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Desde mi zanja
El mundo visto desde abajo. Las ingenuas opiniones de un obrero de la construcción.
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Image hosted by Photobucket.com Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja. Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica. Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo. free hit counter
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¡¡¡ CONCURSO DE SEPTIEMBRE !!!
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Carta de la Ardilla al León
Image hosting by PhotobucketAdmirado y querido Señor León:

Quizás sus amigas las aves, que vienen y van, le hayan informado ya pero yo también quiero hacerlo.

Por aquí se divisan cambios. Los hombres que viven en esta selva -que un hermoso día le vio nacer a usted- comentan que quieren respetar a toda la fauna. Yo, por si acaso, sigo escondida entre las ramas de los árboles, desde donde le escribo estas líneas.

Dicen, que han dicho, que no van a disparar más sobre los animales. Pero tampoco sé dónde van a dejar sus rifles. Yo me muevo entre ellos y parece que es cierto que ya no disparan; pero es que a mí nunca me han hecho demasiado caso, no les molesto, no soy un animal muy importante.

Usted sí que lo era. Y el tigre, y el elefante, y el gorila... Ustedes eran animales muy importantes y para ellos eran unos trofeos a los que daban un gran valor. Pero no porque les guste cazar, no, aunque algunos parece que disfrutaban mucho contaminando esta selva con ruido y sangre. Lo que realmente querían era demostrar que el hombre es el rey de la selva, y ustedes eran más majestuosos que ellos.

También les gustaba matar a las cebras. Parece que su piel uniformada les llamaba la atención. Y su tenacidad en hacer que continuara el orden que siempre hubo en la selva. Con ellas se ensañaron mucho. Les daba igual cebras viejas que cebras recién nacidas.

A todos ustedes se les echa mucho de menos por aquí. Tengo entendido que en esa otra selva, a la que emigraron para escapar de los rifles, les acogieron bien y que se han integrado tanto que ahora muchos de ustedes no se plantean el regreso a esta selva.

Claro que, dicen por aquí que, a los pocos animales grandes que quedan puede que los hombres les sigan exigiendo parte de sus capturas a cambio de su tranquilidad. No está claro todavía, habrá que dejar un tiempo, y aun así, se nos hace difícil confiar en los hombres. Son la única especie que conozco que matan por orgullo y no para comer.

Me gustaría que volviesen todos ustedes. Esta selva era más fértil cuando sus manadas estaban por aquí. Alrededor suyo vivíamos muchos de nosotros. Es que, ¿sabe lo qué pasa? Los hombres dicen que quieren modificar la ley de la selva, pero dejando que opinemos todos. Pero ellos llevan años trazando este plan.

Han ido engañando a los monos, diciéndoles que son igual de listos que ellos y dejando que recolecten todo aquello que esté por los árboles. Y los monos -que se creen muy listos pero que sólo saben imitar grotescamente- han vivido muy cómodos, lejos del ruido de los rifles y sin preocuparse nunca por ustedes. Sólo se han preocupado de tener unas bananas para ellos cada día y están dispuestos a hacer todo lo que les pidan los hombres.

Ahora los monos son mayoría y por eso quieren convocar pronto la gran asamblea de la fauna. Porque saben que son más. Pero si todos ustedes regresaran...

Yo voy a seguir aquí, escondido entre estos árboles. Nací aquí, siempre he vivido aquí y quiero a esta selva mucho más que los hombres y los monos, por mucho que ellos chillen. Pero realmente tengo miedo, todavía somos muchos pero muy pequeños, y los monos controlan casi todo. Cualquier día no nos dejarán ni las nueces.

Si pudiéramos hacer que los monos vieran la verdad... Pero los hombres les han contado las cosas a su manera y ellos lo dan por bueno. Le dicen que en esta selva antes sólo había monos y que tiene que volver a ser así. Lo cierto es que esta selva, cuando estaban todos ustedes pero no habían llegado aún los hombres y sus rifles, era una de las selvas más fértiles y admiradas de todo el continente.

Image hosting by PhotobucketSeñor León, haga usted lo posible por volver y dígaselo a todos los que se fueron de aquí. Ahora estamos muy solos. Yo voy a seguir peleando desde las copas de los árboles, con la palabra, tratando de quitar el miedo a las demás ardillas. Pero como me descubran, aunque digan que ahora no disparan, me pueden dejar sin nueces y ¿de qué voy a vivir?. Me obligarían a irme, como hicieron con ustedes. Eso sí, dirán que me fui porque quise, sin amenazas.

