. Una noche más ... una noche menos. Nadie esperaba su llegada, a nadie le importaba. Su paso por las calles de Barcelona no iba iluminado por la estrella de oriente. María: el cielo no tenía libre una estrella para ti.
Y vinieron a hacerle una visita. Eran tres. No eran magos, ni de oriente, ni siquiera reyes, eran dos jóvenes de 18 años y otro de 16, pero se creían poderosos. Y dejaron sus presentes: insultos, golpes y... fuego. María estaba allí porque tenía frío, nadie tuvo caridad para ofrecerla el calor de un hogar y ,sin embargo, les sobraron escrúpulos para hacer una hoguera con ella.
María no volvió a ver a su amigo el sol. A María la echaron del censo, ya no es un número más. Ahora María ya no necesita una estrella, es una de ellas.
Esta noticia retumba en mi cabeza como un martillo estos días. Al escucharla había algo que no me dejaba dormir, pero ya lo he encontrado.
Dicen los agentes que detuvieron a estos tres animales que en el momento de su captura se desmoronaron y rompieron a llorar. ¡Qué pena! Y luego cuentan que declararon: “Se nos fue la mano”.
La reacción de todos quienes escuchábamos esta frase era la misma: “¿Y eso no lo podían haber pensado antes?”... Ahí, en ese momento, mi cabeza se bloqueaba. Algo me hacía cortocircuíto. No puede ser, algo no va bien.
Somos unos monstruos, estamos cayendo a un nivel de deshumanización que asusta. Damos por lógica esa frase de arrepentimiento. “SE NOS FUE LA MANO”
Esa frase es muy corta y esconde todo su mensaje. “Para divertirnos, encontramos a una persona indefensa y por la que nadie reclamaría y la machacamos a base de golpes y vejaciones. Como aún le quedaban fuerzas cogimos un bote de disolvente y la rociamos para prenderla fuego. Pero, por lo visto, SE NOS FUE LA MANO con el disolvente y las quemaduras fueron más graves de lo que teníamos previsto ... y murió”
Solo les falta añadir: “Si no se llega a quemar tanto no nos hubiéramos metido en este lío”
¡Estamos dando por buena esta explicación! Ya sé que la frase completa la he puesto yo pero ruego que si alguien sabe interpretarla de otra manera me lo haga saber.
¡Tanto colocar etiquetas a la gente y esto es lo que pasa! No nos vale con llamar a la gente por su nombre, tenemos que situarla en un grupo que, como se salga de la clase “normal”, puede ser marginada y tratada peor que un animal.
Indigentes, homosexuales, negros, minusválidos, moros, pobres, drogadictos, gitanos, ancianos, inmigrantes ... mujeres. Sí, también las mujeres pertenecen a una raza inferior. Cada vez veo más cerca de Hitler. Cuando leo esta noticia siempre leo “una indigente” para referirse a la víctima. El titular dice así: “Detenidos tres jóvenes que mataron a una indigente prendiéndole fuego en un cajero de Barcelona”Me da asco leer esto. Ni siquiera le ponen el “doña” delante de su nombre. ¿No sería mejor titularlo así? : “Detenidos tres asesinos que mataron a una mujer prendiéndole fuego en un cajero de Barcelona”. Era una señora de la que nunca más hemos sabido. Nadie se ha molestado en contarnos quién era y qué le había hecho llegar allí. Era sólo un cebo que ha servido para capturar una noticia.
Y ellos seguirán diciendo que se excedieron con el disolvente y darán por buena la paliza anterior. Aún no distinguen a la persona, para ellos era sólo un juguete para una noche aburrida.
No soy creyente y, es más, siento cierta aversión por la iglesia, pero sí puedo creer que también hace 2006 años, en una noche fría y resguardándose del frío, otra señora María tuvo un hijo que dejó un mensaje que podríamos esforzarnos en cumplir: “amaos los unos a los otros”. Todos los demás escritos sobre este hombre me sobran, todo es espectáculo y negocio a partir de aquella idea.
Deberíamos buscar qué podemos ofrecer al de al lado pero nos gusta más ver dónde tiene un problema para hurgar en esa herida hasta hacerle caer. Veo demasiado a menudo estas actitudes por la calle, en la televisión y últimamente también aquí, entre quienes escribimos.
Luego no me vale con permitir a esa gentuza humillaciones hasta un límite, nos hacemos cómplices de sus crímenes. Por favor, no volváis a decir, como yo también hice: “SE LES FUE LA MANO”
Pero ella no iba a censarse, hace tiempo que el censo no la preocupaba. Tampoco quienes se ocupan del censo se preocupaban de ella; sólo era un número más: María Rosario E. P., de 50 años. A ella sólo le preocupaba que no tenía un techo para combatir los 5 grados que esa noche le apuñalaban sus huesos.
Y encontró su “portal de Belén” en un cajero de un banco. Allí esperaría el regreso al alba de su amigo el sol. Una noche más ... una noche menos. Nadie esperaba su llegada, a nadie le importaba. Su paso por las calles de Barcelona no iba iluminado por la estrella de oriente. María: el cielo no tenía libre una estrella para ti.
Y vinieron a hacerle una visita. Eran tres. No eran magos, ni de oriente, ni siquiera reyes, eran dos jóvenes de 18 años y otro de 16, pero se creían poderosos. Y dejaron sus presentes: insultos, golpes y... fuego. María estaba allí porque tenía frío, nadie tuvo caridad para ofrecerla el calor de un hogar y ,sin embargo, les sobraron escrúpulos para hacer una hoguera con ella.
María no volvió a ver a su amigo el sol. A María la echaron del censo, ya no es un número más. Ahora María ya no necesita una estrella, es una de ellas.
Esta noticia retumba en mi cabeza como un martillo estos días. Al escucharla había algo que no me dejaba dormir, pero ya lo he encontrado.
Dicen los agentes que detuvieron a estos tres animales que en el momento de su captura se desmoronaron y rompieron a llorar. ¡Qué pena! Y luego cuentan que declararon: “Se nos fue la mano”.
La reacción de todos quienes escuchábamos esta frase era la misma: “¿Y eso no lo podían haber pensado antes?”... Ahí, en ese momento, mi cabeza se bloqueaba. Algo me hacía cortocircuíto. No puede ser, algo no va bien.
