LA MIEL EN LOS LABIOS O LLEVO DOS SEMANAS PENSANDO EN TI...
De un tiempo a esta parte, vengo dándome cuenta de que dentro del colectivo gay, existe una subespecie que se aleja, en cierta medida, del homosexual llano.
Y no es que me guste etiquetar a nadie, sólo que me molestan tanto las diferencias entre personas de la misma condición, que todo aquel que destacase entre la muchedumbre debería ser torturado y condenado, sufriendo vejaciones de todo tipo.
No es que me esté poniendo en plan inquisidor, ni quiera llevar a cabo una especie de holocausto en el que todo gay que despunte por algo tenga que ser gaseado; pero lo cierto es, que de estos de los que os hablo, deberían ser castigados severamente.
Estos pequeños gays hijos de su madre son aquellos que, aprovechándose de tener un físico envidiable, se dedican a seducir a todo aquel que se cruce con él. Basta una mirada del homosexual llano al pequeño gay hijo de su madre para que, este último, active sus encantos, saque sus armas, afile sus cuchillos y se ponga manos a la obra, calentando al pobre homosexual llano que, encantado con lo que cree que es una nueva conquista, llegará a casa atómico perdido y esclavo de por vida, del mal del priapismo (esto me lo enseñó uno de estos homosexuales llanos de los que hablo, si no sabéis de qué se trata pinchar sobre la palabra).
Yo (por algún lugar tendría que mencionarme) ya he sufrido un par de veces esto de lo que os hablo. Y no he sido sólo yo el que lo ha sufrido; "Ensaimada" también es una victima.
Bailaba en la pista cual petarda.
"Serpiente con tacón", una de nuestras canciones favoritas, nos ayudó a conocer a un grupo cercano, que bailaba junto a nosotros. "La Güachi", muy sociable ella, fue la primera que tuvo contacto físico con el grupo de divinos. Yo, aquella noche, fui una víctima más.
Al principio, entre baile y baile, todo surgía de manera cordial. Con el trascurso de la noche, la cosa se fue calentando. “Malasio”, que era el que más bueno estaba de todos, comenzó a tocarme. Al principio, ligeros toques en alguna que otra zona erógena; para acabar con su mano metida en mi pantalón en busca de ninguna otra cosa que calentarme para dejarme a medias.
Lo único que consiguió aquel chico fue dejarme atómico durante semanas, y un mal sabor de boca que aún no he sabido (ni podido) disimular.
“Ensaimada”, otra víctima de esta pequeña especie en desarrollo, sabe bien de lo que hablo.
A ella también se la jugó una payasa con cara de perro pekinés, que tras algunas semanas dándole todo tipo de esperanzas a mi gran amiga, al final la dio calabazas... (“Ensaimada” me has vetado cierta información, pero como verás, he respetado nuestro pacto).
Y a todo esto, yo pregunto: ¿por qué los homosexuales llanos tenemos que aguantar que esta tropa de calientas jueguen con nuestros sentimientos?, ¿acaso por el hecho de estar buenos son más que nosotros?, oye, que nosotros seremos menos fuertes, mas bajitos y con alguna imperfección de más, pero tenemos un puntazo que no nos lo quita nadie (sobre todo yo).
Desde aquí, y sigo en plan revolucionario, propongo:
1. No liarnos más con aquellos que puedan posar perfectamente para un anuncio de ropa interior (ya sea de un catálogo de Carrefour o de Intimissimi).
2. Autoconvencernos (esto es sólo para gente con la autoestima alta) de que nosotros somos mejores que ellos, aun siendo conscientes de nuestras imperfecciones.
3. Masturbarnos pensando en el padre de Julio Iglesias, José María Aznar, Ana Botella o Marujita Díaz. Al principio nos costará llegar al orgasmo, pero con esfuerzo tenemos que cambiar el canon de belleza del siglo XXI y esto implica sacrificios. Muerte a Brad Pitt y a Angelina Jolie.
