La luna al revés
Pues estoy recién vuelto de un viaje a Buenos Aires. No es la primera vez que viajo al hemisferio sur, pero sí ha sido la primera que ha coincidido una luna llena ahí mientras yo estaba. A priori no parece tener maldita importancia semejante dato, pero la cuestión es que pude ver la luna al revés de lo que suelo. De aquí el título.
¿Y qué?, diréis, con gran criterio. Pues lo que pasó es que, al darme cuenta de ese detalle, también me di cuenta que si ese hecho es tan cierto, no puede serlo menos que las visiones que tenemos sobre las cosas sean igualmente tan distintas unas de otras. Hay cien mil maneras de ver la luna. Y, por lo tanto, hay cien mil maneras más de entenderla.
Viajar abre la mente, ya no me cabe ninguna duda. A pesar de que mis viajes sean tan raros y tan rápidos, con tan poco tiempo para empaparte de casi nada, puedes aprovechar sólo un minuto para levantar la vista al cielo y quedarte prendado de ver la luna volcada y entender algo más el mundo.
Buenos Aires es apasionante. Es como estar en Europa, y en América, y luego en Europa otra vez. Madrid, París, alguna que otra ciudad estadounidense y muchas otras se ocultan en el gran Buenos Aires. En esta ocasión he estado trabajando y por lo tanto, he hecho más bien poca ruta turística, pero quienes me conocéis (que sois bastantes) ya sabéis que siempre hay un hueco en mi vida para que me ocurran cosas inverosímiles.
Como ir por la Avenida Libertador, al trote cochinero, transportando un bidón de gasolina para quemar una falla. Yo solo.
Sí, esa es mi vida, qué queréis que os diga. Totalmente repleta de situaciones alienantes en si mismas que, vistas tal y como son, me hacen pensar que me ocurre algo grave. Pero evidentemente todo tiene una explicación, que en este caso consiste en una especie de gracia que mi cliente consideró que tenía que hacerle al director comercial de la empresa. Tuvo la idea brillante de mandar construir un ninot representando la efigie del director (de origen valenciano) y así quemarlo en Argentina como un homenaje. "Qué simpático", diréis algunos. "Qué tocahuevos", responderé yo, porque no sabéis lo complicado que ha sido logísticamente transportar el maldito ninot hasta Buenos Aires.
Luego, naturalmente, me he puesto hasta el culo de carne, cómo no. Como exclusiva, añadiré que ha sido carne de todo tipo, y no diré nada más... salvo que ya venía tocando ;). Pero el grupo que llevaba en esta ocasión estaba formado por distribuidores nacionales de bebidas alcóholicas, que contratariamente al refrán de "en casa del herrero, cuchillo de palo", hacían honor a su profesión y han pillado cada pedal antológico. Sólo os diré que tenían 17 copas pagadas por persona el último día, y que en total eran 500 asistentes... lo que, más allá de la factura, ha supuesto recoger a la gente con palas.
Literalmente.
Porque hubo uno, en concreto, que quedó como incrustado contra una esquina de la discoteca, y entre dos tuvimos que extraerlo (no hay otro verbo) del rincón. Se le había enganchado el cuello de la camisa contra un saliente de la pared y parecía ahogarse. Creo que, de todos modos, era más el alcohol que el cuello de la camisa lo que le ahogaba los pulmones.
Luego he tenido la experiencia de volar con Aerolíneas Argentinas, más conocida como Aerolatas Argentinas por la gente de mi gremio. Y ni tan mal, oyes. Pensaba que la experiencia sería peor. Lo que ocurre es que la media de edad de la tripulación está allá por las 50 primaveras, y el nivel de quemazón profesional es, digamos, alto. Pero esta vez, ¡HIJOS MÍOS!, me drogué fuerte para soportar vuelos tan largos. Gracias a mi amiguísima amiga médico que me surtió del kit básico de drogaadicción necesario para soportar tales tutes. Porque fue llegar a las 5:50 AM hora de Buenos Aires, y empezar a trotar cual jamelgo por la ciudad sin habitación disponible hasta las 16, después de 12 horas de vuelo y un city tour de los que NO me gustan.