Somos unos monstruos, estamos cayendo a un nivel de deshumanización que asusta. Damos por lógica esa frase de arrepentimiento. “SE NOS FUE LA MANO”
Esa frase es muy corta y esconde todo su mensaje. “Para divertirnos, encontramos a una persona indefensa y por la que nadie reclamaría y la machacamos a base de golpes y vejaciones. Como aún le quedaban fuerzas cogimos un bote de disolvente y la rociamos para prenderla fuego. Pero, por lo visto, SE NOS FUE LA MANO con el disolvente y las quemaduras fueron más graves de lo que teníamos previsto ... y murió”
Solo les falta añadir: “Si no se llega a quemar tanto no nos hubiéramos metido en este lío”
¡Estamos dando por buena esta explicación! Ya sé que la frase completa la he puesto yo pero ruego que si alguien sabe interpretarla de otra manera me lo haga saber.
¡Tanto colocar etiquetas a la gente y esto es lo que pasa! No nos vale con llamar a la gente por su nombre, tenemos que situarla en un grupo que, como se salga de la clase “normal”, puede ser marginada y tratada peor que un animal.
Indigentes, homosexuales, negros, minusválidos, moros, pobres, drogadictos, gitanos, ancianos, inmigrantes ... mujeres. Sí, también las mujeres pertenecen a una raza inferior. Cada vez veo más cerca de Hitler. Cuando leo esta noticia siempre leo “una indigente” para referirse a la víctima. El titular dice así: “Detenidos tres jóvenes que mataron a una indigente prendiéndole fuego en un cajero de Barcelona”Me da asco leer esto. Ni siquiera le ponen el “doña” delante de su nombre. ¿No sería mejor titularlo así? : “Detenidos tres asesinos que mataron a una mujer prendiéndole fuego en un cajero de Barcelona”. Era una señora de la que nunca más hemos sabido. Nadie se ha molestado en contarnos quién era y qué le había hecho llegar allí. Era sólo un cebo que ha servido para capturar una noticia.
Y ellos seguirán diciendo que se excedieron con el disolvente y darán por buena la paliza anterior. Aún no distinguen a la persona, para ellos era sólo un juguete para una noche aburrida.
No soy creyente y, es más, siento cierta aversión por la iglesia, pero sí puedo creer que también hace 2006 años, en una noche fría y resguardándose del frío, otra señora María tuvo un hijo que dejó un mensaje que podríamos esforzarnos en cumplir: “amaos los unos a los otros”. Todos los demás escritos sobre este hombre me sobran, todo es espectáculo y negocio a partir de aquella idea.
Deberíamos buscar qué podemos ofrecer al de al lado pero nos gusta más ver dónde tiene un problema para hurgar en esa herida hasta hacerle caer. Veo demasiado a menudo estas actitudes por la calle, en la televisión y últimamente también aquí, entre quienes escribimos.
Luego no me vale con permitir a esa gentuza humillaciones hasta un límite, nos hacemos cómplices de sus crímenes. Por favor, no volváis a decir, como yo también hice: “SE LES FUE LA MANO”
Bolsas de plástico
El reo Stanley 'Tookie' Williams,...el gobernador de California Arnold Schwarzenegger, ...el presidente de Estados Unidos, George W. Bush,... Tres nombres que he escuchado esta semana relacionados entre sí. Sólo dos me sonaban, mucho... demasiado quizás.
Cuando reconozco nombres como éstos pienso cuál será su aportación a la humanidad para ser tan famosos. Son hombres aclamados en público y eso me hace pensar que su aportación será positiva, tiene que ser así. Los criminales también tienen su minuto de gloria pero no son aclamados y su aparición en las portadas no dura más que un día.
Pero aparece un tercer nombre que yo desconocía y que me ha llevado a interesarme por su vida. Empezaré por él, así seguiré un orden en base a sus actos, su popularidad, su aportación a un mundo mejor.
Se supone que Stanley 'Tookie' Williams era un terrible criminal: estaba en el corredor de la muerte por cuatro asesinatos... sin confirmar. Acusado de cuatro crímenes de hace 26 años. No sé si sería culpable o no, no me importa... ahora ya no me importa, ha pasado demasiado tiempo. Que me perdonen los familiares de las víctimas, sé que hablo desde lejos pero quizás eso me haga tener una visión más objetiva de todo.
Quiero ponerme en lo peor, prefiero escribir pensando que Stanley Williams era culpable, sino me sería imposible seguir escribiendo, todo sería absurdo.
Hablan, los “Señores de las Leyes”, de las cárceles como un lugar para la rehabilitación de criminales, no sólo como celdas de castigo donde dejar pudrir almas inestables. De acuerdo; yo también quiero pensar así. Supongo que una gran parte de las personas que ingresan allí tienen demasiados problemas en su cabeza como para ser capaces de reconducirse aunque, curiosamente, son quienes más a menudo vemos abandonar estos centros para, en esos permisos, engordar más su historial. Pero quiero centrarme en los otros, aquellos (que alguno habrá) que en su día perdieron la cabeza, cometieron algún salvaje crimen y ahora son capaces de arrepentirse, pedir perdón, pagar su culpa y regresar rehabilitados a la calle.
Si uno de estos criminales quiere que sus años en prisión les sirvan para algo, como quieren los jueces, ¿qué más debería hacer, tras 26 años encerrado, que encabezar una campaña para concienciar a los jóvenes de que caminos como los que él siguió son los que llevan a la perdición?, ¿quién mejor que uno, que ha sido como ellos intentan ser, para convencerles de que es inútil seguir por ahí?, ¿qué más pruebas se necesitan, para saber que no son palabras al viento, que plasmarlo en unos libros que le hacen optar al Nobel de Literatura y, lo que es más valioso, al de la Paz?
Este hombre ha sido ejecutado... fríamente, con muchos años de premeditación. Él no hizo lo suficiente, los jueces no vieron en esa conducta lo necesario, no ya para dejarle libre, no, sino para conservar su vida. Ahora, ¿con qué propósito saldrá de su celda cada mañana el preso que estaba en la celda de al lado?
No creo que sea necesario recibir el Nobel para volver a ser persona tras cumplir condena. No creo que esa ejecución haya satisfecho a nadie 26 años después.
Y él seguía jurando que era inocente... y nadie ha demostrado que no lo fuera. Este hombre era muy útil, pero vivo. En la cárcel, en la universidad, en un reformatorio, en un programa de televisión bien orientado, en un periódico, en una fábrica o en su casa... pero vivo.
