Necesitan un traductor
El periodismo, la vieja idea del periodista vocacional, aquella imagen que de él nos mostraban algunas películas míticas, tiende a desaparecer. Si es que no ha muerto ya rendido a la burocracia. Aquellos que rellenan tertulias matinales escupen argumentos tamizados por su carnet político y renuncian a criticar a “los suyos” o a aplaudir un acto digno de “los otros”. Con lo que consiguen un tedioso y previsible espectáculo.
Y quienes redactan sucesos se quedan en lo que quienes tienen voz y una tarjeta de visita les cuentan con el interés de mantener su privilegiado puesto y su supuesta dignidad laboral.
Así se pueden leer noticias como ésta:
Un hombre de 56 años falleció ayer al caer desde una altura de siete metros cuando pintaba el techo de un centro comercial en el municipio de Erandio. Con esta muerte se eleva a 49 el número de trabajadores que han perdido la vida en accidente laboral en lo que va de año en el País Vasco, según los datos aportados por el sindicato UGT.
El pintor fallecido, que pertenecía a una empresa con sede en Madrid y responde a las siglas J. C. M., se precipitó al vacío por causas que actualmente investiga el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral (Osalan). Este organismo adelantó ayer, a través de un informe preliminar, que la plataforma elevadora desde la que trabajaba la víctima «tenía barandilla de seguridad cumplía las medidas de prevención recomendadas por la normativa europea».
El luctuoso suceso tuvo lugar a la una de la madrugada, en el interior de una gran superficie ubicada en el barrio de Asua. A esa hora, J. C. M. se encontraba solo, pintando el techo del pabellón, ya que su compañero acababa de bajar al piso para recoger unos cartones. El otro operario únicamente pudo oír el grito de la víctima en el momento en que caía desde una altura aproximada de siete metros. Al parecer, murió en el acto y nada pudieron hacer los servicios de emergencia por salvar su vida.
Concentración de repulsa
Los sindicatos ELA, LAB, ESK y STEE-EILAS han convocado para hoy una concentración con el objetivo de protestar por la muerte del empleado. El acto tendrá lugar en la entrada del supermercado y pretende denunciar la «sangría humana» que suponen estos accidentes laborales. Un problema que «la sociedad vasca no puede seguir soportando durante más tiempo», explicaron las centrales en un comunicado conjunto.
Es un ejemplo claro de cómo la noticia la han redactado a medias la patronal y los sindicatos. Llegando a un curioso acuerdo no hablado: un texto que exculpa a ambos de lo más importante, que un hombre ha muerto trabajando.
Pero el mundo es cada vez más de los que hablan un idioma diferente al de la calle, aquel de las palabras exactas y las expresiones correctas. Babean ante quien les dice cosas como “existe un cierto descontento y malestar entre la clase trabajadora” pero huyen, como si de un apestado se tratara, cuando alguien escupe sobre sus libretas frases como “estamos hasta los cojones de meter horas, estamos reventados”
Quizás equipados con un chubasquero, más para sus delicados oídos que para su piel, encontrarían las verdades que estas noticias esconden. Y que son la realidad del país, las que confeccionan el idioma de la calle, las que sufren la gran mayoría del pueblo. Pero no es políticamente correcto, como si la política y la corrección tuviesen algún nexo. Esa corrección los lleva a mantener ese hueco en la página 8 de un diario, que les asegura parte del alquiler de un piso.
Porque sino podrían encontrarse con una noticia mucho más real. Y puede que muchos de los que piensan que todo va bien allí abajo se deberían replantear si están haciendo bien las cosas. Es difícil cuando sólo leen noticias como la de arriba.
Y es que, si hablaran con los obreros, esos que no sabemos construir una frase sin faltas sintácticas ni semánticas, podrían traducir de ese desastroso idioma que lo que importa no es la redacción sino el contenido. Y el contenido de sus palabras les haría ver que están trabajando a 67 horas a la semana, alternando por antojos diarios jornadas nocturnas con diurnas. O ambas en el mismo día, como este pintor que se mató trabajando a la una de la noche cuando él había estado trabajando por la mañana y no quería trabajar esa noche también; que se había ofrecido a trabajar el domingo para no alterar el ritmo de sueño.
Ahora buscan una imprudencia en su trabajo porque la plataforma reunía las condiciones necesarias de seguridad. La culpa es del obrero. Sus jefes tienen todos los papeles en regla.
Sus jefes tienen todos los papeles en regla. ...Sus jefes no tienen toda su conciencia en orden ... Eso pensaba yo. ¡Pero no! Lo más increíble es cómo estos caníbales devoran cadáveres de obreros mientras haya otros en la lista del paro.
