Mujer precavida, vale por dos.
Se puede decir que ese es uno de los lemas de mi vida. Son famosas mis maletas cargadas de respuestas para los "y si...": Y si llueve? (paragüitas plegable, aunque haga un sol radiante) Y si me pongo mala? (remedios para la fiebre, el dolor de garganta, el estreñimiento, la colitis...) Y si, de repente... (lo que se os ocurra: polvete inesperado, inspiración escritora, cambio radical de temperatura... ). Una vez que salgo de viaje, me gusta poder improvisar sobre la marcha, pero eso exige un gran esfuerzo de imaginación previo. Si no, es imposible cambiar un paseo urbano de museo en museo por una escapada loca a la playa más cercana. Eso, si no quieres pagar a precio de oro tus deseos repentinos, claro.
Una obsesión así hace de la preparación de las maletas un ejercicio de ingeniería para conseguir la optimización del espacio disponible. Porque no es fácil ir mucho más allá de lo indispensable, sin que el equipaje se vuelva una pesada carga, otra de mis prioridades.
Y todo esto a cuento de qué? A cuento del tema de la semana, del mes, del año: mi embarazo.
Quiero dejar públicamente claro que, al confesar abiertamente que estoy embarazada, sólo estoy diciendo que en el Predictor apareció un puntito que me ilusiona, pero al que aún no estoy vinculada afectivamente. Y digo esto, en prevención del drama colectivo que podría ser que mi embarazo se viera frustrado por algo. Estoy preparada para todo. Saberme fértil es mi fuerza. Si no soy madre ahora, de nuevo, lo seré más tarde. Estoy convencida. O adoptaré. Con un hijo sólo no me quedo, eso está claro.
Según mi experiencia previa, el gran salto emocional se produce al ver a tu niño en la ecografía y, sobre todo, cuando empiezas a sentirlo. Falta tiempo para eso y, de momento, es sólo un proyecto, una posibilidad. El embrión puede estar mal colocado o venir con problemas. Y dentro del primer trimestre, entra dentro de lo normal el aborto espontáneo, que, si no conocieras tu estado, considerarías tan sólo una menstruación algo abundante.
Hay una razón profunda para esta visión del embarazo. Como ya he declarado en más de una ocasión, creo que la muerte no es el fin de nada, creo en la reencarnación. Hace meses que sé que había alguien rondándome. Alguien que nos había escogido como padres a Paulo y a mí. No sólo me refiero al sueño premonitorio que tuve. Tengo una amiga bastante más sensible para estos temas que yo, que lo sintió mucho antes, repetidamente.
Aunque el embarazo ha sido, digamos, un "accidente", el momento es perfecto. Hace tan sólo tres meses, hubiera sido una locura. Yo estaba parada, deprimida, atada a mi pasado, con un pie aquí y otro en el extranjero, sin tener claro, en absoluto, nuestro futuro. A mi pareja la iban a poner de patitas en la calle y las deudas se nos acumulaban. Hoy me siento muy bien, trabajo en algo que me gusta y que es compatible con el embarazo y la nueva maternidad, mi marido tiene un empleo estupendo esperándole para cuando cierre su fábrica e iniciaremos el 2007 con la red que supone tener en el banco algo más que números rojos, gracias a la indemnización que recibirá por más de una década de trabajo para la empresa. Además, tenemos un seguro que cubrirá el 80% de los gastos médicos de un embarazo considerado de riesgo, por mi edad y por otras cositas de las que algún día hablaré. Nos podemos permitir estar en las mejores manos.
Pero si, a pesar de todo, la cosa se complica (han sucedido cosas que podrían provocarlo) y el niño no viene bien, estoy convencida de que será por una buena razón. Y yo me esforzaré en aprender lo que la vida me ha querido enseñar. Sea como sea, si ese ser me ha elegido, de un modo u otro estará conmigo. Encarnado en otro bebé, más adelante, o acompañándome desde el otro lado.