Una cremallera cerró sobre sus ya inútiles ojos su última celda: una bolsa de plástico.
Algunos delincuentes, algunos pandilleros, algunos jóvenes desorientados de aquellos que viven en el límite del delito quizás estaban esperando a su próximo libro para terminar de convencerse de regresar a una vida ordenada. Pero ese libro jamás se publicará y no terminarán de doctorarse en conciencia cívica. ¿Escribirá usted esa segunda parte, señor Schwarzenegger?
Arnold Schwarzenegger es el segundo en orden. Bueno, ya no sé si voy del mayor benefactor al menor o al revés, he perdido el orden: disculpad. De este popular gobernador hay quien afirma que utilizaba su poderosa musculatura para ser recordado en el mundo del cine. Se han dado muchos casos así en el mundo del cine; además de éste recuerdo prodigios similares como Tiburón y, más de actualidad, King Kong, hermosas bestias cuyas aventuras han quedado en todas las filmotecas.
El pueblo californiano, dado que el Tiburón ya era viejo y que King Kong estaba a las puertas de un rodaje, eligió a este otro bicho como gobernador. Alguien que se hizo famoso tratando de demostrar que el mejor americano es el que más vietnamitas es capaz de matar en una sola toma. Así, nada más llegar al cargo, retiró las ayudas sanitarias a los jubilados... ellos ya no pueden matar vietnamitas, ¿para qué los queremos?
A estas alturas hay un dato que desconozco: las penas de muerte efectuadas en california bajo su mandato. Conozco una: la de Stanley Williams. Pero me temo que no habrá sido la única. Como sean más de cuatro voy a empezar a dudar si el orden que he establecido va en un sentido o en otro.
Porque del tercero, aunque tampoco sé cifras exactas, me temo que son más altas: el “todopoderoso” George W. Bush. El señor más importante del país con la mejor democracia dice ahora que su invasión de Irak se basó en datos erróneos. Ha tardado tres años en darse cuenta de lo que todo el mundo le decía. ¡Esto es capacidad de gestión! No voy a decir que, quizás los negocios petroleros de su familia hayan necesitado de un plazo tan largo para cerrar las negociaciones necesarias en aquel país, no. No puedo decirlo porque realmente no lo sé. Y se me hace difícil entender que el “mayor demócrata del mundo” no se retuerza ante las cifras de decenas de miles de personas, estadounidenses incluso, que han muerto en ese plazo. Porque esos datos no son erróneos, como los de las armas de destrucción masiva. A Saddam no le han encontrado esas armas. En Irak no hay armas pero, a estas alturas, lo que no se puede negar es que en aquel país hay destrucción masiva.
Hoy he escuchado una entrevista con tres familiares directos de soldados americanos asesinados en Irak. Contaban, entre otras cosas, cómo el 68% de los soldados son hispanos o negros, cuando entre la población civil sólo son un 28%. Contaban cómo van a reclutarlos a sus aulas, cuando apenas tienen 16 años y cómo les envían al frente a pesar de haberles prometido efectuar sólo labores administrativas en su país.
Me quedó grabada la frase de una de estas personas: “La guerra me llegó en una bolsa de plástico”
Al final perdí el orden, no sé cómo ha quedado. No importa, cada cual que los ponga en el sitio que quiera, yo sólo he dado mi opinión. Lo que sí es seguro es que en el país que dirige Bush, en el estado que gobierna Schwarzenegger, se ha ejecutado a una persona, fríamente, despacio, con calma, con público, con ruedas de prensa para explicarlo, con datos adelantados del procedimiento, cronometrando su agonía, cerrando su labor didáctica, apagando su vida voluntariamente. Ahora en California ... en Estados Unidos ... entre nosotros hay una persona menos y una bolsa de plástico más. De lo que no estoy seguro es de que haya un criminal menos, ... o dos criminales más.
Cuando reconozco nombres como éstos pienso cuál será su aportación a la humanidad para ser tan famosos. Son hombres aclamados en público y eso me hace pensar que su aportación será positiva, tiene que ser así. Los criminales también tienen su minuto de gloria pero no son aclamados y su aparición en las portadas no dura más que un día.
Pero aparece un tercer nombre que yo desconocía y que me ha llevado a interesarme por su vida. Empezaré por él, así seguiré un orden en base a sus actos, su popularidad, su aportación a un mundo mejor.
Se supone que Stanley 'Tookie' Williams era un terrible criminal: estaba en el corredor de la muerte por cuatro asesinatos... sin confirmar. Acusado de cuatro crímenes de hace 26 años. No sé si sería culpable o no, no me importa... ahora ya no me importa, ha pasado demasiado tiempo. Que me perdonen los familiares de las víctimas, sé que hablo desde lejos pero quizás eso me haga tener una visión más objetiva de todo.Quiero ponerme en lo peor, prefiero escribir pensando que Stanley Williams era culpable, sino me sería imposible seguir escribiendo, todo sería absurdo.
Hablan, los “Señores de las Leyes”, de las cárceles como un lugar para la rehabilitación de criminales, no sólo como celdas de castigo donde dejar pudrir almas inestables. De acuerdo; yo también quiero pensar así. Supongo que una gran parte de las personas que ingresan allí tienen demasiados problemas en su cabeza como para ser capaces de reconducirse aunque, curiosamente, son quienes más a menudo vemos abandonar estos centros para, en esos permisos, engordar más su historial. Pero quiero centrarme en los otros, aquellos (que alguno habrá) que en su día perdieron la cabeza, cometieron algún salvaje crimen y ahora son capaces de arrepentirse, pedir perdón, pagar su culpa y regresar rehabilitados a la calle.
Si uno de estos criminales quiere que sus años en prisión les sirvan para algo, como quieren los jueces, ¿qué más debería hacer, tras 26 años encerrado, que encabezar una campaña para concienciar a los jóvenes de que caminos como los que él siguió son los que llevan a la perdición?, ¿quién mejor que uno, que ha sido como ellos intentan ser, para convencerles de que es inútil seguir por ahí?, ¿qué más pruebas se necesitan, para saber que no son palabras al viento, que plasmarlo en unos libros que le hacen optar al Nobel de Literatura y, lo que es más valioso, al de la Paz?
