Muñecos vacíos
Desde esta ventana, sí, de esta que tengo a mi lado mientras escribo, veo una calle supongo que no demasiado diferente a la de cualquier otro lugar. Una acera, algunos árboles y la calzada, con su zona de aparcamiento (de pago, por supuesto). En primer plano hay un paso de peatones y tres contenedores diferentes para el reciclaje: orgánicos, papel y plásticos. Y al fondo, por encima de los bloques de esta calle, se levanta un edificio muy alto en cuyas primeras plantas abre sus puertas El Corte Inglés.
Ese es mi paisaje, que normalmente sólo varía con la gente que va y viene por debajo de mi ventana, según vayan en camiseta o con paraguas, de traje o en chándal, en solitario o en pareja, o en pequeños grupos, más numerosos y ruidosos en las noches del fin de semana.
Pero ayer tuve una visita inesperada: ¡Papá Noel! Sí, ayer se estaba rodando bajo mi ventana un spot (y yo que a esto toda mi vida lo había llamado “anuncio”...) publicitario para la lotería de Navidad, y un enorme globo de 6 metros con forma de este simbólico fantasma navideño alzaba vuelos controlados frente a mis cristales. Como diría la niña de “Poltergeist”: “Ya están aquíiiii...

Después salí a pasear y también vi operarios preparando enormes mangueras eléctricas y lo que no sé es si eran del Ayuntamiento o del Corte Inglés pero tenía toda la pinta del inicio de la “operación bombilla de colores” de cada fin de año (a apenas 80 días de las fiestas). Ojalá me equivoque.
Así que volví a recordar la escena y, no sé porqué, quise jugar al Tetris con varios elementos. Me propuse encajar El Corte Inglés, Papá Noel y los contenedores, especialmente el de papel y cartón. Y como banda sonora, teorías sobre el desarrollo sostenible y el cambio climático ... y tal y tal.
¿Cómo se sentiría, si pudiese hacerlo, ese contenedor al ver aproximarse esas fechas? Yo creo que estaría pidiendo ayuda, más compañeros en su calle viendo la que se le avecina. Se me ocurre que a mediados de diciembre habría que reestructurar la plantilla de contenedores y poner con el equipaje azul (el de papel y cartón) aquellos otros que quedan anacrónicos en Navidad: aquellos que recogen nuestras penurias económicas, nuestro control en el consumo, nuestra sensatez y austeridad, nuestra humildad ... y nuestro tremendo rollo ecologista que, por unas semanas, dejamos de utilizar.
No creo yo que crezcan muchos más árboles por amontonar toneladas de cartón en las calles cada 7 de enero. Confiaría más si cada regalo no viniese envuelto en una caja de cartón seis veces más grande que el propio juguete, si no trajese un grueso tomo con las instrucciones en 36 idiomas, si no lo envolviesen con papel de la propia juguetería como si fuese aire, si no le pusiéramos además otro papel mucho más bonito que vimos en una papelería y si no lo llevásemos en esas coquetas bolsas de marca, también de las tiendas.
Total: tres kilos de papel para envolver una Bratz de apenas 20 centímetros, que acabará siendo la muñeca del futuro porque es como nosotros, superflua, aparente y con mucha cabeza pero únicamente útil por fuera, para usarla como lienzo.

Así que, voy a salir a ver si, como me temo, esos cables son los que llenarán nuestras calles de miles de luces ¿sostenibles? durante unos meses para aparentar que estamos en aquél Belén de hace dos milenios en donde ¡qué curioso! únicamente una estrella iluminaba el lugar.
A su imagen y semejanza, seguimos creando un paraíso.
Ese es mi paisaje, que normalmente sólo varía con la gente que va y viene por debajo de mi ventana, según vayan en camiseta o con paraguas, de traje o en chándal, en solitario o en pareja, o en pequeños grupos, más numerosos y ruidosos en las noches del fin de semana.
Pero ayer tuve una visita inesperada: ¡Papá Noel! Sí, ayer se estaba rodando bajo mi ventana un spot (y yo que a esto toda mi vida lo había llamado “anuncio”...) publicitario para la lotería de Navidad, y un enorme globo de 6 metros con forma de este simbólico fantasma navideño alzaba vuelos controlados frente a mis cristales. Como diría la niña de “Poltergeist”: “Ya están aquíiiii...

