Con el permiso de los bloggers...
De nuevo al frente del teclado, que no es mi herramienta habitual, pero con una sensación extraña, incómoda. Recuerdo la frase del genial Groucho cuando afirmaba que nunca sería miembro de un club en el que admitieran a gente como él.
Este fin de semana he tenido un poco más de tiempo y lo he repartido entre las curvas que Fernando Alonso daba por Montecarlo y ojear algunos de vuestros blogs, (mi pobre Athletic ha dejado de pelear por algún premio).
Y decía lo de Groucho porque no sé si me he metido en donde no me llamaban al abrir un blog. La mayoría de los que he leído, por no decir todos, cuentan historias personales, con más o menos imaginación, con bastante sentido de el humor cuando se puede, pero, aún en los más difíciles relatos, con un tono de optimismo. Y, en estas, aparezco yo, tratando de derribar molinos haciendo honor al famoso centenario del quijote, con una lanza de pesimismo embistiendo al aire. Tengo peleas internas en las que voy luchando contra todo inquisidor, tirano o terrateniente que se ponga en mi camino y cuando alguien me comentó que existía un medio de sacar a la luz todas mis fantasiosas andanzas me dije: allá voy.

Así entré aquí, como un elefante en una cacharrería, sin saber de qué se trata esto, sin conocer sus normas, sin interesarme de qué se habla... Y no sólo eso, sin dominio de la informática (qué pila de enlaces, fotos y dibujos ponéis por ahí), sin saber de mecanografía (el día que pongan un cronómetro en donde se escriben los artículos lo rompo). Paso envidia ojeando vuestras páginas, optimistas, divertidas y con buen humor.
Pero no puedo ofrecer mucho más. En mi primera incursión aquí ya lo dije. Mi gremio es el de la construcción, mi mesa de trabajo es mi zanja, mis conocimientos se reducen a lo que aprendo en la calle, y la habilidad para hacer reír no es mi mejor virtud. Solo puedo hablar de lo que escucho a mis compañeros en los ratos de descanso, en la comida en el bar, de lo que leo en los periódicos. Además de eso mis zanjas se abren en el país vasco y, aunque no quiera hacerlo, no puedo evitar tocar ese tema aunque los demás estéis más que hartos de ello. Me esforzaré por no aburrir pero no puedo esconderlo. Buscaré cada tema que crea que os pueda interesar pero del que pueda ofrecer mi propia opinión. Vuestros comentarios me indicarán si interesa o no.
Mi relación con internet me viene de hace dos años. Esta pantalla se convirtió en mi única compañera durante unos meses. Al principio tres larguísimos meses en los que un cúmulo de barbaridades mezcladas con una buena dosis de mala suerte llevaron a mi compañera a pasarlos en un hospital. ¿Sabéis que según algunos médicos, (al menos el que nos tocó a nosotros en la tómbola) estar de baja más de 15 días por accidente es insoportable para la mutua? Por lo tanto, después de dos semanas, a mi mujer la mandaron a trabajar por la mañana (era su jornada habitual), mientras por la tarde debía acudir a rehabilitación y a hacerse pruebas. Claro, duró un día en el trabajo. Al día siguiente acudí al medico de cabecera y vinieron a buscarla a casa con una ambulancia para llevársela a urgencias. Casualmente ese mismo día estaba citada en la mutua para recibir los informes de una resonancia, cita a la que acudí yo. Cuando la enfermera nombró a una mujer y me levanté yo puso cara de extrañeza y como vi que no reaccionaba le expliqué que yo era su marido y que ella estaba siendo trasladada al hospital en ambulancia. Tuve el “descuido” de hacerlo en voz alta provocando el lógico murmullo entre los que allí esperaban. Recuerdo especialmente a un hombre corpulento de unos 50 años con una pierna escayolada por encima de la rodilla al que habían dado el alta.
Entonces es cuando empezó el verdadero show. Se me ocurrió abrir el sobre del informe delante de la enfermera y me fui directamente al final, a la conclusión, donde pude leer claramente que mi mujer tenía una hernia discal. ¡La habían mandado a trabajar con una hernia discal!
Se me ocurrieron en ese momento dos cosas que hacer.
