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Burbuja de realidad
La vida vista dentro de una burbuja que flota en el asfalto.
Sindicación
 
La tormenta


1, 2, 3, 4, 5, 6, explota el trueno. Sonido seco y sordo que lo llena todo. Y en su ausencia, lluvia.

1, 2, 3, 4, la tormenta se acerca, y yo sentado en una silla, sin más luz que la que sube de la calle toco el piano. Deslizo mis dedos...

1, 2, 3, 4, ...sobre las teclas en busca de esa canción que me duerma esta noche, melodía de una caja de música que auyente el miedo al ruido, al exterior.

1, 2, 3, 4, 5, ¿Quién inventará un cuento para mi esta noche? ¿Quién estará a mi lado cuando los truenos de verdad lleguen? ¿Quién escribirá frases en esa vieja máquina de escribir que ya no sirve para nada?

1, 2, 3, 4, 5, 6, ¿De que sirve tratar de ascender por ti mismo a las nubes si siempre hay una tormenta que te arrastra gota a gota hasta el suelo?

Menos mal que por el camino me quedo en los dibujos de las camisetas que se me están mojando en el tendero.
 
Sensaciones agradables.


El despertarse.

Cuando cierras los ojos bajo el sol que entra por tu ventana y lo ves todo naranja.

Cuando caminas por la calle y un niño chico te sigue sonriente con la mirada.

Cuando esperando en la parada del metro llegan los dos trenes a la vez y puedes cantar bien alto sin verguenza a ser oído.

Cuando al subir las escaleras pasas el dorso de tu mano por acero pulido de la barandilla.

Cuando tus dedos me rozan y se deslizan hasta la curva de mi espalda, y tus labios aprisionan los míos en medio de la cocina.

 
Una cajita en la que guardar cosas.
De repente llego a casa y me pongo a pensar un poco sobre las noches de los ultimos días. La verdad es que he pasado un poco de todo, desde momentos realmente felices rodeados de gente a la que quiero, hasta momentos bastante malos. Tiene que haber de todo.


Pero sobre todo, me he dado cuenta de ciertos aspectos de mi coportamiento y en un libro de Baricco he encontrado la metafora perfecta.
Me siento como ese personaje que posee una cajita de madera en la que guarda un montón de cartas escritas para la persona que ha de llegar. No sabe cuando llegará, si es que ha de aparecer, pero él le escribe desde siempre contandole sus cosas, hablndole de sus miedos, de sus alegrias y de sus preocupaciones.
Tal vez me ocurra lo mismo, pero, en vez de escribir cartas, cada vez que llega una persona interesante a mi vida le abro mi cajita sin mayor reparo... así me va como me va luego.
Puede que sea el momento de empezar a saber dosificar las cosas y mantener un poco las distacias, aunque sea para salvaguardarme un poco. ¿Seré capaz ?¿ O irremediablemente estaré codenado a confiar de esta manera hasta que llegue esa perso diferente?
Me estoy releyendo y parezco un cuarentón asqueado de la vida, jajaja. Tampoco es tan grave la cosa, simplemente son noches de rallarse un poco.
Os debo un post acerca de un bocadillo gigante de chorizo!!! Que eso si anima más.