Al día siguiente varios sindicatos convocaron una huelga (caso que tocaré más adelante). Se paró la producción por la mañana. A las 3 de la tarde nos llamaron para reincorporarnos al trabajo, ya sin la presencia de los sindicatos, y con la orden de ¡recuperar las horas perdidas por la mañana!. Ese día se trabajó hasta las 9 de la noche.
El dolor, el pesar de la dirección de obra sólo estaba en alguna cifra de algún albarán. Ni siquiera creo que sepan que una niña de 15 años acababa de perder a su padre por el antojo de pintar unas vigas del pasillo de un centro comercial esa noche, para no molestar a la clientela y bajar las ventas.
El día anterior a la “huelga”, los obreros habíamos llegado a un acuerdo por nosotros mismos. Primero hacer un silencio de 5 minutos a las 10 de la mañana en memoria de nuestro compañero. Y segundo, negarnos a seguir con ese ritmo infernal de plazos y trabajar de una forma más digna. Pero llegaron los “okupas”, los sindicatos. 4 sindicatos vascos que se adueñaron de la situación. Curiosamente sólo yo pertenezco al país vasco de cuantos trabajamos allí y no estoy sindicado, así que esos sindicatos no nos representaban a ninguno. Y no sólo eso sino que JAMÁS se habían preocupado en pasar por allí. Una obra en un centro comercial abierto al público y con maquinaria trabajando de lunes a domingo, noche y día. ¿Quizá no lo habían visto hasta entonces?
El caso es que nos echaron del trabajo, impidieron nuestro homenaje al compañero y se sacaron la foto con su pancarta para salir en el periódico. Entretanto, a diez metros de ellos, la dirección de obra ideaba la compensación de las horas perdidas. Efecto de la acción de los sindicatos: dinero perdido para los obreros y más intensificación de horas; precisamente la causa del accidente por el que protestan. ¡Fantoches! (Permítanme los lectores esta salida de tono)
Ahora han cambiado algunas cosas; hay obreros con residencia en Portugal que han disfrutado de un fin de semana libre después de cuatro meses. Bueno... disfrutado... los han obligado a ir para certificar con su médico de cabecera el reconocimiento médico que les faltaba, por si también tuviesen el ... descuido de matarse. Y esta semana, en la que la obra ya está prácticamente terminada, la dirección de obra a instado a la contrata a impartir un cursillo de prevención entre los obreros. En poco más o menos una hora, por cierto. Una hora en la que habrán dedicado más tiempo a firmar el papel que salva el culo de sus jefes que en enterarse de cuántas cosas no debían haber hecho para no poner en peligro sus vidas.
No existen cadenas, pero existen hipotecas bestiales por un techo. No chasquean más los látigos, pero los despidos y el paro vuelan rozando nuestras espaldas.
Y tampoco existen periodistas sino secretarios de quienes manejan todo. No quiero periodistas, prefiero traductores de castellano-burocrático.
Nos matan en castellano y nos entierran entre papeles.
Y quienes redactan sucesos se quedan en lo que quienes tienen voz y una tarjeta de visita les cuentan con el interés de mantener su privilegiado puesto y su supuesta dignidad laboral.
Así se pueden leer noticias como ésta:
Un hombre de 56 años falleció ayer al caer desde una altura de siete metros cuando pintaba el techo de un centro comercial en el municipio de Erandio. Con esta muerte se eleva a 49 el número de trabajadores que han perdido la vida en accidente laboral en lo que va de año en el País Vasco, según los datos aportados por el sindicato UGT.
El pintor fallecido, que pertenecía a una empresa con sede en Madrid y responde a las siglas J. C. M., se precipitó al vacío por causas que actualmente investiga el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral (Osalan). Este organismo adelantó ayer, a través de un informe preliminar, que la plataforma elevadora desde la que trabajaba la víctima «tenía barandilla de seguridad cumplía las medidas de prevención recomendadas por la normativa europea».
El luctuoso suceso tuvo lugar a la una de la madrugada, en el interior de una gran superficie ubicada en el barrio de Asua. A esa hora, J. C. M. se encontraba solo, pintando el techo del pabellón, ya que su compañero acababa de bajar al piso para recoger unos cartones. El otro operario únicamente pudo oír el grito de la víctima en el momento en que caía desde una altura aproximada de siete metros. Al parecer, murió en el acto y nada pudieron hacer los servicios de emergencia por salvar su vida.
Concentración de repulsa
Los sindicatos ELA, LAB, ESK y STEE-EILAS han convocado para hoy una concentración con el objetivo de protestar por la muerte del empleado. El acto tendrá lugar en la entrada del supermercado y pretende denunciar la «sangría humana» que suponen estos accidentes laborales. Un problema que «la sociedad vasca no puede seguir soportando durante más tiempo», explicaron las centrales en un comunicado conjunto.
