RETROCESO (LA VUELTA A UN ESTADO ANTERIOR)
No sé de que manera ha sucedido. No tengo la más mínima idea de qué es lo que está haciendo que mi cuerpo (y mi alma) esté experimentando la vuelta a un estado anterior que creí haber dejado atrás para siempre.
El tiempo va pasando, las modas van cambiando, nos hacemos mayores (más), maduramos (en cierta medida)...
Sin embargo, YO, que me creía el más maduro de todos y el que más claras tenía las cosas, estoy experimentando un retroceso al que no le encuentro explicación alguna.
Y es que me estoy heterosexualizando...
En el principio de los tiempos, cuando aún eres un niño y no tienes más preocupación que aprender a deletrear palabras en el colegio y llegar a casa y jugar a los clips (me encantaban los playmobil), no eres consciente aún de tu sexualidad.
En esta etapa de tu vida es, por tanto, la sociedad la que impone unos roles que todos debemos cumplir “a raja tabla”. Tus padres, abuelos, tíos, primos, y un largo etcétera, ya te agobian con preguntas del tipo: ¿tienes novia?, cuando aún nosotros, niños indefensos, no tenemos ni el sentido común para distinguir una cuchara de un tenedor.
A mí, como a cualquier niño, me gustaba una niña de clase.
Y eso, creerme, si que era un amor puro, de los de “Pasión de Gavilanes” a pesar de que, en mi caso, en lugar de ser un súper Franco Reyes, me asemejaba más a Frijolito.
Pero un buen día, de pronto, dejas de ser un niño (como veis, vuelvo a mi monotema sobre el paso del tiempo que me tiene tan obsesionado) y la vida, te impone otra serie de obligaciones que tienes que cumplir para no quedarte atrás.
En este momento ya no sirve con sólo decir que te gusta una niña, ahora, además, tienes que demostrárselo a los demás, y, en el caso de un homosexual, demostrártelo a ti mismo.
Así que ni corto ni perezoso buscas a alguien del sexo opuesto afín a ti, te la llevas al burguer, después al cine, y en lugar de ver la película (siempre te metías en la más aburrida), al abrir los ojos, lo único que veías eran otros ojos cerrados muy cerca de los tuyos. Luego, cada
uno se iba a su casa, pensando en lo afortunado que era al haber encontrado alguien tan especial, por la que sentías algo tan especial, tan simpática, tan agradable, tan guapa y que, para colmo, se dejaba besar con lengua.
Pero todo esto, a pesar de ser tan romántico, se truncaba cuando ponían en la tele “Jamón, jamón” de Bigas Luna, y te dabas cuenta de que te fijabas más en el paquete de Bardem, que en los pezones de Penélope, o que preferirías un millón de veces más que hubiese sido Jordi Mollá el que se dejaba besar con lengua en aquel cine que aquella chica de 15 años que acababa de llegar a casa, obnubilada por todos aquellos besos que aún la quemaban en la boca.
Y como para negarse a uno mismo no hace falta más tener una personalidad débil, te metes en un armario con la llave cerrada, y te proclamas ante el mundo como un Casanova más que lo único que hace los fines de semana es salir al acecho de presas fáciles que se dejen besar los domingos en la sesión de las 6.
Hasta que otro buen día te despiertas y decides cambiarte de acera definitivamente, echarle un par de cojones y contarle a todos (o a casi todos, porque siempre hay que establecer unos límites) lo que te pasa cuando ves “Jamón, jamón”.
Y uno, que tiene unos amigos tan majos, respira profundamente al descubrir que no era para tanto y hasta te sorprendes cuanto te acompañan a un bar de ambiente, donde puede ser que ligues con alguno (que seguramente tendrá una vida repleta de experiencias como las tuyas), y tengas la opción de comparar entre paquete o pezones.
Eso fue, a grandes rasgos, lo que me pasó a mí (exagerando algunas cosas y mitigando otras, ya me conocéis).
Pero es, en este punto de mi vida, con 20 añitos como tengo, en el que vuelvo a tener un lío mental, nada maduro y poco creíble ante los ojos de los demás.
Y es que, algunas veces, añoro esas tardes de domingo en aquella butaca de cine en la que besabas, de la forma más incómoda, a aquella chica dulce que cerraba los ojos cuando tú abrías los tuyos; y ahora ves “Jamón, jamón” y, una vez comparado paquete y pezones, no descartas ni a Bardem ni a Penélope, sino que lo que más te apetece es meterte en medio de los dos.
Sólo me amparo en el hecho de que sea una ligera desviación mía que se me pase con el tiempo, y que me coloque como un ente sexual definido en esta maraña de gente, en la que cada uno vive por y para sí mismo.
Comentario 1: ¿Ves lo que has conseguido con tu teoría de la dualidad humana, Solysombras?... Asume tu culpa como un hombre.
Comentario 2: Para asegurarme de que “Jamón, jamón” era de Bigas Luna (no podía asegurarlo al cien por cien), miro en imdb.com, y me sorprende que en un país extranjero (no se especifica cual), la traducción al título original es: “Salami, salami”. Qué grande!!
COMENTARIO 3: Hoy, a 14:35 de la tarde del día 14, el blog es el blog más leído!!. Gracias, coño!! Gracias!!... Ya me puedo morir tranquilo, porque la plata estaba muy bien, pero el oro...
El tiempo va pasando, las modas van cambiando, nos hacemos mayores (más), maduramos (en cierta medida)...
Sin embargo, YO, que me creía el más maduro de todos y el que más claras tenía las cosas, estoy experimentando un retroceso al que no le encuentro explicación alguna.
Y es que me estoy heterosexualizando...
En el principio de los tiempos, cuando aún eres un niño y no tienes más preocupación que aprender a deletrear palabras en el colegio y llegar a casa y jugar a los clips (me encantaban los playmobil), no eres consciente aún de tu sexualidad.En esta etapa de tu vida es, por tanto, la sociedad la que impone unos roles que todos debemos cumplir “a raja tabla”. Tus padres, abuelos, tíos, primos, y un largo etcétera, ya te agobian con preguntas del tipo: ¿tienes novia?, cuando aún nosotros, niños indefensos, no tenemos ni el sentido común para distinguir una cuchara de un tenedor.
A mí, como a cualquier niño, me gustaba una niña de clase.
Y eso, creerme, si que era un amor puro, de los de “Pasión de Gavilanes” a pesar de que, en mi caso, en lugar de ser un súper Franco Reyes, me asemejaba más a Frijolito.
Pero un buen día, de pronto, dejas de ser un niño (como veis, vuelvo a mi monotema sobre el paso del tiempo que me tiene tan obsesionado) y la vida, te impone otra serie de obligaciones que tienes que cumplir para no quedarte atrás.
En este momento ya no sirve con sólo decir que te gusta una niña, ahora, además, tienes que demostrárselo a los demás, y, en el caso de un homosexual, demostrártelo a ti mismo.
Así que ni corto ni perezoso buscas a alguien del sexo opuesto afín a ti, te la llevas al burguer, después al cine, y en lugar de ver la película (siempre te metías en la más aburrida), al abrir los ojos, lo único que veías eran otros ojos cerrados muy cerca de los tuyos. Luego, cada
uno se iba a su casa, pensando en lo afortunado que era al haber encontrado alguien tan especial, por la que sentías algo tan especial, tan simpática, tan agradable, tan guapa y que, para colmo, se dejaba besar con lengua.Pero todo esto, a pesar de ser tan romántico, se truncaba cuando ponían en la tele “Jamón, jamón” de Bigas Luna, y te dabas cuenta de que te fijabas más en el paquete de Bardem, que en los pezones de Penélope, o que preferirías un millón de veces más que hubiese sido Jordi Mollá el que se dejaba besar con lengua en aquel cine que aquella chica de 15 años que acababa de llegar a casa, obnubilada por todos aquellos besos que aún la quemaban en la boca.
Y como para negarse a uno mismo no hace falta más tener una personalidad débil, te metes en un armario con la llave cerrada, y te proclamas ante el mundo como un Casanova más que lo único que hace los fines de semana es salir al acecho de presas fáciles que se dejen besar los domingos en la sesión de las 6.
Hasta que otro buen día te despiertas y decides cambiarte de acera definitivamente, echarle un par de cojones y contarle a todos (o a casi todos, porque siempre hay que establecer unos límites) lo que te pasa cuando ves “Jamón, jamón”.
Y uno, que tiene unos amigos tan majos, respira profundamente al descubrir que no era para tanto y hasta te sorprendes cuanto te acompañan a un bar de ambiente, donde puede ser que ligues con alguno (que seguramente tendrá una vida repleta de experiencias como las tuyas), y tengas la opción de comparar entre paquete o pezones.
Eso fue, a grandes rasgos, lo que me pasó a mí (exagerando algunas cosas y mitigando otras, ya me conocéis).
Pero es, en este punto de mi vida, con 20 añitos como tengo, en el que vuelvo a tener un lío mental, nada maduro y poco creíble ante los ojos de los demás.
Y es que, algunas veces, añoro esas tardes de domingo en aquella butaca de cine en la que besabas, de la forma más incómoda, a aquella chica dulce que cerraba los ojos cuando tú abrías los tuyos; y ahora ves “Jamón, jamón” y, una vez comparado paquete y pezones, no descartas ni a Bardem ni a Penélope, sino que lo que más te apetece es meterte en medio de los dos.
Sólo me amparo en el hecho de que sea una ligera desviación mía que se me pase con el tiempo, y que me coloque como un ente sexual definido en esta maraña de gente, en la que cada uno vive por y para sí mismo.
Comentario 1: ¿Ves lo que has conseguido con tu teoría de la dualidad humana, Solysombras?... Asume tu culpa como un hombre.
Comentario 2: Para asegurarme de que “Jamón, jamón” era de Bigas Luna (no podía asegurarlo al cien por cien), miro en imdb.com, y me sorprende que en un país extranjero (no se especifica cual), la traducción al título original es: “Salami, salami”. Qué grande!!
COMENTARIO 3: Hoy, a 14:35 de la tarde del día 14, el blog es el blog más leído!!. Gracias, coño!! Gracias!!... Ya me puedo morir tranquilo, porque la plata estaba muy bien, pero el oro...
¿DE LOS MÁS LEÍDOS?
Hoy nos encontramos con una grata sorpresa. Y es que este blog, MI blog, es el segundo blog más leído del día (12 de octubre de 2005). Y no me lo invento, lo dice la propia página principal de blogs de ya.com (www.blogs.ya.com).
La verdad es que no sé como ha podido suceder, porque este pequeño espacio en el que trato de contar pequeñas historias de mi vida, y de la de los demás, no era visitado más que por un reducido círculo de “amigos”.
De todos modos, y contento por la noticia, agradecer a todos los lectores sus visitas, haciendo hincapié en los de siempre: Milana Bonita, Ensaimada, Emporia, Binguera, Brazo de gitano, Sir Lancelot, Bruja, Solysombras, Pvg, Parker y Vaquilla (a pesar de todo); y dándole la bienvenida a los nuevos lectores para los que, seguro, habrá un hueco de mención especial en sucesivos posts de agradecimiento.
Un beso a todos.
Os quiere, vuestro Pobrecito Hablador.
Comentario 1: Milana, no cedas al chantaje emocional al que te está sometiendo Don Pusack, que ya no queda tanto para el 2007 y me temo lo peor. Y tú, Brazo, no la dejes.
La verdad es que no sé como ha podido suceder, porque este pequeño espacio en el que trato de contar pequeñas historias de mi vida, y de la de los demás, no era visitado más que por un reducido círculo de “amigos”.
De todos modos, y contento por la noticia, agradecer a todos los lectores sus visitas, haciendo hincapié en los de siempre: Milana Bonita, Ensaimada, Emporia, Binguera, Brazo de gitano, Sir Lancelot, Bruja, Solysombras, Pvg, Parker y Vaquilla (a pesar de todo); y dándole la bienvenida a los nuevos lectores para los que, seguro, habrá un hueco de mención especial en sucesivos posts de agradecimiento.
Un beso a todos.
Os quiere, vuestro Pobrecito Hablador.
Comentario 1: Milana, no cedas al chantaje emocional al que te está sometiendo Don Pusack, que ya no queda tanto para el 2007 y me temo lo peor. Y tú, Brazo, no la dejes.
UN DÍA, LOS ENANOS SE REBELARON CONTRA GULLIVER.
Hace días que llevo pensando en el significado de esta frase. No se por qué, cuando estoy inmerso en el periodo de exámenes, mi memoria se resiste a prestarle atención a los apuntes y se empeña en darle vueltas a cosas que no tienen razón de ser.
El caso, es que el culpable es Sabina, mi mentor, que empeñándose en hacerme la vida más amena y más difícil al mismo tiempo, escribió una canción que habla de todo a lo que vengo a referirme con este comentario.
Y es que desde aquí, hago un llamamiento a todos los Gulliver que lean esto y a captar Liliputienses descarriados que quieran convertirse en gigantes.
Y no es gratuito el hecho de considerarme un Gulliver más, es que es cierto.
De edad temprana, cuando mis padres hicieron el primer intento por escolarizarme en una guardería de barrio, mis dotes como lector precoz afloraban de una manera asombrosa. Mientras los demás niños no sabían ni hacer la o con un canuto, yo ya me leía libros y libros de textos que mis profesores, ante su asombro por mi capacidad superdotada, me regalaban desinteresadamente. En esta época, fui el empollón de la clase, el repipi o el cursi de la clase, ante los ojos de mis compañeros. Las envidias que suscitaba ante ellos, y las repetidas alabanzas de mis profesores ayudaron a mi desintegración como un alumno más, condenado a ser un Gulliver entre toda una clase de Liliputienses enanos, resentidos y envidiosos.
En el segundo intento por escolarizarme, cuando mis padres me matricularon en el colegio, volví a destacar en algo. Y es que yo, sensible por naturaleza como soy, optaba más por irme con las niñas que con los niños. Lo más fácil hubiera sido haberme ido con todos esos bestias de seis años a darle patadas a un balón para luego volver del recreo (único descanso del día) molido a palos, reventado y sucio (ahora que ya tengo asumida mi condición de ser humano especial, admito que me encantan esa clase de chicos molidos a palos, reventados y sucios tras un partido de futbol).
Sin embargo, opté por la delicadeza de las niñas, sus juegos, sus secretos y sus confesiones, siendo una más.
Mala elección ya que, a mi problema de destacar en las tareas en el aprendizaje, le unió el hecho de destacar en aquel grupo de niñas que intercambiaban “hojas de cambiar” (sí, las tuve y olían muy bien!!) o saltaban a la comba.
Cuando dejé la Educación Primaria y pasé a la Secundaria surgió otro problema que se añadió a mi lista y que acentuó más mis diferencias con los habitantes de un Liliput no tan imaginario.
De un año para otro, los niños que se habían pasado los anteriores cursos detrás de un balón de reglamento volvieron más cambiados, más altos, más guapos y más atractivos, dejando de ser esos niños insoportables que nadie mira, para pasar a ser blanco de todas las miradas de aquellas amigas que yo había ido haciendo a lo largo de los años. Yo, en todos esos años a los que la gente llama infancia y añora (yo no), aparte de coleccionar hojitas de cambiar, me dediqué a coleccionar kilos y kilos de grasa, que hicieron de la primera fase de mi adolescencia un suplicio, muerto de envidia al ver cómo mis amigas, a las que yo veneraba, me iban dejando de lado progresivamente por aquellos efebos esbeltos que, de vez en cuando, seguían jugando sus partidos de fútbol para guardar la línea.
Otra diferencia más a añadir en mi lista de lo que para mí, en aquella época, eran defectos. Y es que ya no sólo era el repipi y el marica, sino que ahora encima gordo.
Y luego ya creces y te vas dando cuenta de que no sólo te gustan las niñas, de las que quizás te atraiga su dulzura y sus buenas intenciones, sino que también te fijas en aquellos efebos bestias que juegan al fútbol. Sigues creciendo, maduras y asumes que quizás seas un poco diferente a los demás, con unos gustos diferentes y una manera de ser especial.
Han ido pasando los años, y poco a poco, has cambiado. Lo has asumido todo, y donde alguien dijo digo, tu has dicho Diego. Has sabido a darte cuenta de que los demás tenían razón, y que cuando te llamaban repipi, empollón, gordo o mariquita, te lo llamaban con todas las de la ley.
Hoy, al ver como has crecido, lo bien que estás y lo claro que eres al decir las cosas, muchos de aquellos que en ese tiempo te hicieron la vida un poco más insoportable de lo que hubiese sido, te saludan por la calle, te piropean, e incluso se arrepienten de lo que te hicieron alguna vez.
Yo, vengativo como soy (y falso, sí Milana y Ensaima, también reconozco que soy falso), no hago otra cosa que sonreir (porque no me gusta hacerle sentir mal a nadie) y compadecerme de la vida que llevan.
Extraños seres enanos de corazón, y de espíritu, liliputienses, al fin y al cabo, que un día se rebelaron contra un Gulliver que, al final, ha sabido como plantarles cara.■
El caso, es que el culpable es Sabina, mi mentor, que empeñándose en hacerme la vida más amena y más difícil al mismo tiempo, escribió una canción que habla de todo a lo que vengo a referirme con este comentario.
Y es que desde aquí, hago un llamamiento a todos los Gulliver que lean esto y a captar Liliputienses descarriados que quieran convertirse en gigantes.
Y no es gratuito el hecho de considerarme un Gulliver más, es que es cierto.
De edad temprana, cuando mis padres hicieron el primer intento por escolarizarme en una guardería de barrio, mis dotes como lector precoz afloraban de una manera asombrosa. Mientras los demás niños no sabían ni hacer la o con un canuto, yo ya me leía libros y libros de textos que mis profesores, ante su asombro por mi capacidad superdotada, me regalaban desinteresadamente. En esta época, fui el empollón de la clase, el repipi o el cursi de la clase, ante los ojos de mis compañeros. Las envidias que suscitaba ante ellos, y las repetidas alabanzas de mis profesores ayudaron a mi desintegración como un alumno más, condenado a ser un Gulliver entre toda una clase de Liliputienses enanos, resentidos y envidiosos.
En el segundo intento por escolarizarme, cuando mis padres me matricularon en el colegio, volví a destacar en algo. Y es que yo, sensible por naturaleza como soy, optaba más por irme con las niñas que con los niños. Lo más fácil hubiera sido haberme ido con todos esos bestias de seis años a darle patadas a un balón para luego volver del recreo (único descanso del día) molido a palos, reventado y sucio (ahora que ya tengo asumida mi condición de ser humano especial, admito que me encantan esa clase de chicos molidos a palos, reventados y sucios tras un partido de futbol).
Sin embargo, opté por la delicadeza de las niñas, sus juegos, sus secretos y sus confesiones, siendo una más.
Mala elección ya que, a mi problema de destacar en las tareas en el aprendizaje, le unió el hecho de destacar en aquel grupo de niñas que intercambiaban “hojas de cambiar” (sí, las tuve y olían muy bien!!) o saltaban a la comba.
Cuando dejé la Educación Primaria y pasé a la Secundaria surgió otro problema que se añadió a mi lista y que acentuó más mis diferencias con los habitantes de un Liliput no tan imaginario.
