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Desde mi zanja
El mundo visto desde abajo. Las ingenuas opiniones de un obrero de la construcción.
Acerca de
Image hosted by Photobucket.com Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja. Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica. Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.
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Trompetas celestiales
Hoy las voces me obligan a escribir.

Las voces que el otro día martilleaban mi rabia contenida y que quisieron salir. Y las voces de aquellos fantasmas de capucha blanca que provocaron una reacción más visceral que pensada.

No rectifico ni una sola de las palabras que dije pero, lo mismo que quise escribir antes de pensar con frialdad, si es que es posible, ahora quiero hacerlo con más calma y con la vista al frente.

Image hosting by PhotobucketPero no lo voy a hacer hoy, prefiero meditarlo un poco más y lo haré pronto, probablemente en el próximo artículo. Hoy hay otra voz de la que sólo escucho el eco:
La voz apagada para siempre de Rocío Durcal.

Apenas quiero mandarle un recuerdo. No soy amigo de homenajes a quienes llenan pantallas en televisión. Pero Rocío (o Marieta, su verdadero nombre) merece mi respeto. Sus apariciones se debían únicamente a motivos artísticos, fue una mujer digna en todo momento ... una dama.

Lamentablemente, un cáncer la hizo aparecer de nuevo en las pantallas. Ella luchó, pero ese enemigo cruel no entiende de valores humanos. Y su voz se apagó.

Allá donde te hayas ido habrá un mariachi huérfano de voz que hará bailar rancheras a todos en cuanto tú llegues para regalarles la tuya.

Hasta siempre, Rocío. Ojalá que te vaya bonito.

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Beber para olvidar ... quién manda.
¿Cómo decir, sin extenderme demasiado, todo lo que me está pasando por la cabeza? Es probable que escribir hoy mismo sobre esta noticia sea precipitado y lo haga más con rabia que con sensatez. Pero también temo llegar mañana a casa contaminado por todos los análisis que escucharé sin remedio. Sí, yo también soy vulnerable a las opiniones de los demás. Por eso me tiro a la piscina hoy, que apenas he tenido tiempo de escuchar nada, ni me hace falta: sólo comentar lo que para mí supone el comunicado.

Es una excelente noticia vislumbrar una intención de cambio de esa mafia criminal. Nos permitirán respirar con los pulmones algo más abiertos ... no sé durante cuánto tiempo y no sé a quienes. Es lo máximo que puedo alegrarme por lo de hoy.

Pero siento una enorme tristeza. Un comunicado de tres asesinos en nombre de una red mafiosa no puede revolucionar un país como lo ha hecho. Me siento desprotegido. Los “padres” de la patria son débiles, cobardes, miedosos y sin orgullo. Me imagino de niño y ver a mi padre acosado por un caniche sarnoso que le está ladrando. Entonces el caniche deja de ladrar y mi padre da una gran fiesta porque el sarnoso se ha callado aunque sigue cerca.

He visto brindis con champagne, he visto todas las programaciones alteradas por esto, he visto discursos analíticos sobre un futuro esperanzador y trabajoso. Y, ¿porqué?. Porque unos delincuentes envían un comunicado en donde no ofrecen nada nuevo y además exigen y siguen amenazando.

30 años después, estos sarnosos mentales vienen a explicarnos que la decisión tiene que tomarla un pueblo libre. 30 años llevamos en este juego pero a ellos no les gustaban las reglas. Hemos conseguido continuar la partida a pesar de la guerra que nos han dado y ahora dicen que quieren jugar con las mismas reglas, pero porque ellos lo quieren así.

Nunca se les ha negado la participación pero han malgastado su tiempo en dificultar nuestro juego y si ahora quieren jugar, primero tienen que pasar por la casilla que dice “30 años sin jugar” y después empezar de cero, como lo hicimos los demás.

30 años después piden a los gobiernos francés y español que dejen a un lado la represión. Lo piden ellos, los que matan a quien opina diferente, a quien trabaja en lo que a ellos no les gusta, a quien no les paga, a quien les estorba, a quien pasaba por allí... Quieren una paz basada en la justicia, ellos, que son legisladores, jueces y verdugos. ...Y veo gente haciendo brindis al escuchar esto.