Después salí a pasear y también vi operarios preparando enormes mangueras eléctricas y lo que no sé es si eran del Ayuntamiento o del Corte Inglés pero tenía toda la pinta del inicio de la “operación bombilla de colores” de cada fin de año (a apenas 80 días de las fiestas). Ojalá me equivoque.
Así que volví a recordar la escena y, no sé porqué, quise jugar al Tetris con varios elementos. Me propuse encajar El Corte Inglés, Papá Noel y los contenedores, especialmente el de papel y cartón. Y como banda sonora, teorías sobre el desarrollo sostenible y el cambio climático ... y tal y tal.
¿Cómo se sentiría, si pudiese hacerlo, ese contenedor al ver aproximarse esas fechas? Yo creo que estaría pidiendo ayuda, más compañeros en su calle viendo la que se le avecina. Se me ocurre que a mediados de diciembre habría que reestructurar la plantilla de contenedores y poner con el equipaje azul (el de papel y cartón) aquellos otros que quedan anacrónicos en Navidad: aquellos que recogen nuestras penurias económicas, nuestro control en el consumo, nuestra sensatez y austeridad, nuestra humildad ... y nuestro tremendo rollo ecologista que, por unas semanas, dejamos de utilizar.
No creo yo que crezcan muchos más árboles por amontonar toneladas de cartón en las calles cada 7 de enero. Confiaría más si cada regalo no viniese envuelto en una caja de cartón seis veces más grande que el propio juguete, si no trajese un grueso tomo con las instrucciones en 36 idiomas, si no lo envolviesen con papel de la propia juguetería como si fuese aire, si no le pusiéramos además otro papel mucho más bonito que vimos en una papelería y si no lo llevásemos en esas coquetas bolsas de marca, también de las tiendas.
Total: tres kilos de papel para envolver una Bratz de apenas 20 centímetros, que acabará siendo la muñeca del futuro porque es como nosotros, superflua, aparente y con mucha cabeza pero únicamente útil por fuera, para usarla como lienzo.

Así que, voy a salir a ver si, como me temo, esos cables son los que llenarán nuestras calles de miles de luces ¿sostenibles? durante unos meses para aparentar que estamos en aquél Belén de hace dos milenios en donde ¡qué curioso! únicamente una estrella iluminaba el lugar.
A su imagen y semejanza, seguimos creando un paraíso.
Comentario:
qué alegría volver a encontrarte...
Yo, recojo las bolsas de cartón y les doy la vuelta. mis hijos las pintan y les pegan pegatinas. Ahí meto los regalos...
Yo, recojo las bolsas de cartón y les doy la vuelta. mis hijos las pintan y les pegan pegatinas. Ahí meto los regalos...
Comentario:
La Navidad, que poco falta y que poco queda de ella. Bueno todavía algo más de dos meses, sin embargo, pronto empezará el bombardeo.
Tan solo me quedo con la ilusión de los niños, tienen vacaciones, tienen regalos, sus casas se convierten en juergas porque se reúnen con los tíos, primos vecinos.
La navidad a sus ojos es algo mágico y se esfuerzan con contagiarnos de su entusiasmo.
Sólo por ellos.
Tan solo me quedo con la ilusión de los niños, tienen vacaciones, tienen regalos, sus casas se convierten en juergas porque se reúnen con los tíos, primos vecinos.
La navidad a sus ojos es algo mágico y se esfuerzan con contagiarnos de su entusiasmo.
Sólo por ellos.
Comentario:
Ya era hora de que anduvieras otra vez por aquí, eh?
No vuelvas a tardar tanto en escribir, que me gusta entrar y ver cosas de vez en cuando.
Respecto a lo de la Navidad, cada año se pasan más y luego hablan de ahorrar electricidad jejeje, es para morirse de risa lo contradictorio que es este mundo.
Que no pongamos la calefacción muy fuerte, que hay que ahorrar. Que el aire acondicionado debe estar suave (los que tengan, que yo no). Y después se hinchan a iluminar las calles cuando llegan las navidades u otras fiestas... en fin! "semos asín jijijiji".
Besos
No vuelvas a tardar tanto en escribir, que me gusta entrar y ver cosas de vez en cuando.
Respecto a lo de la Navidad, cada año se pasan más y luego hablan de ahorrar electricidad jejeje, es para morirse de risa lo contradictorio que es este mundo.
Que no pongamos la calefacción muy fuerte, que hay que ahorrar. Que el aire acondicionado debe estar suave (los que tengan, que yo no). Y después se hinchan a iluminar las calles cuando llegan las navidades u otras fiestas... en fin! "semos asín jijijiji".
Besos
Comentario:
Jeje, ya sabía yo que el lector de feeds algún día me chivaría que has vuelto a escribir.
Me alegro. La espera, aunque larga, ha merecido la pena. Como todas las esperas por algo bueno.
Un saludo.
Me alegro. La espera, aunque larga, ha merecido la pena. Como todas las esperas por algo bueno.
Un saludo.






Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja.
Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica.
Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.