De un año para otro, los niños que se habían pasado los anteriores cursos detrás de un balón de reglamento volvieron más cambiados, más altos, más guapos y más atractivos, dejando de ser esos niños insoportables que nadie mira, para pasar a ser blanco de todas las miradas de aquellas amigas que yo había ido haciendo a lo largo de los años. Yo, en todos esos años a los que la gente llama infancia y añora (yo no), aparte de coleccionar hojitas de cambiar, me dediqué a coleccionar kilos y kilos de grasa, que hicieron de la primera fase de mi adolescencia un suplicio, muerto de envidia al ver cómo mis amigas, a las que yo veneraba, me iban dejando de lado progresivamente por aquellos efebos esbeltos que, de vez en cuando, seguían jugando sus partidos de fútbol para guardar la línea.Otra diferencia más a añadir en mi lista de lo que para mí, en aquella época, eran defectos. Y es que ya no sólo era el repipi y el marica, sino que ahora encima gordo.
Y luego ya creces y te vas dando cuenta de que no sólo te gustan las niñas, de las que quizás te atraiga su dulzura y sus buenas intenciones, sino que también te fijas en aquellos efebos bestias que juegan al fútbol. Sigues creciendo, maduras y asumes que quizás seas un poco diferente a los demás, con unos gustos diferentes y una manera de ser especial.
Han ido pasando los años, y poco a poco, has cambiado. Lo has asumido todo, y donde alguien dijo digo, tu has dicho Diego. Has sabido a darte cuenta de que los demás tenían razón, y que cuando te llamaban repipi, empollón, gordo o mariquita, te lo llamaban con todas las de la ley.
Hoy, al ver como has crecido, lo bien que estás y lo claro que eres al decir las cosas, muchos de aquellos que en ese tiempo te hicieron la vida un poco más insoportable de lo que hubiese sido, te saludan por la calle, te piropean, e incluso se arrepienten de lo que te hicieron alguna vez.
Yo, vengativo como soy (y falso, sí Milana y Ensaima, también reconozco que soy falso), no hago otra cosa que sonreir (porque no me gusta hacerle sentir mal a nadie) y compadecerme de la vida que llevan.
Extraños seres enanos de corazón, y de espíritu, liliputienses, al fin y al cabo, que un día se rebelaron contra un Gulliver que, al final, ha sabido como plantarles cara.■
REGRESO TRAS UN LARGO PERIODO DE LETARGO LITERARIO
Ya he vuelto. Tanto tiempo sin saber de mi quizás os ha hecho caer en una profunda depresión de la que será imposible salir. Asumo mis actos, siendo consciente de que esta etapa de inactividad blogera os ha podido causar daños irreparables en el subconsciente (para todos aquellos que tengáis subconsciente).
En esta nueva temporada que empieza prometo que habrá bajas en algunos personajes y nuevos fichajes, no creo en la linealidad de los acontecimientos y siendo Darwinista como soy, me basaré en la teoría de la selección natural en la que sobrevivirán a mis experiencias sólo los más fuertes.
Sin nada más que decir (de momento y porque acabo de terminar de estudiar economía y estoy agotado), se despide vuestro Pobrecito hablador.
Os quiero tanto!!
Comentario: Ahora lo que me daría fuerzas serían los típicos comentarios del tipo: “qué bueno que regreses!”.
Un beso a todos.
En esta nueva temporada que empieza prometo que habrá bajas en algunos personajes y nuevos fichajes, no creo en la linealidad de los acontecimientos y siendo Darwinista como soy, me basaré en la teoría de la selección natural en la que sobrevivirán a mis experiencias sólo los más fuertes.
Sin nada más que decir (de momento y porque acabo de terminar de estudiar economía y estoy agotado), se despide vuestro Pobrecito hablador.
Os quiero tanto!!
Comentario: Ahora lo que me daría fuerzas serían los típicos comentarios del tipo: “qué bueno que regreses!”.
Un beso a todos.
ÉTICA A ENSAIMADA Y MILANA (QUIERO VOLVER A LO DE ANTES)
Arrastro tras de mi una crisis amistosa desde hace varias semanas. Algunos de vosotros ya os habréis percatado de algo. Otros, con los que por alguna extraña razón mantengo menos relación de la que quisiera, estaréis enterándoos de esto en este mismo instante.
Existen dos personas esenciales en mi vida (excluyendo a mi familia de este escándalo amistoso-amoroso). Milana Bonita y Ensaimada juegan un papel primario en ella.
Con ellas lo soy todo y sin ellas no soy nada.
Sin embargo, en apenas tres semanas la cosa ha cambiado un poco, sobre todo con la última.
Ensaimada y yo éramos como un matrimonio al uso. Teníamos nuestras broncas maritales y practicábamos el arte del amor sin ningún tipo de sexo. Nos queríamos de la misma manera en la que alguien puede querer a su perro, pero este querer resultaba más económico ya que sólo teníamos la preocupación de vacunarnos contra la rutina.
Ensaimada y yo éramos una especie de binomio amistoso. Yo no faltaba donde estuviera ella, y ella no quería faltar allí donde estuviera yo.
En uno de esos días de inseparable amistad, Ensaimada encontró a alguien con quien compartir un pedazo de su vida: la Parker.
Sin saber cómo, me vi compartiendo ese coto privado del corazón de mi amiga con alguien que ni siquiera conocía.
Conste que, aunque al principio no me gustaba mucho La Parker para mi amiga (eso es algo que me suele pasar muy a menudo), ahora no se me ocurre una persona mejor para Ensaimada. (Ya sabes que te quiero, guapa y perfecta).
De todos modos, sigue sin gustarme la idea de compartir aquel pedazo de vida que me permitió invadir Ensaimada de manera desinteresada.
Por otra parte, creo que es el exceso de confianza el que está matando esta relación. Al principio, guardábamos (y cumplíamos) una serie de normas básicas de convivencia que, en la actualidad, se han perdido, faltándonos el respeto, diciéndonos cosas que pueden hacernos daño sin darnos cuenta.
Releyendo Ética a Nicómaco se me cae un mito de la filosofía. Me he dado cuenta de que no soy tan aristotélico como pensaba:
"La presencia de los amigos en la buena fortuna lleva a pasar el tiempo agradablemente y a tener conciencia de que los amigos gozan con nuestro bien. Por eso debemos invitarlos a nuestras alegrías porque es noble hacer bien a otros, y rehuir invitarlos a participar en nuestros infortunios, pues los males se deben compartir lo menos posible. Con todo, debemos llamarlos a nuestro lado cuando han de sernos de ayuda, y recíprocamente está bien acudir de buena voluntad a los que pasan alguna adversidad aunque no nos llamen, porque es propio del amigo hacer bien, sobre todo a los que lo necesitan y no lo han pedido, lo cual es para ambos más virtuoso. De todos modos, no es noble estar ansioso de recibir favores, por más que igualmente hemos de evitar ser displicentes por rechazarlos".
(Aristóteles, Ética a Nicómaco, IX, 1171 b 14-25.).
Yo, al contrario que mi maestro, desde aquí exijo un poquito más de atención ante estos infortunios, y prometo un poco de delicadeza al decir las cosas. Prometo no ser tan frívolo al tratar ciertos temas y alejarme, sólo un poco, de la coraza que llevo siempre conmigo.
A Milana Bonita, con la que siempre he guardado una bonita relación (seguiré enamorado de ella eternamente), sólo un toque de atención, por si nos sobreviene una crisis parecida a la que tengo con Ensaimada.
Y es que, yo apruebo a la mayoría de sus ligues y objetivos (a excepción de “Dulce de Leche”) porque lo único que quiero es lo mejor para ella. Sin embargo, a ella no le gusta ninguno de los que me gustan a mi.
“Bibliotecario” es, según aquí mi prima, el típico homo metrosexual resultón, se podría decir hasta guapo y atractivo. Sin embargo, tiene una hemorroide en la oreja (preguntarle a lo que se refiere), y no es el físico que me merezco.
“El vaquilla”, chico majo guapo y bastante resultón, pero parece pequeño y va muy a lo suyo (dos minutos en los que “El vaquilla” y Milana coincidieron fueron determinantes para esta descripción).
“Solysombras”: guapo donde los haya, físico que te mueres, a simple vista ni un solo defecto, pero le falla un poco su carácter que, aunque tiene muchísimo encanto, no compatibiliza mucho con el tuyo.
(Trascripción literal de las descripciones que hizo Milana sobre estos tres indivuos).
Sólo decirte, Milana que si quieres que nos llevemos bien, trata de amar como yo amo a estos tres fetiches. Que, si bien, no son perfectos del todo (Aristóteles decía que no existe la perfección absoluta y yo, a pesar de su error en el terreno de la amistad, seguiré guiándome por sus teorías), están muy cerca de serlo.■
Comentario 1: La Parker, puede que te veas involucrada en un tema que ni siquieras sabía que existía. El problema es de Ensaimada y mío y ya sabes que te quiero mucho.
Comentario 2: Binguera, qué noche la de ayer... Sólo faltó que Naranjito nos saludara de la forma efusiva que nos merecíamos. De todos modos, “el cresta” también aportó alegría a nuestra tarde-noche.
Comentario 3: Solysombras, a pesar de aparecer en plan Dart Vather sin voz perceptible al pronunciar mi nombre aquella noche a la salida de la estación, gracias por aquel paseo. Además, eres el perfil que estamos buscando. Has pasado la siguiente fase.
Comentario 4: Vaquilla, roncas cabrón, roncas!!
Comentario 5: Éste tiene cara de Chrístofer... ¡¡Chrístofer!!
Comentario 6: La foto es de un cuadro de R.K. Everest titulado “Amistad”. Se admiten en vuestros comentarios las diferentes interpretaciones que le déis al cuadro.
Comentario 7: Perdón por la tardanza en escribir post, pero los exámenes y el trabajo se han comido todo mi tiempo. Un beso a todos.
Editado 20 de junio a las 16:!2 minutos: Alguien me dice que he asumido una actitud egoísta con todo esto. Mi intención en este post es que se viera precisamente esta actitud egoísta con la que, irremediablemente, convivo desde siempre. Espero que este comentario sirva de algo.
Existen dos personas esenciales en mi vida (excluyendo a mi familia de este escándalo amistoso-amoroso). Milana Bonita y Ensaimada juegan un papel primario en ella.
Con ellas lo soy todo y sin ellas no soy nada.
Sin embargo, en apenas tres semanas la cosa ha cambiado un poco, sobre todo con la última.
Ensaimada y yo éramos como un matrimonio al uso. Teníamos nuestras broncas maritales y practicábamos el arte del amor sin ningún tipo de sexo. Nos queríamos de la misma manera en la que alguien puede querer a su perro, pero este querer resultaba más económico ya que sólo teníamos la preocupación de vacunarnos contra la rutina.
Ensaimada y yo éramos una especie de binomio amistoso. Yo no faltaba donde estuviera ella, y ella no quería faltar allí donde estuviera yo.En uno de esos días de inseparable amistad, Ensaimada encontró a alguien con quien compartir un pedazo de su vida: la Parker.
Sin saber cómo, me vi compartiendo ese coto privado del corazón de mi amiga con alguien que ni siquiera conocía.
Conste que, aunque al principio no me gustaba mucho La Parker para mi amiga (eso es algo que me suele pasar muy a menudo), ahora no se me ocurre una persona mejor para Ensaimada. (Ya sabes que te quiero, guapa y perfecta).
De todos modos, sigue sin gustarme la idea de compartir aquel pedazo de vida que me permitió invadir Ensaimada de manera desinteresada.
Por otra parte, creo que es el exceso de confianza el que está matando esta relación. Al principio, guardábamos (y cumplíamos) una serie de normas básicas de convivencia que, en la actualidad, se han perdido, faltándonos el respeto, diciéndonos cosas que pueden hacernos daño sin darnos cuenta.
Releyendo Ética a Nicómaco se me cae un mito de la filosofía. Me he dado cuenta de que no soy tan aristotélico como pensaba:
"La presencia de los amigos en la buena fortuna lleva a pasar el tiempo agradablemente y a tener conciencia de que los amigos gozan con nuestro bien. Por eso debemos invitarlos a nuestras alegrías porque es noble hacer bien a otros, y rehuir invitarlos a participar en nuestros infortunios, pues los males se deben compartir lo menos posible. Con todo, debemos llamarlos a nuestro lado cuando han de sernos de ayuda, y recíprocamente está bien acudir de buena voluntad a los que pasan alguna adversidad aunque no nos llamen, porque es propio del amigo hacer bien, sobre todo a los que lo necesitan y no lo han pedido, lo cual es para ambos más virtuoso. De todos modos, no es noble estar ansioso de recibir favores, por más que igualmente hemos de evitar ser displicentes por rechazarlos".
(Aristóteles, Ética a Nicómaco, IX, 1171 b 14-25.).
Yo, al contrario que mi maestro, desde aquí exijo un poquito más de atención ante estos infortunios, y prometo un poco de delicadeza al decir las cosas. Prometo no ser tan frívolo al tratar ciertos temas y alejarme, sólo un poco, de la coraza que llevo siempre conmigo.
A Milana Bonita, con la que siempre he guardado una bonita relación (seguiré enamorado de ella eternamente), sólo un toque de atención, por si nos sobreviene una crisis parecida a la que tengo con Ensaimada.
Y es que, yo apruebo a la mayoría de sus ligues y objetivos (a excepción de “Dulce de Leche”) porque lo único que quiero es lo mejor para ella. Sin embargo, a ella no le gusta ninguno de los que me gustan a mi.
“Bibliotecario” es, según aquí mi prima, el típico homo metrosexual resultón, se podría decir hasta guapo y atractivo. Sin embargo, tiene una hemorroide en la oreja (preguntarle a lo que se refiere), y no es el físico que me merezco.
“El vaquilla”, chico majo guapo y bastante resultón, pero parece pequeño y va muy a lo suyo (dos minutos en los que “El vaquilla” y Milana coincidieron fueron determinantes para esta descripción).
“Solysombras”: guapo donde los haya, físico que te mueres, a simple vista ni un solo defecto, pero le falla un poco su carácter que, aunque tiene muchísimo encanto, no compatibiliza mucho con el tuyo.
(Trascripción literal de las descripciones que hizo Milana sobre estos tres indivuos).
Sólo decirte, Milana que si quieres que nos llevemos bien, trata de amar como yo amo a estos tres fetiches. Que, si bien, no son perfectos del todo (Aristóteles decía que no existe la perfección absoluta y yo, a pesar de su error en el terreno de la amistad, seguiré guiándome por sus teorías), están muy cerca de serlo.■
Comentario 1: La Parker, puede que te veas involucrada en un tema que ni siquieras sabía que existía. El problema es de Ensaimada y mío y ya sabes que te quiero mucho.
Comentario 2: Binguera, qué noche la de ayer... Sólo faltó que Naranjito nos saludara de la forma efusiva que nos merecíamos. De todos modos, “el cresta” también aportó alegría a nuestra tarde-noche.
Comentario 3: Solysombras, a pesar de aparecer en plan Dart Vather sin voz perceptible al pronunciar mi nombre aquella noche a la salida de la estación, gracias por aquel paseo. Además, eres el perfil que estamos buscando. Has pasado la siguiente fase.
Comentario 4: Vaquilla, roncas cabrón, roncas!!
Comentario 5: Éste tiene cara de Chrístofer... ¡¡Chrístofer!!
Comentario 6: La foto es de un cuadro de R.K. Everest titulado “Amistad”. Se admiten en vuestros comentarios las diferentes interpretaciones que le déis al cuadro.
Comentario 7: Perdón por la tardanza en escribir post, pero los exámenes y el trabajo se han comido todo mi tiempo. Un beso a todos.
Editado 20 de junio a las 16:!2 minutos: Alguien me dice que he asumido una actitud egoísta con todo esto. Mi intención en este post es que se viera precisamente esta actitud egoísta con la que, irremediablemente, convivo desde siempre. Espero que este comentario sirva de algo.
NO ME DES LA ESPALDA (ALEGATO A FAVOR DE UNA AMISTAD EXTRA-CIBERNÉTICA)
Soy consciente de la importancia de las nuevas tecnologías para los seres humanos. Si antes el envío de misivas lograba que dos personas encontrasen el amor vía correos, ahora es el envío de emails lo que logra tal hazaña.
Antes los trovadores iban de plaza en plaza cantando sus cantares de gesta en los que un héroe (que nunca era John Smith) conquistaba nuevas tierras y levantaba pasiones allá por dónde pisaba; mientras que ahora los trovadores del siglo XXI, entre cigarro y cigarro, escriben su cantar de gesta en una página web (nunca hasta hoy había pensado que yo también soy una especie de trovador).
En definitiva, y para no extenderme más, que esto de Internet nos está lavando un poco el cerebro a todos (yo, por supuesto, no me excluyo).
Esto viene a lo que me ha pasado hoy. Perdón “Ensaimada” porque pese a tus esfuerzos, aún sigo haciendo hecatombes de situaciones insignificantes.
Si el día ya estaba siendo deprimente (confieso desde aquí que estar de baja me ha hecho sentirme como un parásito de la sociedad que no vale para nada), lo que me ha acontecido en apenas dos minutos ha sido como para cortarme las venas y estrujarme el brazo.
Salgo de clase, tras una lucha encarnizada con el profesor por uno de los peores trabajos que he realizado nunca, y encuentro mucha gente en los pasillos que me impiden el paso.
Acelero el paso para salir de ese infierno disfrazado de universidad y algo me detiene. Es un chico (en estos momentos me doy cuenta de lo gay que puedo llegar a ser). Lo miro discretamente (talante, sobre todo talante), y llego a la conclusión de que es el vaquilla, mirando un panel informativo. Como está ocupado el chico, soy consciente de que no me ha visto, y estoy de mala hostia, no me acerco a saludarle. Sigo mi camino pues, pensando lo mono que es.
Cruzo la puerta, respiro un aire no tan nuevo, pero al menos alentador. Tras un camino de veinte metros me detengo para esperar a alguien que va a recogerme en coche (me reservo la identidad del piloto). Nada más detenerme en la acera le veo salir, guapo y perfecto como siempre, con esos andares de groupie, ese pelo Farmatint (¡porque tú lo vales!) y esa mirada penetrante.
En ese momento siento que sobro (a ver si se va a pensar éste que le estoy siguiendo o algo...) pero permanezco en mi sitio esperando su llegada.
Cruza de una acera a otra. Está a apenas cinco metros de mi, le miro, creo que me mira (de hecho miraste, vaquilla), espero su saludo como él debería haber esperado el mío. Ante todo pronóstico, vuelve la cabeza se mete en un corro de gente y me da la espalda.
Yo, expectante, vuelvo a mirar en dos o tres ocasiones más por si recula y me regala al menos un hola (¡coño! ¡que lo que yo siento es amor! ¡un simple hola no cuesta tanto!), pero no.
Y yo, que en estos casos me pongo bastante digno, aunque cabizbajo, levanto la cabeza, preparo los hombros y le doy también la espalda.
