Satisfaction (I can get, yeah, satisfaction)
No estás en forma. Tus nuevas responsabilidades exigen bastante estudio. Se te acumulan fichas por rellenar, actividades por organizar, páginas por traducir. La casa, el suelo, la ropa... de eso, ni hablamos. No estás aún acostumbrada a llevarlo todo por delante. Un enano de dos años en casa, tampoco te facilita la vida. Pierdes muchas horas de sueño, de madrugada, intentando ponerte al día. Pero lo conseguirás.
Además, tampoco exageremos, que no trabajo en la mina. De momento, tan sólo tengo siete horas de clase a la semana. Aunque es verdad que, prepararlas, me lleva mucho más que eso, al no haber un guión previo y querer siempre sorprender, interesar, divertir, motivar...
Pero, y lo que yo disfruto? Este extraño pluriempleo mío es un privilegio llovido del cielo que responde a mis mayores expectativas profesionales.
Porque yo nunca he soñado con tener un contrato fijo, ser una investigadora premiada o ganar mucha pasta. No me conformo con tan poco!!!
A lo que yo he aspirado siempre es a una jornada laboral flexible, compatible con mi vida personal y que no caiga nunca en la monotonía; buscaba una actividad, o varias, donde pudiera aprender algo nuevo todos los días, donde tuviera libertad total, mucho contacto humano y la satisfacción de estar haciendo algo bueno por los demás.
Aún no he visto un duro, pero el dinero fluye cuando tú estás bien. Sé que irá llegando. De todos modos, ayer, cuando acabé mi primera traducción, le agradecí al cielo que, por arte de birlibirloque, hubiera personas dispuestas a pagarme por hacer algo que yo haría gratis, tan sólo por el placer intelectual que me genera.
Evidentemente, a veces, te sientas cansada, pero siempre pasa algo que te recuerda por qué estás aqui, haciendo esto. Algo que le da sentido a tu esfuerzo. Sobre todo, si se trata de mis chicos de cuarto. Un "obrigado, professora", una sonrisa, un silencio boquiabierto ante tus palabras, una pregunta interesante, un grito de alegría al verte llegar al centro, un dedo nervioso señalándote cuando un alumno te ve por la calle "es esa, mamá, es esaaaa!!"...
O un mimito disfrazado de mensajito en la pizarra:

Además, tampoco exageremos, que no trabajo en la mina. De momento, tan sólo tengo siete horas de clase a la semana. Aunque es verdad que, prepararlas, me lleva mucho más que eso, al no haber un guión previo y querer siempre sorprender, interesar, divertir, motivar...
Pero, y lo que yo disfruto? Este extraño pluriempleo mío es un privilegio llovido del cielo que responde a mis mayores expectativas profesionales.
Porque yo nunca he soñado con tener un contrato fijo, ser una investigadora premiada o ganar mucha pasta. No me conformo con tan poco!!!
A lo que yo he aspirado siempre es a una jornada laboral flexible, compatible con mi vida personal y que no caiga nunca en la monotonía; buscaba una actividad, o varias, donde pudiera aprender algo nuevo todos los días, donde tuviera libertad total, mucho contacto humano y la satisfacción de estar haciendo algo bueno por los demás.
Aún no he visto un duro, pero el dinero fluye cuando tú estás bien. Sé que irá llegando. De todos modos, ayer, cuando acabé mi primera traducción, le agradecí al cielo que, por arte de birlibirloque, hubiera personas dispuestas a pagarme por hacer algo que yo haría gratis, tan sólo por el placer intelectual que me genera.
Evidentemente, a veces, te sientas cansada, pero siempre pasa algo que te recuerda por qué estás aqui, haciendo esto. Algo que le da sentido a tu esfuerzo. Sobre todo, si se trata de mis chicos de cuarto. Un "obrigado, professora", una sonrisa, un silencio boquiabierto ante tus palabras, una pregunta interesante, un grito de alegría al verte llegar al centro, un dedo nervioso señalándote cuando un alumno te ve por la calle "es esa, mamá, es esaaaa!!"...
O un mimito disfrazado de mensajito en la pizarra:

Si conocéis a algún parado portugués...
... decidle que no vale la pena que busque trabajo aquí. Lo tengo yo tóooo...
En Septiembre no tenía un duro y me ofrecí a pagar en especie la mensualidad de mi hijo en el jardín de infancia, dando actividades extraescolares a alumnos de cuarto. Aceptaron mi propuesta, monté un taller de Historia y Arqueología y empecé a salir de mi agujero. Una hora el lunes por la mañana y dos el viernes por la tarde.
La jefa de estudios, Dolores, me llamó un mes después, para decirme que en una academia de idiomas cercana necesitaban urgentemente a un profesor nativo de español. Vi en la red el perfil que buscaban y el puesto parecía hecho a mi medida. Les envié un CV a las 11 de la mañana y a las 4 de la tarde ya me estaban llamando para realizar la entrevista ese mismo día. Antes de irme a dormir ya tenía confirmado un grupo el lunes por la tarde. Dos horas a la semana.
Dos días después, me dicen que ya se ha formado otro, el miércoles. Otras dos horas. Y que pronto puede haber uno más, de niños.
Además, la dueña de la academia, Eduarda, tiene muchos planes para mí: cursos intensivos, español para los negocios, clases en colegios... La semana que viene voy a pasar el día con gastos pagados en el Instituto Cervantes!!
A la semana, ayer, me llaman por teléfono de la academia diciéndome que la concejalía de turismo de un ayuntamiento cercano a Lisboa anda desesperada buscando a alguien que les traduzca una serie de proyectos. La academia no proporciona ese servicio pero la secretaria, Rita, que es un amor, me llama para preguntarme si les puede dar mi teléfono. Yo le digo que sí. Y todo se precipita. Me voy a dormir con el primer documento ya en mi pc y una serie de ellos confirmados para la semana que viene.
O sea, que ahora soy una arqueo-profe-traductora, o algo parecido. Esto no habría sido posible el año pasado. Mi español estaba atrofiado y muy contaminado por el portugués. Empezar a escribir este blog, con público hispano al 100% (marido aparte), me ha ayudado a recolocar mi lengua materna en su sitio. No digo que no se me escape alguna portuguesada de vez en cuando, pero aunque aquí me relajo escribiendo porque no pretendo hacer literatura, hay posts que me han obligado a confirmar datos, vocabulario, estructuras gramaticales. Encontrar la palabra exacta puede ser algo apasionante. Algo que hago por el puro placer de escribir decentemente.
Nadie sabe lo que se ama lo tuyo hasta que lo tienes lejos. Yo adoro esta lengua, con todas sus variantes y acentos. Y no es una postura chovinista. Disfruto descubriendo lo que nos une y nos separa del portugués, me gusta ejercitar mi cerebro declinando en alemán; hablar inglés es como llevar un pasaporte en el bolsillo que te permite llegar a todas partes. Y aunque no hablo italiano, esa música (similar a la argentina) me pierde.
Pero dejo ya de enrollarme, que tengo que ponerme a traducir!! Es que no os podéis imaginar como tengo la agenda para mañana, con chachachá incluido. Aunque lo del viernes ya es la leche; me toca cardarme el pelo, colocarme un hueso como amuleto e iniciar a mis chicos en un ritual prehistórico para pedirle deseos a la luna. (No preguntéis.. locuras mías.. jajajaja)
Y pensar que hasta hace un mes la agenda sólo me servía para anotar los cumpleaños o cuándo tenía que ir al médico!!!