Este hombre ha sido ejecutado... fríamente, con muchos años de premeditación. Él no hizo lo suficiente, los jueces no vieron en esa conducta lo necesario, no ya para dejarle libre, no, sino para conservar su vida. Ahora, ¿con qué propósito saldrá de su celda cada mañana el preso que estaba en la celda de al lado?
No creo que sea necesario recibir el Nobel para volver a ser persona tras cumplir condena. No creo que esa ejecución haya satisfecho a nadie 26 años después.
Y él seguía jurando que era inocente... y nadie ha demostrado que no lo fuera. Este hombre era muy útil, pero vivo. En la cárcel, en la universidad, en un reformatorio, en un programa de televisión bien orientado, en un periódico, en una fábrica o en su casa... pero vivo.
Una cremallera cerró sobre sus ya inútiles ojos su última celda: una bolsa de plástico.
Algunos delincuentes, algunos pandilleros, algunos jóvenes desorientados de aquellos que viven en el límite del delito quizás estaban esperando a su próximo libro para terminar de convencerse de regresar a una vida ordenada. Pero ese libro jamás se publicará y no terminarán de doctorarse en conciencia cívica. ¿Escribirá usted esa segunda parte, señor Schwarzenegger?
Arnold Schwarzenegger es el segundo en orden. Bueno, ya no sé si voy del mayor benefactor al menor o al revés, he perdido el orden: disculpad. De este popular gobernador hay quien afirma que utilizaba su poderosa musculatura para ser recordado en el mundo del cine. Se han dado muchos casos así en el mundo del cine; además de éste recuerdo prodigios similares como Tiburón y, más de actualidad, King Kong, hermosas bestias cuyas aventuras han quedado en todas las filmotecas.El pueblo californiano, dado que el Tiburón ya era viejo y que King Kong estaba a las puertas de un rodaje, eligió a este otro bicho como gobernador. Alguien que se hizo famoso tratando de demostrar que el mejor americano es el que más vietnamitas es capaz de matar en una sola toma. Así, nada más llegar al cargo, retiró las ayudas sanitarias a los jubilados... ellos ya no pueden matar vietnamitas, ¿para qué los queremos?
A estas alturas hay un dato que desconozco: las penas de muerte efectuadas en california bajo su mandato. Conozco una: la de Stanley Williams. Pero me temo que no habrá sido la única. Como sean más de cuatro voy a empezar a dudar si el orden que he establecido va en un sentido o en otro.
Porque del tercero, aunque tampoco sé cifras exactas, me temo que son más altas: el “todopoderoso” George W. Bush. El señor más importante del país con la mejor democracia dice ahora que su invasión de Irak se basó en datos erróneos. Ha tardado tres años en darse cuenta de lo que todo el mundo le decía. ¡Esto es capacidad de gestión! No voy a decir que, quizás los negocios petroleros de su familia hayan necesitado de un plazo tan largo para cerrar las negociaciones necesarias en aquel país, no. No puedo decirlo porque realmente no lo sé. Y se me hace difícil entender que el “mayor demócrata del mundo” no se retuerza ante las cifras de decenas de miles de personas, estadounidenses incluso, que han muerto en ese plazo. Porque esos datos no son erróneos, como los de las armas de destrucción masiva. A Saddam no le han encontrado esas armas. En Irak no hay armas pero, a estas alturas, lo que no se puede negar es que en aquel país hay destrucción masiva.Hoy he escuchado una entrevista con tres familiares directos de soldados americanos asesinados en Irak. Contaban, entre otras cosas, cómo el 68% de los soldados son hispanos o negros, cuando entre la población civil sólo son un 28%. Contaban cómo van a reclutarlos a sus aulas, cuando apenas tienen 16 años y cómo les envían al frente a pesar de haberles prometido efectuar sólo labores administrativas en su país.
Me quedó grabada la frase de una de estas personas: “La guerra me llegó en una bolsa de plástico”
Al final perdí el orden, no sé cómo ha quedado. No importa, cada cual que los ponga en el sitio que quiera, yo sólo he dado mi opinión. Lo que sí es seguro es que en el país que dirige Bush, en el estado que gobierna Schwarzenegger, se ha ejecutado a una persona, fríamente, despacio, con calma, con público, con ruedas de prensa para explicarlo, con datos adelantados del procedimiento, cronometrando su agonía, cerrando su labor didáctica, apagando su vida voluntariamente. Ahora en California ... en Estados Unidos ... entre nosotros hay una persona menos y una bolsa de plástico más. De lo que no estoy seguro es de que haya un criminal menos, ... o dos criminales más.
Terrorismo bloguero.
Me sorprenden ciertas actitudes que encuentro por ahí. Es imprevisible cómo reacciona la gente ante los errores ajenos y los condena con toda su crudeza mientras ellos mismos los cometen cotidianamente. Y lo acabo de ver aquí, entre estas páginas que escribimos.
Desde mi tierra trato de estudiar cómo se forman esos grupos de apoyo al terrorismo. Llevo aquí toda la vida y los síntomas se repiten. Todo es una pirámide.
Arriba del todo está el que decide. Normalmente es un tipo dotado de buena oratoria capaz de dar la vuelta a cualquier comentario sensato que se le haga. Son tipos sin escrúpulos, gente que no es capaz de generar vida propia y necesita ser foco de atención. Intentan crear un mundo a su alrededor en donde su palabra sea ley, su ideal de sociedad sea lo que a él se le antoje y su objetivo es reinar, mejor dicho, tiranizar.
Esta gente es el germen del mal, pero aislados nunca serían nadie. Ese es para mí, el gran problema que llevamos lastrando aquí tantos años. El terrorismo no es cosa de unas decenas de pistoleros: a esos se les puede combatir bien. Pero no se toman tantas medidas para reconducir (insisto: reconducir y no reprimir) las ideas de quienes les dan su apoyo.
Esto viene a que hay actitudes que me han alarmado últimamente. En el País Vasco hay un grupo que pone al alcance de la mano de estos borregos unas herramientas capaces de destruir vidas, familias, negocios, infraestructuras y todo aquello que se encuentren por delante. A estos los llamamos terroristas, porque matan.
Pero el terrorismo dentro de una mente no es diferente por la herramienta que se tenga en la mano.
Nunca dudé de que esta herramienta que tengo en mis manos, una página donde divulgar lo que yo quiera, puede ser utilizada de cualquier manera. De momento no me había tropezado con ningún terrorista por aquí, pero todo es cuestión de tiempo... y lo he encontrado.