Una característica del primer trimestre es que te entra una paranoia tremenda y empiezas a pensar en todo lo que podría salir mal, en todo lo que deberías haber hecho antes de quedarte embarazada: perder peso, comer bien, tratar algunos problemas de salud para los que ahora no te puedes medicar, evitar el alcóhol y ciertos alimentos... Esta parrafada no responde a esa leve angustia casi inevitable. Mi madre perdió a su primera hija en el parto y fue un palo del que, más de 40 años después, no se ha recuperado del todo (aunque yo pueda ser esa niña, que tan sólo se retrasó un poco, para enseñarles a mis padres a amar sin límite a sus hijos). Y tengo una amiga que perdió a un hijo pequeño y vive aún, trece años después, pegada a su tumba.
Yo también me derrumbaría en situaciones así. Pero soy una cáncer típica que protege su delicado interior y mi corazón está aún envuelto por un caparazón duro que hace imposible que ya vea a ese bichito lindo alojado en mi vientre, como un bebé real, de carne y hueso. Siento, naturalmente, la responsabilidad de cuidarme, la mejor forma de mostrar mi agradecimiento por el privilegio de la fertilidad.
Intuyo que he sido elegida por todo lo que he aprendido en los últimos años, por saber como ayudar a ese ser a llegar tan lejos como quiera, ahora y siempre. Ese niño y yo tenemos un pacto de mutua ayuda que viene de lejos, desde antes de yo misma nacer. Desde que vi el puntito rosa comprendí que había llegado la hora de ponerse manos a la obra. Y en ello estoy. Preparándolo todo para comprobar si podemos comenzar ya.
Ayer estuve con uno de mis ángeles de la guarda: la Doctora Ljljana, mi médico de cabecera. Hoy me he hecho unos análisis. La semana que viene tendré los resultados y veré a mi obstetra. Entonces sabré si esto sigue adelante y qué problemas se pueden presentar.
Hasta entonces, los sueños tienen vía libre. Sobre todo, desde que he comprobado que es verdad lo que dicen: que los sueños se hacen realidad.
PD: Alguien que me preste un sujetador de la talla 110? Aunque igual no lo necesito. Parece que ya se sujetan solas. Y apuntando pa'rriba!!! (Como decía la canción "Volver a los diecisiete... después de vivir un siglo...")
Una obsesión así hace de la preparación de las maletas un ejercicio de ingeniería para conseguir la optimización del espacio disponible. Porque no es fácil ir mucho más allá de lo indispensable, sin que el equipaje se vuelva una pesada carga, otra de mis prioridades.
Y todo esto a cuento de qué? A cuento del tema de la semana, del mes, del año: mi embarazo.
Quiero dejar públicamente claro que, al confesar abiertamente que estoy embarazada, sólo estoy diciendo que en el Predictor apareció un puntito que me ilusiona, pero al que aún no estoy vinculada afectivamente. Y digo esto, en prevención del drama colectivo que podría ser que mi embarazo se viera frustrado por algo. Estoy preparada para todo. Saberme fértil es mi fuerza. Si no soy madre ahora, de nuevo, lo seré más tarde. Estoy convencida. O adoptaré. Con un hijo sólo no me quedo, eso está claro.
Según mi experiencia previa, el gran salto emocional se produce al ver a tu niño en la ecografía y, sobre todo, cuando empiezas a sentirlo. Falta tiempo para eso y, de momento, es sólo un proyecto, una posibilidad. El embrión puede estar mal colocado o venir con problemas. Y dentro del primer trimestre, entra dentro de lo normal el aborto espontáneo, que, si no conocieras tu estado, considerarías tan sólo una menstruación algo abundante.
Hay una razón profunda para esta visión del embarazo. Como ya he declarado en más de una ocasión, creo que la muerte no es el fin de nada, creo en la reencarnación. Hace meses que sé que había alguien rondándome. Alguien que nos había escogido como padres a Paulo y a mí. No sólo me refiero al sueño premonitorio que tuve. Tengo una amiga bastante más sensible para estos temas que yo, que lo sintió mucho antes, repetidamente.