En Septiembre no tenía un duro y me ofrecí a pagar en especie la mensualidad de mi hijo en el jardín de infancia, dando actividades extraescolares a alumnos de cuarto. Aceptaron mi propuesta, monté un taller de Historia y Arqueología y empecé a salir de mi agujero. Una hora el lunes por la mañana y dos el viernes por la tarde.
La jefa de estudios, Dolores, me llamó un mes después, para decirme que en una academia de idiomas cercana necesitaban urgentemente a un profesor nativo de español. Vi en la red el perfil que buscaban y el puesto parecía hecho a mi medida. Les envié un CV a las 11 de la mañana y a las 4 de la tarde ya me estaban llamando para realizar la entrevista ese mismo día. Antes de irme a dormir ya tenía confirmado un grupo el lunes por la tarde. Dos horas a la semana.
Dos días después, me dicen que ya se ha formado otro, el miércoles. Otras dos horas. Y que pronto puede haber uno más, de niños.
Además, la dueña de la academia, Eduarda, tiene muchos planes para mí: cursos intensivos, español para los negocios, clases en colegios... La semana que viene voy a pasar el día con gastos pagados en el Instituto Cervantes!!
A la semana, ayer, me llaman por teléfono de la academia diciéndome que la concejalía de turismo de un ayuntamiento cercano a Lisboa anda desesperada buscando a alguien que les traduzca una serie de proyectos. La academia no proporciona ese servicio pero la secretaria, Rita, que es un amor, me llama para preguntarme si les puede dar mi teléfono. Yo le digo que sí. Y todo se precipita. Me voy a dormir con el primer documento ya en mi pc y una serie de ellos confirmados para la semana que viene.
O sea, que ahora soy una arqueo-profe-traductora, o algo parecido. Esto no habría sido posible el año pasado. Mi español estaba atrofiado y muy contaminado por el portugués. Empezar a escribir este blog, con público hispano al 100% (marido aparte), me ha ayudado a recolocar mi lengua materna en su sitio. No digo que no se me escape alguna portuguesada de vez en cuando, pero aunque aquí me relajo escribiendo porque no pretendo hacer literatura, hay posts que me han obligado a confirmar datos, vocabulario, estructuras gramaticales. Encontrar la palabra exacta puede ser algo apasionante. Algo que hago por el puro placer de escribir decentemente.
Nadie sabe lo que se ama lo tuyo hasta que lo tienes lejos. Yo adoro esta lengua, con todas sus variantes y acentos. Y no es una postura chovinista. Disfruto descubriendo lo que nos une y nos separa del portugués, me gusta ejercitar mi cerebro declinando en alemán; hablar inglés es como llevar un pasaporte en el bolsillo que te permite llegar a todas partes. Y aunque no hablo italiano, esa música (similar a la argentina) me pierde.
Pero dejo ya de enrollarme, que tengo que ponerme a traducir!! Es que no os podéis imaginar como tengo la agenda para mañana, con chachachá incluido. Aunque lo del viernes ya es la leche; me toca cardarme el pelo, colocarme un hueso como amuleto e iniciar a mis chicos en un ritual prehistórico para pedirle deseos a la luna. (No preguntéis.. locuras mías.. jajajaja)
Y pensar que hasta hace un mes la agenda sólo me servía para anotar los cumpleaños o cuándo tenía que ir al médico!!!
Esto es in-cre-í-ble
Al final, SÍ nos vamos a Alemania... pero dentro de dos semanas y DE VACACIONES!!!! Si me lo dicen hace un mes, no me lo creo. A pesar de estar aún endeudados hasta las cejas, hemos decidido hacer esta escapada a Hamburgo porque nos lo pide el cuerpo. La Visa adelanta la pasta y la fábrica que la reponga después, con la indemnización.
La ocasión lo merece: se casa mi Carlitos, un chico argentino con el que compartí momentos inolvidables durante mi estancia como Erasmus en Tübingen. Nos vimos por última vez en Julio de 1995. Desde entonces, los dos hemos pasado mil y un avatares. Nuestras respectivas vidas se han vuelto del revés varias veces, pero la amistad ha sobrevivido a todo. Basta una carta o una llamada y parece que nos dijimos adiós ayer mismo, en el aeropuerto de Stuttgart.
Yo lo invité a mi boda en el 2002, pero no pudo venir. Ahora ha sido su turno de invitarme. La noticia fue una sorpresa y un alegrón, pero las telarañas de mi cartera me dijeron que también tendría que perderme su "sí quiero".
Por suerte, mi marido tiene una virtud que aflora justo cuando se necesita: en cuestión de dineros, es muy seguro. Hizo sus cuentas mentales y me dijo: nos lo podemos permitir. Así de sencillo. Así que pa qué llevarle la contraria? (bueno, lo hice un poquito para ver si estaba seguro). No sirvió de nada (afortunadamente). En este mismo momento tengo delante de mis ojos la reserva de nuestros tres vuelos (TRES!!! mi peque va a coger un avión!!), vía Ginebra para pasar un ratito con la familia.
De buenas a primeras, me acabo de dar cuenta de que voy a respirar aire fresco fuera de este sótano, de mi casa, de esta ciudad, del país, de la Península. Me encanta viajar, conocer sitios nuevos, hablar otros idiomas.
No me había parado a pensar que me hiciera tanta falta salir de aquí, hacer turismo. Han sido tres años de abandono de mí misma, para ponerme al servicio de una nueva vida. He cumplido mi tarea. Alex es un niño seguro, saludable, cariñoso y muy sociable. Ya ha empezado a volar fuera del nido, al menos por unas horas. Las suficientes como para que yo haya comenzado a recuperar mi vida al margen del papel de esposa y madre.
Este viaje es un regalo para los tres. Una aventura, sólo posible ahora que nos hemos liberado del carrito, la cunita, los biberones, los potitos y todo lo demás (sólo nos faltan los pañales, pero para un viaje así son algo práctico). También nos hemos liberado de la incertidumbre del futuro. Así que estamos en la rampa de salida hacia una vida diferente, que nos gusta mucho más.
Y nada mejor que comenzar esa nueva fase con las pilas recargadas, tras nuestra primera escapada familiar al extranjero y mi reencuentro con un gran amigo.
Soy feliz y le doy gracias "a los de arriba" por escucharme y ayudarme a hacer realidad mis deseos y los de las personas que quiero.
La ocasión lo merece: se casa mi Carlitos, un chico argentino con el que compartí momentos inolvidables durante mi estancia como Erasmus en Tübingen. Nos vimos por última vez en Julio de 1995. Desde entonces, los dos hemos pasado mil y un avatares. Nuestras respectivas vidas se han vuelto del revés varias veces, pero la amistad ha sobrevivido a todo. Basta una carta o una llamada y parece que nos dijimos adiós ayer mismo, en el aeropuerto de Stuttgart.
Yo lo invité a mi boda en el 2002, pero no pudo venir. Ahora ha sido su turno de invitarme. La noticia fue una sorpresa y un alegrón, pero las telarañas de mi cartera me dijeron que también tendría que perderme su "sí quiero".
Por suerte, mi marido tiene una virtud que aflora justo cuando se necesita: en cuestión de dineros, es muy seguro. Hizo sus cuentas mentales y me dijo: nos lo podemos permitir. Así de sencillo. Así que pa qué llevarle la contraria? (bueno, lo hice un poquito para ver si estaba seguro). No sirvió de nada (afortunadamente). En este mismo momento tengo delante de mis ojos la reserva de nuestros tres vuelos (TRES!!! mi peque va a coger un avión!!), vía Ginebra para pasar un ratito con la familia.
De buenas a primeras, me acabo de dar cuenta de que voy a respirar aire fresco fuera de este sótano, de mi casa, de esta ciudad, del país, de la Península. Me encanta viajar, conocer sitios nuevos, hablar otros idiomas.