Esta gente, mediocre de miras pero hábil con la palabra, encuentran aquí la diana donde disparar sus, quizá, frustraciones de otro tipo, sus complejos de inferioridad o de lo contrario, su incapacidad para crear nada positivo. No pueden permanecer en el anonimato por ser incapaces de aportar nada. Necesitan notoriedad. No se dan cuenta de que, aún sin pistolas en la mano, tienen la mente de un terrorista.
Es difícil luchar contra ellos, se cargan de razones en función de los adeptos sin ningún tipo de carácter que les sigan. Así pasa en mi tierra. Otegui no sería nadie sin el respaldo de la masa que arrastra. Quizás la falta de decencia política en los grupos democráticos crea desconcierto entre mucha gente joven y no ven claramente la diferencia entre una oposición a las cosas mal hechas y la dictadura de un asesino. Así hacen caso a quien más fuerte grita, quien más insulta, ellos también quieren hacerse oír, aunque sea en un rebaño.
Quiero hacer un llamamiento a quienes, con su apoyo, fomentan las mentes enfermas de estos “profetas” que siembran el terror, aunque sólo sea con la palabra. No es ningún juego, no se les pueden reír las gracias. Estoy harto de ver como consentimos actitudes provocativas e insultos gratuitos a esta gentuza. ¿No os dais cuenta de que no hacen más daño porque no pueden? ¿Quién os dice a vosotros que un asesino no comienza así?
Es demasiado parecido a lo que veo aquí con la ETA. Si no se habla de ellos enseguida ponen cuatro petardos o salen sus dirigentes a soltar alguna burrada para ser primera plana. Luego, quien intenta razonar con ellos es marcado con la estrella de David y, en cuanto se pueda, exterminado.
He visto eso mismo por aquí, en el mundo de los blogs. Un energúmeno, creyéndose el mismísimo Salomón, dictando sentencia a gente que escribe cosas que a él no le interesan. En este caso era por alguien que pedía ayuda para una niña con una terrible enfermedad... que finalmente murió. Aún después de conocido el fatal desenlace, este desequilibrado escribía cosas como ésta (copio textualmente):
“El Señorito ... (refiriéndose a él mismo) sólo ejecuta a quien lo merece, y teniendo en cuenta que, a diferencia de otros criminales y delincuentes morales, estoy plenamente a favor de la pena de muerte o de la ciber-muerte, en este caso, te aseguro que no me tiembla el pulso a la hora de condenar a la pena capital a miserables como ...”(refiriéndose a la persona que pedía ayuda para esa niña)
O... “A partir de ahora vamos a hacer un exterminio de ratillas que lo de Treblinka se va a quedar en mantillas.” Que define su carácter criminal y que, como todos estos tiranos sin escrúpulos se ríe de sus propias “gracias”, “Y me ha salido un pareado”
Este tipo de actitudes no es para nada diferente a las ideas del Ku-Klux-Klan, a las de ETA, a las de los talibanes, a las de los nazis cabezas rapadas, a las de David Koresh, responsable de las matanza de Waco, al Mein Kampf de Hitler, al “comunismo” cubano de Castro.
La diferencia es que estas pequeñas alimañas no tiene aún instrumentos para causar más daño que un teclado y un discurso fácil en su primera entrega pero sin capacidad de respuesta. Pero si encuentran un grupúsculo de gente que, por diversión o por falta de otro tipo de ambiciones, le ríen las gracias, su ego crece hasta creerse el nuevo gurú de occidente.
Esto no es un juego. Hemos visto cómo mentes enfermizas como éstas entran en contacto para hacer barbaridades como abusos y pornografía con bebés o grupos de represalia contra inmigrantes, indigentes, homosexuales u otro tipo de gentes diferentes a su forma de vivir. No alimentéis a estos monstruos: pueden crecer. He de suponer que su cabeza es capaz de volver a funcionar con orden, pero para eso necesita ver truncado sus sueños de enviado de los dioses.
Para él no tengo nada que pedir. Intenté en vano hacerle ver lo repudiable de todo el contenido de sus artículos y, tragando saliva por intentar no insultarle, recibí como respuestas los “amables” adjetivos de imbécil o tonto, o preguntas como si a un obrero de la construcción le piden al menos el graduado escolar. Un supuesto letrado como él no tuvo valor de entrar en debate con un simple obrero de la construcción. Estos son incapaces de asomar el morro fuera de su ghetto. Después de verse acorralado, incapaz de argumentar sus teorías del bien y del mal y provocando el repudio entre quienes vieron ejecutar su última sentencia, intenta, como buen conocedor del alcantarillado que es, buscar apoyos saboreando delicias anales de quienes realmente tienen discurso.
Pero vosotros, aquellos que he visto que le reís las gracias y le animáis a continuar con su guerra contra la gente de paz, vosotros sí debéis pensar bien en lo que hacéis, vosotros alimentáis el ego de estos desequilibrados que aquí apenas pueden llegar a amargar las tardes a quien no le caiga bien pero que luego, en la calle, se sienten poderosos y jueces de su propio reino de locura y son capaces de hacer salvajadas de las que luego llenan las páginas de sucesos, o de unirse varios de la misma calaña para formar un grupo terrorista.
Y luego los ves manifestándose contra el terrorismo. Llaman terroristas a quienes tienen las armas para hacer algo que ellos mismos harían si las tuvieran. Sólo les diferencia el arsenal pero sus cabezas funcionan igual. Hay que ser ciego o no tener espejos en casa.
Cuidado con ellos. Si los queréis ayudar: dejadles solos, que piensen.
Desde mi tierra trato de estudiar cómo se forman esos grupos de apoyo al terrorismo. Llevo aquí toda la vida y los síntomas se repiten. Todo es una pirámide.
Arriba del todo está el que decide. Normalmente es un tipo dotado de buena oratoria capaz de dar la vuelta a cualquier comentario sensato que se le haga. Son tipos sin escrúpulos, gente que no es capaz de generar vida propia y necesita ser foco de atención. Intentan crear un mundo a su alrededor en donde su palabra sea ley, su ideal de sociedad sea lo que a él se le antoje y su objetivo es reinar, mejor dicho, tiranizar.
