Treinta y siete
Hoy cumplo 37 años. Bonito número.
Ya he tenido un hijo
Ya he plantado un árbol
Ya he escrito un libro
Pero quién dice que me doy por satisfecha?
Pues anda que no me quedan cosas interesantes por hacer!
De momento, el próximo trienio promete: nuevo país, nuevo idioma, nuevo hijo, nueva profesión. Y adiós definitivo a esos fantasmas que me han amargado los últimos tiempos.
Espero que sea un trienio tan apasionante como el de los 17 a los 19, cuando descubrí el amor y el sexo, viajé al extranjero por primera vez y tomé una decisión trascendental: estudiar Arqueología.
Tanto como el de los 27 a los 29, cuando mi carrera profesional de investigadora comenzaba a despegar y la ilusión aún lo embellecía todo; cuando libre por primera vez desde los 17, me puse a jugar con un novedoso localizador de hombres interesantes, Internet, y fui la protagonista de varias historias de esas que sólo se ven en las películas.
Y que me quiten lo bailao.
Ya he tenido un hijo
Ya he plantado un árbol
Ya he escrito un libro
Pero quién dice que me doy por satisfecha?
Pues anda que no me quedan cosas interesantes por hacer!
De momento, el próximo trienio promete: nuevo país, nuevo idioma, nuevo hijo, nueva profesión. Y adiós definitivo a esos fantasmas que me han amargado los últimos tiempos.
Espero que sea un trienio tan apasionante como el de los 17 a los 19, cuando descubrí el amor y el sexo, viajé al extranjero por primera vez y tomé una decisión trascendental: estudiar Arqueología.
Tanto como el de los 27 a los 29, cuando mi carrera profesional de investigadora comenzaba a despegar y la ilusión aún lo embellecía todo; cuando libre por primera vez desde los 17, me puse a jugar con un novedoso localizador de hombres interesantes, Internet, y fui la protagonista de varias historias de esas que sólo se ven en las películas.
Y que me quiten lo bailao.
Plan de vuelo
Me paso la vida mintiendo. Diciendo que todo está bien. Bajo control. Pero no es verdad. Como la avestruz, suelo esconder mi cabeza en ese País de las Maravillas que he ido construyendo desde pequeña, para huir de la realidad cuando me parece demasiado cruda o insulsa para soportarla.
He aprendido a drogarme con la belleza de las pequeñas cosas de cada día, que hacen que una humilde y sencilla felicidad me inunde las venas. Mis problemas se diluyen, dejan de existir en cuanto dejo de pensarlos. Sólo los recuerdo en la cama, al final del día.
Para frenar el lógico ataque de pánico y perdonarme de nuevo por mi pasividad, antes de dormir me hago la firme promesa de que el día siguiente será diferente. Que haré lo que sé que puedo, quiero y debo hacer. Me lo prometo cada noche. Y me olvido de ello a la mañana siguiente, en cuanto mi niño me despierta colmándome de besos, en cuanto salgo a la calle y veo que el cielo está azul y hace calor.
Es verdad, llevo seis meses congelada, pero, al menos, esta vez ya tengo claro lo que viene después; y me gusta. El traslado iniminente de Paulo es un premio gordo en la lotería de mis deseos. Además, hay una serie de personas, con una luz especial, que se han ofrecido para ayudarme en el doloroso proceso de selección de lo que debo dejar atrás para partir ligera de equipaje.
En resumen, que no me vengo abajo, que tengo fe, esperanza. Que sé que la felicidad está a la vuelta de la esquina, aunque me siga faltando el valor para dar el paso definitivo hacia ella.
Y lo peor de todo es que me paso el día animando a otras personas a hacerlo.
Y lo mejor de todo es que con ese empujoncito mío de nada, muchas lo consiguen.
Así que, pese a esa sarta de mentiras de las que no me siento orgullosa, a base de pensar tanto en ello, es muy probable que al final me atreva, no sólo a dar un paso, sino un triple salto mortal hacia un futuro mejor.
Más que paralizada, me siento atenta, concentrada, como lo estaría en el borde de un trampolín, agarrada a un trapecio o asomada al vacío desde un avión en marcha.
Sé que tengo una maravillosa "red" de amigos para amortiguar los posibles golpes.
Por eso, acabaré lanzándome al vacío sin miedo.
He aprendido a drogarme con la belleza de las pequeñas cosas de cada día, que hacen que una humilde y sencilla felicidad me inunde las venas. Mis problemas se diluyen, dejan de existir en cuanto dejo de pensarlos. Sólo los recuerdo en la cama, al final del día.
Para frenar el lógico ataque de pánico y perdonarme de nuevo por mi pasividad, antes de dormir me hago la firme promesa de que el día siguiente será diferente. Que haré lo que sé que puedo, quiero y debo hacer. Me lo prometo cada noche. Y me olvido de ello a la mañana siguiente, en cuanto mi niño me despierta colmándome de besos, en cuanto salgo a la calle y veo que el cielo está azul y hace calor.