No me había parado a pensar que me hiciera tanta falta salir de aquí, hacer turismo. Han sido tres años de abandono de mí misma, para ponerme al servicio de una nueva vida. He cumplido mi tarea. Alex es un niño seguro, saludable, cariñoso y muy sociable. Ya ha empezado a volar fuera del nido, al menos por unas horas. Las suficientes como para que yo haya comenzado a recuperar mi vida al margen del papel de esposa y madre.
Este viaje es un regalo para los tres. Una aventura, sólo posible ahora que nos hemos liberado del carrito, la cunita, los biberones, los potitos y todo lo demás (sólo nos faltan los pañales, pero para un viaje así son algo práctico). También nos hemos liberado de la incertidumbre del futuro. Así que estamos en la rampa de salida hacia una vida diferente, que nos gusta mucho más.
Y nada mejor que comenzar esa nueva fase con las pilas recargadas, tras nuestra primera escapada familiar al extranjero y mi reencuentro con un gran amigo.
Soy feliz y le doy gracias "a los de arriba" por escucharme y ayudarme a hacer realidad mis deseos y los de las personas que quiero.
Una semana movidita (por fiiiin!!!!)
No he actualizado últimamente porque no paro en casa. La meditación del día 17 provocó en mi vida una avalancha de acontecimientos, algunos muy esperados. Os cuento:
MARTES: Acababa de apagar el móvil para meditar cuando me llamaron de la academia de idiomas para que fuera a una entrevista esa misma tarde. Les había enviado el CV por email tres horas antes!!! Por suerte tenía babysitter (mi marío) y me pude ir pitando pa'llá en cuanto oí el mensaje. Hubo una especie de pre-acuerdo, que se selló tres días después cuando me reuní con mi futura jefa (empiezo el lunes!!). De momento tengo tres grupos de español (adultos, adolescentes y niños), cinco horitas a la semana, pero pronto puede que también dé cursos especializados para empresarios. Por cierto, conocí al profe de inglés y mi gozo en un pozo; la antítesis del Clooney: bastante alto, sí, pero blancucho, pelirrojo, pecoso, con melena y coleta. Vamos, que podría ser mi primo. (Habrá clases de italiano???... a ver si hay más suerte...)
MIÉRCOLES: Dia D para mi familia. Mi marido iba a conocer en detalle la propuesta para su traslado a Alemania y tenía que dar una respuesta. La respuesta (decidida entre los dos, por una vez) fue NOOOOO!!!! O sea, que la casita esa del banquito seguirá siendo mi hogar y un hotelito gratis para los amigos. (Uffff.. suspiro de alivio, ahora que yo ya estaba encontrando mi camino aquí)
Por mi parte, tuve una expecie de experiencia religiosa en mi primer día en el gimnasio. Lo del monitor que me tocó daría para un post. Sólo diré que era clavao a Ricardo Bofill, en versión simpaticote, pero con una extraña manía: la charlar por los codos sin guardar esa distancia de seguridad que se suele mantener entre desconocidos. Y si eso te lo hace alguien cuando estás caminando a un ritmo algo forzado sobre la cinta esa, intentando no desconcentrarte y caerte, colorá y sudando la gota gorda, pues te intimida el doble. Pero no sé, se ve que le caí simpática. Es que las españolas tenemos un nosequé para muchos portugueses, sabéis, chicas? No llegamos al punto de mito sexual como las suecas en su tiempo, pero casi. Prueba clara es que muchas portuguesas no nos tragan.. jajajaja.. Por algo será...
Volviendo a lo del gimnasio, el monitor, casi acodado en mi bicicleta, me guiñó el ojo y me hizo una inesperada propuesta mientras yo agonizaba subiendo una cuestecilla virtual que a mí me parecía ya el Tourmalet.
- Vete arriba, que va a empezar una clase que te va a encantar.
Joé, pensé yo... una clase de qué? Una clase llena de niñas dando saltitos en el step a un ritmo imposible de seguir por la muá, tras varios años de culing profesional? (por no hablar de los desastrosos efectos del blogging). Pa sudar, ya tenía las clases de salsa. A lo que yo iba al gimnasio era a recolocarme los abdominales haciendo musculación localizada!!
Pero... alucina, vecina. Grupo pequeño (eran casi las nueve de la noche), todos descalzos y profesor que llega, enciende unas velitas y apaga las luces. Y yo, con la mandíbula descoyuntá y pegada al pecho. Por la sorpresa, digo. Después de tirar la toalla en lo de encontrar un curso de yoga con un horario medio decente, voy y me planto sin pretenderlo en una clase superzen, donde se estimula mi mente y cada músculo de mi cuerpo al ritmo de un jazz muy sensual y música New Age...
Debo aclarar que, tras su apariencia suavecita, el amigo Pilates acaba siendo tela de heavy. Menudas posturitas. Y yo, como un pato rechoncho y torpe, intentando moverme entre postura y postura con la gracia del experto en Tai Chi. Fracaso absoluto, todo sea dicho. Suerte que no había cámaras (éxito total en el Youtube, seguro; sección descojone). Afortunadamente, la sensación de ridículo se vio frenada por la sonrisa y la mirada comprensiva del profesor, transmitiéndome autoconfianza. Un tipo muy especial, por cierto, bastante pequeñito (1,50 le calculo) pero con una expresión de felicidad contagiosa, un aura de luz, de calma.
La sesión acabó con una meditación guiada muy relajante. Cuando estaba boca abajo en mi colchoneta, medio grogui, sentí rodar sobre mi cuerpo una pelota enorme. La insistencia con que el profe hizo presión en ciertas zonas, sobre todo la espalda, fue verdaderamente orgásmica. Aún me duelen algunos músculos que ignoraba que tenía, pero vuelvo a esa clase, fijo!!
JUEVES: Confiada en que me llamarían de nuevo de la academia (al final, lo hicieron al día siguiente), me acerqué a la ciudad donde se encuentra para hacer unas compras y allí me quedé esperando hasta media hora antes de mi clase de bailes latinos. No llegué a tiempo debido a un vergonzoso episodio en mi recién reiniciada vida de mujer independiente. Tras más de tres años sin coger el coche más que para comprar en el super cercano o llevar al niño a la guardería, siempre con luz del sol, acabé perdiendo el hábito de usar las luces. Y cuando las uso, me olvido de ellas. Así que, cuando entré en el coche para ir para la clase, plof!, sin batería. Tal incidente podría haber llevado (justificadamente) a que oyese por teléfono expresiones como "pero mira que eres gilipollas, hacerme salir a estas horas a buscarte!!!" Pero no fue así, en absoluto. Mi marido vino amablemente a echarme una mano sin quejarse de nada. Tan sólo me dijo "le podría pasar a cualquiera" (le quiero más desde ese día!!!). Sobre todo, porque tengo asistencia en carretera y bastaría marcar el número para que vinieran a auxiliarme (como ya lo hicieron en otra ocasión). Pero es que no sé, hay ciertas cosas que no me gusta hacer públicas. Se me quedó grabada la sonrisita de aquel tío como diciendo "mujer tenía que ser!" Sea como sea, a mi marido no le pasaría, porque no tiene un cutrecoche como yo; el suyo le avisa cuando se deja las luces puestas... Cuando volvimos a casa, le confesé que la semana anterior había circulado por la ciudad sin poner las luces. Estaba muy iluminada y, como digo, he perdido la costumbre. Por suerte no había apenas tráfico (ni policía). Pero vamos, que ya he aprendido la lección, eh??