Es un ejemplo claro de cómo la noticia la han redactado a medias la patronal y los sindicatos. Llegando a un curioso acuerdo no hablado: un texto que exculpa a ambos de lo más importante, que un hombre ha muerto trabajando.
Pero el mundo es cada vez más de los que hablan un idioma diferente al de la calle, aquel de las palabras exactas y las expresiones correctas. Babean ante quien les dice cosas como “existe un cierto descontento y malestar entre la clase trabajadora” pero huyen, como si de un apestado se tratara, cuando alguien escupe sobre sus libretas frases como “estamos hasta los cojones de meter horas, estamos reventados”
Quizás equipados con un chubasquero, más para sus delicados oídos que para su piel, encontrarían las verdades que estas noticias esconden. Y que son la realidad del país, las que confeccionan el idioma de la calle, las que sufren la gran mayoría del pueblo. Pero no es políticamente correcto, como si la política y la corrección tuviesen algún nexo. Esa corrección los lleva a mantener ese hueco en la página 8 de un diario, que les asegura parte del alquiler de un piso.
Porque sino podrían encontrarse con una noticia mucho más real. Y puede que muchos de los que piensan que todo va bien allí abajo se deberían replantear si están haciendo bien las cosas. Es difícil cuando sólo leen noticias como la de arriba.
Y es que, si hablaran con los obreros, esos que no sabemos construir una frase sin faltas sintácticas ni semánticas, podrían traducir de ese desastroso idioma que lo que importa no es la redacción sino el contenido. Y el contenido de sus palabras les haría ver que están trabajando a 67 horas a la semana, alternando por antojos diarios jornadas nocturnas con diurnas. O ambas en el mismo día, como este pintor que se mató trabajando a la una de la noche cuando él había estado trabajando por la mañana y no quería trabajar esa noche también; que se había ofrecido a trabajar el domingo para no alterar el ritmo de sueño.
Ahora buscan una imprudencia en su trabajo porque la plataforma reunía las condiciones necesarias de seguridad. La culpa es del obrero. Sus jefes tienen todos los papeles en regla.
Sus jefes tienen todos los papeles en regla. ...Sus jefes no tienen toda su conciencia en orden ... Eso pensaba yo. ¡Pero no! Lo más increíble es cómo estos caníbales devoran cadáveres de obreros mientras haya otros en la lista del paro.
Al día siguiente varios sindicatos convocaron una huelga (caso que tocaré más adelante). Se paró la producción por la mañana. A las 3 de la tarde nos llamaron para reincorporarnos al trabajo, ya sin la presencia de los sindicatos, y con la orden de ¡recuperar las horas perdidas por la mañana!. Ese día se trabajó hasta las 9 de la noche.
El dolor, el pesar de la dirección de obra sólo estaba en alguna cifra de algún albarán. Ni siquiera creo que sepan que una niña de 15 años acababa de perder a su padre por el antojo de pintar unas vigas del pasillo de un centro comercial esa noche, para no molestar a la clientela y bajar las ventas.
El día anterior a la “huelga”, los obreros habíamos llegado a un acuerdo por nosotros mismos. Primero hacer un silencio de 5 minutos a las 10 de la mañana en memoria de nuestro compañero. Y segundo, negarnos a seguir con ese ritmo infernal de plazos y trabajar de una forma más digna. Pero llegaron los “okupas”, los sindicatos. 4 sindicatos vascos que se adueñaron de la situación. Curiosamente sólo yo pertenezco al país vasco de cuantos trabajamos allí y no estoy sindicado, así que esos sindicatos no nos representaban a ninguno. Y no sólo eso sino que JAMÁS se habían preocupado en pasar por allí. Una obra en un centro comercial abierto al público y con maquinaria trabajando de lunes a domingo, noche y día. ¿Quizá no lo habían visto hasta entonces?
El caso es que nos echaron del trabajo, impidieron nuestro homenaje al compañero y se sacaron la foto con su pancarta para salir en el periódico. Entretanto, a diez metros de ellos, la dirección de obra ideaba la compensación de las horas perdidas. Efecto de la acción de los sindicatos: dinero perdido para los obreros y más intensificación de horas; precisamente la causa del accidente por el que protestan. ¡Fantoches! (Permítanme los lectores esta salida de tono)
Ahora han cambiado algunas cosas; hay obreros con residencia en Portugal que han disfrutado de un fin de semana libre después de cuatro meses. Bueno... disfrutado... los han obligado a ir para certificar con su médico de cabecera el reconocimiento médico que les faltaba, por si también tuviesen el ... descuido de matarse. Y esta semana, en la que la obra ya está prácticamente terminada, la dirección de obra a instado a la contrata a impartir un cursillo de prevención entre los obreros. En poco más o menos una hora, por cierto. Una hora en la que habrán dedicado más tiempo a firmar el papel que salva el culo de sus jefes que en enterarse de cuántas cosas no debían haber hecho para no poner en peligro sus vidas.