No sé bien quién debería ser el rey de la selva, si usted, el tigre, el elefante... Lo que sí sé es que no lo puede ser el hombre. El verdadero rey de la selva no puede matar por envidia.

Con el respeto que su nobleza produce, su amiga la ardilla.

 
Historias de histeria
He estado viendo fútbol, fútbol del bueno. Del que juegan los chavales de 10 años. Un torneo para niños de los pueblos de por aquí que hacen cada año aprovechando estas fechas de vacaciones.

Mi hijo estaba en uno de esos equipos, demostrando que tiene un enorme potencial: tiene todo por aprender, mucho más que otros. El primer partido lo perdieron por 11 a 0 y el segundo sólo por 3 a 1. No creo que me saque de la obra con un contrato millonario ... ni me importa.

Pero parece que a otros sí. No sé si mi hijo es muy diferente a los demás, supongo que no, pero él ha ido a divertirse, a corretear por un campo de hierba artificial y a jugar con los amigos. Si hubiera ganado algún partido, mejor. Y si su equipo hubiera ganado el torneo, mucho mejor. Y si le hubieran nombrado el mejor jugador, mejor que mejor. Pero ahí acaba todo.

Eso es secundario, no es el objetivo. Sólo tiene que ser la consecuencia de que un niño hace deporte para divertirse y no estar apalancado delante de una pantalla y de que, además, tuviera cualidades innatas para ese deporte. Y aún así, la diversión, el compañerismo, la educación y sus estudios deberían ser sus únicos objetivos.

Pero he visto escenas patéticas. He visto a padres desgañitándose, con los ojos fuera de las cuencas y las venas del cuello hinchadas, para decirle a su hijo que no puede perder otro balón así. Luego he visto a esos niños llorar porque a su equipo le meten un gol, enfadarse y liarse a patadas con mala fe hacia un contrario por frustración.

Supongo que esos padres serán conscientes de que, de los aproximadamente 100 niños que había en el torneo, ninguno acabará en un álbum de cromos de las estrellas de la liga. Por eso no entiendo esta actitud de los padres.

El fútbol, el deporte en general, no tiene que ser más importante que un columpio, unos botes de plastilina, un patinete, un cuaderno de dibujo y unas pinturas, o un disco de Eminem. Es una afición, un pasatiempo, un juego. Quizás si pusiéramos tanta pasión en ver cómo se superan en su educación tendríamos una juventud menos decepcionante.

Me imagino a un padre de éstos gritando a su hijo en casa al ver que escribe “istérico” sin “h”. Es difícil educar cuando uno piensa egoístamente en reparar con su hijo viejas frustraciones y cuando uno mismo no tiene educación. Luego dicen que quieren mucho a su hijo y para demostrarlo les regalan el último modelo de teléfono móvil.

No soy un ejemplo de padre pero aprendo mucho viendo a los demás, al menos lo que no hay que hacer.

Por cierto, tanto hablar mal de la televisión y he descubierto un programa que merece mucho la pena para todos los padres. Se llama Supernanny y lo dan las noches de los viernes en el canal Cuatro. Quizá no sea la panacea de los problemas de la educación pero proponen muchas pautas a seguir, con casos reales, que pueden sernos muy útiles a la hora de educar a los hijos. Entre eso y el programa de Salsa Rosa ... no tengo ninguna duda.

 
La pasión de un pueblo: Balmaseda
Image hosting by PhotobucketNo nací en Roma ni en Jerusalén, sin embargo más de una vez me he visto así, como en esta foto del año 89. No soy católico, ni apostólico, ni, por mucho que lo parezca, romano, soy algo –para mí- más importante: soy de Balmaseda.

Ahora ya no vivo allí pero hay dos fechas en el año en las que cualquier balmasedano, por lejos que se encuentre, tiene el corazón y la mente en su villa natal. Una es el 23 de octubre, San Severino, el patrón de la villa, en le que todas sus calles huelen a alubias y las sonrisas de sus gentes sólo se tuercen para echar un trago de la bota de vino.

La otra fecha es Semana Santa. Ahora mismo, en Balmaseda hay más barbas y melenas por habitante que en cualquier otro lugar. Nadie, o muy pocos, permanecen ajenos a la representación viviente de la Pasión de Cristo.