En esta situación de subnormales, lo que manda el protocolo es que uno de los dos huya. Ha sido él y su grupo los que han huído y yo me he quedado allí, al lado de mi árbol, con la pena de ese desamor de facultad que todos hemos tenido alguna vez (y yo tantas y tantas...).
Por eso hablaba antes del daño que nos están haciendo las nuevas tecnologías. Por internet conocemos mucha gente, con la que hablamos, nos relacionamos e incluso bromeamos como si tuviésemos una confianza que en realidad (y a las pruebas me remito) no tenemos.
Desde aquí mi labor de hoy va a ser la de concienciar a todo el mundo de que más allá de los chats y los servicios de mensajería instantánea también hay vida; y de que detrás de esas personas con las que nos relacionamos a través de la pantalla de un ordenador seguramente allá exista una persona estupenda con la que relacionarte sensorialmente.
Y después de este magnífico consejo, me voy a la cama.
Dulces sueños.
Comentario 1: Ale, todos a consolarme tras este desengaño... Admito mimos y piropos de todo tipo que hagan que me suba la moral. No admito insultos contra el vaquilla, que aunque no me salude, le sigo queriendo (es un secreto).
Comentario 2: Talante, sobre todo talante es una frase robada de la Parker que me tomado la libertad de usar.
Comentario 3: ¡¡¡Milana, que nos vamos a Barcelona!!!
Comentario 4: ¡Qué mono va el vaquilla siempre! (hoy iba un poco más feo).
Antes los trovadores iban de plaza en plaza cantando sus cantares de gesta en los que un héroe (que nunca era John Smith) conquistaba nuevas tierras y levantaba pasiones allá por dónde pisaba; mientras que ahora los trovadores del siglo XXI, entre cigarro y cigarro, escriben su cantar de gesta en una página web (nunca hasta hoy había pensado que yo también soy una especie de trovador).
En definitiva, y para no extenderme más, que esto de Internet nos está lavando un poco el cerebro a todos (yo, por supuesto, no me excluyo).
Esto viene a lo que me ha pasado hoy. Perdón “Ensaimada” porque pese a tus esfuerzos, aún sigo haciendo hecatombes de situaciones insignificantes.
Si el día ya estaba siendo deprimente (confieso desde aquí que estar de baja me ha hecho sentirme como un parásito de la sociedad que no vale para nada), lo que me ha acontecido en apenas dos minutos ha sido como para cortarme las venas y estrujarme el brazo.
Salgo de clase, tras una lucha encarnizada con el profesor por uno de los peores trabajos que he realizado nunca, y encuentro mucha gente en los pasillos que me impiden el paso.
Acelero el paso para salir de ese infierno disfrazado de universidad y algo me detiene. Es un chico (en estos momentos me doy cuenta de lo gay que puedo llegar a ser). Lo miro discretamente (talante, sobre todo talante), y llego a la conclusión de que es el vaquilla, mirando un panel informativo. Como está ocupado el chico, soy consciente de que no me ha visto, y estoy de mala hostia, no me acerco a saludarle. Sigo mi camino pues, pensando lo mono que es.
Cruzo la puerta, respiro un aire no tan nuevo, pero al menos alentador. Tras un camino de veinte metros me detengo para esperar a alguien que va a recogerme en coche (me reservo la identidad del piloto). Nada más detenerme en la acera le veo salir, guapo y perfecto como siempre, con esos andares de groupie, ese pelo Farmatint (¡porque tú lo vales!) y esa mirada penetrante.
En ese momento siento que sobro (a ver si se va a pensar éste que le estoy siguiendo o algo...) pero permanezco en mi sitio esperando su llegada.
Cruza de una acera a otra. Está a apenas cinco metros de mi, le miro, creo que me mira (de hecho miraste, vaquilla), espero su saludo como él debería haber esperado el mío. Ante todo pronóstico, vuelve la cabeza se mete en un corro de gente y me da la espalda.Yo, expectante, vuelvo a mirar en dos o tres ocasiones más por si recula y me regala al menos un hola (¡coño! ¡que lo que yo siento es amor! ¡un simple hola no cuesta tanto!), pero no.
Y yo, que en estos casos me pongo bastante digno, aunque cabizbajo, levanto la cabeza, preparo los hombros y le doy también la espalda.
En esta situación de subnormales, lo que manda el protocolo es que uno de los dos huya. Ha sido él y su grupo los que han huído y yo me he quedado allí, al lado de mi árbol, con la pena de ese desamor de facultad que todos hemos tenido alguna vez (y yo tantas y tantas...).
Por eso hablaba antes del daño que nos están haciendo las nuevas tecnologías. Por internet conocemos mucha gente, con la que hablamos, nos relacionamos e incluso bromeamos como si tuviésemos una confianza que en realidad (y a las pruebas me remito) no tenemos.
Desde aquí mi labor de hoy va a ser la de concienciar a todo el mundo de que más allá de los chats y los servicios de mensajería instantánea también hay vida; y de que detrás de esas personas con las que nos relacionamos a través de la pantalla de un ordenador seguramente allá exista una persona estupenda con la que relacionarte sensorialmente.
Y después de este magnífico consejo, me voy a la cama.
Dulces sueños.
Comentario 1: Ale, todos a consolarme tras este desengaño... Admito mimos y piropos de todo tipo que hagan que me suba la moral. No admito insultos contra el vaquilla, que aunque no me salude, le sigo queriendo (es un secreto).
Comentario 2: Talante, sobre todo talante es una frase robada de la Parker que me tomado la libertad de usar.
Comentario 3: ¡¡¡Milana, que nos vamos a Barcelona!!!
Comentario 4: ¡Qué mono va el vaquilla siempre! (hoy iba un poco más feo).
AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UN TAL EPICURO DE ESPARTA
Estoy en una de las etapas más filosóficas de mi vida. No lo digo de broma, y hago la aclaración porque soy consciente de que más de uno no me toma nunca en serio.
Ante todas las situaciones que se me plantean actualmente , ya sea cruzar la calle o prepararme un café, recurro a la filosofía de Nietszche, Kant o Santo Tomás de Aquino.
Llegué a la conclusión de todo esto después de una conversación que nos sobrevino en plena cafetería de la facultad.
La conversación, que giraba en torno a la infidelidad entre las parejas, desembocó en una conversación sobre filosofía que era más propia de Dawson Crece que de nosotros, que somos como los de Melrose Place pero de Madrid Sur, y con menos tinte en el pelo. (A pesar de que a ti, vaquilla, deberían incluirte en el catálogo del Farmatint).
Fue "Emporia" la que pronunció la frase clave para empezar con el misticismo que nos aguardaba:
- Es que si por algo somos personas es porque tenemos la capacidad de guiarnos por la razón, -todo esto, dicho desde un punto de vista muy orteganiano-.
El resto de las personas que estábamos presentes alrededor de aquella mesa, nos quedamos parados de repente al terminar de escuchar el alegato de mi amiga. Se hizo el silencio.
Para salvarla de la inestabilidad que había creado con su comentario, yo no hice otra cosa que lanzar una contrarréplica que, si bien no dinamitaba contra sus teorías de Ortega y Gasset, si ofrecía un punto de vista distinto.
Admití que las personas nos guiamos por la razón tal y como ella decía, y que todos (o casi todos) tenemos la capacidad de pensar de una manera, más o menos acertada, sobre las consecuencias que pueden o no pueden acarrear un acto que hayamos cometido conscientemente. Sin embargo, apostillé que los seres humanos, por el simple hecho de tener capacidad racional, tenemos que liberarnos de las ataduras del pensamiento y guiarnos también por nuestros instintos, descubriéndome así en mi faz más platónica y ampliando mi teoría con las teorías del caballo alado de Platón y la teoría de los extremos de Aristóteles.
Todo parecía ir bien, hasta hubo un momento en el que parecía que “Emporia” se había quedado satisfecha con mi teoría sobre la dualidad del cuerpo. Esta sensación solo duró unos instantes, fue la voz de “Ensaimada” que desmoronó mi teoría (desde que tiene novia tiene un afán de protagonismo insoportable aun sabiendo que soy yo el que destaco y no ella):
- Pues yo, -hizo una pausa para seguir haciéndose la interesante-, me considero epicúrea.
Me sonó tan ridículo que, en un principio pensé que se estaba quedando con nosotros, hasta que la pregunté que qué era lo que ella consideraba por epicúrea.
Al contestar que ella por lo único que se guiaba era por la búsqueda del placer, sin tener en cuenta otros factores posibles internos o externos a ella, supe que sabía bien de lo que hablaba.
Muerto de la envidia por sus conocimientos de lesbiana redicha no acepté sus teorías, y al parecer “Emporia” no se dejó convencer tampoco.
Pasados los días admito desde aquí que qué cojones, no hay razón que valga, ni dualidad del cuerpo con materia y alma como dos entes separados, no hay un superyo, ni un supertú, ni existe la teoría de un eterno retorno porque si así fuera me estaría tirando al bibliotecario cada vez que bajara a buscar un libro a la biblioteca como pasaba hace un año.
Desde aquí y sin que sirva de precedente me declaro Epicúreo de corazón.
Y espero que vosotros os unáis conmigo en esta incierta búsqueda del placer.
Comentario 1: Perdón “Ensaimada” por rebatir tus ideas para después asumirlas como mías y no admitir que la mayoría de las veces eres tú la que tienes razón. Un beso.
Comentario 2: Me comentan que hay alguien, al que desde hoy apodo “Tino Tazzner” por su afición a la música y a los diablos de Tasmania, que es fiel seguidor de este blog. Un beso Tino, y a ver si nos vemos pronto.
Comentario 3: Lord Byron y Solysombras... me supondría una gran satisfacción que os declaraseis epicúreos desde mi blog. Un beso a los dos.
Comentario 4: Parker, invítame a tu casa ya, pesada!!. Ya sabes que te quiero tal y como eres, guapa y perfecta.
Comentario 5: Binguera, vete planeando ya un fin de semana en el bingo... Que seguro que cantamos algo y Naranjito nos espera con los brazos abiertos.
Comentario 6: ¡Qué mono va el vaquilla siempre!
Ante todas las situaciones que se me plantean actualmente , ya sea cruzar la calle o prepararme un café, recurro a la filosofía de Nietszche, Kant o Santo Tomás de Aquino.
Llegué a la conclusión de todo esto después de una conversación que nos sobrevino en plena cafetería de la facultad.
La conversación, que giraba en torno a la infidelidad entre las parejas, desembocó en una conversación sobre filosofía que era más propia de Dawson Crece que de nosotros, que somos como los de Melrose Place pero de Madrid Sur, y con menos tinte en el pelo. (A pesar de que a ti, vaquilla, deberían incluirte en el catálogo del Farmatint).
Fue "Emporia" la que pronunció la frase clave para empezar con el misticismo que nos aguardaba:
- Es que si por algo somos personas es porque tenemos la capacidad de guiarnos por la razón, -todo esto, dicho desde un punto de vista muy orteganiano-.
El resto de las personas que estábamos presentes alrededor de aquella mesa, nos quedamos parados de repente al terminar de escuchar el alegato de mi amiga. Se hizo el silencio.
Para salvarla de la inestabilidad que había creado con su comentario, yo no hice otra cosa que lanzar una contrarréplica que, si bien no dinamitaba contra sus teorías de Ortega y Gasset, si ofrecía un punto de vista distinto.
Admití que las personas nos guiamos por la razón tal y como ella decía, y que todos (o casi todos) tenemos la capacidad de pensar de una manera, más o menos acertada, sobre las consecuencias que pueden o no pueden acarrear un acto que hayamos cometido conscientemente. Sin embargo, apostillé que los seres humanos, por el simple hecho de tener capacidad racional, tenemos que liberarnos de las ataduras del pensamiento y guiarnos también por nuestros instintos, descubriéndome así en mi faz más platónica y ampliando mi teoría con las teorías del caballo alado de Platón y la teoría de los extremos de Aristóteles.
Todo parecía ir bien, hasta hubo un momento en el que parecía que “Emporia” se había quedado satisfecha con mi teoría sobre la dualidad del cuerpo. Esta sensación solo duró unos instantes, fue la voz de “Ensaimada” que desmoronó mi teoría (desde que tiene novia tiene un afán de protagonismo insoportable aun sabiendo que soy yo el que destaco y no ella):
- Pues yo, -hizo una pausa para seguir haciéndose la interesante-, me considero epicúrea.
Me sonó tan ridículo que, en un principio pensé que se estaba quedando con nosotros, hasta que la pregunté que qué era lo que ella consideraba por epicúrea.
Al contestar que ella por lo único que se guiaba era por la búsqueda del placer, sin tener en cuenta otros factores posibles internos o externos a ella, supe que sabía bien de lo que hablaba.Muerto de la envidia por sus conocimientos de lesbiana redicha no acepté sus teorías, y al parecer “Emporia” no se dejó convencer tampoco.
Pasados los días admito desde aquí que qué cojones, no hay razón que valga, ni dualidad del cuerpo con materia y alma como dos entes separados, no hay un superyo, ni un supertú, ni existe la teoría de un eterno retorno porque si así fuera me estaría tirando al bibliotecario cada vez que bajara a buscar un libro a la biblioteca como pasaba hace un año.
Desde aquí y sin que sirva de precedente me declaro Epicúreo de corazón.
Y espero que vosotros os unáis conmigo en esta incierta búsqueda del placer.
Comentario 1: Perdón “Ensaimada” por rebatir tus ideas para después asumirlas como mías y no admitir que la mayoría de las veces eres tú la que tienes razón. Un beso.
Comentario 2: Me comentan que hay alguien, al que desde hoy apodo “Tino Tazzner” por su afición a la música y a los diablos de Tasmania, que es fiel seguidor de este blog. Un beso Tino, y a ver si nos vemos pronto.
Comentario 3: Lord Byron y Solysombras... me supondría una gran satisfacción que os declaraseis epicúreos desde mi blog. Un beso a los dos.
Comentario 4: Parker, invítame a tu casa ya, pesada!!. Ya sabes que te quiero tal y como eres, guapa y perfecta.
Comentario 5: Binguera, vete planeando ya un fin de semana en el bingo... Que seguro que cantamos algo y Naranjito nos espera con los brazos abiertos.
Comentario 6: ¡Qué mono va el vaquilla siempre!
¡QUE VIVAN LOS NOVIOS!
No quepo en mí de gozo desde que me he enterado de la noticia (hace apenas unas horas).
Dos amigos se me casan en unos meses... Qué nervios!!.
Aún no se si tengo permiso de desvelar la identidad de los novios, por lo que de momento me lo callo.
De todos modos, desde aquí, y ya que es un evento tan importante para todos nosotros, os deseo mucha felicidad en vuestra nueva vida de casados.
Os quiero!.
Dos amigos se me casan en unos meses... Qué nervios!!.
Aún no se si tengo permiso de desvelar la identidad de los novios, por lo que de momento me lo callo.
De todos modos, desde aquí, y ya que es un evento tan importante para todos nosotros, os deseo mucha felicidad en vuestra nueva vida de casados.
Os quiero!.
RELATO BREVE DE FINAL ÉPICO (en búsqueda del amor verdadero).
Quisieron quererse desde el primer momento en que se vieron. Sus miradas, limpias, siempre perdidas, se buscaban a todas horas sin remedio.
Los días se hacían cortos, sin hablarse, pero te siento tan lejos y estás tan cerca...
Las noches, ese espacio de tiempo en el que te sueño y me sueñas, se hacen tan largas que creo que no voy a resistir así más... y te tengo que decir algo...
...pero no me atrevo.
Y va pasando el tiempo y se me va la vida contigo.
Y es que a mí me pasa lo mismo.
No se atrevieron a decirse nada hasta que un día decidieron (casi de forma coordinada) contárselo todo: ...y tu qué quieres (a ti, pero es demasiado pronto para decírtelo...), y tú que haces (quererte como no he querido nunca a nadie), y cómo eres, y cómo soy...
Y de un rato en el que estuvieron charlando, contándose secretos, mirándose a los ojos (amándose también), se creyeron el uno del otro.
Y yo soy tuya, y yo tuyo... pero no me atrevo a decírtelo.
¿Y por qué esperar tanto tiempo si en realidad lo que más deseamos es que ocurra algo?.
Sólo hubo una noche de por medio en la que volvieron a soñarse... A la noche siguiente el sueño se había hecho realidad.
... Y ven a mi casa, y te invito a tomar algo... Y bueno, como quieras..., no hicieron falta insistencias de ningún tipo.
No aguantaron ni una hora de las ganas que se tenían. Soltaron botones, desataron lazadas, se tragaron pudores y miedos, se despojaron de las ropas que los oprimían, se bebieron el uno al otro, se probaron de la forma más primitiva, fueron inventándose caricias, perfilando sus cuerpos desnudos, exangües, llenos de vida, repletos de ánimo, borrachos de gozo. Bendijeron al viento y a la lluvia, que caía sobre el tejado, porque escondían los crujidos del piso, pero era tan ensordecedor el galope de sus propios corazones y el frenesí de sus jadeos que no entendieron cómo no se despertó la ciudad entera.
Se fueron buscando como animales, probaron el exquisito sabor del amor a manos llenas, quisieron quedarse en ese lugar para siempre, uno dentro del otro, explorándose en una nueva faceta llena de ventajas...
...y de inconvenientes.
Habían probado la facción más primitiva de la naturaleza del ser humano, la parte práctica... sin conocer la teoría.
Esa noche fue suficiente para los dos. Descubrieron su completa compatibilidad en el juego amatorio y quisieron probar mil y una formas de hacer el amor.
Extasiados. Corrompidos. Esclavos de su ritual de amor. No había noche que no exploraran nuevas formas de gozo. El sexo, lo más bajo de la naturaleza humana, les había arrebatado el placer de amarse. ¿Acaso eso era quererse?.
Uno de los miles de amaneceres en los que despertaron juntos, sus miradas se cruzaron (hacía mucho que no se encontraban...) y recordaron aquellos días en los que ni siquiera se conocían. Al tiempo, descubrieron que lo que ahora tenían y profesaban, no era amor. Y cayeron en la cuenta de que ese mismo amor, que quizás nunca habían tenido, se había agotado justamente la noche en la que sucumbieron a la pasión. Ya no estaban sedientos, sino saciados... No sentían deseos de conocerse como antes... No se buscaban entre la gente... Ni siquiera me estremezco ya cuando me susurras al oído...
Desnudos, sobre las sábanas de lino manchadas de sudor y semen, comprendieron que lo que compartían no era amor, propiamente dicho. El tedio y la rutina los había devorado. El sexo los había extasiado, esclavizándolos, amándose de mentira, quizás...
Y tan pronto lo comprendieron, decidieron volver a lo de antes...
Pero es que ya no hay marcha atrás...
No fue una despedida dura. Tan pronto se dieron cuenta, se vistieron graciosamente ruborizados, de forma heroica, casi estoica (de ahí lo épico de su final) se dieron un beso, el último que se dieran en sus vidas, y no volvieron a verse nunca.
Ya era demasiado tarde para volver a empezar...
Algunas veces, de noche, con otras vidas, con otros amantes y en otras camas... se recuerdan el uno al otro, y se preguntan, con cierta nostalgia, qué es lo que habría pasado si hubiesen sabido amarse...