Han dicho que no van a matar. Hace ya casi tres años que no lo hacen, aunque han seguido jugando con la suerte de muchos. Puede que el 11-M viesen desde el otro lado lo atroz de un acto terrorista. Han dicho que este alto el fuego es permanente y eso yo no sé traducirlo; no es lo mismo permanente que definitivo. Se quedan con sus armas, aunque enfundadas, para que los demás cedamos “libremente” a sus exigencias.

No lo hemos hecho con la pistola en la nuca y pretenden que lo hagamos ahora! Lo malo es que, por lo que veo, nuestros “tutores” ya están estudiando un cambio de actitud. Eso me hace sentir desamparado, regido por una banda de incapaces asustadizos.

Pero no han dicho si van a parar las extorsiones. No han dicho si las empresas que se fueron pueden volver a generar el empleo que se perdió por culpa de su “impuesto” y su chantaje. No han dicho si los miles de ciudadanos vascos que tuvieron que marcharse pueden regresar y hablar y trabajar en libertad. No han dicho si los comercios de gente no afín van a poder trabajar don la fachada limpia y los escaparates intactos.

No han dicho nada nuevo. Sólo es el primer paso de una rendición ante la razón y lo quieren convertir en la gran oferta del siglo. Yo creo haber traducido el comunicado de otra manera, pero no sé de idiomas con lo que tendré muchos errores. Me pareció leer:

“Nos están dando por todos los lados, la cosa se pone fea. Nuestros peces gordos estaban a punto de salir de la cárcel pero han buscado la fórmula para que cumplan, ellos y a quienes nos pillen, 30 años. Nuestra “vedette” Otegui no puede estirar más su neumonía y ya casi toca las rejas; sus compañeros también. El macro-juicio puede destruir todo nuestro aparato de captación y económico. No nos van a dejar entrar en las elecciones municipales ...
Hay que hacer algo, rápido.
Ya nos hemos financiado a primeros de año, aunque nos ha costado poner casi una bomba diaria, y ya tenemos dinero para desaparecer una temporada si las cosas van mal. Hay que hacer ver que estamos fuertes y que si hacemos esto es por buena voluntad y no porque estemos contra las cuerdas. Este gobierno está medio hipnotizado y puede que con este gesto cambie la actitud de los jueces. Es que sino, ... todos al talego.
A ver si tragan el anzuelo y se creen que tenemos algo que ofrecer. Y además, tal como están, seguro que entraran en guerra entre ellos y dividirán las fuerzas que enviaban contra nosotros.”

...Y lo vuelven a conseguir. Estoy harto y a la vez orgulloso de que, cada vez que alguien era asesinado por ellos, todos decíamos: “A pesar de todo, tenemos que seguir trabajando igual” Y nos tragábamos las lágrimas por ese ínfimo espacio que nos deja el dolor en la garganta. La obra no se detenía, el comercio no se detenía, el transporte no se detenía ... la vida tenía que seguir alrededor de las manchas de sangre de la víctima.

No paramos por espantosos crímenes, tampoco nos dejaron hacerlo. Por una vez, nuestros políticos tenían razón: no debíamos ceder al miedo y al dolor. Y ahora ellos paran a brindar y a exhibirse en absurdas ruedas de prensa por una noticia esperanzadora! Menos brindis y a seguir como hasta ahora. No quiero vivir en un país en donde el reloj de las decisiones lo manejen una banda de asesinos.

Han dicho que van a parar...¡me alegro! Pero mañana tengo que seguir trabajando igual. Ojalá sea el primer paso de algo más serio, pero que sigan dando pasos ellos, nosotros siempre hemos seguido las reglas. En realidad, lo que han dicho hoy no supone ningún cambio de momento. Quizás por eso, cuando terminé de oír el comunicado me dije:
“¿Y a mí que me importa que digáis eso ahora? Que os den por el...( prefiero terminar aquí mi artí ) culo”

 
El valor de la autoestima
El domingo era San José y era para mí una triple celebración: mi santo, el día del padre y el patrón de la construcción. Pero claro, ¿de qué me sirve una fiesta en domingo? Así que los sindicatos la trasladaron al viernes.

Y así anduve el viernes, algo perdido, haciendo alguna gestión en el banco, viendo una película en el cine... Tuve tiempo de ojear más a fondo el periódico y en una página en donde anuncian conciertos, teatro, fiestas, exposiciones y conferencias me encontré con el siguiente anuncio:

Conferencias
“Autoestima”
20,00 h. ---(lugar y dirección)
G. V. G. (omitiré el nombre), profesora de ISEP (Proyecto Internacional de Autoestima), ofrecerá una charla sobre autoestima. Entrada libre.