Esta tradición no es nueva, aunque es difícil saber con exactitud desde cuándo existe, algunos datos hablan del siglo XVI como consecuencia de unas promesas que el pueblo hizo al rogar por la solución para unas epidemias que había en esos tiempos.

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Lo que yo sé es que siempre he vivido las semanas anteriores a Semana Santa con la banda sonora de unos tambores que marcaban el ritmo en los ensayos. Todos, desde niños, hemos cogido alguna vez un bidón vacío de barniz de los innumerables talleres de muebles que hay aquí, y lo hemos aporreado con ritmo mientras otros, armados con palos a modo de lanzas, desfilaban en formación de a dos con marcial y orgulloso paso de romano.

No conozco a nadie –alguno habrá- que no haya participado nunca en la procesión. Todos se vuelcan en algún papel, pero no todos salen en las fotos. Sin duda, para un balmasedano no hay mayor aspiración que representar a Jesús, lo mismo que ellas aspiran al papel de María Magdalena.

Image hosting by PhotobucketPero hay más, muchos más. Y ya no sólo personajes que aparecen en la representación. Hay una asociación que trabaja todo el año para que cada edición sea mejor que la anterior. Existen cantidad de colaboradores que se encargan de la ropa, de la organización, del orden público, de la asistencia médica, de preparar cada escenario... de innumerables labores. También está la coral (en la que más ocasiones he participado) y una banda de música, los penitentes y quienes portan los pasos en las procesiones del Jueves y Viernes por la tarde.

Hay una discusión que se mantiene año tras año, y me parece una cuestión estéril. Se pregunta la gente si quienes participamos lo hacemos por devoción.

Yo respondería que sí, pero cada uno a su manera. Yo soy absolutamente ateo pero siento devoción por las cosas que hacen diferente a mi pueblo de los demás y participo con tanta pasión como el mayor de los devotos. Puede darse el caso de que el más católico sea quien represente al romano que castiga a Jesús con cuarenta latigazos mientras que quien los recibe no sea creyente.

No se trata de eso. La Pasión en Balmaseda es la que cada uno pone por amor a su pueblo en esta representación. Después, cada uno celebrará la Semana Santa con respecto a sus propias creencias.

Image hosting by PhotobucketRecuerdo la emoción y el orgullo que sentí la primera vez que participé como personaje. Fue de romano (como en la foto de arriba), con unos veinte años. En un principio tenía miedo de equivocarme ante tal cantidad de gente. Trataba de no perder el paso que marcaban los tambores. Llegábamos al lugar donde Pilatos iba a juzgar a Jesús. Éramos los primeros en aparecer y todos los ojos estaban sobre nosotros.



Una vez situados, el escenario se iba llenando de gente; los Sumos Sacerdotes traían tras de sí a una multitud dispuesta a pedir la cruz para Cristo. Con parsimonia, Pilatos aparecía el último en su estrado y comenzaba el juicio.


Image hosting by PhotobucketA partir de ahí me olvidé del público y me metí tanto en mi papel que comprendí mejor todo el proceso que en los ocho años que estuve en un colegio religioso. Y lo que nunca olvidaré es el único momento en que hice algo que no debía hacer.

La crucifixión había acabado. Algunos del público empezaban a irse de las faldas del artificial monte Calvario mientras otros muchos permanecían allí para ver el descendimiento de la cruz. Arriba apenas quedaban personajes: Jesús y los dos ladrones muertos ya en la cruz, la Virgen abrazada a San Juan, María Magdalena arrodillada y envuelta en lágrimas a los pies de la cruz, los apóstoles y los seguidores de Jesús, que se encargarían de bajarle.

Image hosting by PhotobucketCon un sonar discontinuo de los tambores, los romanos bajábamos por las faldas del Calvario mientras en la megafonía sonaba el Adagio de Albinoni. Al llegar abajo nos detuvimos, de espaldas a la escena y allí me llegó la debilidad. Giré la cabeza, cosa que no debía hacer, y vi cómo soltaban los clavos y dejaban caer el cuerpo inerte de Cristo sobre los hombros de sus amigos.




No sé si lo logré, pero recuerdo que mantuve una lucha conmigo por no dejar escapar alguna lágrima. Un romano no llora. Y menos cuando sabe que está en el siglo XX, que es absolutamente ateo y que está representando un papel, como todos los de alrededor.