Se escudan (inconscientes) al pensar que seguramente hubiese pasado lo mismo.
- Quizás no...
Comentario: No entenderéis a que viene este cambio de registro. La culpable de todo es “La Bruja” que anoche, en un intento por reconvertirme al romanticismo, logró convencerme de que huyera de esta vida de sexo desenfrenado y locuras pasionales y emprendiera camino hacia la búsqueda del amor verdadero.
Tortuoso camino que no se hacia dónde me deparará... Tiempo al tiempo.
Los días se hacían cortos, sin hablarse, pero te siento tan lejos y estás tan cerca...
Las noches, ese espacio de tiempo en el que te sueño y me sueñas, se hacen tan largas que creo que no voy a resistir así más... y te tengo que decir algo...
...pero no me atrevo.
Y va pasando el tiempo y se me va la vida contigo.
Y es que a mí me pasa lo mismo.
No se atrevieron a decirse nada hasta que un día decidieron (casi de forma coordinada) contárselo todo: ...y tu qué quieres (a ti, pero es demasiado pronto para decírtelo...), y tú que haces (quererte como no he querido nunca a nadie), y cómo eres, y cómo soy...
Y de un rato en el que estuvieron charlando, contándose secretos, mirándose a los ojos (amándose también), se creyeron el uno del otro.
Y yo soy tuya, y yo tuyo... pero no me atrevo a decírtelo.
¿Y por qué esperar tanto tiempo si en realidad lo que más deseamos es que ocurra algo?.
Sólo hubo una noche de por medio en la que volvieron a soñarse... A la noche siguiente el sueño se había hecho realidad.
... Y ven a mi casa, y te invito a tomar algo... Y bueno, como quieras..., no hicieron falta insistencias de ningún tipo.
No aguantaron ni una hora de las ganas que se tenían. Soltaron botones, desataron lazadas, se tragaron pudores y miedos, se despojaron de las ropas que los oprimían, se bebieron el uno al otro, se probaron de la forma más primitiva, fueron inventándose caricias, perfilando sus cuerpos desnudos, exangües, llenos de vida, repletos de ánimo, borrachos de gozo. Bendijeron al viento y a la lluvia, que caía sobre el tejado, porque escondían los crujidos del piso, pero era tan ensordecedor el galope de sus propios corazones y el frenesí de sus jadeos que no entendieron cómo no se despertó la ciudad entera.Se fueron buscando como animales, probaron el exquisito sabor del amor a manos llenas, quisieron quedarse en ese lugar para siempre, uno dentro del otro, explorándose en una nueva faceta llena de ventajas...
...y de inconvenientes.
Habían probado la facción más primitiva de la naturaleza del ser humano, la parte práctica... sin conocer la teoría.
Esa noche fue suficiente para los dos. Descubrieron su completa compatibilidad en el juego amatorio y quisieron probar mil y una formas de hacer el amor.
Extasiados. Corrompidos. Esclavos de su ritual de amor. No había noche que no exploraran nuevas formas de gozo. El sexo, lo más bajo de la naturaleza humana, les había arrebatado el placer de amarse. ¿Acaso eso era quererse?.
Uno de los miles de amaneceres en los que despertaron juntos, sus miradas se cruzaron (hacía mucho que no se encontraban...) y recordaron aquellos días en los que ni siquiera se conocían. Al tiempo, descubrieron que lo que ahora tenían y profesaban, no era amor. Y cayeron en la cuenta de que ese mismo amor, que quizás nunca habían tenido, se había agotado justamente la noche en la que sucumbieron a la pasión. Ya no estaban sedientos, sino saciados... No sentían deseos de conocerse como antes... No se buscaban entre la gente... Ni siquiera me estremezco ya cuando me susurras al oído...
Desnudos, sobre las sábanas de lino manchadas de sudor y semen, comprendieron que lo que compartían no era amor, propiamente dicho. El tedio y la rutina los había devorado. El sexo los había extasiado, esclavizándolos, amándose de mentira, quizás...
Y tan pronto lo comprendieron, decidieron volver a lo de antes...
Pero es que ya no hay marcha atrás...
No fue una despedida dura. Tan pronto se dieron cuenta, se vistieron graciosamente ruborizados, de forma heroica, casi estoica (de ahí lo épico de su final) se dieron un beso, el último que se dieran en sus vidas, y no volvieron a verse nunca.
Ya era demasiado tarde para volver a empezar...
Algunas veces, de noche, con otras vidas, con otros amantes y en otras camas... se recuerdan el uno al otro, y se preguntan, con cierta nostalgia, qué es lo que habría pasado si hubiesen sabido amarse...
Se escudan (inconscientes) al pensar que seguramente hubiese pasado lo mismo.
- Quizás no...
Comentario: No entenderéis a que viene este cambio de registro. La culpable de todo es “La Bruja” que anoche, en un intento por reconvertirme al romanticismo, logró convencerme de que huyera de esta vida de sexo desenfrenado y locuras pasionales y emprendiera camino hacia la búsqueda del amor verdadero.
Tortuoso camino que no se hacia dónde me deparará... Tiempo al tiempo.
¡NO SOY UN DESPERDICIO! (alegato a favor de una orientación sexual libre)
Como todo hijo de vecino, yo (aunque os pueda parecer perfecto) tengo mis imperfecciones.
Acepto , aunque admito que soy reticente a las críticas (ya sean constructivas o destructivas), que alguien pueda decir que soy bajito, rechoncho e, incluso, difícil de ver; algo que, por otro lado, no es cierto.
Admito del mismo modo que alguien comente sobre mi prepotencia, mis malas maneras, mi dialéctica hiriente o mi cansina verborrea.
Lo que no tolero en ningún caso es que se me juzgue por mi condición sexual, sea la que sea, esté o no esté definida.
Esto viene al caso de un comentario que oí sobre mí y que, como comprenderéis, no me hizo ninguna gracia.
Tras una tarde de chulapas y chulazos esparcidos por una pradera castiza de Madrid, con sus tortas de San Antonio, sus churros, su cocido y mi bocadillo de panceta; me dispongo a llegar a casa sin más pena que gloria y sin ningún pensamiento más en la cabeza que ponerme el pijama y dormir por varias horas.
Por fin y tras un recorrido de más de catorce minutos andando, vislumbro un portal conocido al que me acerco.
Al llegar, reconozco a una vecina y amiga, compañera de juegos, confidente de secretos, casi una hermana espiritual, una de mis medias-naranjas (tengo varias). Estoy exagerando.
Mi vecina no estaba sola. La acompañaba una de sus amigas que al verme (sorprendentemente) cambió su gesto.
No soy de los que suele darse cuenta que alguien te está mirando con ojos de deseo carnal, conteniéndose las ganas, mordiéndose las uñas por aspirar a permanecer una noche (o al menos unos minutos) pegado a tu costado, acariciándote el pelo.
No me doy cuenta fácilmente que puedo llegar a tener cierto atractivo para las mujeres (comentar que ésta de la que os hablo no era tan mujer).
Cuando metí las llaves en la cerradura, tras saludarlas amablemente, pasé el umbral de la puerta convencido de que lo que le pasaba a la amiga de mi vecina era que padecía estrabismo y estaba en lista de espera para la operación de sus adolescentes retinas.
Aturdido fue como quedé al comprobar que no se trataba de ceguera en sus ojos, sino en su corazón. Mi capacidad física e intelectual había logrado enamorar a aquella adolescente con cuerpo de mujer y pensamientos aun de niña en menos de treinta segundos.
- Que bueno está tu vecino, -oí cuando acababa de cerrar la puerta-.
Sé que lo dijo en alto para que la oyera, creyendo que, por su indiscreción, Romeo (que en este caso era yo) bajaría por los balcones del edificio en busca de su Julieta (que en este caso era ella), para vivir una noche de lujuria y pasión desenfrenada, sucumbiendo a todos los placeres de nuestros jóvenes cuerpo, poniendo a galopar nuestros corazones que, con ensordecedores latidos, lograrían despertar a la ciudad entera.
Lástima que aquella adolescente de carrillos sonrosados y pestañas alargadas, no hubiese caído antes en la cuenta que hoy en día los Romeos no salimos de los balcones, sino que nos decantamos por salir de los armarios.
Para avisarla de su error y cerciorarse de que su amiga se encontraba en buenas condiciones, mi vecina, consciente de lo que pasaba a su alrededor, la avisó al momento, despertándola de un sueño de juventud que no tenía ni pies ni cabeza.
- Tengo entendido que es un poco gay.
Mi adolescente admiradora, ensimismada por lo que había escuchado de su futura conquista, y ofuscada por ello, no hizo otra cosa que decir:
- Qué desperdicio...
Ya no pude oir más de aquella conversación, de aquellas confesiones entre amigas que se hacen en un portal.
Mi integridad como persona se había quedado deshecha al escuchar la ultima frase y analizarla.
Por el simple hecho de ser gay, o al menos de intentar serlo, me consideran un desperdicio (residuo difícil de aprovechar, según la definición del diccionario de la Real Academia Española).
Esto me hizo pensar toda la noche. Según aquella adolescente de instintos sexuales precoces, yo era un residuo difícil de aprovechar, una basura que tirar, una persona no merecedora de estar aquí, un desperdicio.
Pero como no hay que tomárselo todo a la tremenda, me apiadé de aquella muchacha de ojos tristes, la di mi bendición y recé por ella. Lástima que Dios no atienda nunca mis súplicas.
Comentario 1: Solysombras se opone al amor libre. Como Lord Byron prefiere conocer a las personas antes de dar el primer paso. Qué gran mentira...
Comentario 2: ¡Qué mono va el vaquilla siempre!
Comentario 3: A todos aquellos a los que nos afecta... feliz San Pascual!!!
Comentario 4: Emporia, como se que hoy estabas de bajón, desde aquí mandarte muchos besos y abrazos. Te quiero un montón.
Acepto , aunque admito que soy reticente a las críticas (ya sean constructivas o destructivas), que alguien pueda decir que soy bajito, rechoncho e, incluso, difícil de ver; algo que, por otro lado, no es cierto.
Admito del mismo modo que alguien comente sobre mi prepotencia, mis malas maneras, mi dialéctica hiriente o mi cansina verborrea.
Lo que no tolero en ningún caso es que se me juzgue por mi condición sexual, sea la que sea, esté o no esté definida.
Esto viene al caso de un comentario que oí sobre mí y que, como comprenderéis, no me hizo ninguna gracia.
Tras una tarde de chulapas y chulazos esparcidos por una pradera castiza de Madrid, con sus tortas de San Antonio, sus churros, su cocido y mi bocadillo de panceta; me dispongo a llegar a casa sin más pena que gloria y sin ningún pensamiento más en la cabeza que ponerme el pijama y dormir por varias horas.
Por fin y tras un recorrido de más de catorce minutos andando, vislumbro un portal conocido al que me acerco.
Al llegar, reconozco a una vecina y amiga, compañera de juegos, confidente de secretos, casi una hermana espiritual, una de mis medias-naranjas (tengo varias). Estoy exagerando.
Mi vecina no estaba sola. La acompañaba una de sus amigas que al verme (sorprendentemente) cambió su gesto.
No soy de los que suele darse cuenta que alguien te está mirando con ojos de deseo carnal, conteniéndose las ganas, mordiéndose las uñas por aspirar a permanecer una noche (o al menos unos minutos) pegado a tu costado, acariciándote el pelo.
No me doy cuenta fácilmente que puedo llegar a tener cierto atractivo para las mujeres (comentar que ésta de la que os hablo no era tan mujer).
Cuando metí las llaves en la cerradura, tras saludarlas amablemente, pasé el umbral de la puerta convencido de que lo que le pasaba a la amiga de mi vecina era que padecía estrabismo y estaba en lista de espera para la operación de sus adolescentes retinas.
Aturdido fue como quedé al comprobar que no se trataba de ceguera en sus ojos, sino en su corazón. Mi capacidad física e intelectual había logrado enamorar a aquella adolescente con cuerpo de mujer y pensamientos aun de niña en menos de treinta segundos.
- Que bueno está tu vecino, -oí cuando acababa de cerrar la puerta-.
Sé que lo dijo en alto para que la oyera, creyendo que, por su indiscreción, Romeo (que en este caso era yo) bajaría por los balcones del edificio en busca de su Julieta (que en este caso era ella), para vivir una noche de lujuria y pasión desenfrenada, sucumbiendo a todos los placeres de nuestros jóvenes cuerpo, poniendo a galopar nuestros corazones que, con ensordecedores latidos, lograrían despertar a la ciudad entera.Lástima que aquella adolescente de carrillos sonrosados y pestañas alargadas, no hubiese caído antes en la cuenta que hoy en día los Romeos no salimos de los balcones, sino que nos decantamos por salir de los armarios.
Para avisarla de su error y cerciorarse de que su amiga se encontraba en buenas condiciones, mi vecina, consciente de lo que pasaba a su alrededor, la avisó al momento, despertándola de un sueño de juventud que no tenía ni pies ni cabeza.
- Tengo entendido que es un poco gay.
Mi adolescente admiradora, ensimismada por lo que había escuchado de su futura conquista, y ofuscada por ello, no hizo otra cosa que decir:
- Qué desperdicio...
Ya no pude oir más de aquella conversación, de aquellas confesiones entre amigas que se hacen en un portal.
Mi integridad como persona se había quedado deshecha al escuchar la ultima frase y analizarla.
Por el simple hecho de ser gay, o al menos de intentar serlo, me consideran un desperdicio (residuo difícil de aprovechar, según la definición del diccionario de la Real Academia Española).
Esto me hizo pensar toda la noche. Según aquella adolescente de instintos sexuales precoces, yo era un residuo difícil de aprovechar, una basura que tirar, una persona no merecedora de estar aquí, un desperdicio.
Pero como no hay que tomárselo todo a la tremenda, me apiadé de aquella muchacha de ojos tristes, la di mi bendición y recé por ella. Lástima que Dios no atienda nunca mis súplicas.
Comentario 1: Solysombras se opone al amor libre. Como Lord Byron prefiere conocer a las personas antes de dar el primer paso. Qué gran mentira...
Comentario 2: ¡Qué mono va el vaquilla siempre!
Comentario 3: A todos aquellos a los que nos afecta... feliz San Pascual!!!
Comentario 4: Emporia, como se que hoy estabas de bajón, desde aquí mandarte muchos besos y abrazos. Te quiero un montón.
RESURRECCIÓN (la mejor manera de llamarle pan al pan y vino al vino).
Definitivamente he de decir (porque las tengo todas conmigo) que estoy en racha.
Hacía ya mucho tiempo que esto no me sucedía pero vuelvo a las andadas.
Despojándome de tabúes y miedos incipientes e infundados que me hicieron caer en una de mis peores crisis sexuales, he llegado a la conclusión de que no hay nada mejor que aparentar despreocupación a la hora de relacionarse con los demás.
Esta crisis en mi identidad sexual de la que tanto os hablo y con la que os martirizaba continuamente ha sido propiciado única y exclusivamente por mi, que encerrándome en un mundo aparte y cayendo en una espiral de rutina me estaba llevando poco a poco a una especie de pozo sin fondo del que no podía escapar.
Y ahí estaba yo, incomprendido por los demás, como un Jesús de Nazaret cualquiera con corona de espinas y cruz de madera, pero sin apóstoles.
Nunca tuve un San Pedro que me negara por dos veces (nadie se atrevería a negarme a la cara) ni un mal beso de Judas que llevarme a la boca.
En todo este tiempo, y perdonad mi victimismo, estaba muriendo poco a poco, convirtiéndome en alguien que no era y alejándome de mis verdaderos principios, sobre los cuales se asientan los pilares de mi Iglesia.
Morí antes de tiempo, para volver a resucitar más vivo, más cordial y mejor persona. He resucitado y he llegado a la conclusión de que ahora sí soy verdaderamente yo.
Ya no me retraigo en mis sentimientos, soy más directo, más realista y menos humano (la resurrección implica cierto grado de divinidad que no todos tenéis).
Y es que de un tiempo a esta parte, no pienso en las consecuencias de vivir una vida frívola como la que vivo, y he decidido no volver bajo ninguna circunstancia a caer en una muerte repentina que me conduce a un futuro incierto contra el que, posiblemente, e estrellaré.
Me he tomado la licencia de crear una religión aparte (si Tom Cruise puede con su 1,70 de estatura, yo también), en la que imperan unos
mandamientos concretos:
1. Te amarás a ti sobre todas las cosas.
2. No tendrás dioses ajenos a ti mismo. Tú eres lo más importante.
3. No tomarás tu nombre en vano. Tú eres dueño de ti mismo, que nadie te manipule.
4. Celebrarás todas las fiestas. No limites tus sentidos. Sal los sábados y líate con el/la que mas te apetezca o, al menos, inténtalo.
5. Honra a tu padre y a tu madre, pero si estás harto de soportarlos, independízate en cuanto puedas.
6. No matarás, pero no des la espalda a tus instintos.
7. Cometerás adulterio cuando te apetezca. Nunca te mientas a ti mismo, haz en todo momento lo que te apetezca hacer.
8. No robarás, pero los chiringuitos de los moros en las ciudades con costa están para algo. Piénsatelo.
9. No hablarás contra tu prójimo en falso testimonio; y si te apetece hacerlo matricúlate en Periodismo (yo ya lo he hecho).
10. Tendrás pensamientos impuros con el/la novio/a de tu prójimo.
Lo más importante de todo es que no niegues lo que eres.
Yo, por mi parte, que hoy estoy muy místico, me he hecho unos propósitos que he de cumplir antes de que acabe el año:
a) Ayudar a mis amigos a conseguir lo que quieren. Poner todo mi empeño en hacerlos felices.
b) Comprarme toda la ropa que pueda.
c) Tener, al menos, un lío al mes.
d) Hacer todo lo posible para liarme con “Solysombras” o “El vaquilla” (nuevo personaje dentro de este diario. Guapo como él solo aunque delincuente juvenil). Para poder llevar a cabo estos dos objetivos, hacer que se me note. No dejarles ni un mínimo de dudas en cuanto a si quiero liarme con ellos o no.
e) Enamorarme y desenamorarme.
f) Reirme más.
g) No estar solo (ni mal acompañado).
Desde aquí, y después de esta declaración de principios en la que no quedo nada bien, os pido a todos que leéis esto que, o bien llevéis a cabo mis mandamientos o bien os toméis la licencia de añadir o retocar alguno.
Os estaré eternamente agradecido.
Por los siglos de los siglos.
Amén.■
Comentario: Gracias por vuestro apoyo continuo con todos vuestros comentarios. Sin vosotros no soy nada.
Hacía ya mucho tiempo que esto no me sucedía pero vuelvo a las andadas.
Despojándome de tabúes y miedos incipientes e infundados que me hicieron caer en una de mis peores crisis sexuales, he llegado a la conclusión de que no hay nada mejor que aparentar despreocupación a la hora de relacionarse con los demás.
Esta crisis en mi identidad sexual de la que tanto os hablo y con la que os martirizaba continuamente ha sido propiciado única y exclusivamente por mi, que encerrándome en un mundo aparte y cayendo en una espiral de rutina me estaba llevando poco a poco a una especie de pozo sin fondo del que no podía escapar.