Es verdad, llevo seis meses congelada, pero, al menos, esta vez ya tengo claro lo que viene después; y me gusta. El traslado iniminente de Paulo es un premio gordo en la lotería de mis deseos. Además, hay una serie de personas, con una luz especial, que se han ofrecido para ayudarme en el doloroso proceso de selección de lo que debo dejar atrás para partir ligera de equipaje.
En resumen, que no me vengo abajo, que tengo fe, esperanza. Que sé que la felicidad está a la vuelta de la esquina, aunque me siga faltando el valor para dar el paso definitivo hacia ella.
Y lo peor de todo es que me paso el día animando a otras personas a hacerlo.
Y lo mejor de todo es que con ese empujoncito mío de nada, muchas lo consiguen.
Así que, pese a esa sarta de mentiras de las que no me siento orgullosa, a base de pensar tanto en ello, es muy probable que al final me atreva, no sólo a dar un paso, sino un triple salto mortal hacia un futuro mejor.
Más que paralizada, me siento atenta, concentrada, como lo estaría en el borde de un trampolín, agarrada a un trapecio o asomada al vacío desde un avión en marcha.
Sé que tengo una maravillosa "red" de amigos para amortiguar los posibles golpes.
Por eso, acabaré lanzándome al vacío sin miedo.
Inventario de aprendizajes y experiencias
Gracias a Alejandro y a Santiago
He reaprendido muchas cosas importantes
A desatar mi risa corriendo delante de las olas
A recolectar las conchas más bonitas de la playa
A construir castillos a prueba de mareas
A reconciliarme con la arena en contacto con todo mi cuerpo.
Gracias a mi hijo y a mi hermano pequeño
Me he reencontrado con el mar de mi infancia
Y he vuelto con la piel empapada de sol, de mar. De Sur
Gracias a mis guías
He reaprendido muchas cosas importantes
A emocionarme contemplando en silencio la naturaleza
A disfrutar de la dramática belleza de una puesta de sol
A cargarme de energía positiva andando descalza sobre la hierba
A darle valor al tiempo pasado con la gente que más quiero
Con la gente que me acompaña en este viaje,
Como en otros anteriores, que intuyo,
Aunque en este momento no los recuerde.
Con la gente que sé que seguirá conmigo,
Sea cual sea la distancia o los años que pasemos sin vernos,
Sea desde éste o desde el otro lado de nuestra existencia.
Gracias a mis guías
Me he reencontrado con la belleza de mi vida
Y he vuelto con el alma empapada de alegría, de esperanza. De Amor.
He reaprendido muchas cosas importantes
A desatar mi risa corriendo delante de las olas
A recolectar las conchas más bonitas de la playa
A construir castillos a prueba de mareas
A reconciliarme con la arena en contacto con todo mi cuerpo.
Gracias a mi hijo y a mi hermano pequeño
Me he reencontrado con el mar de mi infancia
Y he vuelto con la piel empapada de sol, de mar. De Sur
Gracias a mis guías
He reaprendido muchas cosas importantes
A emocionarme contemplando en silencio la naturaleza
A disfrutar de la dramática belleza de una puesta de sol
A cargarme de energía positiva andando descalza sobre la hierba
A darle valor al tiempo pasado con la gente que más quiero
Con la gente que me acompaña en este viaje,
Como en otros anteriores, que intuyo,
Aunque en este momento no los recuerde.
Con la gente que sé que seguirá conmigo,
Sea cual sea la distancia o los años que pasemos sin vernos,
Sea desde éste o desde el otro lado de nuestra existencia.
Gracias a mis guías
Me he reencontrado con la belleza de mi vida
Y he vuelto con el alma empapada de alegría, de esperanza. De Amor.
Mensaje en una botella
Voy a pasar unos días en una playa de Cádiz, con mi hijo, mis padres y mis hermanos. Estas pequeñas vacaciones son muy importantes para todos nosotros, porque puede ser difícil que nos reunamos de nuevo a corto plazo.
El cierre de la fábrica de mi marido es ya inminente y van siendo desvelados posibles destinos: San Petersburgo, Guanajato, India... Todos ellos apasionantes; caídos del Cielo para mí, al darme la oportunidad de comenzar de cero. Todos ellos duros para un grupo de personas que soñaron con estar siempre juntos.
Y en el aire, los resultados médicos de mi madre. Desead conmigo que el cáncer no se haya reproducido. Debido a los maravillosos años que la Medicina le regaló sería injusto maldecir su suerte si así fuera. Afortunadamente, ella ha sabido disfrutar a fondo de ese tiempo extra. Yo sólo espero que su ida de este mundo, la mía, la de todos mis seres queridos, sea lo más tarde posible, en casa y sin sufrir; como la de mi abuela materna, que llamó a su hijo y se desmayó dulcemente en sus brazos.
