La elegancia de un susurro
No se encuentran pistas, desapareció. Los demás dijeron que con poco que se supiera de su paradero bastaba para dejar un antes y un después finito, prudente.
La prudencia no es inconveniente en espíritus escuetos, sin ínfulas de ser reconocidos ni ubicados ni juzgados por las secuelas de secretos que ni se presienten ni barajan presunciones.

Hará unos cuatro días que dejó de ser quien era y se encaró a una podredumbre despiadada para caer en la ostentación de otro yo más confuso y más cruel. Pocos quisieron convencerla de su error, convencidos ellos mismos por las maravillas de tener algo nuevo que poder joder con la templanza de un soliloquio en do menor, así, con la elegancia de un susurro, como una hoz que siega hostilidades. De cuajo.
Porque la elegancia de un susurro es como la cadencia inconstante de un nombre, un desenfoque práctico para el que mira con la boca chica.
Le gusta saber que es una mujer desconocida, que camina sin ser vista como lo hacen las gaviotas perdidas cuando se cansan de agitar las alas. Hace cuatro días salió dispuesta a dar la cara, cogió su chaqueta negra, la que tiene un botón a medio hilar, con la que dice que las caderas son menos caderas y lo pechos más pechos, y echó a correr. Siempre iba con prisa, como si quisiera ganarle segundos al tiempo, pero jamás sabía hacia donde se dirigía. Con todo le pasaba lo mismo, no pensaba, echaba a correr.
Eso lo hace mucha gente y es una cosa que a me contrae el cuerpo. ¿Cómo es posible que no se piense nunca en llegar a un punto del camino y descansar?

Sólo siente amor por todo aquello que desconoce, lo que tiene cerca le es totalmente ajeno, eso ya no va con ella. Ni siquiera es un recuerdo, tan sólo un olor añejo, como el que se pega a la ropa. Hace cuatro días salió para ser otra y esta vez no hay vuelta atrás, el camino de regreso es un desierto opaco, árido tras el vaho que en ella siempre sabe a café.
La prudencia no es inconveniente en espíritus escuetos, sin ínfulas de ser reconocidos ni ubicados ni juzgados por las secuelas de secretos que ni se presienten ni barajan presunciones.

Hará unos cuatro días que dejó de ser quien era y se encaró a una podredumbre despiadada para caer en la ostentación de otro yo más confuso y más cruel. Pocos quisieron convencerla de su error, convencidos ellos mismos por las maravillas de tener algo nuevo que poder joder con la templanza de un soliloquio en do menor, así, con la elegancia de un susurro, como una hoz que siega hostilidades. De cuajo.
Porque la elegancia de un susurro es como la cadencia inconstante de un nombre, un desenfoque práctico para el que mira con la boca chica.
Le gusta saber que es una mujer desconocida, que camina sin ser vista como lo hacen las gaviotas perdidas cuando se cansan de agitar las alas. Hace cuatro días salió dispuesta a dar la cara, cogió su chaqueta negra, la que tiene un botón a medio hilar, con la que dice que las caderas son menos caderas y lo pechos más pechos, y echó a correr. Siempre iba con prisa, como si quisiera ganarle segundos al tiempo, pero jamás sabía hacia donde se dirigía. Con todo le pasaba lo mismo, no pensaba, echaba a correr.
Eso lo hace mucha gente y es una cosa que a me contrae el cuerpo. ¿Cómo es posible que no se piense nunca en llegar a un punto del camino y descansar?

Sólo siente amor por todo aquello que desconoce, lo que tiene cerca le es totalmente ajeno, eso ya no va con ella. Ni siquiera es un recuerdo, tan sólo un olor añejo, como el que se pega a la ropa. Hace cuatro días salió para ser otra y esta vez no hay vuelta atrás, el camino de regreso es un desierto opaco, árido tras el vaho que en ella siempre sabe a café.
Comentario:
Ufs! Qué preciosidad de texto!
Gracias por pasarte por mi blog y dejarte ver, espero que nos conozcamos poco a poco!
Muak!
Gracias por pasarte por mi blog y dejarte ver, espero que nos conozcamos poco a poco!
Muak!
Comentario:
Aquí estamos Ysse, podrías tú también de darle cuartelillo a la objetividad, que no es algo del todo malo...
gracias a ti
gracias a ti
Comentario:
Echar a correr buscando algo, sin mirar lo que tienes al lado... Me es muy familiar.
Gracias por tus palabras, me animaron mucho. Me gusta tu objetividad, y me hiciste reír (algo difícil en estos tiempos).
Gracias
Gracias por tus palabras, me animaron mucho. Me gusta tu objetividad, y me hiciste reír (algo difícil en estos tiempos).
Gracias
Comentario:
Muchas gracias! soy nueva por estos lares y sentirse acogida es un alegrón!
nos seguiremos por tanto la pista y si me podéis recomendar algún blog lo agradezco porque hay montones!
besos
nos seguiremos por tanto la pista y si me podéis recomendar algún blog lo agradezco porque hay montones!
besos
Comentario:
Gracias por pasar por Maktub y por descubrirme tu blog! Bienvenida a la blogosfera, XDDD
Un besito!
Un besito!
Comentario:
Estaba en el ordenador de la universidad y no sé si te llegó mi comentario de antes, asi que por si acaso te lo repito^^
Me ha gustado muchísimo lo que he leído, por lo que ya tienes un link en mi blog ;)
Un beso
Me ha gustado muchísimo lo que he leído, por lo que ya tienes un link en mi blog ;)
Un beso