Y ahí estaba yo, incomprendido por los demás, como un Jesús de Nazaret cualquiera con corona de espinas y cruz de madera, pero sin apóstoles.
Nunca tuve un San Pedro que me negara por dos veces (nadie se atrevería a negarme a la cara) ni un mal beso de Judas que llevarme a la boca.
En todo este tiempo, y perdonad mi victimismo, estaba muriendo poco a poco, convirtiéndome en alguien que no era y alejándome de mis verdaderos principios, sobre los cuales se asientan los pilares de mi Iglesia.
Morí antes de tiempo, para volver a resucitar más vivo, más cordial y mejor persona. He resucitado y he llegado a la conclusión de que ahora sí soy verdaderamente yo.
Ya no me retraigo en mis sentimientos, soy más directo, más realista y menos humano (la resurrección implica cierto grado de divinidad que no todos tenéis).
Y es que de un tiempo a esta parte, no pienso en las consecuencias de vivir una vida frívola como la que vivo, y he decidido no volver bajo ninguna circunstancia a caer en una muerte repentina que me conduce a un futuro incierto contra el que, posiblemente, e estrellaré.
Me he tomado la licencia de crear una religión aparte (si Tom Cruise puede con su 1,70 de estatura, yo también), en la que imperan unos
mandamientos concretos:
1. Te amarás a ti sobre todas las cosas.2. No tendrás dioses ajenos a ti mismo. Tú eres lo más importante.
3. No tomarás tu nombre en vano. Tú eres dueño de ti mismo, que nadie te manipule.
4. Celebrarás todas las fiestas. No limites tus sentidos. Sal los sábados y líate con el/la que mas te apetezca o, al menos, inténtalo.
5. Honra a tu padre y a tu madre, pero si estás harto de soportarlos, independízate en cuanto puedas.
6. No matarás, pero no des la espalda a tus instintos.
7. Cometerás adulterio cuando te apetezca. Nunca te mientas a ti mismo, haz en todo momento lo que te apetezca hacer.
8. No robarás, pero los chiringuitos de los moros en las ciudades con costa están para algo. Piénsatelo.
9. No hablarás contra tu prójimo en falso testimonio; y si te apetece hacerlo matricúlate en Periodismo (yo ya lo he hecho).
10. Tendrás pensamientos impuros con el/la novio/a de tu prójimo.
Lo más importante de todo es que no niegues lo que eres.
Yo, por mi parte, que hoy estoy muy místico, me he hecho unos propósitos que he de cumplir antes de que acabe el año:
a) Ayudar a mis amigos a conseguir lo que quieren. Poner todo mi empeño en hacerlos felices.
b) Comprarme toda la ropa que pueda.
c) Tener, al menos, un lío al mes.
d) Hacer todo lo posible para liarme con “Solysombras” o “El vaquilla” (nuevo personaje dentro de este diario. Guapo como él solo aunque delincuente juvenil). Para poder llevar a cabo estos dos objetivos, hacer que se me note. No dejarles ni un mínimo de dudas en cuanto a si quiero liarme con ellos o no.
e) Enamorarme y desenamorarme.
f) Reirme más.
g) No estar solo (ni mal acompañado).
Desde aquí, y después de esta declaración de principios en la que no quedo nada bien, os pido a todos que leéis esto que, o bien llevéis a cabo mis mandamientos o bien os toméis la licencia de añadir o retocar alguno.
Os estaré eternamente agradecido.
Por los siglos de los siglos.
Amén.■
Comentario: Gracias por vuestro apoyo continuo con todos vuestros comentarios. Sin vosotros no soy nada.
INCREÍBLE PERO CIERTO O CÓMO HACÉRTELO EN LA TRASTIENDA DE UNA PAPELERÍA DE BARRIO... (y no morir en el intento)
Siguiendo la línea de mi penúltimo post (El día después o como descubrir que... ), recurrir a mis vivencias en la infancia, que como ya sabréis ha marcado mi vida, creo que va a ser lo mejor para iniciar esta especie de relato autobiográfico.
Cuando eres niño, todo te viene de golpe.
Con apenas cinco meses (he contrastado la información con mi señora madre) eché mi primer diente de leche. Con siete meses, ya tenía prácticamente mi primera dentadura.
Los dientes de leche, y siguiendo una especie de serie lógica, me vinieron de golpe.
Va pasando el tiempo, vas creciendo, vas madurando y, de repente, sin saber por qué, tienes catorce años, mides un metro sesenta escaso, pesas alrededor de 70 kilos (los kilos también llegaron a la vez), y te sale tu primer grano.
Este grano es predecesor de una serie de granos que arruinarán tu adolescencia, y que te condicionará los que se consideran los mejores años de la vida de un ser humano.
Catorce años sin granos y en el momento en el que te aparece el primero, no dejarán de aparecerte más y más, hasta convertir tu cara en un colador.
Llegas a los dieciocho, siempre has tenido muy poco vello, vellosidad rubia casi imperceptible, has sido barbilampiño todo este tiempo; y un buen día te miras al espejo y tienes tu primer pelo en el mentón. Cuando te has querido dar cuenta, tienes toda la cara cubierta de pelo. Y es que el pelo de la barba, también llega de golpe.
Y hablando de golpes, a golpe de metáfora llega de lo que realmente quería hablaros.
Sigue pasando el tiempo, tienes veinte años (los tengo), ya tienes toda tu dentadura, has adelgazado (aunque no todo lo que desearas), has logrado vencer al acné, y tienes una perfecta barba adulta que te hace parecer mas atractivo.
De esta forma, parece que ya nada va a volver a sorprenderte. No hay nada más que pueda venirte de golpe.
Tras sufrir en silencio una crisis sexual de 5 meses, en los cuales sólo has tenido relaciones con tu amigo Onán (tu mano), una mañana te levantas y comienzan a presentarte una serie de oportunidades que antes no tenías.
Y es que o no tengo a nadie que me baile el agua, o de repente los tengo a todos.
El martes pasado, tras mi frustrante cita con el apuesto John Smith (y si lees esto no te lo tomes a mal, porque me sigues pareciendo bastante interesante), alguien me ayuda a comprender que debo pasar de él y evitar una enajenación mental-amorosa que me acechaba a lo Juana la Loca, pero versión 2005.
Un día antes de comprender que debía olvidarme de este príncipe de cuento, bajé a una papelería cercana a recargar el móvil (sentía la necesidad de saber algo de Smith, aunque sólo fuera vía sms).
Mi papelero de confianza, "Papel de cebolla" resulta que es gay. A todo esto, me reafirmo en mi teoría de que, de un tiempo a esta parte, vivo en un mundo únicamente homosexual (ver artículo: No es oro todo lo que reluce). Y no es un gay cualquiera, sino que es un gay practicante, de los que pasean por Chueca, cuelgan cadenas de sus vaqueros, llevan cinturones blancos de tela y se dan rayos V para mantenerse morenos todo el año.
Bien porque el martes fue el último día del puente de mayo o bien por caprichos del destino, el azar quiso juntarnos en la plaza de Chueca a los tres. Mientras John Smith y yo nos besábamos como quinceañeros, "Papel de cebolla" participaba de voyeur, al menos eso fue lo que me dijo nada más entrar por la puerta de su negocio familiar; para acabar diciéndome que a ver si le concedía un día a él también para ir los dos juntos a la plaza de Chueca (debió gustarle lo que vio).
Y fue gracias a un compendio de personas que lograron despojarme de mis paranoias infantiles que giraban en torno a mantener una relación sexual-amorosa (en este orden) con un príncipe de cuento, rubio de ojos claros y que me convirtiera en una puti-princesa india de lujo, por lo que me armé de valor y volví a la papelería; lugar en el que hora después iba a encontrar muchas cosas, entre ellas el éxtasis.
- Me voy a currar en media hora (tenía turno de noche), pero en algún momento de mañana quiero verte.
- ¿A qué hora llegas?.
- 6:30 a.m
- A esa hora frente a Caja Madrid.
No llegaban a 30 las palabras que iban a cambiar mi vida sexual.
Esa noche trabajé de manera frenética, me temblaba hasta el último pelo del cuerpo (y cuando digo el último me estoy refiriendo al último).
Cuando llegué al lugar estipulado él ya estaba esperándome, monísimo con su sudadera roja y unas llaves en la mano.
Un “ven conmigo” fue suficiente para que, en apenas cinco minutos, estuviéramos en la trastienda de su papelería (de la papelería de su madre) besándonos apasionadamente.
No hubo violinista, ni mariachis, ni “te quieros”, ni romanticismos innecesarios, pero con él y un par de juegos de reglas y cartabones fue una de las experiencias más morbosas de mi vida; de esas que no volverán a ocurrir más.
Y es que, lo que decía al principio, tras varios meses de sequías...
... inundaciones!!!.■
Comentario 1: a pesar de la buena fe del papelero, creo que tiene novio. Sigo buscando pareja, no se si habrá por aquí algún candidato. Solysombras jo, decídete.
Comentario 2: soy consciente de que hay gente que entra al blog y no comenta, animaos anda.
Cuando eres niño, todo te viene de golpe.
Con apenas cinco meses (he contrastado la información con mi señora madre) eché mi primer diente de leche. Con siete meses, ya tenía prácticamente mi primera dentadura.
Los dientes de leche, y siguiendo una especie de serie lógica, me vinieron de golpe.
Va pasando el tiempo, vas creciendo, vas madurando y, de repente, sin saber por qué, tienes catorce años, mides un metro sesenta escaso, pesas alrededor de 70 kilos (los kilos también llegaron a la vez), y te sale tu primer grano.
Este grano es predecesor de una serie de granos que arruinarán tu adolescencia, y que te condicionará los que se consideran los mejores años de la vida de un ser humano.
Catorce años sin granos y en el momento en el que te aparece el primero, no dejarán de aparecerte más y más, hasta convertir tu cara en un colador.
Llegas a los dieciocho, siempre has tenido muy poco vello, vellosidad rubia casi imperceptible, has sido barbilampiño todo este tiempo; y un buen día te miras al espejo y tienes tu primer pelo en el mentón. Cuando te has querido dar cuenta, tienes toda la cara cubierta de pelo. Y es que el pelo de la barba, también llega de golpe.
Y hablando de golpes, a golpe de metáfora llega de lo que realmente quería hablaros.
Sigue pasando el tiempo, tienes veinte años (los tengo), ya tienes toda tu dentadura, has adelgazado (aunque no todo lo que desearas), has logrado vencer al acné, y tienes una perfecta barba adulta que te hace parecer mas atractivo.
De esta forma, parece que ya nada va a volver a sorprenderte. No hay nada más que pueda venirte de golpe.
Tras sufrir en silencio una crisis sexual de 5 meses, en los cuales sólo has tenido relaciones con tu amigo Onán (tu mano), una mañana te levantas y comienzan a presentarte una serie de oportunidades que antes no tenías.
Y es que o no tengo a nadie que me baile el agua, o de repente los tengo a todos.
El martes pasado, tras mi frustrante cita con el apuesto John Smith (y si lees esto no te lo tomes a mal, porque me sigues pareciendo bastante interesante), alguien me ayuda a comprender que debo pasar de él y evitar una enajenación mental-amorosa que me acechaba a lo Juana la Loca, pero versión 2005.
Un día antes de comprender que debía olvidarme de este príncipe de cuento, bajé a una papelería cercana a recargar el móvil (sentía la necesidad de saber algo de Smith, aunque sólo fuera vía sms).
Mi papelero de confianza, "Papel de cebolla" resulta que es gay. A todo esto, me reafirmo en mi teoría de que, de un tiempo a esta parte, vivo en un mundo únicamente homosexual (ver artículo: No es oro todo lo que reluce). Y no es un gay cualquiera, sino que es un gay practicante, de los que pasean por Chueca, cuelgan cadenas de sus vaqueros, llevan cinturones blancos de tela y se dan rayos V para mantenerse morenos todo el año.Bien porque el martes fue el último día del puente de mayo o bien por caprichos del destino, el azar quiso juntarnos en la plaza de Chueca a los tres. Mientras John Smith y yo nos besábamos como quinceañeros, "Papel de cebolla" participaba de voyeur, al menos eso fue lo que me dijo nada más entrar por la puerta de su negocio familiar; para acabar diciéndome que a ver si le concedía un día a él también para ir los dos juntos a la plaza de Chueca (debió gustarle lo que vio).
Y fue gracias a un compendio de personas que lograron despojarme de mis paranoias infantiles que giraban en torno a mantener una relación sexual-amorosa (en este orden) con un príncipe de cuento, rubio de ojos claros y que me convirtiera en una puti-princesa india de lujo, por lo que me armé de valor y volví a la papelería; lugar en el que hora después iba a encontrar muchas cosas, entre ellas el éxtasis.
- Me voy a currar en media hora (tenía turno de noche), pero en algún momento de mañana quiero verte.
- ¿A qué hora llegas?.
- 6:30 a.m
- A esa hora frente a Caja Madrid.
No llegaban a 30 las palabras que iban a cambiar mi vida sexual.
Esa noche trabajé de manera frenética, me temblaba hasta el último pelo del cuerpo (y cuando digo el último me estoy refiriendo al último).
Cuando llegué al lugar estipulado él ya estaba esperándome, monísimo con su sudadera roja y unas llaves en la mano.
Un “ven conmigo” fue suficiente para que, en apenas cinco minutos, estuviéramos en la trastienda de su papelería (de la papelería de su madre) besándonos apasionadamente.
No hubo violinista, ni mariachis, ni “te quieros”, ni romanticismos innecesarios, pero con él y un par de juegos de reglas y cartabones fue una de las experiencias más morbosas de mi vida; de esas que no volverán a ocurrir más.
Y es que, lo que decía al principio, tras varios meses de sequías...
... inundaciones!!!.■
Comentario 1: a pesar de la buena fe del papelero, creo que tiene novio. Sigo buscando pareja, no se si habrá por aquí algún candidato. Solysombras jo, decídete.
Comentario 2: soy consciente de que hay gente que entra al blog y no comenta, animaos anda.
DE CÓMO SER EGÓLATRA Y NO DEJAR DE PENSAR EN TI... (a veces viene bien una cura de humildad)
A TI, que estás leyendo esto y te estás preguntando que es lo que me ha llevado hasta escribir una cosa así, sólo puedo decirte que eres una de las personas más importantes de mi vida.A TI, que a veces te saco de quicio con mis neuras y mis excentricidades, sólo se me ocurre agradecerte que hayas estado siempre aquí conmigo, a mi lado, diciéndome en todo momento lo que yo quiero escuchar.
A TI, que aguantas estoicamente, casi de manera épica, mis subidas de tono, mis manías y mis vicios (los confesables), no me queda otra cosa que quererte de manera desmedida y totalmente desinteresada.
A TI, que siempre dices que soy un egocéntrico y consumes tu tiempo explicándome que el mundo no gira alrededor de mi mismo, sólo puedo decirte que TÚ eres lo realmente importante, aunque aún no te hayas dado cuenta.
Harto como estoy de soportar los comentarios que se vierten sobre mi (y contra mi) y que hacen referencia a mi “siempre supuesto” egocentrismo, no se me ocurre otra cosa mejor que hacer que demostrarte (y que por fin te des cuenta) que para mí, TÚ estás por encima de todos, TÚ eres lo más importante y TÚ te mereces todo lo mejor.
Siento defraudaros si en este post no hay sonrisas; pero las circunstancias (y mi cabeza que no deja de darme vueltas pensando si en realidad seré mala persona, como algunos quieren hacerme creer) me han llevado a escribir algo como esto, en lo que yo no soy el protagonista, sino que lo eres TÚ.
Igual soy un ególatra de los de foto y no me doy cuenta, pero ante este blog juro que:
1. Tener la autoestima alta no implica que a TI no te tenga por encima. Envidio tu forma de ser, tu manera de actuar y de pensar, tu manera de querer a los demás, y me encanta tu sonrisa.
2. He vivido de la peor manera y en las peores condiciones en las que se puede vivir, y aún así me he desvivido por hacerte feliz en lo que ha sido posible.
3. Quizás sea un poco ególatra, pero ya sabes que lo llevo todo a los extremos y es un papel que tengo que interpretar para hacerte reír... Solo pienso en hacerte feliz, aunque eso implique infravalorarme como lo hago.
4. Si lo que escribo aquí no te convence, prometo cambiar y que me cambies a tu antojo; no soy una persona maleable, pero haré un esfuerzo si TÚ me lo pides.
Ególatra, sí, pero es que no dejo de pensar en TI...
Comentario: espero que esto no cree discusiones en torno a ¿quién será al que va dirigido este post?.
EL DÍA DESPUÉS O CÓMO DESCUBRIR QUE NO HA SIDO TAN IMPORTANTE...
Arrastro un problema desde los inicios de mi existencia. El día después de nacer, cuentan que lo pasé solo en una incubadora, debatiéndome entre la vida y la muerte porque durante los meses de gestación en el vientre de mi madre había tragado “porquería” (los médicos suelen decir esa palabra, aunque yo no sé a qué porquería se refieren... espero no ser cropófago).
Aquel día en el que mi pequeño cuerpo resentido luchaba por una supervivencia que al final obtuvo fue uno de los días más tristes de mi vida, llorando en mi cunita, aclamando un poco de atención a cualquiera que se asomase por el cristal y me acariciase mi pequeña mano de recién nacido.
Como protesta ante tanta desconsideración y por culpa de las severas carencias afectivas con las que me había encontrado nada más salir del útero materno, cuentan que me golpeé contra las paredes de la incubadora hasta conseguir hacerme sangre en la cabeza.
Este hecho neonatal explica a la perfección lo que ha sido la trayectoria de mi vida.
Os preguntaréis para qué os cuento todo esto del día después de mi nacimiento (maldito 18 de febrero de 1985 que destrozó mi vida). Y es que este día, como ya he dicho, tiene importantes repercusiones a lo largo de mi existencia.
En mi vida, tras un día memorable, llega un día horrible.
Ahora mismo, estoy en uno de esos días horribles que siguen a un día memorable. Estoy en un día después (no pido que os apiadéis de mi, pero al menos reclamo un mínimo de atención, que aunque quizás no merezca, me vendría muy bien).
Como ya sabréis la mayoría de vosotros, ayer fue un día memorable. Al fin, “John Smith” (uno de mis colonizadores favoritos) sucumbió a la pasión (si es que la hubo) y dejando atrás prejuicios y otros remilgos que no conducen a ningún lado, nos probamos al fin en una orgía de palabras y besos (todo mezclado) explorando a la vez su carácter y su cuerpo, cosa que no es fácil.
Ayer, emocionado por lo que había pasado no cabía en mí de gozo. Hoy que es el día después (como hace 20 años en aquel hospital) me partiría la cabeza, pidiendo un poco de atención a aquel chico con el que unas horas antes me había estado abrazando en mitad de la calle.