Esta gente es el germen del mal, pero aislados nunca serían nadie. Ese es para mí, el gran problema que llevamos lastrando aquí tantos años. El terrorismo no es cosa de unas decenas de pistoleros: a esos se les puede combatir bien. Pero no se toman tantas medidas para reconducir (insisto: reconducir y no reprimir) las ideas de quienes les dan su apoyo.
Esto viene a que hay actitudes que me han alarmado últimamente. En el País Vasco hay un grupo que pone al alcance de la mano de estos borregos unas herramientas capaces de destruir vidas, familias, negocios, infraestructuras y todo aquello que se encuentren por delante. A estos los llamamos terroristas, porque matan.
Pero el terrorismo dentro de una mente no es diferente por la herramienta que se tenga en la mano.
Nunca dudé de que esta herramienta que tengo en mis manos, una página donde divulgar lo que yo quiera, puede ser utilizada de cualquier manera. De momento no me había tropezado con ningún terrorista por aquí, pero todo es cuestión de tiempo... y lo he encontrado.
Esta gente, mediocre de miras pero hábil con la palabra, encuentran aquí la diana donde disparar sus, quizá, frustraciones de otro tipo, sus complejos de inferioridad o de lo contrario, su incapacidad para crear nada positivo. No pueden permanecer en el anonimato por ser incapaces de aportar nada. Necesitan notoriedad. No se dan cuenta de que, aún sin pistolas en la mano, tienen la mente de un terrorista.
Es difícil luchar contra ellos, se cargan de razones en función de los adeptos sin ningún tipo de carácter que les sigan. Así pasa en mi tierra. Otegui no sería nadie sin el respaldo de la masa que arrastra. Quizás la falta de decencia política en los grupos democráticos crea desconcierto entre mucha gente joven y no ven claramente la diferencia entre una oposición a las cosas mal hechas y la dictadura de un asesino. Así hacen caso a quien más fuerte grita, quien más insulta, ellos también quieren hacerse oír, aunque sea en un rebaño.
Quiero hacer un llamamiento a quienes, con su apoyo, fomentan las mentes enfermas de estos “profetas” que siembran el terror, aunque sólo sea con la palabra. No es ningún juego, no se les pueden reír las gracias. Estoy harto de ver como consentimos actitudes provocativas e insultos gratuitos a esta gentuza. ¿No os dais cuenta de que no hacen más daño porque no pueden? ¿Quién os dice a vosotros que un asesino no comienza así?
Es demasiado parecido a lo que veo aquí con la ETA. Si no se habla de ellos enseguida ponen cuatro petardos o salen sus dirigentes a soltar alguna burrada para ser primera plana. Luego, quien intenta razonar con ellos es marcado con la estrella de David y, en cuanto se pueda, exterminado.
He visto eso mismo por aquí, en el mundo de los blogs. Un energúmeno, creyéndose el mismísimo Salomón, dictando sentencia a gente que escribe cosas que a él no le interesan. En este caso era por alguien que pedía ayuda para una niña con una terrible enfermedad... que finalmente murió. Aún después de conocido el fatal desenlace, este desequilibrado escribía cosas como ésta (copio textualmente):
“El Señorito ... (refiriéndose a él mismo) sólo ejecuta a quien lo merece, y teniendo en cuenta que, a diferencia de otros criminales y delincuentes morales, estoy plenamente a favor de la pena de muerte o de la ciber-muerte, en este caso, te aseguro que no me tiembla el pulso a la hora de condenar a la pena capital a miserables como ...”(refiriéndose a la persona que pedía ayuda para esa niña)
O... “A partir de ahora vamos a hacer un exterminio de ratillas que lo de Treblinka se va a quedar en mantillas.” Que define su carácter criminal y que, como todos estos tiranos sin escrúpulos se ríe de sus propias “gracias”, “Y me ha salido un pareado”
Este tipo de actitudes no es para nada diferente a las ideas del Ku-Klux-Klan, a las de ETA, a las de los talibanes, a las de los nazis cabezas rapadas, a las de David Koresh, responsable de las matanza de Waco, al Mein Kampf de Hitler, al “comunismo” cubano de Castro.
La diferencia es que estas pequeñas alimañas no tiene aún instrumentos para causar más daño que un teclado y un discurso fácil en su primera entrega pero sin capacidad de respuesta. Pero si encuentran un grupúsculo de gente que, por diversión o por falta de otro tipo de ambiciones, le ríen las gracias, su ego crece hasta creerse el nuevo gurú de occidente.
Esto no es un juego. Hemos visto cómo mentes enfermizas como éstas entran en contacto para hacer barbaridades como abusos y pornografía con bebés o grupos de represalia contra inmigrantes, indigentes, homosexuales u otro tipo de gentes diferentes a su forma de vivir. No alimentéis a estos monstruos: pueden crecer. He de suponer que su cabeza es capaz de volver a funcionar con orden, pero para eso necesita ver truncado sus sueños de enviado de los dioses.
Para él no tengo nada que pedir. Intenté en vano hacerle ver lo repudiable de todo el contenido de sus artículos y, tragando saliva por intentar no insultarle, recibí como respuestas los “amables” adjetivos de imbécil o tonto, o preguntas como si a un obrero de la construcción le piden al menos el graduado escolar. Un supuesto letrado como él no tuvo valor de entrar en debate con un simple obrero de la construcción. Estos son incapaces de asomar el morro fuera de su ghetto. Después de verse acorralado, incapaz de argumentar sus teorías del bien y del mal y provocando el repudio entre quienes vieron ejecutar su última sentencia, intenta, como buen conocedor del alcantarillado que es, buscar apoyos saboreando delicias anales de quienes realmente tienen discurso.
Pero vosotros, aquellos que he visto que le reís las gracias y le animáis a continuar con su guerra contra la gente de paz, vosotros sí debéis pensar bien en lo que hacéis, vosotros alimentáis el ego de estos desequilibrados que aquí apenas pueden llegar a amargar las tardes a quien no le caiga bien pero que luego, en la calle, se sienten poderosos y jueces de su propio reino de locura y son capaces de hacer salvajadas de las que luego llenan las páginas de sucesos, o de unirse varios de la misma calaña para formar un grupo terrorista.
Y luego los ves manifestándose contra el terrorismo. Llaman terroristas a quienes tienen las armas para hacer algo que ellos mismos harían si las tuvieran. Sólo les diferencia el arsenal pero sus cabezas funcionan igual. Hay que ser ciego o no tener espejos en casa.