Aunque el embarazo ha sido, digamos, un "accidente", el momento es perfecto. Hace tan sólo tres meses, hubiera sido una locura. Yo estaba parada, deprimida, atada a mi pasado, con un pie aquí y otro en el extranjero, sin tener claro, en absoluto, nuestro futuro. A mi pareja la iban a poner de patitas en la calle y las deudas se nos acumulaban. Hoy me siento muy bien, trabajo en algo que me gusta y que es compatible con el embarazo y la nueva maternidad, mi marido tiene un empleo estupendo esperándole para cuando cierre su fábrica e iniciaremos el 2007 con la red que supone tener en el banco algo más que números rojos, gracias a la indemnización que recibirá por más de una década de trabajo para la empresa. Además, tenemos un seguro que cubrirá el 80% de los gastos médicos de un embarazo considerado de riesgo, por mi edad y por otras cositas de las que algún día hablaré. Nos podemos permitir estar en las mejores manos.
Pero si, a pesar de todo, la cosa se complica (han sucedido cosas que podrían provocarlo) y el niño no viene bien, estoy convencida de que será por una buena razón. Y yo me esforzaré en aprender lo que la vida me ha querido enseñar. Sea como sea, si ese ser me ha elegido, de un modo u otro estará conmigo. Encarnado en otro bebé, más adelante, o acompañándome desde el otro lado.
Una característica del primer trimestre es que te entra una paranoia tremenda y empiezas a pensar en todo lo que podría salir mal, en todo lo que deberías haber hecho antes de quedarte embarazada: perder peso, comer bien, tratar algunos problemas de salud para los que ahora no te puedes medicar, evitar el alcóhol y ciertos alimentos... Esta parrafada no responde a esa leve angustia casi inevitable. Mi madre perdió a su primera hija en el parto y fue un palo del que, más de 40 años después, no se ha recuperado del todo (aunque yo pueda ser esa niña, que tan sólo se retrasó un poco, para enseñarles a mis padres a amar sin límite a sus hijos). Y tengo una amiga que perdió a un hijo pequeño y vive aún, trece años después, pegada a su tumba.
Yo también me derrumbaría en situaciones así. Pero soy una cáncer típica que protege su delicado interior y mi corazón está aún envuelto por un caparazón duro que hace imposible que ya vea a ese bichito lindo alojado en mi vientre, como un bebé real, de carne y hueso. Siento, naturalmente, la responsabilidad de cuidarme, la mejor forma de mostrar mi agradecimiento por el privilegio de la fertilidad.
Intuyo que he sido elegida por todo lo que he aprendido en los últimos años, por saber como ayudar a ese ser a llegar tan lejos como quiera, ahora y siempre. Ese niño y yo tenemos un pacto de mutua ayuda que viene de lejos, desde antes de yo misma nacer. Desde que vi el puntito rosa comprendí que había llegado la hora de ponerse manos a la obra. Y en ello estoy. Preparándolo todo para comprobar si podemos comenzar ya.
Ayer estuve con uno de mis ángeles de la guarda: la Doctora Ljljana, mi médico de cabecera. Hoy me he hecho unos análisis. La semana que viene tendré los resultados y veré a mi obstetra. Entonces sabré si esto sigue adelante y qué problemas se pueden presentar.
Hasta entonces, los sueños tienen vía libre. Sobre todo, desde que he comprobado que es verdad lo que dicen: que los sueños se hacen realidad.
PD: Alguien que me preste un sujetador de la talla 110? Aunque igual no lo necesito. Parece que ya se sujetan solas. Y apuntando pa'rriba!!! (Como decía la canción "Volver a los diecisiete... después de vivir un siglo...")