Alejándome de mi historia personal y con la total intención, no de que John Smith se de por aludido (que también) sino más de abrir un debate en torno a este tema contrastando opiniones de unos y de otros, lanzo una serie de preguntas que podéis contestarme o rebatirme:
a) Esto de lo que os he hablado ¿es un hecho generalizado o particular?. Lo digo por si no debería preocuparme o, por el contrario, tendría que ir pensando en psicoanalizarme. (“Parker” llevo días y días pidiéndote el teléfono de tu psicoanalista pero nunca atiendes a mis súplicas, y por favor, escribe ya algún comentario!!!).
b) ¿Por qué esa dependencia hacia una persona con la que sólo te has besado un par de veces? Un rollo de una noche no implica nada, ¿por qué comerse el tarro de esa manera pensando en si serás tú el que escribas el primer mensaje o será él el que lo haga?. Y llegados a este punto, ¿el mensaje de rigor del día después es aclaratorio?, quiero decir..., ¿si mando un mensaje el día después significa que quiero algo más y si no lo mando quiere decir que “si te he visto no me acuerdo? (comprobaréis el estado en el que estoy).
c) John Smith, ¿ por qué al despedirte me diste sólo dos besos después de haber estado dos horas antes comiéndonos la boca?... A los demás, ¿por qué John Smith se despidió dándome dos besos? Suscribís mi teoría de que quiso ponerle punto y final a lo nuestro o es que en vez de John Smith, es un poco Cenicienta y a partir de las doce se vuelve calabaza y un poco insípido...?.
Ruego a todos que me contestéis a estas preguntas de forma sincera y sin ningún remordimiento (mi conciencia no puede estar más perjudicada como lo está en este momento), ya que me servirán de gran ayuda para un futuro próximo.
Desde aquí, decir que seguiré llevando mi vida lo mejor posible, sin caer en depresiones emocionales que me conduzcan a una muerte irreparable.
El pobrecito hablador para “Diario de un desequilibrado”. Seguiremos informando.■
Aquel día en el que mi pequeño cuerpo resentido luchaba por una supervivencia que al final obtuvo fue uno de los días más tristes de mi vida, llorando en mi cunita, aclamando un poco de atención a cualquiera que se asomase por el cristal y me acariciase mi pequeña mano de recién nacido.
Como protesta ante tanta desconsideración y por culpa de las severas carencias afectivas con las que me había encontrado nada más salir del útero materno, cuentan que me golpeé contra las paredes de la incubadora hasta conseguir hacerme sangre en la cabeza.
Este hecho neonatal explica a la perfección lo que ha sido la trayectoria de mi vida.
Os preguntaréis para qué os cuento todo esto del día después de mi nacimiento (maldito 18 de febrero de 1985 que destrozó mi vida). Y es que este día, como ya he dicho, tiene importantes repercusiones a lo largo de mi existencia.
En mi vida, tras un día memorable, llega un día horrible.Ahora mismo, estoy en uno de esos días horribles que siguen a un día memorable. Estoy en un día después (no pido que os apiadéis de mi, pero al menos reclamo un mínimo de atención, que aunque quizás no merezca, me vendría muy bien).
Como ya sabréis la mayoría de vosotros, ayer fue un día memorable. Al fin, “John Smith” (uno de mis colonizadores favoritos) sucumbió a la pasión (si es que la hubo) y dejando atrás prejuicios y otros remilgos que no conducen a ningún lado, nos probamos al fin en una orgía de palabras y besos (todo mezclado) explorando a la vez su carácter y su cuerpo, cosa que no es fácil.
Ayer, emocionado por lo que había pasado no cabía en mí de gozo. Hoy que es el día después (como hace 20 años en aquel hospital) me partiría la cabeza, pidiendo un poco de atención a aquel chico con el que unas horas antes me había estado abrazando en mitad de la calle.
Alejándome de mi historia personal y con la total intención, no de que John Smith se de por aludido (que también) sino más de abrir un debate en torno a este tema contrastando opiniones de unos y de otros, lanzo una serie de preguntas que podéis contestarme o rebatirme:
a) Esto de lo que os he hablado ¿es un hecho generalizado o particular?. Lo digo por si no debería preocuparme o, por el contrario, tendría que ir pensando en psicoanalizarme. (“Parker” llevo días y días pidiéndote el teléfono de tu psicoanalista pero nunca atiendes a mis súplicas, y por favor, escribe ya algún comentario!!!).
b) ¿Por qué esa dependencia hacia una persona con la que sólo te has besado un par de veces? Un rollo de una noche no implica nada, ¿por qué comerse el tarro de esa manera pensando en si serás tú el que escribas el primer mensaje o será él el que lo haga?. Y llegados a este punto, ¿el mensaje de rigor del día después es aclaratorio?, quiero decir..., ¿si mando un mensaje el día después significa que quiero algo más y si no lo mando quiere decir que “si te he visto no me acuerdo? (comprobaréis el estado en el que estoy).
c) John Smith, ¿ por qué al despedirte me diste sólo dos besos después de haber estado dos horas antes comiéndonos la boca?... A los demás, ¿por qué John Smith se despidió dándome dos besos? Suscribís mi teoría de que quiso ponerle punto y final a lo nuestro o es que en vez de John Smith, es un poco Cenicienta y a partir de las doce se vuelve calabaza y un poco insípido...?.
Ruego a todos que me contestéis a estas preguntas de forma sincera y sin ningún remordimiento (mi conciencia no puede estar más perjudicada como lo está en este momento), ya que me servirán de gran ayuda para un futuro próximo.
Desde aquí, decir que seguiré llevando mi vida lo mejor posible, sin caer en depresiones emocionales que me conduzcan a una muerte irreparable.
El pobrecito hablador para “Diario de un desequilibrado”. Seguiremos informando.■
EL REGRESO DE MOZTEZUMA Y OTROS CUENTOS
Tras un fin de semana que perfectamente podría haber pasado desapercibido, agradecer las sinceras muestras de amistad, comprensión y apoyo (mutuo) de una persona que merece ser nombrada como blogera de honor de esta semana y que recibe el nombre de “La Binguera” por su adicción al juego.
Como forma de tributo, no se me ocurre otra cosa que dedicarte estas líneas:
Me siento como Marco en un barco sin Amedio,
(estará abierta la Cubierta)
Me siento como Heidi en un valle sin Pedro
(estará abierta la Cubierta)
Me siento como Peter Pan volando sin Wendy
(estará abierta la Cubierta)
Me siento como Oliver metiendo un gol sin Benji
(estará abierta la Cubierta)...
Hit Parade donde los haya, adaptación del gran éxito original “Me siento como un gallo en la pescadería sin un euro” y compuesta por un anónimo cantautor madrileño que pulula por el Metro de Madrid en horas intempestivas.
El encuentro con “Solysombra” (que a partir de este post trataremos como “SolysombraS” por su desmesurada afición por los cosméticos) fue un completo desastre, y no por culpa del chico, que aunque parezca mentira aún me sigue atrayendo sexualmente, ni creo que mía, sino por un contexto que no acompañaba demasiado.
Una noche que empezó el sábado a las diez de la noche aproximadamente y que ha terminado hace unas pocas horas (he batido mi propio record: 45 horas sin dormir absolutamente nada), y que no prometía tanto, al final se ha convertido en un fin de semana totalmente memorable, gracias (sobre todo) a “La Binguera”.
A la llegada a la Cubierta (que sí que estaba abierta), un gran espectáculo audiovisual nos aguardaba: una congregación de panchitos que hacían cola para entrar a un festival humahuaqueño. “La Binguera” y yo, que vamos de progres, pero luego al final somos unos niños prejuiciosos y estúpidos, aceleramos el paso para abreviar la estancia en un lugar infectado de malos olores procedentes del gentío chamaco que allí se encontraba.
- Empanadaaaaas verdeeees, oímos gritar a una panchita.
Fue en ese mismo instante cuando un hedor insoportable llegó hasta nuestras respectivas fosas nasales. Yo, personalmente, sufrí una crisis de ansiedad. No concibo una dieta basada en tortas de maíz podrido. Creo que “La Binguera” suscribe mis ideas y me apoya en todo momento.
El caso es que aceleramos el paso casi sin visión ocular por la muchedumbre panchita, con la suerte de que fui a estamparme con el patriarca de todos ellos, el líder de aquel gentío de humahuaqueños: Moztezuma.
Moztezuma ladeó su cabeza, para mirarme de la forma más sanguinaria que nadie me ha mirado nunca. El terror se apoderó de mi cuerpo y mi alma indistintamente, mis piernas flojearon. Pedí perdón como pude mientras Moztezuma seguía mirando, invocando a alguna especie de espíritu quechua que me torturase por mis insolencias de jovencito español descerebrado.
Para mi tranquilidad, volteó la cabeza y siguió su camino. Yo seguí temblando unos minutos más. De todos modos, estoy convencido de que esta crisis de los 20 por la que estoy pasando se va a ver acentuada por ese mal de ojo que Moztezuma me lanzó.
Después, los típicos sucesos normales que ocurre cualquier noche de fin de semana: ligar con el puerta de un pub, tener apariciones marianas en un portal y gustarte dos tios (¿o eran más de dos “Binguera”??) que te miran descaradamente para luego irte a casa a dos velas y “mas cachondo/a que una mona”.
Aunque este post puede parecer surrealista y muchos de vosotros no lo entendáis, para “La Binguera” y para mí es de gran importancia a partir de hoy.
“Binguera” hemos creado un vínculo importante (aparte de un grupo musical en plena efervescencia creativa). El próximo día seguimos componiendo nuestro próximo tema: Taxidermia, y te sigo imitando al cangrejo de la sirenita (Ariel no subas a la superficie!!!).
Un beso grande.
Comentario 1: Jódete Moztezuma de pacotilla, que parece que lo de John Smith puede desembocar en algo. Practica eso del mal del ojo no vaya a ser que los años te hayan hecho perder facultades.
Como forma de tributo, no se me ocurre otra cosa que dedicarte estas líneas:
Me siento como Marco en un barco sin Amedio,
(estará abierta la Cubierta)
Me siento como Heidi en un valle sin Pedro
(estará abierta la Cubierta)
Me siento como Peter Pan volando sin Wendy
(estará abierta la Cubierta)
Me siento como Oliver metiendo un gol sin Benji
(estará abierta la Cubierta)...
Hit Parade donde los haya, adaptación del gran éxito original “Me siento como un gallo en la pescadería sin un euro” y compuesta por un anónimo cantautor madrileño que pulula por el Metro de Madrid en horas intempestivas.
El encuentro con “Solysombra” (que a partir de este post trataremos como “SolysombraS” por su desmesurada afición por los cosméticos) fue un completo desastre, y no por culpa del chico, que aunque parezca mentira aún me sigue atrayendo sexualmente, ni creo que mía, sino por un contexto que no acompañaba demasiado.
Una noche que empezó el sábado a las diez de la noche aproximadamente y que ha terminado hace unas pocas horas (he batido mi propio record: 45 horas sin dormir absolutamente nada), y que no prometía tanto, al final se ha convertido en un fin de semana totalmente memorable, gracias (sobre todo) a “La Binguera”.
A la llegada a la Cubierta (que sí que estaba abierta), un gran espectáculo audiovisual nos aguardaba: una congregación de panchitos que hacían cola para entrar a un festival humahuaqueño. “La Binguera” y yo, que vamos de progres, pero luego al final somos unos niños prejuiciosos y estúpidos, aceleramos el paso para abreviar la estancia en un lugar infectado de malos olores procedentes del gentío chamaco que allí se encontraba.
- Empanadaaaaas verdeeees, oímos gritar a una panchita.
Fue en ese mismo instante cuando un hedor insoportable llegó hasta nuestras respectivas fosas nasales. Yo, personalmente, sufrí una crisis de ansiedad. No concibo una dieta basada en tortas de maíz podrido. Creo que “La Binguera” suscribe mis ideas y me apoya en todo momento.
El caso es que aceleramos el paso casi sin visión ocular por la muchedumbre panchita, con la suerte de que fui a estamparme con el patriarca de todos ellos, el líder de aquel gentío de humahuaqueños: Moztezuma.Moztezuma ladeó su cabeza, para mirarme de la forma más sanguinaria que nadie me ha mirado nunca. El terror se apoderó de mi cuerpo y mi alma indistintamente, mis piernas flojearon. Pedí perdón como pude mientras Moztezuma seguía mirando, invocando a alguna especie de espíritu quechua que me torturase por mis insolencias de jovencito español descerebrado.
Para mi tranquilidad, volteó la cabeza y siguió su camino. Yo seguí temblando unos minutos más. De todos modos, estoy convencido de que esta crisis de los 20 por la que estoy pasando se va a ver acentuada por ese mal de ojo que Moztezuma me lanzó.
Después, los típicos sucesos normales que ocurre cualquier noche de fin de semana: ligar con el puerta de un pub, tener apariciones marianas en un portal y gustarte dos tios (¿o eran más de dos “Binguera”??) que te miran descaradamente para luego irte a casa a dos velas y “mas cachondo/a que una mona”.
Aunque este post puede parecer surrealista y muchos de vosotros no lo entendáis, para “La Binguera” y para mí es de gran importancia a partir de hoy.
“Binguera” hemos creado un vínculo importante (aparte de un grupo musical en plena efervescencia creativa). El próximo día seguimos componiendo nuestro próximo tema: Taxidermia, y te sigo imitando al cangrejo de la sirenita (Ariel no subas a la superficie!!!).
Un beso grande.
Comentario 1: Jódete Moztezuma de pacotilla, que parece que lo de John Smith puede desembocar en algo. Practica eso del mal del ojo no vaya a ser que los años te hayan hecho perder facultades.
LA MIEL EN LOS LABIOS O LLEVO DOS SEMANAS PENSANDO EN TI...
De un tiempo a esta parte, vengo dándome cuenta de que dentro del colectivo gay, existe una subespecie que se aleja, en cierta medida, del homosexual llano.
Y no es que me guste etiquetar a nadie, sólo que me molestan tanto las diferencias entre personas de la misma condición, que todo aquel que destacase entre la muchedumbre debería ser torturado y condenado, sufriendo vejaciones de todo tipo.
No es que me esté poniendo en plan inquisidor, ni quiera llevar a cabo una especie de holocausto en el que todo gay que despunte por algo tenga que ser gaseado; pero lo cierto es, que de estos de los que os hablo, deberían ser castigados severamente.
Estos pequeños gays hijos de su madre son aquellos que, aprovechándose de tener un físico envidiable, se dedican a seducir a todo aquel que se cruce con él. Basta una mirada del homosexual llano al pequeño gay hijo de su madre para que, este último, active sus encantos, saque sus armas, afile sus cuchillos y se ponga manos a la obra, calentando al pobre homosexual llano que, encantado con lo que cree que es una nueva conquista, llegará a casa atómico perdido y esclavo de por vida, del mal del priapismo (esto me lo enseñó uno de estos homosexuales llanos de los que hablo, si no sabéis de qué se trata pinchar sobre la palabra).
Yo (por algún lugar tendría que mencionarme) ya he sufrido un par de veces esto de lo que os hablo. Y no he sido sólo yo el que lo ha sufrido; "Ensaimada" también es una victima.
Bailaba en la pista cual petarda.
"Serpiente con tacón", una de nuestras canciones favoritas, nos ayudó a conocer a un grupo cercano, que bailaba junto a nosotros. "La Güachi", muy sociable ella, fue la primera que tuvo contacto físico con el grupo de divinos. Yo, aquella noche, fui una víctima más.
Al principio, entre baile y baile, todo surgía de manera cordial. Con el trascurso de la noche, la cosa se fue calentando. “Malasio”, que era el que más bueno estaba de todos, comenzó a tocarme. Al principio, ligeros toques en alguna que otra zona erógena; para acabar con su mano metida en mi pantalón en busca de ninguna otra cosa que calentarme para dejarme a medias.
Lo único que consiguió aquel chico fue dejarme atómico durante semanas, y un mal sabor de boca que aún no he sabido (ni podido) disimular.
“Ensaimada”, otra víctima de esta pequeña especie en desarrollo, sabe bien de lo que hablo.
A ella también se la jugó una payasa con cara de perro pekinés, que tras algunas semanas dándole todo tipo de esperanzas a mi gran amiga, al final la dio calabazas... (“Ensaimada” me has vetado cierta información, pero como verás, he respetado nuestro pacto).
Y a todo esto, yo pregunto: ¿por qué los homosexuales llanos tenemos que aguantar que esta tropa de calientas jueguen con nuestros sentimientos?, ¿acaso por el hecho de estar buenos son más que nosotros?, oye, que nosotros seremos menos fuertes, mas bajitos y con alguna imperfección de más, pero tenemos un puntazo que no nos lo quita nadie (sobre todo yo).
Desde aquí, y sigo en plan revolucionario, propongo:
1. No liarnos más con aquellos que puedan posar perfectamente para un anuncio de ropa interior (ya sea de un catálogo de Carrefour o de Intimissimi).
2. Autoconvencernos (esto es sólo para gente con la autoestima alta) de que nosotros somos mejores que ellos, aun siendo conscientes de nuestras imperfecciones.
3. Masturbarnos pensando en el padre de Julio Iglesias, José María Aznar, Ana Botella o Marujita Díaz. Al principio nos costará llegar al orgasmo, pero con esfuerzo tenemos que cambiar el canon de belleza del siglo XXI y esto implica sacrificios. Muerte a Brad Pitt y a Angelina Jolie.
En definitiva, lo que propongo es una especie de “Revolución de los del montón”, basándome en principios comunistas Stalinistas. Los del montón, somos más inteligentes, más aptos para el trabajo y el estudio, más humanos y más comprometidos; por naturaleza, debemos estar en el poder.
¿Y cómo vamos a estar en el poder en una sociedad en la que lo más importante del año es la Pasarela Cibeles?
Aquí, visto lo visto, para triunfar tienes que tener, al menos, una cara bonita.
Si llegados a este punto, hay alguien que no ha encajado bien que los guapos triunfen más que los menos guapos, dos opciones:
a) Recurramos a la cirugía estética: en el momento en que todos los feos, en avalancha, queramos ponernos en manos de un profesional de la belleza, bajará la calidad de las operaciones (con lo que los guapos, al operarse, quedarán peor), los precios de las mismas bajarán (Corporación dermoestética será de todos!!!) y nos
aproximaremos a un canon de belleza, mucho menos natural, pero que nos acercará a todos a un punto medio en el que no habrá diferencias.
b) Si somos menos osados y, puestos a perder la vida en un quirófano, vamos a hacerlo de algún modo divertido. Nos podemos meter a un suicichat de esos que se están poniendo tanto de moda en los que la gente se reúne para coordinar un suicidio colectivo. Moriremos, sí, pero al menos no lo haremos solos. Oye, que parece que no, pero consuela.
En definitiva (y ya paro de escribir más sobre lo anterior porque mi intención no es hacer apología del suicidio colectivo), si lo que prima hoy en día es tener un culo en su sitio o unas tetas de escándalo, yo, que siempre he sido más de la calle, me quedo con mis redondeces que, aunque no son una maravilla, lo suyo me han costado.■
Comentario: Perdón, por la tardanza entre post y post, pero es que uno es humano.
Y no es que me guste etiquetar a nadie, sólo que me molestan tanto las diferencias entre personas de la misma condición, que todo aquel que destacase entre la muchedumbre debería ser torturado y condenado, sufriendo vejaciones de todo tipo.