VIERNES: Mi marido se reunió con un equipo de otra multinacional, a una hora de camino, para escuchar su oferta. No es ideal: cobraría lo mismo que ahora y no tendría, de momento, coche de la empresa (o sea, que tendría que comprarse uno). El contrato sería por un año, pasado el cual, si todo iba bien, se formalizaría y se revisaría el sueldo. Ni él ni yo tenemos dudas de que irá bien, porque es un ingeniero estupendo. Y si no le gusta ese nuevo empleo, pues tiene 12 meses de plazo para preparar su salida. Así que decidimos aceptar. Por tanto, lo despedirán el día 21 de Diciembre, cobrará (cobraremos) la indemnización (dos sueldos por año trabajado) y el día 9 de Enero ya estará currando de nuevo. Yo también. Por fin tenemos claro nuestro futuro!!!
Hablábamos de ello por teléfono cuando me llamaron de la academia para formalizar las condiciones del trabajo. Tuve que ir para allá pitando y volver una hora más tarde para dar dos clases de Arqueología.
Fue emocionante toparme con mis niños en el recreo. Habían incorporado a sus juegos cosas que habían visto en mi clases sobre el Paleolítico, en especial el intento de hacer fuego, con dos piedras o frotando una madera con un palito. Y se entregaron de lleno cuando les propuse escenificar un conflicto que hubo en Portugal por unos grabados rupestres importantísimos que iban a quedar cubiertos por las aguas de un nuevo embalse. Los disfracé de periodistas, arqueólogos, albañiles y manifestantes: Embalse, sí!! Embalse, no!! Les gustó tanto que acabaron gritando sin parar "La Prehistoria es guay!!" "Nos gusta la profe Lara!!" Sentí al fin a los chicos atentos y cercanos. Y las chicas fueron todo besos y abrazos. Emocionante, como digo. La confirmación de que ESTO sí es lo mío.
SÁBADO: Y ahora aquí estoy, en plena madrugada, trabajando (gratis) en un artículo que saldrá el lunes en un periódico regional, con la intención de hacer que mucha gente de la zona, sienta la necesidad repentina de aprender español. Algo que fue pactado con un periodista delante de mis narices por mi nueva jefa; una empresaria muy agresiva que me puede ayudar bastante, pero con la que tendré que tener cuidado. Tiene un puntito de explotadora que se ve a leguas. No creo que le haya hecho gracia que le diga que el viernes por la noche y el sábado por la mañana, son para mí y mi familia. Ah, se siente... Que la semana tiene muchas horas... y por 100 o 200 euros más, no me vale la pena renunciar a mi vida familiar o a mis escapadas a mi tierra
En fin, esta es sólo una lista de algunas de las cosas que he vivido esta semana. Pero ha habido tantas... Sólo que cuando estás viviendo algo, no puedes pararte a contarlo.
PD: Atenta a los pedidos de mi público más fiel (maggie, en su último comentario), aquí va esto (los no simpatizantes, que ni miren de reojo la foto que viene):

MARTES: Acababa de apagar el móvil para meditar cuando me llamaron de la academia de idiomas para que fuera a una entrevista esa misma tarde. Les había enviado el CV por email tres horas antes!!! Por suerte tenía babysitter (mi marío) y me pude ir pitando pa'llá en cuanto oí el mensaje. Hubo una especie de pre-acuerdo, que se selló tres días después cuando me reuní con mi futura jefa (empiezo el lunes!!). De momento tengo tres grupos de español (adultos, adolescentes y niños), cinco horitas a la semana, pero pronto puede que también dé cursos especializados para empresarios. Por cierto, conocí al profe de inglés y mi gozo en un pozo; la antítesis del Clooney: bastante alto, sí, pero blancucho, pelirrojo, pecoso, con melena y coleta. Vamos, que podría ser mi primo. (Habrá clases de italiano???... a ver si hay más suerte...)
MIÉRCOLES: Dia D para mi familia. Mi marido iba a conocer en detalle la propuesta para su traslado a Alemania y tenía que dar una respuesta. La respuesta (decidida entre los dos, por una vez) fue NOOOOO!!!! O sea, que la casita esa del banquito seguirá siendo mi hogar y un hotelito gratis para los amigos. (Uffff.. suspiro de alivio, ahora que yo ya estaba encontrando mi camino aquí)
Por mi parte, tuve una expecie de experiencia religiosa en mi primer día en el gimnasio. Lo del monitor que me tocó daría para un post. Sólo diré que era clavao a Ricardo Bofill, en versión simpaticote, pero con una extraña manía: la charlar por los codos sin guardar esa distancia de seguridad que se suele mantener entre desconocidos. Y si eso te lo hace alguien cuando estás caminando a un ritmo algo forzado sobre la cinta esa, intentando no desconcentrarte y caerte, colorá y sudando la gota gorda, pues te intimida el doble. Pero no sé, se ve que le caí simpática. Es que las españolas tenemos un nosequé para muchos portugueses, sabéis, chicas? No llegamos al punto de mito sexual como las suecas en su tiempo, pero casi. Prueba clara es que muchas portuguesas no nos tragan.. jajajaja.. Por algo será...
Volviendo a lo del gimnasio, el monitor, casi acodado en mi bicicleta, me guiñó el ojo y me hizo una inesperada propuesta mientras yo agonizaba subiendo una cuestecilla virtual que a mí me parecía ya el Tourmalet.
- Vete arriba, que va a empezar una clase que te va a encantar.
Joé, pensé yo... una clase de qué? Una clase llena de niñas dando saltitos en el step a un ritmo imposible de seguir por la muá, tras varios años de culing profesional? (por no hablar de los desastrosos efectos del blogging). Pa sudar, ya tenía las clases de salsa. A lo que yo iba al gimnasio era a recolocarme los abdominales haciendo musculación localizada!!
Pero... alucina, vecina. Grupo pequeño (eran casi las nueve de la noche), todos descalzos y profesor que llega, enciende unas velitas y apaga las luces. Y yo, con la mandíbula descoyuntá y pegada al pecho. Por la sorpresa, digo. Después de tirar la toalla en lo de encontrar un curso de yoga con un horario medio decente, voy y me planto sin pretenderlo en una clase superzen, donde se estimula mi mente y cada músculo de mi cuerpo al ritmo de un jazz muy sensual y música New Age...
Debo aclarar que, tras su apariencia suavecita, el amigo Pilates acaba siendo tela de heavy. Menudas posturitas. Y yo, como un pato rechoncho y torpe, intentando moverme entre postura y postura con la gracia del experto en Tai Chi. Fracaso absoluto, todo sea dicho. Suerte que no había cámaras (éxito total en el Youtube, seguro; sección descojone). Afortunadamente, la sensación de ridículo se vio frenada por la sonrisa y la mirada comprensiva del profesor, transmitiéndome autoconfianza. Un tipo muy especial, por cierto, bastante pequeñito (1,50 le calculo) pero con una expresión de felicidad contagiosa, un aura de luz, de calma.
La sesión acabó con una meditación guiada muy relajante. Cuando estaba boca abajo en mi colchoneta, medio grogui, sentí rodar sobre mi cuerpo una pelota enorme. La insistencia con que el profe hizo presión en ciertas zonas, sobre todo la espalda, fue verdaderamente orgásmica. Aún me duelen algunos músculos que ignoraba que tenía, pero vuelvo a esa clase, fijo!!