Un día extraño, una tarde difusa y la curiosidad por asistir alguna vez a una conferencia eran el escenario adecuado. Y el interés por conocer más sobre la autoestima para poder aplicarlo en los problemas de dislexia de mi hijo fue el gancho.

Buscaba yo algún gran salón de actos o, al menos, un aula y me encontré en la segunda planta de un edificio corriente. Eso sí, en la puerta un cartel que decía :”Centro de salud integral”. Bajó un poco mi esperanza de asistir a una multitudinaria conferencia pero parecía un lugar serio.

Al entrar pasé a una pequeña sala de espera en donde coincidimos unas 25 personas ocupando, codo con codo, todo su perímetro. Desde otras puertas llegaban sordos sonidos característicos de meditación budista. Me decía a mi mismo: “total, no tienes otra cosa que hacer ...”

Llegada la hora nos invitaron a entrar en un salón, pero antes había que descalzarse. La sospecha de estar haciendo el primo estaba cada vez más a la vista. Aún así tenía la confianza de llevarme algún conocimiento más para aplicar a mi hijo. El salón, enmoquetado en un tono hueso y amueblado con cojines. Música hindú de fondo y luz tenue (no sé si era parte del plan o simplemente un fallo: de las dos lámparas sólo funcionaba una).

El anfitrión presentó a Guadalupe, la famosa profesora de autoestima. Y dos minutos después de que esta profesora empezase a hablar, yo ya era totalmente consciente de que me hubiera sido más provechosa una tertulia con el camarero que me sirviera una cerveza y un pincho de tortilla.

Esta mujer explicaba una técnica de respiración descubierta por unos submarinistas americanos que conseguía llevar la mente hasta el mismo momento de nuestro propio nacimiento, en donde veríamos aquel trauma que aún no nos hemos perdonado y que hace que vivamos en un constante conflicto con nosotros mismos. Bueno ... algo así.

Aquí copio textuales dos frases del papel que nos dieron a la entrada:
- La respiración es un vehículo para ir de la mente al espíritu, es la fusión entre el espíritu y la materia y el puente que une ambos.
- Lo que sucede es consecuencia de los pensamientos. Vamos a cambiar nuestros pensamientos y cambiará nuestra realidad. Esto es el PODER CREATIVO DEL PENSAMIENTO.

Podría decir cualquier barbaridad sólo sobre esta última frase pero supongo que cualquiera que tenga una enfermedad, un problema familiar, económico, social o de cualquier otro tipo sabrá en qué estoy pensando.

La auténtica finalidad de la charla era promocionar un curso que se impartiría sábado y domingo por la cantidad de 130 euros. Eso es lo que cuesta un kit de autoestima en el 2006.

No quiero ser demasiado contundente con esta gente porque me queda una seria duda de si lo hacen convencidos e incluso si a más de uno le resulta útil aunque no sea más que como un vulgar placebo. Lo que no me gusta es que echen la red sobre la gente con las defensas bajas, desesperadas y dispuestas a cualquier sucedáneo de terapia para darle otro sentido a una vida llena de problemas internos.

Vi, entre los asistentes, demasiadas caras ilusionadas en una recuperación milagrosa. Tanto es así que me creo que hoy lunes más de uno se encontrará con el ánimo por las nubes. Pero, ¿cuánto les durará esta euforia?, ¿será más severa la recaída?

Me importa muy poco la hora y media que soporté en una postura incómoda y sin irme de allí para no romper el clima creado. Poco me importan también los 130 euros que muchos de los que allí estuvieron habrán regalado a esta visionaria de la sicología moderna. Lo que realmente me importa es que hay demasiada gente con problemas emocionales y demasiados farsantes que ven en ellos una fuente de dinero fácil. Ellos nunca van a reclamar nada, se sentirán culpables del fracaso de esa terapia y acabarán pidiendo perdón por no haber conseguido su resurrección espiritual. O pensarán que su mente es quien dirige los actos y probarán su capacidad para volar ayudados por ella hasta encontrar la dura realidad en la acera de debajo de su ventana.

Perdí la tarde del viernes. Ojalá haya sido yo el más perjudicado por el negocio de la autoestima.

 
El guardián de la piscina
Hoy las noticias de deportes hablan del sufrimiento de algunos. Ronaldo dice que está triste, que su afición no es cariñosa con él. Lo está pasando muy mal. Para colmo, el sábado falló el penalty que hubiera dado la victoria a su equipo. La prensa está muy pendiente de su estado de ánimo.