Comentario:
Mor, gracias por tus mimos, linda
Aguar... lo de la tripita, está hecho; espera que gane dimensiones más espectaculares y me verás luciendo ombligo. Sobre lo otro... jejeje... a veces me da la vena exhibicionista; no pierdas las esperanzas... jajajaja
MA, en el post anterior donde mencionaste tu dieta te iba a comentar que el enero iba a comenzar yo un tratamiento igual al que en el 2002 me dejó con una talla de pantalones que no usaba desde que hice la comunión... Me temo que habrá que dejarlo para el 2008. Qué pena de vaqueros apretaditos que acababa de comprarme! Bravo por tu victoria sobre la balanza. Te vas a quedar hecho un chaval! Tal vez nos veamos dentro de un par de semanas. Las saudades de casa son muchas ;o)
Mari... eres un modelo y un ejemplo de fuerza para mí; si tengo que pasar por el trago, espero estar a tu altura y a la de mi Guadalupe particular. Un abrazo, amiga!
Invitada, conozco a una menopáusica de cincuenta y muchos que, con dos hijas casaderas y un marido jubilado, de repente, oh, sorpresa, tuvo un pequeño "accidente" al que tuvo que cambiarle muchos pañales. Así que no te descuides... o descuídate, si así lo deseas. Lo repito: los sueños se hacen realidad.
Rous, mi vida, para accidentado, tu fin de semana, joé. Por mi parte, sí, ya te contaré en cuanto tenga un hueco en mi agenda cargada de clases, análisis y esperas interminables para ser vista por el médico (en el caso de mi médica de cabecera, cada segundo vale la pena). Sobre tu sueño, no te vengas abajo; estás a puntito de conseguirlo y lo harás. Sabes que somos muchos los que te apoyamos y creemos en ti. A este lado y al otro. Desde aquí, una dosis extra de confianza y energía positiva. Muaca!
Wendeling, leo tu post "Deseos" y me quedo boquiabierta, porque parece salido de mi mano, porque describe exactamente lo que me pasó ese mismo día. (Tu deseo no sería...?? No me dejes con la duda!!!) Tu experiencia como madre me inspira y me ayuda más de lo que te imaginas. Ah, aprovecho para decirte algo: menudo capullo tu profe de lengua!! Tuve una de griego en COU que me hizo algo parecido y aún la tengo atravesada, arjjjj... Un beso enorme, imancito!
Aguar... lo de la tripita, está hecho; espera que gane dimensiones más espectaculares y me verás luciendo ombligo. Sobre lo otro... jejeje... a veces me da la vena exhibicionista; no pierdas las esperanzas... jajajaja
MA, en el post anterior donde mencionaste tu dieta te iba a comentar que el enero iba a comenzar yo un tratamiento igual al que en el 2002 me dejó con una talla de pantalones que no usaba desde que hice la comunión... Me temo que habrá que dejarlo para el 2008. Qué pena de vaqueros apretaditos que acababa de comprarme! Bravo por tu victoria sobre la balanza. Te vas a quedar hecho un chaval! Tal vez nos veamos dentro de un par de semanas. Las saudades de casa son muchas ;o)
Mari... eres un modelo y un ejemplo de fuerza para mí; si tengo que pasar por el trago, espero estar a tu altura y a la de mi Guadalupe particular. Un abrazo, amiga!
Invitada, conozco a una menopáusica de cincuenta y muchos que, con dos hijas casaderas y un marido jubilado, de repente, oh, sorpresa, tuvo un pequeño "accidente" al que tuvo que cambiarle muchos pañales. Así que no te descuides... o descuídate, si así lo deseas. Lo repito: los sueños se hacen realidad.
Rous, mi vida, para accidentado, tu fin de semana, joé. Por mi parte, sí, ya te contaré en cuanto tenga un hueco en mi agenda cargada de clases, análisis y esperas interminables para ser vista por el médico (en el caso de mi médica de cabecera, cada segundo vale la pena). Sobre tu sueño, no te vengas abajo; estás a puntito de conseguirlo y lo harás. Sabes que somos muchos los que te apoyamos y creemos en ti. A este lado y al otro. Desde aquí, una dosis extra de confianza y energía positiva. Muaca!
Wendeling, leo tu post "Deseos" y me quedo boquiabierta, porque parece salido de mi mano, porque describe exactamente lo que me pasó ese mismo día. (Tu deseo no sería...?? No me dejes con la duda!!!) Tu experiencia como madre me inspira y me ayuda más de lo que te imaginas. Ah, aprovecho para decirte algo: menudo capullo tu profe de lengua!! Tuve una de griego en COU que me hizo algo parecido y aún la tengo atravesada, arjjjj... Un beso enorme, imancito!