JUEVES: Confiada en que me llamarían de nuevo de la academia (al final, lo hicieron al día siguiente), me acerqué a la ciudad donde se encuentra para hacer unas compras y allí me quedé esperando hasta media hora antes de mi clase de bailes latinos. No llegué a tiempo debido a un vergonzoso episodio en mi recién reiniciada vida de mujer independiente. Tras más de tres años sin coger el coche más que para comprar en el super cercano o llevar al niño a la guardería, siempre con luz del sol, acabé perdiendo el hábito de usar las luces. Y cuando las uso, me olvido de ellas. Así que, cuando entré en el coche para ir para la clase, plof!, sin batería. Tal incidente podría haber llevado (justificadamente) a que oyese por teléfono expresiones como "pero mira que eres gilipollas, hacerme salir a estas horas a buscarte!!!" Pero no fue así, en absoluto. Mi marido vino amablemente a echarme una mano sin quejarse de nada. Tan sólo me dijo "le podría pasar a cualquiera" (le quiero más desde ese día!!!). Sobre todo, porque tengo asistencia en carretera y bastaría marcar el número para que vinieran a auxiliarme (como ya lo hicieron en otra ocasión). Pero es que no sé, hay ciertas cosas que no me gusta hacer públicas. Se me quedó grabada la sonrisita de aquel tío como diciendo "mujer tenía que ser!" Sea como sea, a mi marido no le pasaría, porque no tiene un cutrecoche como yo; el suyo le avisa cuando se deja las luces puestas... Cuando volvimos a casa, le confesé que la semana anterior había circulado por la ciudad sin poner las luces. Estaba muy iluminada y, como digo, he perdido la costumbre. Por suerte no había apenas tráfico (ni policía). Pero vamos, que ya he aprendido la lección, eh??
VIERNES: Mi marido se reunió con un equipo de otra multinacional, a una hora de camino, para escuchar su oferta. No es ideal: cobraría lo mismo que ahora y no tendría, de momento, coche de la empresa (o sea, que tendría que comprarse uno). El contrato sería por un año, pasado el cual, si todo iba bien, se formalizaría y se revisaría el sueldo. Ni él ni yo tenemos dudas de que irá bien, porque es un ingeniero estupendo. Y si no le gusta ese nuevo empleo, pues tiene 12 meses de plazo para preparar su salida. Así que decidimos aceptar. Por tanto, lo despedirán el día 21 de Diciembre, cobrará (cobraremos) la indemnización (dos sueldos por año trabajado) y el día 9 de Enero ya estará currando de nuevo. Yo también. Por fin tenemos claro nuestro futuro!!!
Hablábamos de ello por teléfono cuando me llamaron de la academia para formalizar las condiciones del trabajo. Tuve que ir para allá pitando y volver una hora más tarde para dar dos clases de Arqueología.
Fue emocionante toparme con mis niños en el recreo. Habían incorporado a sus juegos cosas que habían visto en mi clases sobre el Paleolítico, en especial el intento de hacer fuego, con dos piedras o frotando una madera con un palito. Y se entregaron de lleno cuando les propuse escenificar un conflicto que hubo en Portugal por unos grabados rupestres importantísimos que iban a quedar cubiertos por las aguas de un nuevo embalse. Los disfracé de periodistas, arqueólogos, albañiles y manifestantes: Embalse, sí!! Embalse, no!! Les gustó tanto que acabaron gritando sin parar "La Prehistoria es guay!!" "Nos gusta la profe Lara!!" Sentí al fin a los chicos atentos y cercanos. Y las chicas fueron todo besos y abrazos. Emocionante, como digo. La confirmación de que ESTO sí es lo mío.
SÁBADO: Y ahora aquí estoy, en plena madrugada, trabajando (gratis) en un artículo que saldrá el lunes en un periódico regional, con la intención de hacer que mucha gente de la zona, sienta la necesidad repentina de aprender español. Algo que fue pactado con un periodista delante de mis narices por mi nueva jefa; una empresaria muy agresiva que me puede ayudar bastante, pero con la que tendré que tener cuidado. Tiene un puntito de explotadora que se ve a leguas. No creo que le haya hecho gracia que le diga que el viernes por la noche y el sábado por la mañana, son para mí y mi familia. Ah, se siente... Que la semana tiene muchas horas... y por 100 o 200 euros más, no me vale la pena renunciar a mi vida familiar o a mis escapadas a mi tierra
En fin, esta es sólo una lista de algunas de las cosas que he vivido esta semana. Pero ha habido tantas... Sólo que cuando estás viviendo algo, no puedes pararte a contarlo.
PD: Atenta a los pedidos de mi público más fiel (maggie, en su último comentario), aquí va esto (los no simpatizantes, que ni miren de reojo la foto que viene):

Eu "falo" Espanhol. Tú falas Espanhol.
Hace nueve años, entre beca y beca, completé mi cortito sueldo de arqueóloga, dando clases de Español en un instituto de FP portugués. Lo que comenzó siendo una salida para poder llegar a fin de mes, acabó convirtiéndose, en muchas ocasiones, en una actividad más satisfactoria que la de chica de los recados, que por entonces desempeñaba:
- Laraaaa, dejate de investigar en serio y sácame de una vez este puto muerto medieval, que no me deja ver el preciocísimo muro islámico medio deshecho que hay debajoooo!!! .
Me lo pasé estupendamente con mis chicos, aprendices de guías turísticos y personal de museos. Tanto que, cuando tuve mi depresión (fueron tiempos muy movidos sentimentalmente), decidí volver a dar clases antes de estar completamente recuperada. Aún tenía ataques de ansiedad repentinos. No era capaz de hacer casi nada; desde luego, nada que no hubiera previsto antes de comenzar. Mis alumnos me arropaban cuando me derrumbaba en medio de la clase. Fueron cariñosos, comprensivos, cómplices y, sobre todo, me hicieron reír. Aunque fuera con su insistencia en decir que tenían diecisiete "anos" (=años) o que les gustaban las mujeres con un buen "rabo" (=culo, en portugués).
Todo esto viene a mi mente hoy porque, después de todo lo que ha llovido desde entonces, la enseñanza ha sido, de nuevo, la mejor cura para mis heridas. Mis alumnos ahora no son adolescentes, sino críos de nueve años, pero creo que he sabido ganármelos y, después de sólo algunas clases, ya me demuestran claramente su respeto y cariño.
Hay una chiquilla, en concreto, Inês, a la que me llevaría a casa. Estoy maternalmente enamorada de ella. Confieso que le eché una ojeada curiosa al padre en una reunión, pero no me pone nada-nada, jajajaja.. A ver cómo me las arreglo para conseguir una hija del mismo modelo... Supongo que deseándolo. Mi niño es exactamente como lo soñé, físicamente y de personalidad, menos en una cosa. Lo pedí morenito y me vino un rubiales. Pero, vamos, que asumo mi culpa de ese fallo, jajaja..
La gran novedad es que, de la mano de ese primer trabajo, ha surgido otro. La jefa de estudios, casualmente de Badajoz, aunque lleve aquí una eternidad, me ha dado el contacto de una academia de idiomas, en una ciudad próxima, que necesita desesperadamente un profesor de español.
No tengo ni idea de si será para darle clases a ejecutivos o a niños de guardería, pero no me lo he pensado dos veces. Es más, haciendo el curriculum y la carta de presentación, me he dado cuenta de que tengo el perfil perfecto para el puesto que tienen libre. Otra cosa es que ellos tengan el que yo busco. O sea, que lo que paguen compense el gasto de gasolina, que el horario no sea una locura, que sea compatible con el cuidado de mi hijo y mis otras actividades, que me permitan un cierto grado de libertad a la hora de dar las clases, que no me pillen el sagrado día de Reyes (aquí no se celebra)...
Sé que pido mucho, pero he aprovechado este día mágico para colocar el CV en un sobrecito virtual cargado de todos esos deseos. Ya está en las manos de quienes deciden. Veremos lo que me cuentan en la entrevista.
