Plenitud en una mañana de verano
Hoy, cuando mi marido ha salido del dormitorio para darme el beso de buenos días, me ha invadido una irrefrenable oleada de sentimientos. De repente, le miré embargada de amor, como si acabara de descubrir el aroma apetitoso de su piel, la belleza de sus ojos dormilones, de su pelo azabache, de sus primeras canas; la sensualidad de su boca carnosa.
Me abracé a él, temblando de emoción, como una novia virgen en su noche de bodas. Él colocó sus manos alrededor de mi cuerpo como hace mucho que no lo hacía y nos dimos un beso lento, intenso y húmedo. Su ronroneo de placer me confirmó que los buenos tiempos habían vuelto. Y sentí un estallido de amor.
Cómo puede alguien creer que no le quiero con toda el alma? Que haría algo que le hiciera daño?
Porque sí, es verdad que anoche, de madrugada, escribí una sincera, intensa y apasionada carta de amor. Dirigida a otro. Pero es que mi corazón es un músculo que aumenta su capacidad de amar, cuanto más ama. Es como si mi alma gemela en la distancia despertase sentidos que la convivencia matrimonial anula. Y esa nueva mirada mía, lo que ese hombre me provoca, yo lo vierto en todo lo que me rodea y mi mundo cambia. Se hace más alegre, más bonito, en tecnicolor y con sonido en alta "fidelidad". Mi vida alcanza su plenitud.
Me siento profundamente amada por dos hombres a cuyos brazos me llevó la vida en momentos diferentes. Por uno, me salté a la torera mis prejuicios respecto a lo que era o no ser infiel, accediendo a un sólo encuentro, una excepción de la regla, algo sin consecuencias en su relación de pareja, que nos unió para siempre. Por el otro, dejé mi casa, mi trabajo, mi vida sin él; y me estoy dejando la piel para encontrar la fórmula secreta que nos permita sobrevivir a todo, siguiendo enamorados.
Son dos hombres que no pelean por mí, porque no necesitan competir por mi amor. Porque cuanto más quiero a uno, más quiero al otro. Porque lo que comparto con cada uno, es personal, pero transferible.
Porque sólo hay una cosa que a los dos les importa de su supesto "rival": saber si me hace feliz.
Me abracé a él, temblando de emoción, como una novia virgen en su noche de bodas. Él colocó sus manos alrededor de mi cuerpo como hace mucho que no lo hacía y nos dimos un beso lento, intenso y húmedo. Su ronroneo de placer me confirmó que los buenos tiempos habían vuelto. Y sentí un estallido de amor.
Cómo puede alguien creer que no le quiero con toda el alma? Que haría algo que le hiciera daño?
Porque sí, es verdad que anoche, de madrugada, escribí una sincera, intensa y apasionada carta de amor. Dirigida a otro. Pero es que mi corazón es un músculo que aumenta su capacidad de amar, cuanto más ama. Es como si mi alma gemela en la distancia despertase sentidos que la convivencia matrimonial anula. Y esa nueva mirada mía, lo que ese hombre me provoca, yo lo vierto en todo lo que me rodea y mi mundo cambia. Se hace más alegre, más bonito, en tecnicolor y con sonido en alta "fidelidad". Mi vida alcanza su plenitud.
Me siento profundamente amada por dos hombres a cuyos brazos me llevó la vida en momentos diferentes. Por uno, me salté a la torera mis prejuicios respecto a lo que era o no ser infiel, accediendo a un sólo encuentro, una excepción de la regla, algo sin consecuencias en su relación de pareja, que nos unió para siempre. Por el otro, dejé mi casa, mi trabajo, mi vida sin él; y me estoy dejando la piel para encontrar la fórmula secreta que nos permita sobrevivir a todo, siguiendo enamorados.
Son dos hombres que no pelean por mí, porque no necesitan competir por mi amor. Porque cuanto más quiero a uno, más quiero al otro. Porque lo que comparto con cada uno, es personal, pero transferible.
Porque sólo hay una cosa que a los dos les importa de su supesto "rival": saber si me hace feliz.
Comentario:
A mi me parece que has encontrado en tu marido un compañero y un compañero es un amigo que recorre contigo el camino, eso no es tan fácil de encontrar, eso no lo tiene todo el mundo, quizá por eso los que no lo tenemos podemos llegar a pensar que el amor debe ser como el de la gran mayoría, pero sin duda para mi solo la libertad de quien te ama es lo que puede devolver en libertad ese amor hacia él. Pero claro a la libertad casi todos la tememos, como no la tenemos creemos que quien la posee en vez de elegir bien se dedica a hacer daño. O tal vez la equivocada sea yo pero es lo que quiero un compañero, lo demás no me interesa, para lo demás sola que aunque difícil también puedo recorrerlo aunque sea más duro.