No lo puedo soportar más, no puedo callarme la rabia que me produce esto. No aguanto como una banda de niñatos engreídos, vagos, caprichosos, cobardes, endiosados, vanidosos, despilfarradores, maleducados, incultos, ignorantes, que cobran (que no ganan) miles de millones, que viven del juego, que se ríen de todo el mundo, que compran mujeres por catálogo y conducen cochazos regalados y, en muchos de los casos, ni siquiera han conseguido un miserable triunfo en lo suyo, digan que están tristes y que lo están pasando mal...

Se le conocía como “El guardián de la piscina”. Tenía 37 años. Tuvo que superar enormes y brutales problemas físicos. De niño, una rotura de ligamentos le obligó a dejar de jugar al fútbol y al baloncesto, y se tiró al agua, a la piscina. Se convirtió en portero de water-polo ... y llegó a ser considerado el mejor del mundo.

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Tuvo que dejar su Madrid natal para dedicarse más a fondo a este deporte y se fue a Barcelona. Con 20 años participó por primera vez en unos juegos olímpicos. Otros, a los que prefiero no nombrar más, se habrían endiosado ya pero Jesús no perdía el tiempo y terminó su carrera de ingeniero agrónomo. El water–polo no es un deporte que solucione el futuro.

Y siguió su preparación. Y la de un nadador no consiste en darse dos chapuzones y salir a hacerse fotos, no. Son horas de intenso entrenamiento todos los días. Jesús consiguió ganar todos los títulos imaginables. Fue oro y plata en las olimpiadas, consiguió dos oros y dos platas en los mundiales y un sinfín de títulos a nivel de clubes y en otros torneos internacionales.

Image hosting by PhotobucketPero no era suficiente y le llegó un reto más. Después de haber ganado todo, de nuevo las lesiones le atacaron duramente. Un compañero suyo, Manuel Estiarte, posiblemente el mejor jugador de todos los tiempos, explicaba así lo que Jesús vivió: “Pocos conocen la amarga escena que contemplamos el día que visitamos a Jesús con las dos piernas operadas, destrozadas. Pensábamos que no sería capaz de volver a jugar. Y sin embargo lo logró”

Aguantó 4 años más, hasta que su cuerpo dijo basta. Sufrió dos hernias discales y tuvo que salirse del agua. Cualquier pegapatadas con un palmarés 100 veces menor que Jesús Rollán tendría la vida más que resuelta, pero los deportistas de verdad no se valoran tanto como aquellos estúpidos que, con tres frases incoherentes que repiten hasta el aburrimiento, salen cada día por las pantallas de los televisores de todo el mundo.

Para un deportista no hay nada más valioso que una medalla de oro olímpica, sin embargo él donó la suya para una gala benéfica de televisión. Algunos saben que un triunfo deportivo se guarda en el recuerdo, en el corazón y no en el banco.

Image hosting by PhotobucketJesús se separó de su mujer y encontró muchos problemas para poder ver a su hija. Cayó en una depresión y tuvo que pedir ayuda. Tuvo que ser ingresado en octubre en un centro especializado y el propio COE (Comité Olímpico Español) se hizo cargo de los gastos.

Esta vez no había agua, ni siquiera piscina, sólo era una calle. Nunca sabremos qué pasó por su cabeza cuando cayó desde la terraza del balneario. Esta vez se ahogó. Esta vez la piscina del olvido engulló a su mejor guardián.

Uno de los mejores deportistas españoles de todos los tiempos murió este fin de semana de forma trágica. Mientras tanto nuestros hijos ven en las noticias cómo sufre Ronaldo porque la afición que le paga mil millones no le quiere. Espero que pronto el fútbol deje de considerarse deporte y dejen este nombre para los atletas de verdad.

Jesús, allá donde estés, gracias por los momentos que me hiciste pasar y perdón por olvidarte tan pronto. Los homenajes siempre llegan tarde.


 
¡Bienvenidos!
No me resisto a la tentación de contarlo. Hoy en la obra todo el mundo hablaba de lo mismo. Y todos teníamos la misma preocupación.