La primera fue ponerme en contacto con mi suegra que estaba en el hospital con su hija, explicarle lo del informe y decirle que localizase un numero de fax para poder enviarlo y que pudiese servir de ayuda lo antes posible. En pocos minutos lo consiguió y me dijo que a mi mujer le estaban suministrando morfina para mitigar el dolor. Así que en la mutua les expliqué que quería utilizar el fax para enviar el informe a urgencias del hospital y... se negaron. Dijeron que era para uso exclusivo de la mutua.
En ese mismo momento creo que cambié hasta de color por la cara que ponían los que tenía enfrente. Creo conocer el proceso que le ocurre a Hulk, sentí algo parecido. Les ofrecí dinero para pagar la llamada y ni así. Llegó hasta allí el guarda jurado, que fue el más sensato viendo el revuelo que se estaba formando, y, después de hablar con alguien de una mesa del fondo, me acompañó y él mismo envió el fax.
La segunda cosa que hice fue aceptar la invitación de aquella enfermera para hablar con el doctor que la estaba tratando. El guarda jurado no se alejaba demasiado, lo cual agradezco porque evitaba que yo tuviera tentaciones de hacer alguna burrada. En conversación elevada con el doctor, al final llegué ha hacerle la pregunta siguiente: “Si llega a ser su mujer o su hija, ¿la hubiese mandado a trabajar?” a lo que se le ocurrió contestar:” No es lo mismo”. Perfecto para calmar mis ánimos. La enfermera, que estaba entre él y yo, empezaba a verse en serio peligro como daño colateral.
Después de unos tensos momentos hablando sobre la diferencia que él había establecido de categoría entre su familia y la de los demás decidí irme al hospital a estar con quien debía estar en ese momento.
Creo que he escrito mucho para contar sólo el primer día y fueron tres meses, así que ya seguiré con aquel episodio si vosotros queréis. Al final sólo quería explicar por una parte, cómo me aficioné a meterme en internet y por otra, porqué llevo dentro ese resentimiento acumulado contra las instituciones y porqué mi mayor virtud no es ser capaz de haceros reír.
Lo que en realidad quería saber es si mis fantasías por hacer un mundo más humano van a tener sitio aquí. Si vais a soportar las utópicas soluciones de un ingenuo currante de los de buzo y callos.
P.D. Desde aquí, un saludo a La guarida del linZZe, cuyo último artículo es el que me ha hecho revivir este difícil episodio. Un abrazo para tu amigo.
Este fin de semana he tenido un poco más de tiempo y lo he repartido entre las curvas que Fernando Alonso daba por Montecarlo y ojear algunos de vuestros blogs, (mi pobre Athletic ha dejado de pelear por algún premio).
Y decía lo de Groucho porque no sé si me he metido en donde no me llamaban al abrir un blog. La mayoría de los que he leído, por no decir todos, cuentan historias personales, con más o menos imaginación, con bastante sentido de el humor cuando se puede, pero, aún en los más difíciles relatos, con un tono de optimismo. Y, en estas, aparezco yo, tratando de derribar molinos haciendo honor al famoso centenario del quijote, con una lanza de pesimismo embistiendo al aire. Tengo peleas internas en las que voy luchando contra todo inquisidor, tirano o terrateniente que se ponga en mi camino y cuando alguien me comentó que existía un medio de sacar a la luz todas mis fantasiosas andanzas me dije: allá voy.

Así entré aquí, como un elefante en una cacharrería, sin saber de qué se trata esto, sin conocer sus normas, sin interesarme de qué se habla... Y no sólo eso, sin dominio de la informática (qué pila de enlaces, fotos y dibujos ponéis por ahí), sin saber de mecanografía (el día que pongan un cronómetro en donde se escriben los artículos lo rompo). Paso envidia ojeando vuestras páginas, optimistas, divertidas y con buen humor.