No es que me esté poniendo en plan inquisidor, ni quiera llevar a cabo una especie de holocausto en el que todo gay que despunte por algo tenga que ser gaseado; pero lo cierto es, que de estos de los que os hablo, deberían ser castigados severamente.
Estos pequeños gays hijos de su madre son aquellos que, aprovechándose de tener un físico envidiable, se dedican a seducir a todo aquel que se cruce con él. Basta una mirada del homosexual llano al pequeño gay hijo de su madre para que, este último, active sus encantos, saque sus armas, afile sus cuchillos y se ponga manos a la obra, calentando al pobre homosexual llano que, encantado con lo que cree que es una nueva conquista, llegará a casa atómico perdido y esclavo de por vida, del mal del priapismo (esto me lo enseñó uno de estos homosexuales llanos de los que hablo, si no sabéis de qué se trata pinchar sobre la palabra).
Yo (por algún lugar tendría que mencionarme) ya he sufrido un par de veces esto de lo que os hablo. Y no he sido sólo yo el que lo ha sufrido; "Ensaimada" también es una victima.
Bailaba en la pista cual petarda.
"Serpiente con tacón", una de nuestras canciones favoritas, nos ayudó a conocer a un grupo cercano, que bailaba junto a nosotros. "La Güachi", muy sociable ella, fue la primera que tuvo contacto físico con el grupo de divinos. Yo, aquella noche, fui una víctima más.
Al principio, entre baile y baile, todo surgía de manera cordial. Con el trascurso de la noche, la cosa se fue calentando. “Malasio”, que era el que más bueno estaba de todos, comenzó a tocarme. Al principio, ligeros toques en alguna que otra zona erógena; para acabar con su mano metida en mi pantalón en busca de ninguna otra cosa que calentarme para dejarme a medias.
Lo único que consiguió aquel chico fue dejarme atómico durante semanas, y un mal sabor de boca que aún no he sabido (ni podido) disimular.
“Ensaimada”, otra víctima de esta pequeña especie en desarrollo, sabe bien de lo que hablo.
A ella también se la jugó una payasa con cara de perro pekinés, que tras algunas semanas dándole todo tipo de esperanzas a mi gran amiga, al final la dio calabazas... (“Ensaimada” me has vetado cierta información, pero como verás, he respetado nuestro pacto).
Y a todo esto, yo pregunto: ¿por qué los homosexuales llanos tenemos que aguantar que esta tropa de calientas jueguen con nuestros sentimientos?, ¿acaso por el hecho de estar buenos son más que nosotros?, oye, que nosotros seremos menos fuertes, mas bajitos y con alguna imperfección de más, pero tenemos un puntazo que no nos lo quita nadie (sobre todo yo). Desde aquí, y sigo en plan revolucionario, propongo:
1. No liarnos más con aquellos que puedan posar perfectamente para un anuncio de ropa interior (ya sea de un catálogo de Carrefour o de Intimissimi).
2. Autoconvencernos (esto es sólo para gente con la autoestima alta) de que nosotros somos mejores que ellos, aun siendo conscientes de nuestras imperfecciones.
3. Masturbarnos pensando en el padre de Julio Iglesias, José María Aznar, Ana Botella o Marujita Díaz. Al principio nos costará llegar al orgasmo, pero con esfuerzo tenemos que cambiar el canon de belleza del siglo XXI y esto implica sacrificios. Muerte a Brad Pitt y a Angelina Jolie.
En definitiva, lo que propongo es una especie de “Revolución de los del montón”, basándome en principios comunistas Stalinistas. Los del montón, somos más inteligentes, más aptos para el trabajo y el estudio, más humanos y más comprometidos; por naturaleza, debemos estar en el poder.
¿Y cómo vamos a estar en el poder en una sociedad en la que lo más importante del año es la Pasarela Cibeles?
Aquí, visto lo visto, para triunfar tienes que tener, al menos, una cara bonita.
Si llegados a este punto, hay alguien que no ha encajado bien que los guapos triunfen más que los menos guapos, dos opciones:
a) Recurramos a la cirugía estética: en el momento en que todos los feos, en avalancha, queramos ponernos en manos de un profesional de la belleza, bajará la calidad de las operaciones (con lo que los guapos, al operarse, quedarán peor), los precios de las mismas bajarán (Corporación dermoestética será de todos!!!) y nos
aproximaremos a un canon de belleza, mucho menos natural, pero que nos acercará a todos a un punto medio en el que no habrá diferencias.b) Si somos menos osados y, puestos a perder la vida en un quirófano, vamos a hacerlo de algún modo divertido. Nos podemos meter a un suicichat de esos que se están poniendo tanto de moda en los que la gente se reúne para coordinar un suicidio colectivo. Moriremos, sí, pero al menos no lo haremos solos. Oye, que parece que no, pero consuela.
En definitiva (y ya paro de escribir más sobre lo anterior porque mi intención no es hacer apología del suicidio colectivo), si lo que prima hoy en día es tener un culo en su sitio o unas tetas de escándalo, yo, que siempre he sido más de la calle, me quedo con mis redondeces que, aunque no son una maravilla, lo suyo me han costado.■
Comentario: Perdón, por la tardanza entre post y post, pero es que uno es humano.
NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE...
En poco tiempo, mi vida ha dado un giro inesperado.
Hasta hace seis meses, yo (que siempre había sido muy típico en mis comportamientos) era una persona tranquila, casera, alejada de vicios de cualquier tipo, feliz (en la medida en la que podía), amistosa y heterosexual.
De repente, una especie de seísmo corporal ha derribado sin ningún tipo de miramiento los principios que profesaba, los ha colocado al final de mis pensamientos, los ha borrado de mi mente y ha tergiversado mis ideas, cambiando mi manera de ver la vida y cambiando todo el entorno que me rodeaba y que (aún) me rodea.
Pero aquella entidad extraña que ha propiciado este paso de la adolescencia a la madurez (a pesar de que “Ensaimada” diga que soy un inmaduro), no sólo me ha trocado a mi, sino que también ha cambiado a todas aquellas personas que, de una forma o de otra, se relacionaban conmigo.
Este ente maligno del que os hablo, empeñado a acabar con mi integridad física y emocional (desde que convivo con él escribo estas paranoias), no contento con apoderarse de mi cuerpo y permutarlo a su antojo, se ha instalado en el cuerpo de todos mis amigos más importantes (sin excepción) confundiéndoles, al igual que ha hecho conmigo.
Y es que desde que esa entidad malvada se ha mudado a mi cuerpo y al de mis amigos más íntimos, ya no vivo de la misma forma. No duermo como antes, no tengo relaciones sexuales como antes (ahora, son mucho más satisfactorias aunque sean más escasas), no hago deporte, pero tampoco engordo; y lo mejor de todo, no tengo amigos totalmente heterosexuales, con lo que las posibilidades aumentan mucho más.
De este cambio repentino de orientación sexual, que podíamos llamar el “gay boom” , en todas las personas de mi entorno, asumo todas las responsabilidades.
No tolero la idea de que mi cambio de acera (que fue totalmente voluntario a la par que inesperado), obligue a los demás a seguir mi trayectoria (es una teoría que tienen algunos indeseables, como si yo fuese una especie de telepredicador gay, una especie de secta que te convierte al homosexualismo, áquel que convierte en homo todo lo que toca). Sin embargo, sí que ostento un poder natural (una especie de liderazgo que siempre estuvo conmigo) que hace que mis pasos sean seguidos por la muchedumbre. Y es que, en un mundo en el que todo parece brillar, no es oro todo lo que reluce...
Para que los que leáis este post (soy consciente de que aún somos un público escaso), creáis en mi palabra, unos ejemplos concretos de lo que digo:
“Milana Bonita”, descrita en el post anterior. Creo que fue a la primera persona a la que le conté que podría sentirme atraído por tíos. En lugar de apenarse, minutos después me contaba que a ella le pasaba exactamente lo mismo, pero con tías (claro está).
“Ensaimada”, brillante como siempre, fue contarla como había sido mi primera experiencia homosexual cuando ella se puso manos a la obra hasta conseguir hacerse con una tía.
“Emporia” es otra de mis amigas más importantes. Emporia vive en Manoteras. Es rara ella, pero hasta hace poco se declaraba totalmente heterosexual. En la actualidad (por sorpresa) se ha enamorado de una chica de su clase, “la Papo”, que, además de antierótica (según dicen, porque a mi me parece atractiva), es un poco autista. De esta historia, seguro que continuaré hablando, pero como esto es un avance, me guardo de contar muchas cosas. Un beso, “Emporia”.
“Sir Lancelot” que ya ha participado en un comentario (gracias tío), está aún por confirmarse pero hay numerosos indicios que apuntan a que puede ser tan gay como yo: le gusta Bon Jovi en su época más ochentera, también es fan de Kiss (que se pintaban la cara, rollo glam sin llegar a David Bowie, pero glam porque aunque sus seguidores lo disfracen de heavies, los Kiss representan su facción más gay del metal), ve películas de Jean Claude Van Damme (sólo por ver el torso del actor) y ya, apuntando maneras, se ha hecho super fan de Fangoria, de forma totalmente inesperada. Ánimo, Sir Lancelot, que si no sabes salir del armario yo me ofrezco a abrirte la puerta.
"La Güachi”,una imprescindible en nuestras vidas (las de todos), mágica, incansable, viciosa e inesperada. Ha pasado de ser ninfómana y heterosexual a enamorarse de una tía, que para colmo, aparte de fea, repelente, tener un nombre horrendo y ser de Navalcarnero, he visto guardias jurados más femeninos que ella. Pero a “Güachi” se ve que la gustan las emociones fuertes y después de dejar las pirulas, se ha pasado al terreno de las machorros. Suerte “Güachi”, sabes que puedes contar conmigo, aunque sea para meterte con una machorro en la cama.
“Dedos de Plastilina” , otro amigo de la infancia. Por confirmar todavía. Pero con claros indicios. Además, le encanta Chueca. Y por ahí se empieza. Seguiremos informando de la historia de este personaje, porque de aquí a un año, éste ha salido del armario.
Como veis, en vista de lo ocurrido, busco amigos heterosexuales que me saquen un poco del ambiente gay en el que vivo. Por favor, si estás interesado en conocer a un chico atractivo, divertido e inteligente, déjame un comentario (con tu correo electrónico) y yo te contestaré con rapidez. Gracias.
PD: Salís mencionados todos. Espero, al menos, un comentario vuestro con acuerdos o desacuerdos con mi post.
PD2: “Solysombra”, sigo enamorado de ti, pero date prisa o me acabaré liando con “John Smith”, que también está de muy buen ver.
Hasta hace seis meses, yo (que siempre había sido muy típico en mis comportamientos) era una persona tranquila, casera, alejada de vicios de cualquier tipo, feliz (en la medida en la que podía), amistosa y heterosexual.
De repente, una especie de seísmo corporal ha derribado sin ningún tipo de miramiento los principios que profesaba, los ha colocado al final de mis pensamientos, los ha borrado de mi mente y ha tergiversado mis ideas, cambiando mi manera de ver la vida y cambiando todo el entorno que me rodeaba y que (aún) me rodea.
Pero aquella entidad extraña que ha propiciado este paso de la adolescencia a la madurez (a pesar de que “Ensaimada” diga que soy un inmaduro), no sólo me ha trocado a mi, sino que también ha cambiado a todas aquellas personas que, de una forma o de otra, se relacionaban conmigo.
Este ente maligno del que os hablo, empeñado a acabar con mi integridad física y emocional (desde que convivo con él escribo estas paranoias), no contento con apoderarse de mi cuerpo y permutarlo a su antojo, se ha instalado en el cuerpo de todos mis amigos más importantes (sin excepción) confundiéndoles, al igual que ha hecho conmigo.
Y es que desde que esa entidad malvada se ha mudado a mi cuerpo y al de mis amigos más íntimos, ya no vivo de la misma forma. No duermo como antes, no tengo relaciones sexuales como antes (ahora, son mucho más satisfactorias aunque sean más escasas), no hago deporte, pero tampoco engordo; y lo mejor de todo, no tengo amigos totalmente heterosexuales, con lo que las posibilidades aumentan mucho más.
De este cambio repentino de orientación sexual, que podíamos llamar el “gay boom” , en todas las personas de mi entorno, asumo todas las responsabilidades.
No tolero la idea de que mi cambio de acera (que fue totalmente voluntario a la par que inesperado), obligue a los demás a seguir mi trayectoria (es una teoría que tienen algunos indeseables, como si yo fuese una especie de telepredicador gay, una especie de secta que te convierte al homosexualismo, áquel que convierte en homo todo lo que toca). Sin embargo, sí que ostento un poder natural (una especie de liderazgo que siempre estuvo conmigo) que hace que mis pasos sean seguidos por la muchedumbre. Y es que, en un mundo en el que todo parece brillar, no es oro todo lo que reluce...
Para que los que leáis este post (soy consciente de que aún somos un público escaso), creáis en mi palabra, unos ejemplos concretos de lo que digo:
“Milana Bonita”, descrita en el post anterior. Creo que fue a la primera persona a la que le conté que podría sentirme atraído por tíos. En lugar de apenarse, minutos después me contaba que a ella le pasaba exactamente lo mismo, pero con tías (claro está).
“Ensaimada”, brillante como siempre, fue contarla como había sido mi primera experiencia homosexual cuando ella se puso manos a la obra hasta conseguir hacerse con una tía.
“Emporia” es otra de mis amigas más importantes. Emporia vive en Manoteras. Es rara ella, pero hasta hace poco se declaraba totalmente heterosexual. En la actualidad (por sorpresa) se ha enamorado de una chica de su clase, “la Papo”, que, además de antierótica (según dicen, porque a mi me parece atractiva), es un poco autista. De esta historia, seguro que continuaré hablando, pero como esto es un avance, me guardo de contar muchas cosas. Un beso, “Emporia”.
“Sir Lancelot” que ya ha participado en un comentario (gracias tío), está aún por confirmarse pero hay numerosos indicios que apuntan a que puede ser tan gay como yo: le gusta Bon Jovi en su época más ochentera, también es fan de Kiss (que se pintaban la cara, rollo glam sin llegar a David Bowie, pero glam porque aunque sus seguidores lo disfracen de heavies, los Kiss representan su facción más gay del metal), ve películas de Jean Claude Van Damme (sólo por ver el torso del actor) y ya, apuntando maneras, se ha hecho super fan de Fangoria, de forma totalmente inesperada. Ánimo, Sir Lancelot, que si no sabes salir del armario yo me ofrezco a abrirte la puerta."La Güachi”,una imprescindible en nuestras vidas (las de todos), mágica, incansable, viciosa e inesperada. Ha pasado de ser ninfómana y heterosexual a enamorarse de una tía, que para colmo, aparte de fea, repelente, tener un nombre horrendo y ser de Navalcarnero, he visto guardias jurados más femeninos que ella. Pero a “Güachi” se ve que la gustan las emociones fuertes y después de dejar las pirulas, se ha pasado al terreno de las machorros. Suerte “Güachi”, sabes que puedes contar conmigo, aunque sea para meterte con una machorro en la cama.
“Dedos de Plastilina” , otro amigo de la infancia. Por confirmar todavía. Pero con claros indicios. Además, le encanta Chueca. Y por ahí se empieza. Seguiremos informando de la historia de este personaje, porque de aquí a un año, éste ha salido del armario.
Como veis, en vista de lo ocurrido, busco amigos heterosexuales que me saquen un poco del ambiente gay en el que vivo. Por favor, si estás interesado en conocer a un chico atractivo, divertido e inteligente, déjame un comentario (con tu correo electrónico) y yo te contestaré con rapidez. Gracias.
PD: Salís mencionados todos. Espero, al menos, un comentario vuestro con acuerdos o desacuerdos con mi post.
PD2: “Solysombra”, sigo enamorado de ti, pero date prisa o me acabaré liando con “John Smith”, que también está de muy buen ver.
"MILANA BONITA": CATACALDOS
“Milana Bonita” es una de mis mejores amigas, sino la mejor. Estaba esperando escribir sobre ella pero aún no tenía decidido un pseudónimo que la definiese.Catorce años de relaciones, más de media vida juntos, confidentes y compañeros. Yo estoy enamorado de ella y ella de mi (en un sentido totalmente figurado).
“Milana Bonita” es perfecta en todos los sentidos. Tiene tanto o más éxito que yo. Ella se deja perder para que yo gane, y yo me dejo ganar para que ella no pierda.
“Milana Bonita”, cuando sonríe te engulle y cuando te engulle, sonríes.
“Milana Bonita” es especial...
... pero es una catacaldos.
Me gusta un amigo de “Milana Bonita”. Él no lo sabe (“Ensaimada” que siempre tiene que salir por algún sitio aunque no vaya con ella la cosa, dice que claro que lo sabe porque si no el chico sería un poquito gilipollas). Pero “Milana Bonita”, aunque lo sabe desde hace tiempo, no me ayuda nada.
Ya hay antecedentes en esto, si a mi me gusta alguien, a ella también. Pasó en julio. Yo era virgen en esto de la bisexualidad (aún sigo en el tránsito del que habla Zerolo hasta que me defina) y “Milana Bonita” y yo, nos atrevimos a dar el paso, abrir el armario y salir espantados en busca de nuevas experiencias; experiencias que, por otro lado, deseábamos desde hacía mucho tiempo.
Aquella noche no parecía precisamente prometedora. Acabamos en la calle bebiéndonos un mini de coca-cola (“Milana Bonita” no suele beber y yo, que no tengo personalidad ninguna, si se bebe bebo y si no se bebe no bebo) con un grupo de gente que no guardaba muchas afinidades con nosotros.
Esa noche descubrimos LongPlay: una especie de discoteca-guardería que muchos de vosotros ya conoceréis (“Ensaimada” tú no, cielo). Nada más entrar, un universo paralelo se abrió ante nosotros: cientos de personas dispuestos a liarse con nosotros (eso pensábamos).
Bailes cutres, petardeo, camisas de lycra, pantalones ajustados, tangas de leopardo, reinonas, buscavidas, consabidos y consabidas bailando al mismo son. La expulsión de feromonas (que suele darse a entre las 3:30 y las 4:00 de la mañana, franja horaria en la que está estadísticamente comprobado que el ser humano tiene una mayor capacidad de relacionarse con los demás) estaba por llegar.
Agotados por tanto baile, “Milana Bonita” y yo, optamos por sentarnos en uno de los sillones que hay repartidos por allí (comentaría la disposición de los sofás de esa discoteca, que no guarda para nada ni la concepción minimalista del diseño, ni el feng-shui que tanto de moda se está poniendo hoy en día).
“Milana Bonita”, harta de esperar una llamada de “Dulce de leche” que por entonces era su chico (en la actualidad ha cambiado el “Dulce de leche” por un buen “Brazo de gitano” que aún estoy esperando que me presente), decidió salir del local, dejándome allí solo, triste, cansado, pensativo y viejo (como dijo el gran Machado, que escribió el poema al verme allí sentado en LongPlay).