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Quizás para entender esto sólo existe una explicación: ser un apasionado de Balmaseda.

 
Descontrol
Hay noticias que dan mucho que pensar. Pero no hablo de noticias de aquellas que salen en los telediarios sino de las que suceden cerca de nosotros.

Hoy han sido dos, y en las dos aparece la palabra “sobrina” implicada. Las cosas que he escuchado hoy pasan en el entorno de amistades de dos de mis sobrinas. Ni siquiera son casos, ni noticias, pero sí son hechos que preocupan y dan que pensar, uno de ellos por la motivación y el otro, consumado ya, por sus consecuencias.

Una sobrina de 12 años me preguntó hace unos días por el título de una película y me dio algunos datos para identificarla. Sabe que soy muy aficionado al cine y que no me costaría descubrirla, y así fue. Hablaban ella y una amiga de la película “Hostel”.

Entonces les pregunté por sus intenciones. Bueno, en realidad les dije que no estarían pensando en ir a verla. Está prohibida para menores de 18 años. Este dato no lo suelo respetar a rajatabla pero hay casos en que debe ser así y este es uno de ellos. Yo no la he visto, ni tengo intención de hacerlo. No me importa ver películas con escenas duras, siempre que sean parte del escenario y no el único fin de esa película.

Esta parece ser una de esas, una exhibición de desmembramientos y torturas con profusión de imágenes de cuerpos humanos troceados y lugares y personajes bañados en sangre.

Puse en alerta a sus familias sobre lo fácil que es colarse en una película prohibida para menores en unas multisalas y parece que mi sobrina está enfadada por ello. Eso no me importa, lo que sí me importa es el motivo que tiene para querer meterse en una sala a ver esta salvajada. Los chicos de su colegio desafían su “valentía” para soportar estas imágenes (los machos no evolucionamos) y ellas no quieren quedarse atrás (las hembras empiezan a perder la inteligencia que las diferenciaba de nosotros).

¿Qué valores son los que mueven a la infancia? Yo debo ser muy mayor para ver estas cosas, quizás por eso, la semana pasada disfruté como un enano con mi hijo viendo “Ice age 2, el deshielo”. Me apetece más ver las piruetas de una ardilla por el hielo para recuperar una bellota o una conversación romántica entre dos mamuts que un desequilibrado haciendo el anormal con una motosierra mientas como unas palomitas.

El otro caso es peor. Una amiga de otra sobrina de 15 años ya no ha podido ocultar más que estaba embarazada. Ahora ya es tarde para todo. Ya no sé qué pensar, si es mejor ahora, con toda la información que hay, o antes, cuando por las dudas y el miedo había más cuidado.

Debería decir que ahora es mejor pero, ¿porqué los críos de ahora se creen los más listos del mundo, cuando sus hechos demuestran lo contrario?. ¿Porqué llaman bobo al que no fuma porros? ¿Porqué llaman inútil al que practica el sexo con precauciones? ¿Porqué laman “pringao” a quien estudia?

Algo hemos hecho mal para que, cuando yo admiraba, por ejemplo, a Joan Manuel Serrat, ellos sigan el ejemplo de personajes como “Pocholo”.

En este caso, una niña ha enterrado sus mejores años, ha pasado de los 15 a los 30 sin haber disfrutado de su juventud y sin haber aprendido qué significa la vida. Ahora va a tener un hermano nacido de su propio vientre y no sabrá si comprarle vestiditos o darle el pecho. No sabrá si tiene un padre o un “colega”. Si será mejor prescindir del valiente que “controlaba” la situación o olvidarle para que al menos no estorbe.

Claro que siempre habrá detrás una madre de verdad que se haga cargo de todo. No lo estamos haciendo bien: no dejamos que ellos asuman responsabilidades y les llevamos al abismo ... y me coloco en primer lugar.

Hay una expresión que me asusta, y me asusta porque siempre es presagio de algún percance: “Yo controlo”. Yo mismo la he utilizado cuando las cosas podían ir mal ... y siempre acababan mal. Ahora cuando la oigo me pongo en alerta.

...Pero ellos son tan listos
 
Libertad sin ira
La semana pasada, el mismo día del anuncio del alto a los asesinatos, quise escribir en caliente, y lo hice. No voy a modificar ni una sola letra de aquel artículo, no me arrepiento de ninguna. Quizás las formas no fueron exquisitas pero desde que tengo uso de razón conozco a esta gente matando y privando de libertad a mi pueblo y, aunque la noticia es una excelente luz de esperanza, mi primera reacción fue explotar de rabia.