Cuidado con ellos. Si los queréis ayudar: dejadles solos, que piensen.
A una estrella
Mírala, ella no puede verte.Ella se perdió en sus últimas notas de lira. Decidió que las aguas la llevaran a su merced. Olvidó el frío, se hizo piedra.
Ella pensó en que al otro lado de las aguas formaría un reino donde sus notas se hicieran oír, donde su sonrisa fuera ley, donde el amor fuese religión.
Pero a su alrededor las aguas se cerraron. Miles de fuentes rodearon su estanque de soledad para impedir que éste se secara.
Y se vio reina de la nada, apenas de sí misma. Sólo le quedaba su música. Se resignó a conocer la belleza de la vida sólo en los textos de sus canciones: fantasías que siempre quiso para ella pero que nunca logró.
Sabía que esa vida con la que soñaba no era real y sobrevivía en su minúsculo y aislado reino con la única ilusión de imaginar otra vida que su lira se encargaría de armonizar.
Le pesaba la mirada, sus ojos caían atraídos por los reflejos de otras vidas en el agua.
Nadie sabrá jamás cómo ni porqué pero levantó la vista, quizás para suspirar, quizás para pedir al cielo una tormenta que acabase con ella. Pero lo cierto es que nunca más volvió a bajar su mirada. Algo la deslumbró en el cielo, la estrella más hermosa puso luz en sus apagados ojos y la lira comenzó a sonar.
Y amaneció, y la estrella se fue. Ella cayó en una gran desesperación pero mantuvo la cabeza erguida. Conocía bien los ciclos del día, fue su única distracción durante años: contar los días y las noches.
Llegó la noche pero estaba nublado. Con su lira invocó a los vientos, y éstos, agradecidos pues era la única que alguna vez les cantó, soplaron con fuerza hasta limpiar el cielo de nubes.
Allí estaba de nuevo, en el mismo lugar, frente a ella. Esta vez no querría perderla de nuevo así que antes de que los vientos se fueran les pidió un último favor: que soplaran hacia ella desde las montañas de cal. A cambio, su lira sonaría cada vez que ellos pasaran a su lado.
Y así lo hicieron los vientos, soplaron con tal fuerza que la cal quedó adherida a todo su cuerpo. Las fuentes siguieron salpicando y en poco tiempo su piel se le fue transformando en piedra.
Así quedó para el resto de sus días. Ya no importa si es de noche o luce el sol, si está nublado o el cielo está limpio. Ella jamás perderá de vista a la estrella que le devolvió la ilusión.
Y ahora, cada vez que un enamorado pasa junto a ella, el viento la visita y hace sonar su lira. No, no todo el mundo puede escuchar sus notas, sólo aquellos que buscan con fe a su estrella. Ellos sí pueden oír la última canción que ella dedicó a la estrella que le devolvió el brillo a su alma.
Yo no estoy seguro de escucharlo bien pero cada vez que paso por allí me pongo a silbar una melodía que nunca recuerdo haber escuchado.
¿Será verdad la leyenda?
Me apellido Digno
Me satisface leer cómo el actual gobierno se pone manos a la obra para mejorar la calidad de vida de los minusválidos. Han tardado, pero se han dado cuenta de la realidad que vive esta gente.
El grupo de personas con alguna minusvalía en este país es demasiado grande como para olvidar que, sumados todos sus votos, es un número muy importante cara a unas elecciones. Por tanto, parece claro que trabajar por el bien de éstos puede traer como recompensa un buen número de escaños en un futuro...pero se equivocan.
Últimamente vengo advirtiendo que nuestros congresistas han confundido su lugar de trabajo con la Real Academia Española de la Lengua. Cada nueva ley o cada nueva discusión tiene como fondo el significado de una palabra. Que si nación, estado, región, autonomía, autodeterminación, soberanía... en otros momentos llamaban “soluciones habitacionales” a viviendas de 40 metros cuadrados... Y ahora, en el mejor ejemplo de eufemismo han conseguido llamar imbéciles a quienes tienen algún tipo de tara que les impide desarrollar una vida cómoda.
Leo textualmente que el presidente del gobierno Rodríguez Zapatero “propondrá a las fuerzas políticas que en la primera reforma constitucional que se lleve a cabo se modifique el artículo 49 de la Constitución para cambiar la denominación de "disminuidos" por la de "discapacitados".... en fin.
Y no sólo eso sino que la oposición responde que “cualquier iniciativa que "dignifique" y "beneficie" al colectivo de las personas discapacitadas es "buena" y será apoyada”... perfecto.
Esta mañana escuchaba en la radio varios testimonios de familiares de gente con este tipo de problemas. Contaban con qué dignidad subían escaleras con una silla de ruedas haciendo un derroche de voluntad y capacidad física. Hablaban hijos de minusválidos contando con cuánto esfuerzo sus padres les educaron y sacaron adelante a pesar de las barreras que la calle les ponía delante. Veían con impotencia cómo las ciudades crecen olvidándose de ellos.
Había mucho orgullo en sus palabras. Había un gran reconocimiento a la dignidad adquirida por ellos mismos superando todos los obstáculos que las administraciones se olvidan de hacer accesibles para ellos.
Pero me fijé en un detalle en el que todos coincidían: no había eufemismos. Hablaban de sus familiares como sordos, ciegos, tetrapléjicos, retrasados, cojos, mancos... Ninguno hablaba de discapacitados, no, su lucha no está en ponerle un adjetivo bonito a su minusvalía: su lucha está en subir unas escaleras, acceder a la prensa, encontrar un puesto de trabajo, montar en autobús, ir a la compra, hablar con su familia.
Señores parlamentarios (tómese esta palabra como eufemismo de bocazas), esta gente tiene problemas para desenvolverse fácilmente por las ciudades, ¡y les importa un rábano cómo les llamen!
Siempre me ha parecido el empleo de este tipo de palabras suaves como un modo cruel de hipocresía. No soporto que a un negro de le llame “hombre de color”, no estoy muy de acuerdo con lo de “negro” porque ni ellos son negros ni yo soy blanco, ni los asiáticos amarillos. Pero prefiero eso a lo de “de color”... ¿de qué color?, ¿los demás somos etéreos, transparentes?.
