Corazón loco
Ella se sentía pletórica tras la reunión de trabajo. Tendría libertad total para desarrollar sus proyectos y tantear aquella nueva carrera. El puesto era suyo. Le apetecía gritarlo a los cuatro vientos.
Aparcó el coche. Abrió la puerta de casa. Era temprano. No había nadie con quien compartir la buena noticia. Era frustrante. Pero estaba él, al otro lado del Messenger, esperándola impaciente.
Compartieron todos los detalles de la entrevista. Él estalló de felicidad por ella, por su éxito. El deseo, las risas y la complicidad fueron tomando las riendas de la conversación.
Él le dijo: Celebremos tu victoria, tu nueva carrera, tus nuevos planes. Ponte cómoda. Tengo algo preparado para ti. Mírame. Léeme. Déjame verte.
Así que, por cosas del destino, ella celebró el fin de su segunda depresión con el mismo hombre que le había arrancado las lágrimas a besos, ocho años atrás. Cuando su autoestima tocó fondo de nuevo, él reapareció en su vida, inesperadamente, con su apasionada forma de ser, su contagiosa seguridad y su optimismo. Tiempo atrás le dijo: Me encantaria estar ahi, a tu lado, para que te pudieras refugiar en mi, pero lo único que puedo ofrecerte, son mis palabras escritas desde esa parcela de mi corazón que es de tu propiedad. Haciendo honor a esa promesa, no tiró la toalla hasta verla sonreír de nuevo.
Imposible no quererle.
Esa misma noche, su marido volvió. No sólo del trabajo. También de ese mundo sólo suyo, al que se retiraba, de vez en cuando, y en el que llevaba viviendo varias semanas.
Compartieron la noticia, hicieron planes de futuro. Los dos abrieron sus corazones y, después de tanto tiempo, sus miradas se reencontraron. Las palabras secas se poblaron de sentimientos. Los besos de rutina volvieron a hacerse profundos. El deseo tomó las riendas de la conversación
Él le dijo: Túmbate. Echo de menos tu sabor. Quiero hundir en ti mi boca.
Así que, por cosas del destino, ella celebró el comienzo de su nueva vida en brazos del hombre que la había sacado del infierno donde trabajaba y le había dado el mayor motivo para vivir: su hijo. Pese a sus diferencias, él había aguantado sin rechistar los tres duros años que a ella le costó liberarse del pasado. Nunca forzó nada. La dejó completar a su ritmo el lento proceso de recuperación, sin presionarla, respetando sus tiempos y ofreciéndose siempre a ayudarla.
Imposible no quererle.
En un sólo día, aquellos dos hombres lograron por fin despojarla de la crisálida donde ella se mantenía alejada del mundo. La contemplaron desnuda, renacida, más ella que nunca, tras un largo proceso de transformación. Los dos reaccionaron de la misma forma: inundándola de caricias, haciéndole amor.

Y así fue como ella, doblemente amada y doblemente enamorada, por fin se decidió a volar lejos de la tierra del dolor.
Aparcó el coche. Abrió la puerta de casa. Era temprano. No había nadie con quien compartir la buena noticia. Era frustrante. Pero estaba él, al otro lado del Messenger, esperándola impaciente.
Compartieron todos los detalles de la entrevista. Él estalló de felicidad por ella, por su éxito. El deseo, las risas y la complicidad fueron tomando las riendas de la conversación.
Él le dijo: Celebremos tu victoria, tu nueva carrera, tus nuevos planes. Ponte cómoda. Tengo algo preparado para ti. Mírame. Léeme. Déjame verte.
Así que, por cosas del destino, ella celebró el fin de su segunda depresión con el mismo hombre que le había arrancado las lágrimas a besos, ocho años atrás. Cuando su autoestima tocó fondo de nuevo, él reapareció en su vida, inesperadamente, con su apasionada forma de ser, su contagiosa seguridad y su optimismo. Tiempo atrás le dijo: Me encantaria estar ahi, a tu lado, para que te pudieras refugiar en mi, pero lo único que puedo ofrecerte, son mis palabras escritas desde esa parcela de mi corazón que es de tu propiedad. Haciendo honor a esa promesa, no tiró la toalla hasta verla sonreír de nuevo.
Imposible no quererle.
Esa misma noche, su marido volvió. No sólo del trabajo. También de ese mundo sólo suyo, al que se retiraba, de vez en cuando, y en el que llevaba viviendo varias semanas.
Compartieron la noticia, hicieron planes de futuro. Los dos abrieron sus corazones y, después de tanto tiempo, sus miradas se reencontraron. Las palabras secas se poblaron de sentimientos. Los besos de rutina volvieron a hacerse profundos. El deseo tomó las riendas de la conversación
Él le dijo: Túmbate. Echo de menos tu sabor. Quiero hundir en ti mi boca.