Comentario:
A mí me pareces genial. Te acabo de leer de purísima casualidad y no me lo puedo ni creer. Genial. Eres genial!
Un abrazo
Un abrazo
Comentario:
Ya le he pedido disculpas por email. Me di cuenta de que había quedado algo duro, pero no era por ella, por supuesto que no.
Un beso, cariño.
Un beso, cariño.
Comentario:
Por cierto no seas tan dura con Koti...
Comentario:
Love is in the air?????????...
Por cierto lo del abrazo de la novia virgen el día de su boda?!?..Yo creo que el abrazo con el hombre que se ha llevado tu flor...y más si lo ha hecho delicadamente...siempre es una cosa estupenda...de hecho ese abrazo es una de las cosas más bonitas que recuerdo de ese dia....ya sabes de quien hablo mi querida y siempre amada amiga mía...
Ahora la princesa del sueño infinito eres tú...
Te quiero, Rocio.
Por cierto lo del abrazo de la novia virgen el día de su boda?!?..Yo creo que el abrazo con el hombre que se ha llevado tu flor...y más si lo ha hecho delicadamente...siempre es una cosa estupenda...de hecho ese abrazo es una de las cosas más bonitas que recuerdo de ese dia....ya sabes de quien hablo mi querida y siempre amada amiga mía...
Ahora la princesa del sueño infinito eres tú...
Te quiero, Rocio.
Comentario:
PD: Mi comentario anterior salió un poco guerrero. Me calentó la sangre el de alguien que, sin haber entendido nada, me condenó de forma demasiado agresiva. Seguro que no soy el origen de tanta rabia; esas palabras parecen fruto del dolor, la humillación o la frustración. Lo lamento mucho.
Lo he bloquado porque respeto los puntos de vista diferentes al mío, pero en mi casa no son bienvenidos quienes tiran la piedra a mala leche y, después, esconden la mano.
Lo he bloquado porque respeto los puntos de vista diferentes al mío, pero en mi casa no son bienvenidos quienes tiran la piedra a mala leche y, después, esconden la mano.
Comentario:
Eso es sinceridad, y querer lo mejor para quien se ama, sin esperar nada adicional.
saludos
saludos
Comentario:
Me explico, Kotinussa. Mi marido sabe que tengo un amigo que fue mi amor antes de conocerlo. Sabe que estamos en contacto, aunque NUNCA nos hemos vuelto a ver en persona, aunque hemos llegado a estar en la misma ciudad. Y menos, después de yo casarme con él. Y me quiere tanto, que no se sale en plan machote con el consabido "mía o de nadie". No me pide que deje de hablar puntualmente con esa persona, si eso me hace feliz. Porque cuando soy feliz, también le hago más feliz a él.
En cuanto a ese amigo mío, hablo con él de mis cosas, como lo haría con una amiga íntima, como lo hago con mi propio marido (por supuesto). Se alegra si me va bien en mi matrimonio y nunca haría nada para estropearlo. No me pide nada, no espera nada. Sólo que le deje cuidarme un poco de vez en cuando. Darme cariño y punto. Reencontrarse conmigo de vez en cuando en la red para confirmar que nos seguimos queriendo en la distancia no me parece un pecado tan grave.
Es tan difícil de comprender? No ha sido algo buscado. Me lo he encontrado. Es más, yo diría que me lo he ganado. Porque soy capaz de todo para seguir a mi corazón, sin hacer caso a gente más convencional, conformista o cobarde, y sin que nadie salga herido; todo lo contrario.
De todos modos, no pretendo hacer apología de mi fórmula personal para ser feliz. No pretendo que nadie la comparta, ni la ponga en práctica. Sólo la confieso. Y muchos no se atreverían a ser tan sinceros.
En cuanto a ese amigo mío, hablo con él de mis cosas, como lo haría con una amiga íntima, como lo hago con mi propio marido (por supuesto). Se alegra si me va bien en mi matrimonio y nunca haría nada para estropearlo. No me pide nada, no espera nada. Sólo que le deje cuidarme un poco de vez en cuando. Darme cariño y punto. Reencontrarse conmigo de vez en cuando en la red para confirmar que nos seguimos queriendo en la distancia no me parece un pecado tan grave.
Es tan difícil de comprender? No ha sido algo buscado. Me lo he encontrado. Es más, yo diría que me lo he ganado. Porque soy capaz de todo para seguir a mi corazón, sin hacer caso a gente más convencional, conformista o cobarde, y sin que nadie salga herido; todo lo contrario.
De todos modos, no pretendo hacer apología de mi fórmula personal para ser feliz. No pretendo que nadie la comparta, ni la ponga en práctica. Sólo la confieso. Y muchos no se atreverían a ser tan sinceros.
Comentario:
Me temo que no entiendo cuando hablas de la actitud de cada uno hacia el otro. Mejor no digo nada no vaya a ser que meta la pata.
Besos.
Besos.