Es la mejor decisión que “Milana Bonita” pudo tomar. Cuando llegó, yo estaba rodeado de dos canarios muy simpáticos a los que le presenté gustoso. Uno de los canarios se fue, y el otro se quedó con nosotros.
“Milana Bonita” que siempre fue alguien muy competitiva, me retó: “cabrón, a mi, el canario éste también me gusta, así que ten cuidadito. Yo sólo te digo, que esto es la guerra. Que gane el mejor”.
“Milana Bonita” me hirió el orgullo. Mira que a mi me gustaba casi más el otro canario, pero pensé que me tenía que liar con éste por mis santos cojones. Así fue, no pasaron veinte minutos cuando ya le estaba comiendo los morros, mientras que “Milana Bonita”, cabizbaja, huía del local con el rabo entre las piernas.
“Jódete”, pensé, porque aunque la quiera, soy un poquito cabrón.
Calculo que fueron dos horas las que yo tardé en rematar con el canario. Dos horas en las que “Milana Bonita” no sé lo que haría, aparte de jurarse una terrible venganza que estaba por llegar.“Milana Bonita”, sabía como darme donde más duele. Urdiría un plan: me presentaría a un amigo suyo (“Solysombra”), que estaba segura que me encantaría. Me hablaría bien de él hasta conseguir hacerme creer que era perfecto para mí. Me pondría la miel en los labios y ella misma sería la encargada de cortármelos de cuajo.
Para el tiempo en el que yo estuviese enganchado a “Solysombra”, todo gracias a sus méritos paranormales (“Milana Bonita” lee mucho a J.J.Benítez y esto siempre me ha preocupado mucho porque tiene un punto de retorcida que puede llegar a ofender), acto seguido me lo arrebataría de la forma más mezquina.
Ahora mismo, sigo bajo los efectos del encantamiento de aquel chico, aún me encanta. “Milana Bonita”, aunque enamorada de “Brazo de gitano”, ya está manos a la obra con su maquiavélico plan de arrebatamiento. En una primera fase, que es la única que ha realizado hasta el momento y que podríamos llamar “fase de alejamiento” lo que ha hecho ha sido poner muchos kilómetros de distancia entre él y yo, para que no haya contacto, ni físico ni intelectual, bajo ningún concepto.
Por su parte, “Solysombra” no se pronuncia, y aunque antes parecía que me soportaba, ahora da la sensación de todo lo contrario. El encantamiento de “Milana Bonita” está teniendo efectos negativos en mi persona.
Yo no soy rencoroso “Milana Bonita”, pero esto no se hace conmigo. Y eso sí, atente a las consecuencias, no vaya a ser que yo me empiece a ir arrimando a “Brazo de gitano” y la liemos.
De todos modos te quiero, aunque seas una catacaldos.■
TODOS LOS REPRIMIDOS SON RÁPIDOS
Los amigos de mi amiga "Ensaimada", que no son mis amigos (esto que quede muy claro), me llaman "truchi". El término trucha (que es de donde viene el diminutivo "cariñoso" truchi) viene del latín tardío tructa, y este del griego τρώκτης, propiamente, 'tragona'. Sus acepciones son:
1. f. Pez teleósteo de agua dulce, de la familia de los Salmónidos, que mide hasta ocho decímetros de longitud, con cuerpo de color pardo y lleno de pintas rojizas o negras, según los casos, cabeza pequeña, cola con un pequeño entrante y carne comestible blanca o encarnada.
2. f. coloq. Ur. Cara de una persona.
3. f. coloq. Ur. Boca de una persona.
4. com. coloq. truchimán (persona astuta).
ser una ~, o muy ~.
1. frs. Méx. Ser sagaz.
En definitiva, que yo no veo por ningún lado la parte ofensiva de la palabra. Pero es que la serie "Los Serrano" (serie que yo sigo concienzudamente pero que desde aquí expreso mi deseo de que la supriman de la parrilla televisiva) nos está haciendo mucho daño a todos, y últimamente han puesto de moda lo del término "ser un trucha" (algún guionista que un día se levantó inspirado y se le ocurrió la gracia de su vida).
Con lo bonito que es decir que uno es maricón o sarasa (términos de toda la vida de Dios) y ahora parece que los mariquitas ya no somos mariquitas, sino truchas, que suena mucho más ofensivo.
Aquí no acaba la cosa. Tengo la palpitación (desde hace ya tiempo) que uno de los líderes antitruchistas, uno de los extremistas homofóbicos más peligrosos de todos los tiempos, un terrorista del amor libre, es gay.
Al leerlo, puede que todos penséis que tengo el típico "síndrome de Izaguirre" al creer que todos los hombres del planeta Tierra (excepto mi padre) son homosexuales. No es así. Pero éste del que os hablo es maricón perdido.
No suelo frecuentar chats, ni gays ni de ningún tipo (tenéis todo el derecho de dudar de mi palabra, yo también lo haría sabiendo que se trata de mi de quien hablo), sólo en algunas ocasiones cuando me apetece hablar con un amigo gay que no tiene messenger en su trabajo quedo con él en uno de estos chats en los que la gente busca sexo sin contemplaciones.
Os preguntaréis (o igual no pero es que yo pienso demasiado por los demás) que por qué no quedamos en otro tipo de chats. Tenéis toda la razón pero es que mi amigo y yo, tenemos el hobbie de conocer a toda la gente del chat que sea de nuestro pueblo e ir haciendo books fotográficos de todos ellos para abarcar la totalidad de gays de Madrid Sur. Es un simple trabajo de metodología de la investigación (“Ensaimada” seguro que me entiende).
Uno de estos días en los que mi amigo y yo hablamos a través de ese chat infectado de sexoadictos de la capital, un desconocido me abrió un privado. Su nick era getafe21 creo recordar. Siempre me han interesado los gays de este pueblo por la cercanía de sus gentes y empecé a hablar con él.
Buscaba sexo, eso estaba claro, con alguien a ser posible de su edad, del sur de Madrid, que se desplazase (que así es como dicen ellos) y al que no le importara realizarle una felación sin ningún tipo de miramientos. La condición era no encontrarse en un sitio público lleno de gente bajo ningún concepto y llevarlo todo en sumo secreto. Un rito muy concreto, como una especie de cónclave homosexual en el que “follamos y si te he visto no me acuerdo". Era, ya lo habréis pensado vosotros, un reprimido.
Tras unos minutos más de conversación, que ya giraba en torno de "cuánto te mide la polla" o "que es lo que más te gusta hacer", un acto de valentía le azotó inesperadamente a “el reprimido de Getafe”. Me pidió la dirección de correo electrónico para hablar conmigo por messenger. Le di una dirección que ya no uso e inicié sesión inmediatamente.
Cuando entré ya me tenía agregado. Es rápido, pensé, lo que hizo que me reafirmase en mi teoría de que era un reprimido. Todos los reprimidos son rápidos...
Se notaba que, a pesar de ser un comedido sexual, tenía experiencia en esto de las relaciones cibernéticas. Iba al grano. Quería un buen polvo y lo quería ahora.
Me pidió una foto.
Accedí a enviarle una (que por supuesto iba a ser totalmente falsa) si él me enviaba una suya antes. Aprobó el trato y me mandó una.
Cuando abrí la foto me mareé de la impresión al comprobar que se trataba de áquel amigo de “Ensaimada”, aquel pequeño Hitler antimaricones (pero en definitiva otra loca más) que me había apodado como “el truchi” pocos meses antes.
Me entró la histeria. Le borré de mi messenger. Apagué el ordenador. Me había sobrepasado la situación.
Todo esto no se lo conté a “Ensaimada” hasta unos meses después. No estaba preparado para encontrarme a semejante tío en una situación así.
Puede ser que alguien esté utilizando su fotografía para putearle en este tipo de chats, ridiculizarle de esa manera o simplemente por diversión. Pero también puede que sea él el que lleva una doble vida.
Desde que pasó ese he visto a ese chico un par de veces y no puedo dejar de imaginármelo haciendo uso de su amiga la mano mientras hablaba conmigo por el ordenador. De todos modos, no soy una mala persona (aunque a veces pueda parecerlo) y me mantendré sujeto a esa especie de juramento hipocrático homosexual que firmamos esa noche en la que coincidimos en aquel chat. No tendría sentido darle más vueltas a todo esto. Cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera y yo, más todavía.■
Moraleja: No bautices a los demás como “trucha” si es a ti a quién te sobran las aletas.
1. f. Pez teleósteo de agua dulce, de la familia de los Salmónidos, que mide hasta ocho decímetros de longitud, con cuerpo de color pardo y lleno de pintas rojizas o negras, según los casos, cabeza pequeña, cola con un pequeño entrante y carne comestible blanca o encarnada.
2. f. coloq. Ur. Cara de una persona.
3. f. coloq. Ur. Boca de una persona.
4. com. coloq. truchimán (persona astuta).
ser una ~, o muy ~.
1. frs. Méx. Ser sagaz.
En definitiva, que yo no veo por ningún lado la parte ofensiva de la palabra. Pero es que la serie "Los Serrano" (serie que yo sigo concienzudamente pero que desde aquí expreso mi deseo de que la supriman de la parrilla televisiva) nos está haciendo mucho daño a todos, y últimamente han puesto de moda lo del término "ser un trucha" (algún guionista que un día se levantó inspirado y se le ocurrió la gracia de su vida).
Con lo bonito que es decir que uno es maricón o sarasa (términos de toda la vida de Dios) y ahora parece que los mariquitas ya no somos mariquitas, sino truchas, que suena mucho más ofensivo.
Aquí no acaba la cosa. Tengo la palpitación (desde hace ya tiempo) que uno de los líderes antitruchistas, uno de los extremistas homofóbicos más peligrosos de todos los tiempos, un terrorista del amor libre, es gay.
Al leerlo, puede que todos penséis que tengo el típico "síndrome de Izaguirre" al creer que todos los hombres del planeta Tierra (excepto mi padre) son homosexuales. No es así. Pero éste del que os hablo es maricón perdido.
No suelo frecuentar chats, ni gays ni de ningún tipo (tenéis todo el derecho de dudar de mi palabra, yo también lo haría sabiendo que se trata de mi de quien hablo), sólo en algunas ocasiones cuando me apetece hablar con un amigo gay que no tiene messenger en su trabajo quedo con él en uno de estos chats en los que la gente busca sexo sin contemplaciones.
Os preguntaréis (o igual no pero es que yo pienso demasiado por los demás) que por qué no quedamos en otro tipo de chats. Tenéis toda la razón pero es que mi amigo y yo, tenemos el hobbie de conocer a toda la gente del chat que sea de nuestro pueblo e ir haciendo books fotográficos de todos ellos para abarcar la totalidad de gays de Madrid Sur. Es un simple trabajo de metodología de la investigación (“Ensaimada” seguro que me entiende).
Uno de estos días en los que mi amigo y yo hablamos a través de ese chat infectado de sexoadictos de la capital, un desconocido me abrió un privado. Su nick era getafe21 creo recordar. Siempre me han interesado los gays de este pueblo por la cercanía de sus gentes y empecé a hablar con él.
Buscaba sexo, eso estaba claro, con alguien a ser posible de su edad, del sur de Madrid, que se desplazase (que así es como dicen ellos) y al que no le importara realizarle una felación sin ningún tipo de miramientos. La condición era no encontrarse en un sitio público lleno de gente bajo ningún concepto y llevarlo todo en sumo secreto. Un rito muy concreto, como una especie de cónclave homosexual en el que “follamos y si te he visto no me acuerdo". Era, ya lo habréis pensado vosotros, un reprimido.
Tras unos minutos más de conversación, que ya giraba en torno de "cuánto te mide la polla" o "que es lo que más te gusta hacer", un acto de valentía le azotó inesperadamente a “el reprimido de Getafe”. Me pidió la dirección de correo electrónico para hablar conmigo por messenger. Le di una dirección que ya no uso e inicié sesión inmediatamente.
Cuando entré ya me tenía agregado. Es rápido, pensé, lo que hizo que me reafirmase en mi teoría de que era un reprimido. Todos los reprimidos son rápidos...
Se notaba que, a pesar de ser un comedido sexual, tenía experiencia en esto de las relaciones cibernéticas. Iba al grano. Quería un buen polvo y lo quería ahora.
Me pidió una foto.
Accedí a enviarle una (que por supuesto iba a ser totalmente falsa) si él me enviaba una suya antes. Aprobó el trato y me mandó una.Cuando abrí la foto me mareé de la impresión al comprobar que se trataba de áquel amigo de “Ensaimada”, aquel pequeño Hitler antimaricones (pero en definitiva otra loca más) que me había apodado como “el truchi” pocos meses antes.
Me entró la histeria. Le borré de mi messenger. Apagué el ordenador. Me había sobrepasado la situación.
Todo esto no se lo conté a “Ensaimada” hasta unos meses después. No estaba preparado para encontrarme a semejante tío en una situación así.
Puede ser que alguien esté utilizando su fotografía para putearle en este tipo de chats, ridiculizarle de esa manera o simplemente por diversión. Pero también puede que sea él el que lleva una doble vida.
Desde que pasó ese he visto a ese chico un par de veces y no puedo dejar de imaginármelo haciendo uso de su amiga la mano mientras hablaba conmigo por el ordenador. De todos modos, no soy una mala persona (aunque a veces pueda parecerlo) y me mantendré sujeto a esa especie de juramento hipocrático homosexual que firmamos esa noche en la que coincidimos en aquel chat. No tendría sentido darle más vueltas a todo esto. Cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera y yo, más todavía.■
Moraleja: No bautices a los demás como “trucha” si es a ti a quién te sobran las aletas.
NO SÉ QUE HACER CON MI VIDA...
...Resulta que ayer ligué por internet...
No sé por qué me pasan estas cosas a mí, que soy una de las personas más vulnerables y extrasensibles de este mundo.
Y lo peor de todo (o lo mejor, dependiendo de como se mire), es que no lo propicié yo; no busqué pareja por chats de desesperados (admito que alguna vez entré en alguno de ellos, ya profundizaré en esta historia alguna vez), no publiqué ningún anuncio en ninguna página de contactos ni me registré en ninguna agencia chico-busca-chica, chica-busca-chico, chico-busca-chico, chica-busca-chica, etc...
Ligué, cual Lord Byron, por uno de mis articulos en un blog... (lo que ha sido algo determinante para empezar este "diario de un desequilibrado").
Mi amiga, de la cual no revelaré datos (me he prometido guardar el anonimato de toda aquella persona que sea nombrada en este blog) pero que apodaré como "Ensaimada" resulta que se ha echado una especie de novia... Digo especie de novia porque aún no se saben muy bien lo que son, a pesar de que en este preciso instante estén agarradas y paseándose por Chueca a lo Ellen Degeneres y Anne Heche.
Y ha sido gracias a la novia de mi amiga, que desde hoy la trataremos como "La Parker", que yo he encontrado nuevo ligue: uno de sus íntimos que se ha enamorado de mí por el simple hecho de leer algo que yo escribí alguna vez.... Bonito ¿no?.
El caso es que posiblemente mañana le conozca personalmente porque puede que "Ensaimada" se vea con "La Parker" y ésta se traiga a su amigo "el enamoradizo"...
De repente no sé que hacer con mi vida... Imagina que mañana nos conozcamos y él, que ha soñado estos dos días atrás con una especie de Antonio Gala (más joven y guapo, claro), se despierte del sueño al darse cuenta que no llego ni a Ana Rosa Quintana y para colmo yo, que estos dos días atrás he pensado que estaba ante otro desequilibrado, sea consciente de que "el enamoradizo" es la persona más cabal del mundo y el perfecto hombre de mi vida...
Quizás no me guste, yo a él tampoco y todo quede como hasta ahora... O quizás le siga gustando, él a mi no, y tendré que optar por hacerme el interesante (algo que se me da bastante bien) poniendo la típica excusa de "¿por qué destruir una amistad tan bonita?, tío, disfruta de lo platónico de nuestra relación".
Además de todo lo que he contado, habréis caído en la cuenta de que aquí hay mucho mariconismo. Pues ciertamente teneis razón, lo hay.
Pero de momento me reservo de contar más cosas... porque si no se pierde toda la emoción y yo lo único que busco aquí es un poco de fama cibernética que me ayude a encontrarle un sentido a esta vida que nos quita tanto y nos da tan poco.
Bienvenidos a "Diario de un desequilibrado".
COMENTARIO ESPECIAL: "Ensaimada", va por ti. xxx
No sé por qué me pasan estas cosas a mí, que soy una de las personas más vulnerables y extrasensibles de este mundo.
Y lo peor de todo (o lo mejor, dependiendo de como se mire), es que no lo propicié yo; no busqué pareja por chats de desesperados (admito que alguna vez entré en alguno de ellos, ya profundizaré en esta historia alguna vez), no publiqué ningún anuncio en ninguna página de contactos ni me registré en ninguna agencia chico-busca-chica, chica-busca-chico, chico-busca-chico, chica-busca-chica, etc...
Ligué, cual Lord Byron, por uno de mis articulos en un blog... (lo que ha sido algo determinante para empezar este "diario de un desequilibrado").
Mi amiga, de la cual no revelaré datos (me he prometido guardar el anonimato de toda aquella persona que sea nombrada en este blog) pero que apodaré como "Ensaimada" resulta que se ha echado una especie de novia... Digo especie de novia porque aún no se saben muy bien lo que son, a pesar de que en este preciso instante estén agarradas y paseándose por Chueca a lo Ellen Degeneres y Anne Heche.Y ha sido gracias a la novia de mi amiga, que desde hoy la trataremos como "La Parker", que yo he encontrado nuevo ligue: uno de sus íntimos que se ha enamorado de mí por el simple hecho de leer algo que yo escribí alguna vez.... Bonito ¿no?.
El caso es que posiblemente mañana le conozca personalmente porque puede que "Ensaimada" se vea con "La Parker" y ésta se traiga a su amigo "el enamoradizo"... De repente no sé que hacer con mi vida... Imagina que mañana nos conozcamos y él, que ha soñado estos dos días atrás con una especie de Antonio Gala (más joven y guapo, claro), se despierte del sueño al darse cuenta que no llego ni a Ana Rosa Quintana y para colmo yo, que estos dos días atrás he pensado que estaba ante otro desequilibrado, sea consciente de que "el enamoradizo" es la persona más cabal del mundo y el perfecto hombre de mi vida...
Quizás no me guste, yo a él tampoco y todo quede como hasta ahora... O quizás le siga gustando, él a mi no, y tendré que optar por hacerme el interesante (algo que se me da bastante bien) poniendo la típica excusa de "¿por qué destruir una amistad tan bonita?, tío, disfruta de lo platónico de nuestra relación".
Además de todo lo que he contado, habréis caído en la cuenta de que aquí hay mucho mariconismo. Pues ciertamente teneis razón, lo hay.
Pero de momento me reservo de contar más cosas... porque si no se pierde toda la emoción y yo lo único que busco aquí es un poco de fama cibernética que me ayude a encontrarle un sentido a esta vida que nos quita tanto y nos da tan poco.
Bienvenidos a "Diario de un desequilibrado".
COMENTARIO ESPECIAL: "Ensaimada", va por ti. xxx