Pero no puedo ofrecer mucho más. En mi primera incursión aquí ya lo dije. Mi gremio es el de la construcción, mi mesa de trabajo es mi zanja, mis conocimientos se reducen a lo que aprendo en la calle, y la habilidad para hacer reír no es mi mejor virtud. Solo puedo hablar de lo que escucho a mis compañeros en los ratos de descanso, en la comida en el bar, de lo que leo en los periódicos. Además de eso mis zanjas se abren en el país vasco y, aunque no quiera hacerlo, no puedo evitar tocar ese tema aunque los demás estéis más que hartos de ello. Me esforzaré por no aburrir pero no puedo esconderlo. Buscaré cada tema que crea que os pueda interesar pero del que pueda ofrecer mi propia opinión. Vuestros comentarios me indicarán si interesa o no.
Mi relación con internet me viene de hace dos años. Esta pantalla se convirtió en mi única compañera durante unos meses. Al principio tres larguísimos meses en los que un cúmulo de barbaridades mezcladas con una buena dosis de mala suerte llevaron a mi compañera a pasarlos en un hospital. ¿Sabéis que según algunos médicos, (al menos el que nos tocó a nosotros en la tómbola) estar de baja más de 15 días por accidente es insoportable para la mutua? Por lo tanto, después de dos semanas, a mi mujer la mandaron a trabajar por la mañana (era su jornada habitual), mientras por la tarde debía acudir a rehabilitación y a hacerse pruebas. Claro, duró un día en el trabajo. Al día siguiente acudí al medico de cabecera y vinieron a buscarla a casa con una ambulancia para llevársela a urgencias. Casualmente ese mismo día estaba citada en la mutua para recibir los informes de una resonancia, cita a la que acudí yo. Cuando la enfermera nombró a una mujer y me levanté yo puso cara de extrañeza y como vi que no reaccionaba le expliqué que yo era su marido y que ella estaba siendo trasladada al hospital en ambulancia. Tuve el “descuido” de hacerlo en voz alta provocando el lógico murmullo entre los que allí esperaban. Recuerdo especialmente a un hombre corpulento de unos 50 años con una pierna escayolada por encima de la rodilla al que habían dado el alta.
Entonces es cuando empezó el verdadero show. Se me ocurrió abrir el sobre del informe delante de la enfermera y me fui directamente al final, a la conclusión, donde pude leer claramente que mi mujer tenía una hernia discal. ¡La habían mandado a trabajar con una hernia discal!
Se me ocurrieron en ese momento dos cosas que hacer.
La primera fue ponerme en contacto con mi suegra que estaba en el hospital con su hija, explicarle lo del informe y decirle que localizase un numero de fax para poder enviarlo y que pudiese servir de ayuda lo antes posible. En pocos minutos lo consiguió y me dijo que a mi mujer le estaban suministrando morfina para mitigar el dolor. Así que en la mutua les expliqué que quería utilizar el fax para enviar el informe a urgencias del hospital y... se negaron. Dijeron que era para uso exclusivo de la mutua.
En ese mismo momento creo que cambié hasta de color por la cara que ponían los que tenía enfrente. Creo conocer el proceso que le ocurre a Hulk, sentí algo parecido. Les ofrecí dinero para pagar la llamada y ni así. Llegó hasta allí el guarda jurado, que fue el más sensato viendo el revuelo que se estaba formando, y, después de hablar con alguien de una mesa del fondo, me acompañó y él mismo envió el fax.
La segunda cosa que hice fue aceptar la invitación de aquella enfermera para hablar con el doctor que la estaba tratando. El guarda jurado no se alejaba demasiado, lo cual agradezco porque evitaba que yo tuviera tentaciones de hacer alguna burrada. En conversación elevada con el doctor, al final llegué ha hacerle la pregunta siguiente: “Si llega a ser su mujer o su hija, ¿la hubiese mandado a trabajar?” a lo que se le ocurrió contestar:” No es lo mismo”. Perfecto para calmar mis ánimos. La enfermera, que estaba entre él y yo, empezaba a verse en serio peligro como daño colateral.
Después de unos tensos momentos hablando sobre la diferencia que él había establecido de categoría entre su familia y la de los demás decidí irme al hospital a estar con quien debía estar en ese momento.
Creo que he escrito mucho para contar sólo el primer día y fueron tres meses, así que ya seguiré con aquel episodio si vosotros queréis. Al final sólo quería explicar por una parte, cómo me aficioné a meterme en internet y por otra, porqué llevo dentro ese resentimiento acumulado contra las instituciones y porqué mi mayor virtud no es ser capaz de haceros reír.