En definitiva, lo que propongo es una especie de “Revolución de los del montón”, basándome en principios comunistas Stalinistas. Los del montón, somos más inteligentes, más aptos para el trabajo y el estudio, más humanos y más comprometidos; por naturaleza, debemos estar en el poder.
¿Y cómo vamos a estar en el poder en una sociedad en la que lo más importante del año es la Pasarela Cibeles?
Aquí, visto lo visto, para triunfar tienes que tener, al menos, una cara bonita.
Si llegados a este punto, hay alguien que no ha encajado bien que los guapos triunfen más que los menos guapos, dos opciones:
a) Recurramos a la cirugía estética: en el momento en que todos los feos, en avalancha, queramos ponernos en manos de un profesional de la belleza, bajará la calidad de las operaciones (con lo que los guapos, al operarse, quedarán peor), los precios de las mismas bajarán (Corporación dermoestética será de todos!!!) y nos
aproximaremos a un canon de belleza, mucho menos natural, pero que nos acercará a todos a un punto medio en el que no habrá diferencias.
b) Si somos menos osados y, puestos a perder la vida en un quirófano, vamos a hacerlo de algún modo divertido. Nos podemos meter a un suicichat de esos que se están poniendo tanto de moda en los que la gente se reúne para coordinar un suicidio colectivo. Moriremos, sí, pero al menos no lo haremos solos. Oye, que parece que no, pero consuela.
En definitiva (y ya paro de escribir más sobre lo anterior porque mi intención no es hacer apología del suicidio colectivo), si lo que prima hoy en día es tener un culo en su sitio o unas tetas de escándalo, yo, que siempre he sido más de la calle, me quedo con mis redondeces que, aunque no son una maravilla, lo suyo me han costado.■
Comentario: Perdón, por la tardanza entre post y post, pero es que uno es humano.
Y no es que me guste etiquetar a nadie, sólo que me molestan tanto las diferencias entre personas de la misma condición, que todo aquel que destacase entre la muchedumbre debería ser torturado y condenado, sufriendo vejaciones de todo tipo.
No es que me esté poniendo en plan inquisidor, ni quiera llevar a cabo una especie de holocausto en el que todo gay que despunte por algo tenga que ser gaseado; pero lo cierto es, que de estos de los que os hablo, deberían ser castigados severamente.
Estos pequeños gays hijos de su madre son aquellos que, aprovechándose de tener un físico envidiable, se dedican a seducir a todo aquel que se cruce con él. Basta una mirada del homosexual llano al pequeño gay hijo de su madre para que, este último, active sus encantos, saque sus armas, afile sus cuchillos y se ponga manos a la obra, calentando al pobre homosexual llano que, encantado con lo que cree que es una nueva conquista, llegará a casa atómico perdido y esclavo de por vida, del mal del priapismo (esto me lo enseñó uno de estos homosexuales llanos de los que hablo, si no sabéis de qué se trata pinchar sobre la palabra).
Yo (por algún lugar tendría que mencionarme) ya he sufrido un par de veces esto de lo que os hablo. Y no he sido sólo yo el que lo ha sufrido; "Ensaimada" también es una victima.
Bailaba en la pista cual petarda.
"Serpiente con tacón", una de nuestras canciones favoritas, nos ayudó a conocer a un grupo cercano, que bailaba junto a nosotros. "La Güachi", muy sociable ella, fue la primera que tuvo contacto físico con el grupo de divinos. Yo, aquella noche, fui una víctima más.
Al principio, entre baile y baile, todo surgía de manera cordial. Con el trascurso de la noche, la cosa se fue calentando. “Malasio”, que era el que más bueno estaba de todos, comenzó a tocarme. Al principio, ligeros toques en alguna que otra zona erógena; para acabar con su mano metida en mi pantalón en busca de ninguna otra cosa que calentarme para dejarme a medias.