Y de eso precisamente es de lo que quiero hablar. Llega un tiempo en que la ira tiene que ser contenida, o mejor, aparcada. Mi opinión no tiene repercusión fuera de aquí y por eso he podido desahogarme, pero los profesionales de esto tienen que medir mucho ahora sus expresiones y sus gestos.

Tengo mucho miedo a la clase política. En la parte alta ya no quedan políticos de verdad. Se han encontrado un país hecho y una democracia consolidada por políticos auténticos. La transición se llevó a cabo por verdaderos hombres de estado que sabían de dónde salían y a dónde querían llegar. Aquellos – TODOS- merecen un monumento, o mejor, merecen que sus sucesores de ahora dejen de jugar a predicadores de sectas en busca de fieles y nos demuestren a todos que son capaces de mirar por el bien general, aunque no sea rentable en cuestión de números para su propio partido.

Han pasado unos quince años en los que su país les ha importado un pimiento. Se han creído que la política es un deporte de equipos en el que hay que hacer lo que sea en beneficio de uno mientras se destruye al rival. Y no es así.

Son nuestros empleados. Su labor es la administración de los bienes públicos para el bienestar común. Tienen permiso para “jugar” durante poco más de un mes cada cuatro años a “los buenos y los malos”, con la condición de que el día después de las elecciones TODOS remen en la misma dirección dando, claro está, opiniones que intenten mejorar las cosas y respetando la opinión de la mayoría en ese momento. Nunca tratando de destruir ni enfrentando a la población, nunca.

Ahora no puede pasar como después del 11-M en el que, además de 200 vidas, se perdió la unidad del país. Aquel atentado lo hicieron quienes lo hicieron, pero lo agravamos todos. Por eso, ahora pediría a todos que quien tenga una voz desagradable o un gesto exaltado se lo calle o se quede en casa. Y si los políticos son capaces de hacerlo ya vendrán los demás medios de comunicación a hurgar.

Este es el otro gran peligro que veo: los grandes grupos de opinión. No saben vivir en un estado de calma y meten los dedos en la garganta a quienes trabajan por la paz hasta que alguno vomita y se desencadena de nuevo el estado de crispación.

ETA ahora está agonizando y sólo nuestra división le haría coger fuerzas. Pero a ETA no hay que matarla: tiene que rendirse, sino no habremos conseguido lo que perseguimos. Si el final de ETA es sólo policial siempre quedará la base dispuesta a continuar cercenando la libertad del pueblo. A ETA hay que convencerla de que su lucha no sirve así y de que instruya a sus bases que se acojan a una convivencia en respeto a las normas y a sus vecinos de opinión diferente.

No nos equivoquemos: se habla demasiado de tregua y de recuperar la paz. A mi modo de ver aquí nunca ha faltado la paz, se ha vivido en paz pero sin libertad. No he visto ninguna guerra, sólo he visto un bando bélico y una población civil acorralada. Desde siempre me ha gustado, como si de un eco se tratara, devolver a ETA su lema reivindicativo: “Gora Euskadi Askatuta” (Viva Euskadi Libre). Eso exactamente es lo que yo quiero, un territorio en donde se pueda vivir, trabajar y opinar de mil maneras diferentes y que cada una de ellas sea útil para el bien común. Este no es un proceso de paz sino de libertad. Es algo que me gustaría conocer. Nací cuando una ridícula figura con bigote aún daba órdenes con aquella patética vocecilla y crecí bajo la dictadura de las pistolas de unos criminales. Quiero la libertad, la necesito, no la conozco.

Se habla también demasiado del perdón y aquí se mezcla todo. El pueblo no tiene que perdonar o dejar de hacerlo, hay unas leyes para ello y el perdón de una sociedad está cuantificado ahí. De la voluntad de ellos vendrán mejoras en su aplicación. De estar bajo la aplicación de medidas antiterroristas pueden pasar a recibir penas como delincuentes comunes, una vez disuelta su banda. Pero quien ha cometido un crimen debe pagar por ello, eso es inamovible. ¿Qué lo puede cumplir cerca de casa?, eso dependerá de si la banda desaparece por completo y se retira esa norma de dispersión. Así no tendrán envidia de las viudas de sus víctimas, que visitan la tumba de su ser querido cada día porque la tienen cerca.

