logotipo

img_google
Una mujer desesperada en las vías ferratas
Descripción de diferentes vías ferratas desde el punto de vista de una mujer.
Acerca de
Siempre he vivido de espaldas a la montaña, pero hace algún tiempo que me aficioné a hacer trekking durante el fin de semana para relajarme del estrés diario. En una de estas salidas, encontramos una via ferrata y aquí empezaron mis problemas... Gemmita Desesperada
Archivos
Sindicación
 
La Riera de Salenys
La primera vez que vi una via ferrata fue aquí, en laRiera de Salenys. Unos amigos y yo habíamos planeado una excursión desde la Font Picant de Santa Cristina de Aro hasta la Riera de Salenys, un camino muy sencillo con alguna escalera y algún tronco que ayudaban a pasar el riachuelo. Nuestra sorpresa fue que al llegar a la zona de les Gorges encontramos unos hierros y unos cables fijados a las rocas y pregunté:
-¿Qué es eso?
Y uno de mis amigos respondió:
-Una vía ferrata.
"Una via qué?" pensé yo. E immediatamente añadí:
-Bueno pero podemos seguir por este camino ¿verdad?.
¡El pensar que tendría que caminar por allí arrriba me causaba terror!
-No subiremos ahora porque no vamos preparados, necesitamos un arnés, un cabo de anclaje con disipador de energía, dos mosquetones, un casco y un ocho por si tenemos que hacer un rapel.
"Menos mal".De todo ese material, yo únicamente entendí casco, pero lo que sí estaba claro es que no tenía nada de eso.
-Podemos venir el próximo fin de semana equipados para poder hacerla, parece fácil. Seguro que alguno de nuestros amigos que haga escalada nos presta todo lo que necesitamos -dijo otro de mis amigos.
Yo, que siempre soy muy positiva, respondí:
-Nadie tendrá tanto material para todos nosotros, será difícil que podamos venir.
-No lo creo, tengo un par de amigos del trabajo que nos lo podrían proporcionar.
"Me cago en...", ya sé lo que me toca el fin de semana que viene: o me quedo en casa marujeando o me vengo aquí y me rompo la crisma contra una piedra. Cualquiera de las dos opciones era prometedora.
Etiquetas:     
 
La Riera de Salenys (2ª parte)
Tras varios intentos de convencer a mis amigos de que una fideuá en un chiringuito de la playa era muchísimo mejor que subir a una piedra, cedí a la opción que menos me gustaba.
Durante todo el viaje en coche y los 17 minutos de aproximación a pie hasta a vía no paré de quejarme y de decir que yo iría por el camino alternativo y no por la pared. Insistí tanto que cuando llegué a pie de vía me temblaban tanto las manos que fui incapaz de ponerme el arnés yo solita. ¡Tuvieron que ayudarme!
Esta vez nos acompañaba un amigo, experimentado escalador, que nos dio una breve explicación de como teníamos que movernos por la vía.
-Tu ya puedes explicarme lo que quieras, que yo haré lo que pueda...y punto!
-Gemmita, calla ya y tira para arriba!
Así pues, allí estaba yo, a uno o dos metros sobre el suelo, con un temblor en las rodillas que me hacía caminar como un robot. Poco a poco me fui tranquilizando, la cosa no parecía tan difícil como yo imaginaba.
Pero cuando llegamos a la última parte, volvieron mis temores: teníamos que pasar varios puentes y aquí la altura ya era considerable. Un simple cable para los pies y otro para atar los mosquetones:
-Yo no pienso ir por ahí!
-Pues no te queda otra alternativa. (La verdad es que me engañaron, porque siempre hay una vía de escape para evitar la vía ferrata).
Yo, refunfuñando, atravesé el primer puente y luego el otro y el otro...lo cierto es que no daban tanto miedo como parecía. Y por fin, acabamos la vía ferrata. No había sido tan traumático e incluso me lo había pasado bien. Estaba satisfecha conmigo misma. Por contra, tenía las manos rojas de agarrarme tan fuerte a los cables y ¡ en el culo empezaba a tener agujetas de tanto apretarlo!
-Conozco otra vía en Tarragona, ¿la hacemos la semana que viene?
"Vaya por Dios" -pensé yo.