Así que, por cosas del destino, ella celebró el comienzo de su nueva vida en brazos del hombre que la había sacado del infierno donde trabajaba y le había dado el mayor motivo para vivir: su hijo. Pese a sus diferencias, él había aguantado sin rechistar los tres duros años que a ella le costó liberarse del pasado. Nunca forzó nada. La dejó completar a su ritmo el lento proceso de recuperación, sin presionarla, respetando sus tiempos y ofreciéndose siempre a ayudarla.
Imposible no quererle.
En un sólo día, aquellos dos hombres lograron por fin despojarla de la crisálida donde ella se mantenía alejada del mundo. La contemplaron desnuda, renacida, más ella que nunca, tras un largo proceso de transformación. Los dos reaccionaron de la misma forma: inundándola de caricias, haciéndole amor.

Y así fue como ella, doblemente amada y doblemente enamorada, por fin se decidió a volar lejos de la tierra del dolor.
Comentario:
Felicidades por el resultado de la reunión...por el reto, por todo.
Un beso
Un beso
Comentario:
Enhorabuena señora, muchas felicidades.
Comentario:
¡¡¡¡¡¡¡¡genial!!!!!!!
....menos mal que era secreto.....jajajja
....menos mal que era secreto.....jajajja
Comentario:
Qué bueno que se terminaron de acomodar tus cosas!
Jodida, hoy me hiciste lagrimear al leerte...
BESOS
Jodida, hoy me hiciste lagrimear al leerte...
BESOS
Comentario:
Bueno, cuánto optimismo se respira por aquí. Me alegro muchísimo.
Besos.
Besos.
Comentario:
Te puse el segundo comentario, en broma, como el tuyo, porque al leer el primero, parecía que lo había dicho enfadada. O como si estuviera censurando otras opciones. En absoluto. Una, que es torpe escribiendo...
Pero somos compañeras de viaje, recuerdas?
Lo que pasa es que es un tema delicado. Recuerda que los dos se asoman, a veces, a mi blog... Una se siente en la cuerda floja, intentando ser sincera, sin herir a nadie.
Hace tiempo que no deshago el blog. Es la mejor señal de que me siento entre amigos. Sin tu apoyo y el de la gente que viene por aquí, no habría conseguido desbloquear la situación personal en que me encontraba. Gracias
Pero somos compañeras de viaje, recuerdas?
Lo que pasa es que es un tema delicado. Recuerda que los dos se asoman, a veces, a mi blog... Una se siente en la cuerda floja, intentando ser sincera, sin herir a nadie.
Hace tiempo que no deshago el blog. Es la mejor señal de que me siento entre amigos. Sin tu apoyo y el de la gente que viene por aquí, no habría conseguido desbloquear la situación personal en que me encontraba. Gracias
Comentario:
oye, no te me enfades, sabes q yo jamás te criticaría por algo así.
venga, disfruta de tus amores. y esos dos no son los únicos q te quieren. q aquí somos much@s.
besos, guapetona
venga, disfruta de tus amores. y esos dos no son los únicos q te quieren. q aquí somos much@s.
besos, guapetona
Comentario:
Además, que lo de estar con dos a la vez, con todo lo que una lleva por delante, tiene que ser muy cansado. NO SOY UNA SUPERWOMAN!! ... ;o)
Comentario:
Yo sólo estoy con uno, maggie. Con los dos, no podría o, al menos, intentaría no hacerlo. Pero eso es algo que me ha enseñado la vida.
Lo que no consigo es dejar de amar a ninguno. Ni negarme a ser amada. Intento compatibilizar esos sentimientos, sin hacer daño a terceros. Es todo.
Si lo estoy haciendo mal, mea culpa, soy humana.
Lo que no consigo es dejar de amar a ninguno. Ni negarme a ser amada. Intento compatibilizar esos sentimientos, sin hacer daño a terceros. Es todo.
Si lo estoy haciendo mal, mea culpa, soy humana.
Comentario:
eres tremenda... mira q estar con dos a la vez... con lo q cansa... jajajajaja. bueno, venga, me callo.
ah, oye, q me parece maravilloso q todo vaya encajando para bien. sólo te queda la parejita. pero todo se andará.
ah, oye, q me parece maravilloso q todo vaya encajando para bien. sólo te queda la parejita. pero todo se andará.
Comentario:
Ah, pues disculpa entonces: tu titulo lo utiliza esa escritora para hablar de como tenemos que enderezar lo que no esta bien en nuestra vida, aunque como te dije ya antes de fijarme en el titulo, me habia fijado en como te expresas en tus posts, y sobre todo en ese "Quien sabe lo que hare con este cuando otra de las mujeres que hay en mi, decida que ha llegado su momento de salir a la luz."
No es un libro de autoayuda, no. Es mucho más que eso.
Ay, perdona el off-topic, ya lo dejo aquà :)
No nos conocemos, pero de vez en cuando me acerco a leerte.
No es un libro de autoayuda, no. Es mucho más que eso.
Ay, perdona el off-topic, ya lo dejo aquà :)
No nos conocemos, pero de vez en cuando me acerco a leerte.