Ahora a un homosexual hay que llamarle gay (pronúnciese guei) porque en inglés suena mejor. Ah, y de ninguna manera se les llame maricones, eso es un insulto. Hay una gran diferencia: los maricones no tienen dinero y los gays visten ropa de diseño.
A los ancianos hay que llamarles “personas de la tercera edad”. Hay quien me recriminaba haber llamado “vieja” en mi anterior artículo a una mujer de 94 años. Si en mi cabeza no está la intención de insultar, la palabra “vieja” es de las más bonitas que conozco. “Anciano” me gusta menos y “de la tercera edad” me parece insoportable.
Luego está el “tercer mundo”, cuando aún no conozco el segundo. Nunca he conocido bien la diferencia y me voy a aventurar a escribir lo que yo entiendo. Por favor: corregidme quienes lo sepáis bien.
El primer mundo es el que componen las personas poderosas; quienes dictan las leyes, mandan en los ejércitos y poseen las grandes empresas.
El segundo lo componemos quienes mantenemos esas fortunas trabajando para ellos y votando cada cierto tiempo para mantener la ingenua ilusión de que decidimos algo.
El tercer mundo es el que les sobra y molesta a los primeros porque acrecienta la imagen de desigualdad y hace que el segundo mundo compare y tuerza el gesto.
... En el segundo mundo nos queda demasiado por hacer, demasiado por decir, demasiado por gritar, demasiado por remover. Espero que no nos convirtamos en una reserva de avestruces.
Desde esta zanja mando un abrazo a todos aquellos cuyas minusvalías les impiden llevar una vida totalmente normal. No os preocupéis, los “discapacitados” ya están trabajando en poneros otro apellido más “digno”.
El grupo de personas con alguna minusvalía en este país es demasiado grande como para olvidar que, sumados todos sus votos, es un número muy importante cara a unas elecciones. Por tanto, parece claro que trabajar por el bien de éstos puede traer como recompensa un buen número de escaños en un futuro...pero se equivocan.
Últimamente vengo advirtiendo que nuestros congresistas han confundido su lugar de trabajo con la Real Academia Española de la Lengua. Cada nueva ley o cada nueva discusión tiene como fondo el significado de una palabra. Que si nación, estado, región, autonomía, autodeterminación, soberanía... en otros momentos llamaban “soluciones habitacionales” a viviendas de 40 metros cuadrados... Y ahora, en el mejor ejemplo de eufemismo han conseguido llamar imbéciles a quienes tienen algún tipo de tara que les impide desarrollar una vida cómoda.
Leo textualmente que el presidente del gobierno Rodríguez Zapatero “propondrá a las fuerzas políticas que en la primera reforma constitucional que se lleve a cabo se modifique el artículo 49 de la Constitución para cambiar la denominación de "disminuidos" por la de "discapacitados".... en fin.
Y no sólo eso sino que la oposición responde que “cualquier iniciativa que "dignifique" y "beneficie" al colectivo de las personas discapacitadas es "buena" y será apoyada”... perfecto.
Esta mañana escuchaba en la radio varios testimonios de familiares de gente con este tipo de problemas. Contaban con qué dignidad subían escaleras con una silla de ruedas haciendo un derroche de voluntad y capacidad física. Hablaban hijos de minusválidos contando con cuánto esfuerzo sus padres les educaron y sacaron adelante a pesar de las barreras que la calle les ponía delante. Veían con impotencia cómo las ciudades crecen olvidándose de ellos.
Había mucho orgullo en sus palabras. Había un gran reconocimiento a la dignidad adquirida por ellos mismos superando todos los obstáculos que las administraciones se olvidan de hacer accesibles para ellos.
Pero me fijé en un detalle en el que todos coincidían: no había eufemismos. Hablaban de sus familiares como sordos, ciegos, tetrapléjicos, retrasados, cojos, mancos... Ninguno hablaba de discapacitados, no, su lucha no está en ponerle un adjetivo bonito a su minusvalía: su lucha está en subir unas escaleras, acceder a la prensa, encontrar un puesto de trabajo, montar en autobús, ir a la compra, hablar con su familia.
Señores parlamentarios (tómese esta palabra como eufemismo de bocazas), esta gente tiene problemas para desenvolverse fácilmente por las ciudades, ¡y les importa un rábano cómo les llamen!
Siempre me ha parecido el empleo de este tipo de palabras suaves como un modo cruel de hipocresía. No soporto que a un negro de le llame “hombre de color”, no estoy muy de acuerdo con lo de “negro” porque ni ellos son negros ni yo soy blanco, ni los asiáticos amarillos. Pero prefiero eso a lo de “de color”... ¿de qué color?, ¿los demás somos etéreos, transparentes?.
Ahora a un homosexual hay que llamarle gay (pronúnciese guei) porque en inglés suena mejor. Ah, y de ninguna manera se les llame maricones, eso es un insulto. Hay una gran diferencia: los maricones no tienen dinero y los gays visten ropa de diseño.
A los ancianos hay que llamarles “personas de la tercera edad”. Hay quien me recriminaba haber llamado “vieja” en mi anterior artículo a una mujer de 94 años. Si en mi cabeza no está la intención de insultar, la palabra “vieja” es de las más bonitas que conozco. “Anciano” me gusta menos y “de la tercera edad” me parece insoportable.
Luego está el “tercer mundo”, cuando aún no conozco el segundo. Nunca he conocido bien la diferencia y me voy a aventurar a escribir lo que yo entiendo. Por favor: corregidme quienes lo sepáis bien.
El primer mundo es el que componen las personas poderosas; quienes dictan las leyes, mandan en los ejércitos y poseen las grandes empresas.
El segundo lo componemos quienes mantenemos esas fortunas trabajando para ellos y votando cada cierto tiempo para mantener la ingenua ilusión de que decidimos algo.
El tercer mundo es el que les sobra y molesta a los primeros porque acrecienta la imagen de desigualdad y hace que el segundo mundo compare y tuerza el gesto.
... En el segundo mundo nos queda demasiado por hacer, demasiado por decir, demasiado por gritar, demasiado por remover. Espero que no nos convirtamos en una reserva de avestruces.
Desde esta zanja mando un abrazo a todos aquellos cuyas minusvalías les impiden llevar una vida totalmente normal. No os preocupéis, los “discapacitados” ya están trabajando en poneros otro apellido más “digno”.






Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja.
Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica.
Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.