El día se presentaba diferente por varios motivos. Por una vez en muchos días no llovía y la temperatura era agradable a las 8 de la mañana (duró apenas un par de horas, después más agua y frío). Por otro lado había inquietud (mínima, por cierto) por ver la repercusión que la huelga general que convocaban los matones tenía en la jornada laboral. –No tuvo ninguna. Conozco gente de el partido convocante que estuvo trabajando- Por la radio oíamos cómo había colocados 4 petardos por las carreteras de aquí, pero, aparte de eso, el día transcurrió tranquilo.

Lo que pasó hoy no le importa a nadie, excepto a los de mi obra. Fue una forma de salir de la rutina.

Comenzábamos a ocupar cada uno nuestro puesto entre saludos adormilados y sorpresa por la bonanza del tiempo. En esto, me acerqué al lugar donde tenía que abrir otra zanja más y me quedé perplejo. Una gata, la misma que ayer ahuyenté al mover la pila de tablones bajo la cual se cobijaba, había parido esa misma noche.

Pero estaba demasiado cerca de donde había que meter las máquinas. Nos juntamos unos cuantos a ver esa preciosa imagen. Preciosa si no fuera por los ojos amenazadores de una madre asustada por tanta gente.

Había que quitarlos de allí pero también había miedo a la reacción de una gata madre. Creo que di un paso más de lo que ella esperaba y, en contra de lo que temía, no se me tiró encima sino que se alejó asustada unos pocos metros.

Aproveché y me acerqué a la excavadora. Allí siempre hay trapos y me hice con uno. Anta la mirada distante de la madre, puse a sus cinco gatitos dentro del trapo y los llevé a una zona más segura. Allí puse un tablero a modo de tejado y los dejé tranquilos y a cubierto.

La madre vio toda la escena pero se alejó de allí. Hubo quien me comentó que, al cogerlos con las manos desnudas, la madre los rechazaría por el olor que habría dejado en ellos. Allí me entró una pequeña sensación de angustia, podía haber utilizado otro trapo para cogerlos pero no sabía nada de esa reacción.

Pasé más tiempo mirando los alrededores del nuevo nido que la propia zanja. Y la gata volvió, tardó mucho pero volvió. La mañana se había cerrado y el frío y el agua aparecían de nuevo. Menos mal que volvió, me sentí aliviado.

A la una del mediodía los vi por última vez. Ella bufó el paso de mis botas cerca de sus pequeños pero incluso me gustó que lo hiciera. Se me quitaron las dudas sobre el rechazo a sus hijos.

Una de las cosas más bonitas fue ver cómo hombres de todas las edades y algunos brutos en las formas como nadie se repartían los menús para alimentar a la gata. Algunos cambiaron su dieta en el bar sólo para pedir algo que se le pudiera llevar fácil. Me gusta ver cómo la gente que sabe lo que de verdad importa tiene más claros los valores que aquellos que sólo conocen la teoría y nos intentan dar lecciones de humanidad cada día y se atragantan con sus propias mentiras.

A las dos de la tarde sólo quedaba un gatito en aquella improvisada vivienda. La madre había ido escondiendo a todos. Y, casi sin darnos cuenta, el quinto también desapareció.

Pero eso no nos importó, al contrario. No hay nada más hermoso de ver que cómo se crean nuevas vidas pero cada uno tiene su lugar y el de esa familia tiene que estar más resguardado que donde lo teníamos.

A última hora de la jornada, la gata, como si quisiera mostrarse orgullosa, apareció en lo más alto de un acopio de arena que hay en la obra. Pensé, y lo digo totalmente en serio, que se asomó para despedirse de nosotros. Ahora sólo espero ver en unas semanas unos nuevos bigotes por la obra, sé que no están lejos de allí.

Entiendo que haya a quien le parezca intrascendente este relato. Realmente lo es. Pero, para mí, es una bocanada de aire puro entre tanto problema fabricado como suelo relatar.

Como he dicho al principio, no me he podido resistir a la tentación de contar esta pequeña anécdota. Ahora tengo cinco compañeros más en mi zanja.
 
El carnaval de "Crash"
... Y te asomas a la calle y todo son bromas, risas y buen humor. Y puedes ver juntos a una monja y un heavy, un espadachín y un astronauta, un soldado y una bailarina, un zombie y un hada. Y todo bailan juntos.

Es el carnaval, ese que quisiéramos que durase todo un año. Pero no; sólo dura unos días. Después, nos quitamos los disfraces y con ellos se van también nuestro buen humor y nuestras ganas de hacer reír a los de al lado.