Lo que en realidad quería saber es si mis fantasías por hacer un mundo más humano van a tener sitio aquí. Si vais a soportar las utópicas soluciones de un ingenuo currante de los de buzo y callos.
P.D. Desde aquí, un saludo a La guarida del linZZe, cuyo último artículo es el que me ha hecho revivir este difícil episodio. Un abrazo para tu amigo.
Comentario:
Saludos a tod@s
Lo de las mutuas y los médicos da verdadera pena, lo conozco muy bien por desgracia. Aunque existen, como en todos los trabajos, gente maja que lo que quieren es ayudarte y curarte o mitigar el dolor cuanto antes. La salud y no quiero caer en el tópico, es lo más importante.
Por otro lado, Jose Maria tu escribe lo que quieras, siempre y cuando le dés tu toque personal a las distintas historias o noticias que nos vayas comentando o escribiendo. Que son a dos dedos, y que importa ?, algo más de tiempo tendrás que utilizar. Eres un gran comunicador 0_o .
Lo de las mutuas y los médicos da verdadera pena, lo conozco muy bien por desgracia. Aunque existen, como en todos los trabajos, gente maja que lo que quieren es ayudarte y curarte o mitigar el dolor cuanto antes. La salud y no quiero caer en el tópico, es lo más importante.
Por otro lado, Jose Maria tu escribe lo que quieras, siempre y cuando le dés tu toque personal a las distintas historias o noticias que nos vayas comentando o escribiendo. Que son a dos dedos, y que importa ?, algo más de tiempo tendrás que utilizar. Eres un gran comunicador 0_o .
Comentario:
Hola Jose,
hoy he descubierto tu blog al leer uno del que soy bastante aficionada.
La verdad es que estoy alucinando (cosa que me antristece) por la sensibilidad y la sencillez de tu blog. Digo que me entristece porque estamos acostumbrados a pensar que un albañil es poco más que un zaguán que se pone perdido de polvo y le grita a las mujeres cosas a veces bastante groseras desde los andamios y me alegra saber que no todos (y eso ya lo sabía yo, pues mi padre pertenece a este "grupo") son como los solemos definir.
También tengo que decirte que tus historias son tan amenas, humanas y entretenidas que empecé por leer una y me enganché y ahora estoy deseando que llegue la hora del trabajo (para relajarme me dedico a ver blogs)para ver si has escrito algo nuevo.
De verdad, gracias por tu blog.
hoy he descubierto tu blog al leer uno del que soy bastante aficionada.
La verdad es que estoy alucinando (cosa que me antristece) por la sensibilidad y la sencillez de tu blog. Digo que me entristece porque estamos acostumbrados a pensar que un albañil es poco más que un zaguán que se pone perdido de polvo y le grita a las mujeres cosas a veces bastante groseras desde los andamios y me alegra saber que no todos (y eso ya lo sabía yo, pues mi padre pertenece a este "grupo") son como los solemos definir.
También tengo que decirte que tus historias son tan amenas, humanas y entretenidas que empecé por leer una y me enganché y ahora estoy deseando que llegue la hora del trabajo (para relajarme me dedico a ver blogs)para ver si has escrito algo nuevo.
De verdad, gracias por tu blog.
Comentario:
Buenas Jose,
Un blog es lo que tú quieres que sea, no lo que los demás te pidamos. Aquí hay cabida para todo, desde blogs que hablan de recetas de cocina, a bloggeros que hablan de la decisión que han tomado de suicidarse, pasando por todo tipo de cosas raras intermedias.
No te comas tanto el tarro y escribe de lo que quieras ;)
La asturianina en Inglaterra,
Un blog es lo que tú quieres que sea, no lo que los demás te pidamos. Aquí hay cabida para todo, desde blogs que hablan de recetas de cocina, a bloggeros que hablan de la decisión que han tomado de suicidarse, pasando por todo tipo de cosas raras intermedias.
No te comas tanto el tarro y escribe de lo que quieras ;)
La asturianina en Inglaterra,






Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja.
Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica.
Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.