El perdón de éstos últimos es algo diferente. Les he oído hablar y dicen algo sin maldad pero lógico y comprensible. ¡Cómo van a perdonar directamente a quien mató a alguien de su familia! Ellos quieren rehacer su vida y, en la medida de lo posible, olvidar qué les llevó a esta situación. ¡Pero no vengan con cámaras y micrófonos a pedirles un gesto amistoso y de reconciliación con los asesinos! ¿O no hay nadie capaz de ponerse en su lugar y ver que es anti natura? El papel que ellos quieren desempeñar en todo esto es uno en el que nadie les moleste ni juegue con ellos. Pido un respeto por la tranquilidad de estas personas.

Ahora quieren rápidamente un referéndum. No sé hasta qué punto es posible y legal, pero de hacerlo habría que dejar no menos de diez años de libertad aquí. Quieren crear un estado que incluye provincias francesas y Navarra y no creo ni que a los franceses les interese ni que los navarros estén dispuestos a renunciar a su propia identidad. Es como si yo voto en mi casa si la del vecino me pertenece. No acabo de entenderlo.

Pero hablo de dar un tiempo porque el nacionalismo vasco ya ha hecho su trabajo. Ha formado en las ikastolas toda una generación, que ya tiene derecho a voto, con los libros de texto distorsionados, con los mapas políticos con los que ellos sueñan como si fueran ya reales. En una ocasión, hablando con una sobrina, me dijo que estaban estudiando estilos arquitectónicos. Cuando le hablé de la catedral de Burgos o de León, o de Notre Dame de París me miró extrañada; me dijo que como ejemplo de algunos estilos tenía (esto lo digo al azar, no recuerdo el lugar exacto) la iglesia de Andoain. A la asignatura de castellano se le llama “erderaz” que, literalmente, se traduce como “idioma extranjero”. Y las clases sobre historia reciente pueden ser cualquier cosa menos objetivas.

Hay que dar un tiempo a los miles de exiliados que hay repartidos por la península ya que algunos querrán volver a su tierra sin el cañón de una pistola en la nuca y sin la carta del impuesto revolucionario en el buzón. Ellos también pertenecen a este pueblo y deben opinar. Y a los obreros que se fueron con sus empresas fuera de aquí cuando les decían que todo era por el bien de la clase obrera de aquí.

Por eso se necesita un tiempo de libertad e incluso de una alternativa al monopolio del PNV en el poder que, en 30 años, y con todos los conocimientos y contactos necesarios con la banda terrorista, no han sido capaces de trabajar por la libertad de quienes les pagan su sueldo, sino de colocar en los puestos estratégicos a todos sus fieles para tener el control absoluto de las cosas. Incluso han comprado al partido supuestamente comunista español con la cartera de urbanismo. Es curioso comprobar cómo en la televisión autónoma vasca NUNCA se dice la palabra España.

Ahora se ven apartados de todo este proceso y no saben cómo salir en la foto. Si ETA desaparece lo van a pasar mal. Ya nadie les va a creer en su papel de “poli bueno” cuando el “poli malo” cambie de actitud y deje de torturar . 3O años de su gobierno y este pueblo no ha mejorado: ellos y sus bolsillos sí. Muchos de ellos –lo sé- ya han invertido sus ganancias en construirse chalets en Cantabria o Burgos, dicen que allí pagan menos impuestos: férreos ideales nacionalistas vendidos por un puñado de euros...

Es el momento de la calma y de mirar hacia delante. Para lo pasado están los tribunales y para el futuro nosotros. Conozco lo que es ver a mi madre asustada por la explosión de una granada. Sé lo que es que mi hijo monte en un coche cuyos bajos han tenido que ser inspeccionados previamente. Tengo familia que los días antes de su boda engañaban a su escolta diciéndole que no iban a salir de casa para escaparse de él a escondidas a pasar el día en La Rioja. He vivido la decisión de alguien muy cercano de establecerse en Castilla, entre otras razones, por la inseguridad que es compartir espacio de trabajo con gente muy amenazada. He sufrido personalmente el asedio (lo conté aquí) de violentos encapuchados y armados con bates y cadenas.

No tengo porqué olvidarlo, nunca lo haré, no sé desprogramar mi memoria, pero estoy dispuesto a mirar hacia delante y comenzar a construir un país con algo que deseo tanto conocer...

LA LIBERTAD