Ah, y ya que estamos en plan pidón, una es fiel pero le gusta contemplar el paisaje cuando vale la pena, así que espero que el profe de inglés sea simpático, coincida conmigo a la hora del café y se parezca a George Clooney (jejejeje, no sabía con qué excusa colar otra foto.. ).

- Laraaaa, dejate de investigar en serio y sácame de una vez este puto muerto medieval, que no me deja ver el preciocísimo muro islámico medio deshecho que hay debajoooo!!! .
Me lo pasé estupendamente con mis chicos, aprendices de guías turísticos y personal de museos. Tanto que, cuando tuve mi depresión (fueron tiempos muy movidos sentimentalmente), decidí volver a dar clases antes de estar completamente recuperada. Aún tenía ataques de ansiedad repentinos. No era capaz de hacer casi nada; desde luego, nada que no hubiera previsto antes de comenzar. Mis alumnos me arropaban cuando me derrumbaba en medio de la clase. Fueron cariñosos, comprensivos, cómplices y, sobre todo, me hicieron reír. Aunque fuera con su insistencia en decir que tenían diecisiete "anos" (=años) o que les gustaban las mujeres con un buen "rabo" (=culo, en portugués).
Todo esto viene a mi mente hoy porque, después de todo lo que ha llovido desde entonces, la enseñanza ha sido, de nuevo, la mejor cura para mis heridas. Mis alumnos ahora no son adolescentes, sino críos de nueve años, pero creo que he sabido ganármelos y, después de sólo algunas clases, ya me demuestran claramente su respeto y cariño.
Hay una chiquilla, en concreto, Inês, a la que me llevaría a casa. Estoy maternalmente enamorada de ella. Confieso que le eché una ojeada curiosa al padre en una reunión, pero no me pone nada-nada, jajajaja.. A ver cómo me las arreglo para conseguir una hija del mismo modelo... Supongo que deseándolo. Mi niño es exactamente como lo soñé, físicamente y de personalidad, menos en una cosa. Lo pedí morenito y me vino un rubiales. Pero, vamos, que asumo mi culpa de ese fallo, jajaja..
La gran novedad es que, de la mano de ese primer trabajo, ha surgido otro. La jefa de estudios, casualmente de Badajoz, aunque lleve aquí una eternidad, me ha dado el contacto de una academia de idiomas, en una ciudad próxima, que necesita desesperadamente un profesor de español.
No tengo ni idea de si será para darle clases a ejecutivos o a niños de guardería, pero no me lo he pensado dos veces. Es más, haciendo el curriculum y la carta de presentación, me he dado cuenta de que tengo el perfil perfecto para el puesto que tienen libre. Otra cosa es que ellos tengan el que yo busco. O sea, que lo que paguen compense el gasto de gasolina, que el horario no sea una locura, que sea compatible con el cuidado de mi hijo y mis otras actividades, que me permitan un cierto grado de libertad a la hora de dar las clases, que no me pillen el sagrado día de Reyes (aquí no se celebra)...
Sé que pido mucho, pero he aprovechado este día mágico para colocar el CV en un sobrecito virtual cargado de todos esos deseos. Ya está en las manos de quienes deciden. Veremos lo que me cuentan en la entrevista.
Ah, y ya que estamos en plan pidón, una es fiel pero le gusta contemplar el paisaje cuando vale la pena, así que espero que el profe de inglés sea simpático, coincida conmigo a la hora del café y se parezca a George Clooney (jejejeje, no sabía con qué excusa colar otra foto.. ).

Kedada virtual
Hoy, día 17 de Octubre a las 17 horas, mucha gente estará haciendo lo mismo y esta es una invitación para que os unáis a nosotros.
No quiero extenderme aquí sobre los motivos (quien quiera más detalles, que me escriba) pero a lo largo de este día se darán una serie de circunstancias que harán que nuestros pensamientos cobren una fuerza inusual y se puedan hacer realidad en un breve plazo de tiempo.
Cada pensamiento, cada emoción, cada intención, cada deseo, será amplificado. Esto puede ser muy bueno o muy malo, dependiendo de lo que generen nuestra mente y nuestro corazón.
Personas de todo el mundo van a esforzarse para pasar el día pensando en positivo, enfocadas en pensamientos saludables, de buena voluntad, para sí mismas, la Tierra y la Humanidad.
Sin importar en que zona horaria estéis, esto sucederá desde la 10.17 (a.m.) del 17 de Octubre hasta la 1.17 (a.m.) del 18 de Octubre.
No es necesario estar en estado meditativo todo este tiempo. La hora clave principal será la cúspide de las 17.10. Quizás a esa hora podríais encontrar un sitio o lugar tranquilos para enfocaros. Lo mejor sería hacerlo en un enorme árbol o en las olas del mar.
Concentráos en lo que de verdad deseáis para vosotros y los vuestros. También en todas esas pequeñas cosas que pueden hacer que nuestro futuro común sea mucho mejor que el presente. Que vuestros pensamientos rebosen amor.
Quienes nos adherimos a esto, creemos en el poder de la mente. Creemos que nosotros podemos modelar nuestra realidad. Somos algo así como los dioses de nuestro propio mundo. Pero no es necesario creer eso para que funcione. No perdéis nada por reprimir los impulsos negativos a lo largo del día y dedicar unos minutillos a soñar. En realidad, es algo que deberíamos hacer a diario.
Gracias a vuestros blogs y a nuestras charlas conozco los proyectos, deseos y sueños de muchos de vosotros. Si queréis añadir o aclarar alguno, esta es la ocasión. Durante mi meditación, voy a visualizaros habiéndolos hecho realidad. Espero que cuando seáis así de felices, no os olvidéis de pasaros por la blogosfera, para contárnoslo.
No quiero extenderme aquí sobre los motivos (quien quiera más detalles, que me escriba) pero a lo largo de este día se darán una serie de circunstancias que harán que nuestros pensamientos cobren una fuerza inusual y se puedan hacer realidad en un breve plazo de tiempo.
Cada pensamiento, cada emoción, cada intención, cada deseo, será amplificado. Esto puede ser muy bueno o muy malo, dependiendo de lo que generen nuestra mente y nuestro corazón.
Personas de todo el mundo van a esforzarse para pasar el día pensando en positivo, enfocadas en pensamientos saludables, de buena voluntad, para sí mismas, la Tierra y la Humanidad.
Sin importar en que zona horaria estéis, esto sucederá desde la 10.17 (a.m.) del 17 de Octubre hasta la 1.17 (a.m.) del 18 de Octubre.
No es necesario estar en estado meditativo todo este tiempo. La hora clave principal será la cúspide de las 17.10. Quizás a esa hora podríais encontrar un sitio o lugar tranquilos para enfocaros. Lo mejor sería hacerlo en un enorme árbol o en las olas del mar.
Concentráos en lo que de verdad deseáis para vosotros y los vuestros. También en todas esas pequeñas cosas que pueden hacer que nuestro futuro común sea mucho mejor que el presente. Que vuestros pensamientos rebosen amor.
Quienes nos adherimos a esto, creemos en el poder de la mente. Creemos que nosotros podemos modelar nuestra realidad. Somos algo así como los dioses de nuestro propio mundo. Pero no es necesario creer eso para que funcione. No perdéis nada por reprimir los impulsos negativos a lo largo del día y dedicar unos minutillos a soñar. En realidad, es algo que deberíamos hacer a diario.
Gracias a vuestros blogs y a nuestras charlas conozco los proyectos, deseos y sueños de muchos de vosotros. Si queréis añadir o aclarar alguno, esta es la ocasión. Durante mi meditación, voy a visualizaros habiéndolos hecho realidad. Espero que cuando seáis así de felices, no os olvidéis de pasaros por la blogosfera, para contárnoslo.