Lo único que consiguió aquel chico fue dejarme atómico durante semanas, y un mal sabor de boca que aún no he sabido (ni podido) disimular.
“Ensaimada”, otra víctima de esta pequeña especie en desarrollo, sabe bien de lo que hablo.
A ella también se la jugó una payasa con cara de perro pekinés, que tras algunas semanas dándole todo tipo de esperanzas a mi gran amiga, al final la dio calabazas... (“Ensaimada” me has vetado cierta información, pero como verás, he respetado nuestro pacto).
Y a todo esto, yo pregunto: ¿por qué los homosexuales llanos tenemos que aguantar que esta tropa de calientas jueguen con nuestros sentimientos?, ¿acaso por el hecho de estar buenos son más que nosotros?, oye, que nosotros seremos menos fuertes, mas bajitos y con alguna imperfección de más, pero tenemos un puntazo que no nos lo quita nadie (sobre todo yo). Desde aquí, y sigo en plan revolucionario, propongo:
1. No liarnos más con aquellos que puedan posar perfectamente para un anuncio de ropa interior (ya sea de un catálogo de Carrefour o de Intimissimi).
2. Autoconvencernos (esto es sólo para gente con la autoestima alta) de que nosotros somos mejores que ellos, aun siendo conscientes de nuestras imperfecciones.
3. Masturbarnos pensando en el padre de Julio Iglesias, José María Aznar, Ana Botella o Marujita Díaz. Al principio nos costará llegar al orgasmo, pero con esfuerzo tenemos que cambiar el canon de belleza del siglo XXI y esto implica sacrificios. Muerte a Brad Pitt y a Angelina Jolie.
En definitiva, lo que propongo es una especie de “Revolución de los del montón”, basándome en principios comunistas Stalinistas. Los del montón, somos más inteligentes, más aptos para el trabajo y el estudio, más humanos y más comprometidos; por naturaleza, debemos estar en el poder.
¿Y cómo vamos a estar en el poder en una sociedad en la que lo más importante del año es la Pasarela Cibeles?
Aquí, visto lo visto, para triunfar tienes que tener, al menos, una cara bonita.
Si llegados a este punto, hay alguien que no ha encajado bien que los guapos triunfen más que los menos guapos, dos opciones:
a) Recurramos a la cirugía estética: en el momento en que todos los feos, en avalancha, queramos ponernos en manos de un profesional de la belleza, bajará la calidad de las operaciones (con lo que los guapos, al operarse, quedarán peor), los precios de las mismas bajarán (Corporación dermoestética será de todos!!!) y nos
aproximaremos a un canon de belleza, mucho menos natural, pero que nos acercará a todos a un punto medio en el que no habrá diferencias.b) Si somos menos osados y, puestos a perder la vida en un quirófano, vamos a hacerlo de algún modo divertido. Nos podemos meter a un suicichat de esos que se están poniendo tanto de moda en los que la gente se reúne para coordinar un suicidio colectivo. Moriremos, sí, pero al menos no lo haremos solos. Oye, que parece que no, pero consuela.
En definitiva (y ya paro de escribir más sobre lo anterior porque mi intención no es hacer apología del suicidio colectivo), si lo que prima hoy en día es tener un culo en su sitio o unas tetas de escándalo, yo, que siempre he sido más de la calle, me quedo con mis redondeces que, aunque no son una maravilla, lo suyo me han costado.■
Comentario: Perdón, por la tardanza entre post y post, pero es que uno es humano.
Comentario:
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En respuesta a tus preguntas Sir Lancelot:
Hasta ahora, claro que me liaría con un gay buenorro (de hecho el martes lo hice, aunque Emporia diga lo contrario); sin embargo, lo único que he hecho al escribir este post es una especie de llamamiento a los gays de pueblo llano, y si todos nos ponemos de acuerdo en ignorar a los buenorros y llevar a cabo la "Revolución de los del Montón", yo me comprometo a no liarme con ninguno más.