Comentario:
VAya, yo también veo ultimamente mujeres embarazadas por todas partes... ¿tenemos un imán?
Besos de una maia.
Besos de una maia.
Comentario:
Ayyyyyy.......cosita linda...siempre tienes esa capacidad de sorprenderme!!!!!!!, ya me explicarás de aquello de "no lo buscabas, pero ha sido un agradable accidente"...jajajaja....
Yo sigo luchando por mi sueño...Dios quiera que se haga realidad...pq siento que estoy quemando mis últimas fuerzas psicológicas...
Tendré que ir esta noche en busca de mis "angeles de la guarda" a ver si me dan más fé y má fuerza...
Un beso infinito, Te quiero inmenso, Rous.
Yo sigo luchando por mi sueño...Dios quiera que se haga realidad...pq siento que estoy quemando mis últimas fuerzas psicológicas...
Tendré que ir esta noche en busca de mis "angeles de la guarda" a ver si me dan más fé y má fuerza...
Un beso infinito, Te quiero inmenso, Rous.
Comentario:
Cuando me quedé embarazada, aún no tenía la noticia, caminaba por la calle y todas las mujeres que se me cruzaba tenían un niño en su vientre. Yo era ajena a la noticia que pronto removería mis cimientos, sin embargo la vida me enmarcaba dentro de la maternidad. Cada vez que me ponía a ver los anuncios de la tele siempre salía el del predíctor cual arcángel moderno trayendo una noticia subliminal que yo no entendía o no quería entender. Sin embargo el catorce de marzo entendí que todos aquellos cambios, en mi pecho, en mis ganas de comer, en mis ganas de dormir, no eran producto de la casualidad sino más bien de la puñetera causalidad.
Hace unos días que sólo veo mujeres embarazadas (entre ella tú) pero esta vez mi cuerpo ni consciente ni inconscientemente se está dando por aludido sino más bien se derrumba ante algo que ya no me volverá a pasar más. Y encima hoy recibo las pruebas que lo demuestran. Siempre me quedaba la pequeña esperanza que fuera por otras causas (el estres dijo el ginecólogo) pero parece ser que no, que de estres nada....total por bromear un poco ¿entras en el libro guiness por ser una menopausica de 36 años??? (esto sienta muy mal).
Hace unos días que sólo veo mujeres embarazadas (entre ella tú) pero esta vez mi cuerpo ni consciente ni inconscientemente se está dando por aludido sino más bien se derrumba ante algo que ya no me volverá a pasar más. Y encima hoy recibo las pruebas que lo demuestran. Siempre me quedaba la pequeña esperanza que fuera por otras causas (el estres dijo el ginecólogo) pero parece ser que no, que de estres nada....total por bromear un poco ¿entras en el libro guiness por ser una menopausica de 36 años??? (esto sienta muy mal).
Comentario:
Informada.
Acompañandote en estos momentos para lo bueno que vendrá. Nada será malo (que duela un poco es otra cosa... )
Besazos, pichona
Acompañandote en estos momentos para lo bueno que vendrá. Nada será malo (que duela un poco es otra cosa... )
Besazos, pichona
Comentario:
Enhorabuena. A ver cuando nos vemos y te doy la enhorabuena en personal. Tu engardas y yo adelgazo. Ya he perdido 13 Kilos.
Besos.
ILYFE
Besos.
ILYFE
Comentario:
uauuuuuuuuuuuuu, chica sexy pues rula foto no solo con la tripita sexy tambien de la talla cientoloquesea ;-)
ves? cada día me vuelvo mas verde :-P
besos,
ves? cada día me vuelvo mas verde :-P
besos,
Comentario:
Ole!!! me dejas que te achuche??????? muaks, muaks, muaks!!! dejame al menos por unos minutos llevarme por la alegria de tu alegria, y luego... serenidad, para que todo vaya a buen puerto.
1beso
1beso