Con permiso de Benedetti... (actualizado)

Un hombre desnudo y en lo oscuro
es una vocación para las manos
Para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro.
Un hombre maduro es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.
Actualización (15 de Octubre):
Confieso que ya dormía con un hombre desnudo, moreno, con sus pectorales y sus deltoides bien acolchados, su experiencia y sus canitas. Pero desde hoy ya es oficial: Lara Jones comparte su cama con un hombre maduro. Mi amor ha cumplido cuarenta años.
Y aunque no sé si la garantía cubría tanto, de momento la maquinaria parece responder bastante bien, pese a que me advirtieron que, a partir de ahora, todo serían goteras . Lo digo después de ponerla yo mismo a prueba, por si era necesario llamar al servicio técnico, jejeje...
Es más, no me preguntéis por qué, pero me ha parecido sentir en él un vigor nuevo, casi juvenil. Sería por el deseo de demostrar que seguía hecho un chaval o porque la edad te da sabiduría y con ella, la capacidad de reconocer atractivos hasta entonces ignorados en la mujer que tienes a tu lado? Si lo averiguo, os lo cuento (soy tan bocazas que sería incapaz de callarme algo así, jajajaja...)
PD: Cariño, si lees esto, que sepas que los añitos que te han caído, te han sentado muy bien. Hace tiempo que no te sentía tan complice, ni tan sonriente. Los problemas se están solucionando, así que no vale la pena amargarnos por ese asunto. Sigamos así, felices, disfrutando con las increíbles y desternillantes hazañas de nuestro pitufo y soñando al unísono con esos proyectos que, seguro, se hacen realidad. Amo-te muito.
Tercera semana. Balance de pérdidas
1) Decílitros.
2) Gramos.
3) Centímetros.
En cristiano, ríos de sudor (debidamente repuestos a base de beber agua), un quilillo (no está mal si pensamos, tengamos fe, que la grasa se está transformando en músculo, que pesa más) y tres (TREEEESS!!!!!) centímetros en cintura y cadera. Y eso, después de SÓLO cuatro clases de hora y media bailando salsa, merengue, cha-cha-chá y samba.
Por fin he parado de lloriquear ante el espejo al ver las curvas de la (in)felicidad que me dejó el embarazo y me he puesto manos a la obra. Hasta ahora, no había encontrado una actividad física que me gustara tanto como para incorporarla a mi vida.
Dentro de este enorme cuerpo de valkiria pecosa que me tocó en suerte, siempre ha estado el alma de una latina a la que se le mueven las caderas solas cuando suena un ritmo caliente. Por eso, día a día mi cuerpo va asimilando los pasos nuevos hasta hacerlos parecer movimientos naturales. Para quien ha estado metida en un agujero, hundida, sin autoconfianza ni alegría, resulta embriagante dejarse llevar por la música, comportarse como una cría, tal como el resto del grupo, y no poder parar de reír (aunque te falte el aliento).
Además, haciendo caso a mis compañeras de clase, he decidido dejar fluir mi sensualidad femenina aparcando las zapatillas de deporte y calzándome unos zapatos de tacón alto para bailar. Ayer hice la prueba. No aguanté mucho (veinte minutos) porque no tengo desarrollado ese musculito de la pantorrilla que queda tan sexy en las piernas de una chica. Nunca me ha atraído lo de sacarle la cabeza a nadie. Y menos, a mis parejas. Pero algo he aprendido: el mundo se ve diferente desde lo alto de un metro ochenta. Me gusta.
Así que se acabó lo de esconderse y bajar la cabeza. Me miro en el espejo y ya no me duelen esos michelines saltarines, esos muslos pesados o ese trasero inabarcable. Son la herencia de lo más hermoso que me ha pasado en esta vida: tener un hijo. Por eso, no me voy a dejar llevar por la tentación de sentirme acomplejada, aunque contemple mi cuerpo regordete con algo de pena.
Es que nunca me han gustado las despedidas, jejeje...
- Adioooossss, barriguita!!!!... adiooooosssss!!!..
PD: Quién se apunta a cantar y bailar conmigo esta salsa-terapia?:
2) Gramos.
3) Centímetros.
En cristiano, ríos de sudor (debidamente repuestos a base de beber agua), un quilillo (no está mal si pensamos, tengamos fe, que la grasa se está transformando en músculo, que pesa más) y tres (TREEEESS!!!!!) centímetros en cintura y cadera. Y eso, después de SÓLO cuatro clases de hora y media bailando salsa, merengue, cha-cha-chá y samba.
Por fin he parado de lloriquear ante el espejo al ver las curvas de la (in)felicidad que me dejó el embarazo y me he puesto manos a la obra. Hasta ahora, no había encontrado una actividad física que me gustara tanto como para incorporarla a mi vida.
Dentro de este enorme cuerpo de valkiria pecosa que me tocó en suerte, siempre ha estado el alma de una latina a la que se le mueven las caderas solas cuando suena un ritmo caliente. Por eso, día a día mi cuerpo va asimilando los pasos nuevos hasta hacerlos parecer movimientos naturales. Para quien ha estado metida en un agujero, hundida, sin autoconfianza ni alegría, resulta embriagante dejarse llevar por la música, comportarse como una cría, tal como el resto del grupo, y no poder parar de reír (aunque te falte el aliento).
Además, haciendo caso a mis compañeras de clase, he decidido dejar fluir mi sensualidad femenina aparcando las zapatillas de deporte y calzándome unos zapatos de tacón alto para bailar. Ayer hice la prueba. No aguanté mucho (veinte minutos) porque no tengo desarrollado ese musculito de la pantorrilla que queda tan sexy en las piernas de una chica. Nunca me ha atraído lo de sacarle la cabeza a nadie. Y menos, a mis parejas. Pero algo he aprendido: el mundo se ve diferente desde lo alto de un metro ochenta. Me gusta.
Así que se acabó lo de esconderse y bajar la cabeza. Me miro en el espejo y ya no me duelen esos michelines saltarines, esos muslos pesados o ese trasero inabarcable. Son la herencia de lo más hermoso que me ha pasado en esta vida: tener un hijo. Por eso, no me voy a dejar llevar por la tentación de sentirme acomplejada, aunque contemple mi cuerpo regordete con algo de pena.
Es que nunca me han gustado las despedidas, jejeje...
- Adioooossss, barriguita!!!!... adiooooosssss!!!..
PD: Quién se apunta a cantar y bailar conmigo esta salsa-terapia?:
Olá, meu amor. És tu?
Como ya comenté alguna vez, suelo enviar el enlace permanente de mis posts a las personas aludidas, por si tienen algo que añadir, corregir o matizar. Derecho de réplica, vamos. De vez en cuando, el aludido es mi marido y yo le envío puntualmente el link al e-mail del trabajo. Sólo que rara vez visita mi blog. O si lo hace, no me dice nada. Y comentar, aún menos. Aunque sé que ayer estuvo tentado de hacerlo.
Yo creo que el problema está en que me enrollo mucho: unas parrafadas demasiado grandes para su gusto. Y encima, en una lengua que no es la suya. Por no hablar de la memoria colectiva que une a la gente de la misma cultura. Si no se comparte, cuesta entender la gracia o el sentido profundo de muchos de los textos.
Pero ayer, algo le llamó la atención y le hizo leerme con interés. El cebo fue la foto que ilustraba el primer post del mes: el del juguetito que me trajo de Alemania.
Yo sé que él es fan de un blog portugués bastante explícito en términos sexuales, llamado "O meu ponto G" (obsérvese el cuidado que estoy teniendo ahora al escoger las palabras); así que mi finura al hablar de la diversión-extra introducida por el gadget germánico en nuestros encuentros (debería haber elegido otro verbo), no le tendría que haber resultado nada escandalosa.