Image hosting by PhotobucketEsta semana he visto la película “Crash”, nominada al Oscar como mejor película. Esta misma noche es la ceremonia. Ojalá me equivoque pero no creo que se lo lleve. Hace demasiado daño al sistema americano. Aunque, pensándolo bien, nos escudamos en la imagen de ese país, en donde todo es superlativo, para camuflar nuestras miserias, que son las mismas pero a menor escala.

Si hablo de carnavales y de “Crash” al mismo tiempo es porque la película me parece el negativo fotográfico de los carnavales. En “Crash” el disfraz es la imagen cotidiana de cada uno. Bajo una máscara de carnaval cualquiera, es nuestro amigo; sin verle la cara, sin saber siquiera si es hombre o mujer. Sin embargo, en la calle, quien era hasta hace unos minutos un compañero de fiesta muy divertido, se convierte al volver a su aspecto habitual a ser un negro, chino, indio, blanco... y ya no nos gusta su nuevo disfraz.

“Crash” estudia este “carnaval” en dirección contraria. Demuestra que no somos capaces de convivir, de hacer de nuestra vida una fiesta con todo tipo de disfraces. Somos tan absurdos y tristes que, en el carnaval de la vida, sólo somos capaces de bailar con quienes se disfrazan de hada, si nosotros hemos elegido ese disfraz.

¿Nadie se ha parado a pensar que no nos han dado la opción de elegir? Mi disfraz es de hombre blanco; me tocó ese, no es algo que yo haya conseguido por méritos propios.
-Aclaro este punto: no digo que sea el mejor disfraz pero sí que es el que menos problemas crea a su portador-
Por eso, tampoco quienes tienen que llevar otros disfraces han hecho nada malo para que carguen con las injurias que en la sociedad crean ideas obsoletas sobre el rango de las razas.

Si veo un disfraz de Drácula en el carnaval no se me ocurre clavarle una estaca en el pecho, más bien le invito a una cerveza. Además, más falso que la identidad de vampiros y hadas es la idea de que el color de piel influye en la condición humana de las personas.

“Crash” muestra cómo mientras nuestra vida es cómoda tomamos como divertimento hacer la vida imposible a aquellos que no se nos parecen. Hasta que llega el momento en que necesitamos ayuda de alguien. Entonces miramos más adentro de la piel del de al lado y encontramos un corazón, unas manos, una idea, una persona. Si estoy atrapado en un coche en llamas no me fijo si los brazos que tiran de mí son negros, blancos, amarillos, de hombre o de mujer. Son de quien me va a dar la vida.

Cuántas veces negamos la posibilidad de darla nosotros. Somos capaces de hacer donaciones siempre que lo hagamos ver para que nos reconozcan pero nos cuesta mucho dar un abrazo a un indigente que se muere de frío en la calle.

Image hosting by PhotobucketMe gustaría que en carnavales, en vez de ponernos otro disfraz por encima, pudiéramos quitarnos nuestra piel, como hacía Robbie Williams en aquel transgresor videoclip. Lo único que nos separa es el tono de la tela de nuestro otro traje.

Con la cantidad de posibilidades que nos dan los colores y nos empeñamos en utilizarlos para diferenciarnos entre nosotros. Colgaría de un mástil al primero que dijo que un trapo pintado de colores tiene algún valor. Si una tela no sirve para dar calor no la quiero ni como adorno.

Hay tantas banderas ondeando que apenas me dejan ver la luz del sol.


 
Nudo en el Metropolitano
Ayer estaba cenando frente al televisor cuando, de repente, se interrumpió el boletín de noticias con una noticia de gran alcance. Como ya se venía rumoreando esta posible bomba informativa y, la verdad, me daba bastante hartazgo todo lo relacionado con ella, cambié de canal ... y me encontré con la misma conexión en directo.

Continué buscando programas ajenos a esta noticia y pude comprobar que en la cadena pública nacional, en la regional y en dos de las tres grandes cadenas privadas (la tercera estaba poniendo publicidad) habían conectado en directo con la sala de prensa desde donde se ofrecía este importante hecho.

Echo la vista atrás y recuerdo este despliegue de medios sólo para el discurso de Navidad del Rey, los recuentos de las elecciones y los comunicados del gobierno cuando los desgraciados atentados del 11-M en Madrid, nada más...