Mi abuela, que hace tres años me dejó claro que seguía a mi lado, cuidándome, cuando regresó para decirme, mientras dormía, que mi sueño se había hecho realidad: acababa de quedarme embarazada.
El cierre de la fábrica de mi marido es ya inminente y van siendo desvelados posibles destinos: San Petersburgo, Guanajato, India... Todos ellos apasionantes; caídos del Cielo para mí, al darme la oportunidad de comenzar de cero. Todos ellos duros para un grupo de personas que soñaron con estar siempre juntos.
Y en el aire, los resultados médicos de mi madre. Desead conmigo que el cáncer no se haya reproducido. Debido a los maravillosos años que la Medicina le regaló sería injusto maldecir su suerte si así fuera. Afortunadamente, ella ha sabido disfrutar a fondo de ese tiempo extra. Yo sólo espero que su ida de este mundo, la mía, la de todos mis seres queridos, sea lo más tarde posible, en casa y sin sufrir; como la de mi abuela materna, que llamó a su hijo y se desmayó dulcemente en sus brazos.
Mi abuela, que hace tres años me dejó claro que seguía a mi lado, cuidándome, cuando regresó para decirme, mientras dormía, que mi sueño se había hecho realidad: acababa de quedarme embarazada.
Cartas desde mi camarote: VI
Me encanta el calor. Y no, no soy masoquista. Lo sería si me atreviera a salir de paseo a las cuatro de la tarde en pleno agosto, como hacen todos los guiris en Sevilla. Hay que saber convivir con las altas temperaturas. Cambiar los horarios y la alimentación. Adorar al sol desde la sombra. Nada que una mujer del Sur no domine.
Gracias a los veintitantos nocturnos, una friolera como yo se puede permitir el lujo de dormir con las ventanas abiertas de par en par, contando las estrellas y sintiendo el aire fresco de la noche acariciándole la piel. Acabo de compartir esa experiencia con mi hijo, que ya duerme en su cama, bañada por la luz de la luna.
Gracias a los cuarenta y tantos grados diurnos, mi deseo despierta de su letargo invernal y se dispara. Necesito, pido, reclamo sexo. Esta tarde he compartido esa experiencia con mi marido, que ya repone fuerzas en su cama, hace unas horas empapada del sudor de nuestros cuerpos, devorándose mutuamente.
Gracias a los veintitantos nocturnos, una friolera como yo se puede permitir el lujo de dormir con las ventanas abiertas de par en par, contando las estrellas y sintiendo el aire fresco de la noche acariciándole la piel. Acabo de compartir esa experiencia con mi hijo, que ya duerme en su cama, bañada por la luz de la luna.
Gracias a los cuarenta y tantos grados diurnos, mi deseo despierta de su letargo invernal y se dispara. Necesito, pido, reclamo sexo. Esta tarde he compartido esa experiencia con mi marido, que ya repone fuerzas en su cama, hace unas horas empapada del sudor de nuestros cuerpos, devorándose mutuamente.
Cartas desde mi camarote: V
No bastaba con que mi hijo, a sus 28 meses, tuviera una precoz obsesión por los culos femeninos (ayer le levantó la falda a su niñera en plena calle, con perversas intenciones...)
No bastaba con que nos dejara claro (menuda noche, pasillo pa'rriba, pasillo pa'bajo) que pasaba de volver a dormir en una cuna. Que eso de estar encerrado era para críos. Que quería "libertad de movimientos". (Menuda expresión de triunfo cuando le monté la cama que reservaba para dentro de un añito por lo menos).
Es que para colmo, hoy me aparece mi suegro... Y LE REGALA UN COCHEEEEEEE!!!!!!!
Me lo estoy viendo venir. Pronto vendrá la Play, el móvil, las salidas con los amigos... y las amigas, el "mamá, hoy llegaré tarde"... Ufff, uffff, uffff... Me "estreso" sólo de pensarlo...
No bastaba con que nos dejara claro (menuda noche, pasillo pa'rriba, pasillo pa'bajo) que pasaba de volver a dormir en una cuna. Que eso de estar encerrado era para críos. Que quería "libertad de movimientos". (Menuda expresión de triunfo cuando le monté la cama que reservaba para dentro de un añito por lo menos).
Es que para colmo, hoy me aparece mi suegro... Y LE REGALA UN COCHEEEEEEE!!!!!!!
Me lo estoy viendo venir. Pronto vendrá la Play, el móvil, las salidas con los amigos... y las amigas, el "mamá, hoy llegaré tarde"... Ufff, uffff, uffff... Me "estreso" sólo de pensarlo...