No existen cadenas, pero existen hipotecas bestiales por un techo. No chasquean más los látigos, pero los despidos y el paro vuelan rozando nuestras espaldas.
Y tampoco existen periodistas sino secretarios de quienes manejan todo. No quiero periodistas, prefiero traductores de castellano-burocrático.
Nos matan en castellano y nos entierran entre papeles.
Comentario:
Eres un tipo comprometido con los problemas de la sociedad. Sigue así, ¡ánimo chaval!.
Comentario:
Y además nos suprimen el derecho al pataleo.
Besos de una maia.
Besos de una maia.
Comentario:
Hola Querido Jose, he vuelto con nueva casa, invitado quedas como uno de mis preferidos.
Si encuentro el modo ya te linco, sin lugar a duda.
Si encuentro el modo ya te linco, sin lugar a duda.
Comentario:
Puffff!!! entre la patronal y los sindicatos... menudos buitres por ambos lados!
Entre unos y otros, siempre el que sale perjudicado es el trabajador, el obrero.
Su forma de actuar la has mostrado estupendamente, unos a lavarse las manos (como Pilatos) rápidamente y los otros a salir en las fotos con las pancartas para quedar bien ante sus afiliados, mientras "negocian" algún tipo de acuerdo con la patronal para llevarse alguna subvención que les engorde más las barrigas, sin importarles un pimiento los problemas reales que están padeciendo los obreros en esos momentos.
No sé que postura es más ruín, porque la de los sindicatos a mi realmente me repugna.
Lo siento por ese trabajador, que es lo que realmente importa. Descanse en paz.
Besos
Entre unos y otros, siempre el que sale perjudicado es el trabajador, el obrero.
Su forma de actuar la has mostrado estupendamente, unos a lavarse las manos (como Pilatos) rápidamente y los otros a salir en las fotos con las pancartas para quedar bien ante sus afiliados, mientras "negocian" algún tipo de acuerdo con la patronal para llevarse alguna subvención que les engorde más las barrigas, sin importarles un pimiento los problemas reales que están padeciendo los obreros en esos momentos.
No sé que postura es más ruín, porque la de los sindicatos a mi realmente me repugna.
Lo siento por ese trabajador, que es lo que realmente importa. Descanse en paz.
Besos
Comentario:
Es una pescadilla que se muerde la cola, y ya van muchas pescadillas. Unos trabajan más horas de las debidas para pagar hipotecas y otros se aprovechan de ello sin importarles absolutamente nada, pero así es la vida.
No siempre la culpa es de la empresa o el ritmo de trabajo al que nos están o estamos acostumbrando, a veces debemos pensar en las medidas que también nosotros debemos tomar, me explico: estoy harta de ver a varios albañiles que no superan los 20 años fumándose un porro y bebiendo un litro de cerveza a las 3 de la tarde, justo antes de emprender la tarea de la tarde encima de un andamio, ¿de verdad están en condiciones de trabajar de esa manera?, los que pueden deben poner su granito de arena y los que no, al menos luchar, pues no les queda otra.
Saludos y muchos besos.
No siempre la culpa es de la empresa o el ritmo de trabajo al que nos están o estamos acostumbrando, a veces debemos pensar en las medidas que también nosotros debemos tomar, me explico: estoy harta de ver a varios albañiles que no superan los 20 años fumándose un porro y bebiendo un litro de cerveza a las 3 de la tarde, justo antes de emprender la tarea de la tarde encima de un andamio, ¿de verdad están en condiciones de trabajar de esa manera?, los que pueden deben poner su granito de arena y los que no, al menos luchar, pues no les queda otra.
Saludos y muchos besos.
Comentario:
Una vergüenza lo que nos cuentas. Aquí en Madrid, creo que vamos por ciento cinco trabajadores muertos en lo que va de año. Todo por los contratos ilegales, las horas de más, el trabajo a destajo.
Sigue denunciando.
Sigue denunciando.
Comentario:
Y seguimos atados a un sistema por defecto, la sociedad no cambia, solo se canibaliza más..y más.
Un bikiño Jose.

Un bikiño Jose.







Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja.
Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica.
Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.