Aún así, me soltó algo como:
- Eeeehh, que tu blog se ha vuelto muy, muuuy atrevido. Ese post... uffff...
Y entonces yo pensé lo fácil que sería decirle que no, aclararle que ese día me pasé un poco, pero que, en el fondo, no dije nada obsceno. Sólo puse un link, y que el que quisiera saber más, que lo leyera. Que, en general, hablo de otro tipo de cosas... más serias (juajuajua).
De repente, por mi mente pasaron como un flash las muchas confesiones íntimas vertidas en el blog y me pregunté la sensación que le podrían producir, leídas todas del tirón y fuera de contexto. Estaba segura de que él lo haría si yo le daba motivos para activar su detector masculino de sexo on-line. Intenté no hacerlo.
También estuve tentada, lo confieso, de hacer una discreta limpieza, por aquí y por allá, que me ayudara a mantener a mi marido desinteresado por esas cosas banales y aburridas que hago y publico en la red.
Pero soy como soy. Una suicida, pensarán algunos. El caso es que no me ha ido tan mal yendo con la verdad por delante. Quiero que me quieran como soy; que quien esté a mi lado vea como virtudes lo que otros tacharían de defectos. Me niego a dejar de ser yo misma por prejuicios que no tengo o para satisfacer gustos ajenos. Ni siquiera de mi marido. Ya me preocupo yo de no pasar determinadas fronteras. Tengo mucho cuidado. Que nadie lo dude.
Ojalá esos posts dieran lugar a una larga conversación con intercambio de intimidades y secretos; como la que tuvimos el día de nuestro aniversario. No se me ocurre una forma más apasionante de profundizar en una relación de pareja.
Así que, a lo hecho, pecho. Que tetas, no faltan..
Yo creo que el problema está en que me enrollo mucho: unas parrafadas demasiado grandes para su gusto. Y encima, en una lengua que no es la suya. Por no hablar de la memoria colectiva que une a la gente de la misma cultura. Si no se comparte, cuesta entender la gracia o el sentido profundo de muchos de los textos.
Pero ayer, algo le llamó la atención y le hizo leerme con interés. El cebo fue la foto que ilustraba el primer post del mes: el del juguetito que me trajo de Alemania.
Yo sé que él es fan de un blog portugués bastante explícito en términos sexuales, llamado "O meu ponto G" (obsérvese el cuidado que estoy teniendo ahora al escoger las palabras); así que mi finura al hablar de la diversión-extra introducida por el gadget germánico en nuestros encuentros (debería haber elegido otro verbo), no le tendría que haber resultado nada escandalosa.
Aún así, me soltó algo como:
- Eeeehh, que tu blog se ha vuelto muy, muuuy atrevido. Ese post... uffff...
Y entonces yo pensé lo fácil que sería decirle que no, aclararle que ese día me pasé un poco, pero que, en el fondo, no dije nada obsceno. Sólo puse un link, y que el que quisiera saber más, que lo leyera. Que, en general, hablo de otro tipo de cosas... más serias (juajuajua).
De repente, por mi mente pasaron como un flash las muchas confesiones íntimas vertidas en el blog y me pregunté la sensación que le podrían producir, leídas todas del tirón y fuera de contexto. Estaba segura de que él lo haría si yo le daba motivos para activar su detector masculino de sexo on-line. Intenté no hacerlo.
También estuve tentada, lo confieso, de hacer una discreta limpieza, por aquí y por allá, que me ayudara a mantener a mi marido desinteresado por esas cosas banales y aburridas que hago y publico en la red.
Pero soy como soy. Una suicida, pensarán algunos. El caso es que no me ha ido tan mal yendo con la verdad por delante. Quiero que me quieran como soy; que quien esté a mi lado vea como virtudes lo que otros tacharían de defectos. Me niego a dejar de ser yo misma por prejuicios que no tengo o para satisfacer gustos ajenos. Ni siquiera de mi marido. Ya me preocupo yo de no pasar determinadas fronteras. Tengo mucho cuidado. Que nadie lo dude.
Ojalá esos posts dieran lugar a una larga conversación con intercambio de intimidades y secretos; como la que tuvimos el día de nuestro aniversario. No se me ocurre una forma más apasionante de profundizar en una relación de pareja.
Así que, a lo hecho, pecho. Que tetas, no faltan..
Mi vida parece una final de Eurovisión.

Sorprendente giro en la última fase de las votaciones.
Alemania recibe diez puntos más (cortesía de la General Motors) y sigue manteniendo su puesto en todo lo alto del ranking.
- Germany, ten points. L'Allemagne, dix "pua"
Pero (oh, sorpresa) Portugal se hace inesperadamente con la máxima puntuación (gentilmente ofrecida por la Siemens local), lo que la deja muy bien situada en la pelea por la victoria final.
-Portugal, twelve points. Portugal, douze "pua"
La opción española (Opel) se va quedando atrás. Como siempre...
Seguiremos informando.
A veces, los niños no vienen de París, sino de Filipinas

Hace algunos meses, a través de una llamada, supe que no estaba embarazada, a pesar de mis supuestos síntomas. La verdad es que no buscaba ese bebé, pero la decepción fue inevitable. De todos modos, ese resultado negativo no fue nada dramático para mí, que ya tenía un hijo que había nacido perfecto y sabía que podría tener más.
Pero tú estabas al otro lado de la red. Y no precisamente como un "Autómata", sino como el sensible ser humano que eres. Me acompañaste en la larga espera y estabas ansioso por saber. Me hubiera encantado compartir contigo ese momento mágico en que se descubre que hemos sido elegidos, que vamos a ser padres. Sentí que tu ansiedad se debía a que deseabas de corazón vivirlo aunque fuera una sola vez, aunque no fuera un hijo tuyo. Nadie puede imaginar lo que me dolió contarte la verdad.
Hoy, una llamada bien diferente ha sido para ti como las dos rayitas del Predictor con que llevabas años soñando. Ojalá hubiera estado también al otro lado de la red cuando la recibiste, para poder abrazarte, aunque fuera virtualmente, y saltar y bailar de alegría contigo.
Sois ya unos padres en potencia. Vuestro hijo está en camino. Tan sólo os separa la burocracia, te das cuenta?
Se puede decir que estáis embarazados. Embarazados de esperanza. Y yo me siento increíblemente feliz por los dos.
Enhorabuena y que los meses que tenéis por delante se os pasen rápido-rápido. (Cuidadín con los antojos).
Una imagen, mil palabras y una aclaración
La imagen (con musiquita):
Las mil palabras:
Aaaaah, hala!, uyyy, mmmmmm, sí-sí-sí, ricoooo, ooohh, ayyyy, grrrrrr, uauuuu, así, uuummm, siiii, sigueeee, ... (y así hasta mil)
La aclaración:
Me encanta la tienda de "juguetes" por la que pasa mi marido siempre que viaja a Alemania. Menudo regalito me ha traído esta vez. Os lo recomiendo, en especial a las chicas. Y que viva Deutschland y olé!
Las mil palabras:
Aaaaah, hala!, uyyy, mmmmmm, sí-sí-sí, ricoooo, ooohh, ayyyy, grrrrrr, uauuuu, así, uuummm, siiii, sigueeee, ... (y así hasta mil)
La aclaración:
Me encanta la tienda de "juguetes" por la que pasa mi marido siempre que viaja a Alemania. Menudo regalito me ha traído esta vez. Os lo recomiendo, en especial a las chicas. Y que viva Deutschland y olé!