Esa misma tarde, por la radio, había escuchado otro suceso que apenas ha ocupado un mínimo lugar entre las anécdotas del día. Una mujer rumana de 32 años da a luz en el rellano de una estación del Metro de Madrid, con la única ayuda de su marido, que tuvo que cortar y anudar el cordón umbilical con sus manos.

El parto concluyó bien. La recién nacida pesó más de tres kilos y se llamará Alexandra. Ahora está con su madre en un hospital recuperándose de pequeñas complicaciones que tuvo al tragar líquidos en el parto, pero sin mayores complicaciones...

Ah! Perdón. Había perdido el hilo de la noticia bomba. Sí. Resulta que el país entero se detuvo porque un señor millonario que dirige un club dedicado al ocio decidió esa noche que ese club no funciona como a él le gustaría y que abandona ese hobby para dormir más tranquilo.

Se detuvieron todos los medios de comunicación para ofrecer la dimisión de un presidente de un equipo de fútbol. Ahora todo el país duerme más tranquilo sabiendo que este hombre se ha quitado un problema de encima. Hoy dormirá en su mansión, entre sábanas de seda que su asistenta le habrá colocado en la cama. Primero cenará en algún lujoso restaurante para relajarse de la tensión acumulada tras lo cual, su chofer le llevará de vuelta en su flamante vehículo.

Realmente, lo ha pasado mal este hombre...

Alexandra quería asomar su cabecita en Arganda del Rey, a unos 30 Kms. de Madrid. Su padre llamó a una ambulancia para que vinieran a recoger a su esposa. No era una falsa alarma: Alexandra es la cuarta entre sus hermanos y su madre conocía muy bien lo que son las contracciones definitivas. Pero desde el hospital le dijeron que no había ambulancias disponibles por lo que le invitaron a que trajese a su esposa por sus medios.

Y esta pareja no tiene coche. Y tampoco tenían dinero para coger un taxi. Así que se fueron al Metro...

Dicen que los problemas de ese club nacen en el poco rendimiento de sus jugadores. Ellos parecen desmotivados, corren menos que los rivales. Dicen que, a veces, el público les abuchea y , claro, en esas condiciones es muy difícil rendir. Ese público es el que paga sus sueldos de 6 millones de euros anuales por dedicarse a hacer deporte... como muchos hacemos o hemos hecho, con la diferencia que lo hacemos después de 8 o 10 horas de trabajo, y sin cobrar por ello. Yo mismo estuve federado 17 años y nunca cobré nada (y las zapatillas de basket son caras).

Ellos están tristes porque les silban, pero sí tienen dinero para un taxi que les lleve al hospital. Pero no les hace falta, los patrocinadores les regalan el último modelo de coche que hayan sacado a la venta y, además, ellos tienen una clínica privada para cuando tienen una sobrecarga en los aductores...

Y en el Metro de Madrid, a las ocho de la mañana, hora punta, nadie se acercó para ayudar a una mujer que estaba dando a luz. No encontró una ambulancia, no consiguió un mecenas para su taxi, ningún particular ofreció su coche para llevarla al hospital.
Y cuando, tumbada en el suelo de una estación de metro, a una hora punta, la pequeña empezaba a asomar su cabeza, nadie ayudó a su padre, nadie ofreció su chaqueta para arropar a la niña o a su madre, nadie prestó su mochila para que sirviera de almohada, nadie preguntó si necesitaban ayuda. ¿Es necesario hacer esta pregunta en un caso así?...

Iban al trabajo. Comentaban si éste o aquél jugador estaría recuperado de su resfriado para jugar el partido del próximo domingo. Leían en la prensa deportiva cómo un deportista millonario se había enfadado porque el público le insultó. El mismo jugador que pocas semanas antes escupió a un rival en la cara delante de millones de espectadores, dando ejemplo a esos niños que le idolatran...

Para los padres de Alexandra ni siquiera hubo insultos, sólo indiferencia. Nadie los vio. Nadie los quiso ver. El país entero se detuvo porque un millonario abandonó su juguete. Ni una sola mano se posó en el hombro del padre que, con sus manos, cortaba el cordón umbilical de su hija en una estación de metro.

La humanidad no se extinguirá con un meteorito ni con una guerra nuclear, eso puede que termine con los seres vivos pero la humanidad se está extinguiendo desde hace bastante tiempo. Es una llama que hay dentro de cada uno de nosotros.

¿Cuánto tiempo hace que no miras si hay suficiente leña dentro de ti, si la llama sigue encendida?