A la segunda pregunta, seguramente me haya liado e insinuado con algún gay de "clase baja",como dices tú, y seguramente lo seguiré haciendo porque este tipo de gays menos agraciados también tienen derecho a una sexualidad digna.
Espero haber aclarado tus dudas.
Un beso, Sir Lancelot.
Hasta ahora, claro que me liaría con un gay buenorro (de hecho el martes lo hice, aunque Emporia diga lo contrario); sin embargo, lo único que he hecho al escribir este post es una especie de llamamiento a los gays de pueblo llano, y si todos nos ponemos de acuerdo en ignorar a los buenorros y llevar a cabo la "Revolución de los del Montón", yo me comprometo a no liarme con ninguno más.
A la segunda pregunta, seguramente me haya liado e insinuado con algún gay de "clase baja",como dices tú, y seguramente lo seguiré haciendo porque este tipo de gays menos agraciados también tienen derecho a una sexualidad digna.
Espero haber aclarado tus dudas.
Un beso, Sir Lancelot.
Comentario:
Bueno, primero decir que estoy totalmente deacuerdo con tu post, y yo al igual que milana me conformo con mi cuerpo ¡a ver que remedio! y eso que ha sido dificil asumir que soy "el gracioso" durante tantos años porque sempre iba rodeado de guapisimos y guapisimas. Sin embargo te tengo 2 preguntas, la primera es ¿realmente si un "gay hijo de su madre" o un superbuenorro se te pone a tiro no te liarias con el? realmente me resulta dificil pensar que no, más que nada porque la carne es debil y más en estos casos y si no vease el caso de "llevo 2 semanas pensando en ti"... (que conste que yo habria hecho y dicho lo mismo, mi lado romantico-Dawsoniano-estupido me puede siempre)
La otra pregunta es: ya que tu te quejas de que los buenorros pasan de los de clase media, ¿te liarias tu con los de clase baja a los que seguramente alguna vez te hayas insinuado sin querelo? (recuerda que tienes un problema de insinuarte sin quererlo... yo creo que nos pasa a todos)
Bueno ahi quedan mis 2 preguntas, si son soberanamente estupidas no las contestes, pero es lo primero que se me ha venido a la mente al leer este post.
La otra pregunta es: ya que tu te quejas de que los buenorros pasan de los de clase media, ¿te liarias tu con los de clase baja a los que seguramente alguna vez te hayas insinuado sin querelo? (recuerda que tienes un problema de insinuarte sin quererlo... yo creo que nos pasa a todos)
Bueno ahi quedan mis 2 preguntas, si son soberanamente estupidas no las contestes, pero es lo primero que se me ha venido a la mente al leer este post.
Comentario:
Que razón tienes pobrecito hablador!No porque me calienten y me dejen a medias (tengo una excelente capacidad regeneradora y en seguida vuelvo a la normalidad), sino porque sufró la influencia mediática del cuerpo diez. Yo tengo el autoestima por encima de la media, me gusta como soy, mi cara, mi cuerpo...y no lo cambiaría. Pero ODIO MI CULO!Se que es un músculo que se puede moldear pero odio el deporte, en consecuencia y, puesto que la sociedad me lo pone fácil, estoy pensando en un implante "cular"...(que seguramente nunca llegué a realizar, sólo es un pensamiento).
En definitiva, tengo que vivir resignada y agradecida porque por lo menos no me lo veo y estoy de acuerdo en que los culos del montón debemos empezar la revolución ya!, nada de culos como el de Jenifer López... culos como el de Aida (la de la serie), así nuestros culos se considerarán esculturales...
En definitiva, tengo que vivir resignada y agradecida porque por lo menos no me lo veo y estoy de acuerdo en que los culos del montón debemos empezar la revolución ya!, nada de culos como el de Jenifer López... culos como el de Aida (la de la serie), así nuestros culos se considerarán esculturales...





