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Una mujer desesperada en las vías ferratas
Descripción de diferentes vías ferratas desde el punto de vista de una mujer.
Acerca de
Siempre he vivido de espaldas a la montaña, pero hace algún tiempo que me aficioné a hacer trekking durante el fin de semana para relajarme del estrés diario. En una de estas salidas, encontramos una via ferrata y aquí empezaron mis problemas... Gemmita Desesperada
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La Riera de Salenys (2ª parte)
Tras varios intentos de convencer a mis amigos de que una fideuá en un chiringuito de la playa era muchísimo mejor que subir a una piedra, cedí a la opción que menos me gustaba.
Durante todo el viaje en coche y los 17 minutos de aproximación a pie hasta a vía no paré de quejarme y de decir que yo iría por el camino alternativo y no por la pared. Insistí tanto que cuando llegué a pie de vía me temblaban tanto las manos que fui incapaz de ponerme el arnés yo solita. ¡Tuvieron que ayudarme!
Esta vez nos acompañaba un amigo, experimentado escalador, que nos dio una breve explicación de como teníamos que movernos por la vía.
-Tu ya puedes explicarme lo que quieras, que yo haré lo que pueda...y punto!
-Gemmita, calla ya y tira para arriba!
Así pues, allí estaba yo, a uno o dos metros sobre el suelo, con un temblor en las rodillas que me hacía caminar como un robot. Poco a poco me fui tranquilizando, la cosa no parecía tan difícil como yo imaginaba.
Pero cuando llegamos a la última parte, volvieron mis temores: teníamos que pasar varios puentes y aquí la altura ya era considerable. Un simple cable para los pies y otro para atar los mosquetones:
-Yo no pienso ir por ahí!
-Pues no te queda otra alternativa. (La verdad es que me engañaron, porque siempre hay una vía de escape para evitar la vía ferrata).
Yo, refunfuñando, atravesé el primer puente y luego el otro y el otro...lo cierto es que no daban tanto miedo como parecía. Y por fin, acabamos la vía ferrata. No había sido tan traumático e incluso me lo había pasado bien. Estaba satisfecha conmigo misma. Por contra, tenía las manos rojas de agarrarme tan fuerte a los cables y ¡ en el culo empezaba a tener agujetas de tanto apretarlo!
-Conozco otra vía en Tarragona, ¿la hacemos la semana que viene?
"Vaya por Dios" -pensé yo.
No