En posteriores posts trataré de escribir algo más sobre Buenos Aires. Creo que es un lugar que vale la pena conocer una vez en la vida. Y luego, volver, volver y volver...
Besos.
¿Y qué?, diréis, con gran criterio. Pues lo que pasó es que, al darme cuenta de ese detalle, también me di cuenta que si ese hecho es tan cierto, no puede serlo menos que las visiones que tenemos sobre las cosas sean igualmente tan distintas unas de otras. Hay cien mil maneras de ver la luna. Y, por lo tanto, hay cien mil maneras más de entenderla.
Viajar abre la mente, ya no me cabe ninguna duda. A pesar de que mis viajes sean tan raros y tan rápidos, con tan poco tiempo para empaparte de casi nada, puedes aprovechar sólo un minuto para levantar la vista al cielo y quedarte prendado de ver la luna volcada y entender algo más el mundo.
Buenos Aires es apasionante. Es como estar en Europa, y en América, y luego en Europa otra vez. Madrid, París, alguna que otra ciudad estadounidense y muchas otras se ocultan en el gran Buenos Aires. En esta ocasión he estado trabajando y por lo tanto, he hecho más bien poca ruta turística, pero quienes me conocéis (que sois bastantes) ya sabéis que siempre hay un hueco en mi vida para que me ocurran cosas inverosímiles.
Como ir por la Avenida Libertador, al trote cochinero, transportando un bidón de gasolina para quemar una falla. Yo solo.
Sí, esa es mi vida, qué queréis que os diga. Totalmente repleta de situaciones alienantes en si mismas que, vistas tal y como son, me hacen pensar que me ocurre algo grave. Pero evidentemente todo tiene una explicación, que en este caso consiste en una especie de gracia que mi cliente consideró que tenía que hacerle al director comercial de la empresa. Tuvo la idea brillante de mandar construir un ninot representando la efigie del director (de origen valenciano) y así quemarlo en Argentina como un homenaje. "Qué simpático", diréis algunos. "Qué tocahuevos", responderé yo, porque no sabéis lo complicado que ha sido logísticamente transportar el maldito ninot hasta Buenos Aires.
Luego, naturalmente, me he puesto hasta el culo de carne, cómo no. Como exclusiva, añadiré que ha sido carne de todo tipo, y no diré nada más... salvo que ya venía tocando ;). Pero el grupo que llevaba en esta ocasión estaba formado por distribuidores nacionales de bebidas alcóholicas, que contratariamente al refrán de "en casa del herrero, cuchillo de palo", hacían honor a su profesión y han pillado cada pedal antológico. Sólo os diré que tenían 17 copas pagadas por persona el último día, y que en total eran 500 asistentes... lo que, más allá de la factura, ha supuesto recoger a la gente con palas.
Literalmente.
Porque hubo uno, en concreto, que quedó como incrustado contra una esquina de la discoteca, y entre dos tuvimos que extraerlo (no hay otro verbo) del rincón. Se le había enganchado el cuello de la camisa contra un saliente de la pared y parecía ahogarse. Creo que, de todos modos, era más el alcohol que el cuello de la camisa lo que le ahogaba los pulmones.
Luego he tenido la experiencia de volar con Aerolíneas Argentinas, más conocida como Aerolatas Argentinas por la gente de mi gremio. Y ni tan mal, oyes. Pensaba que la experiencia sería peor. Lo que ocurre es que la media de edad de la tripulación está allá por las 50 primaveras, y el nivel de quemazón profesional es, digamos, alto. Pero esta vez, ¡HIJOS MÍOS!, me drogué fuerte para soportar vuelos tan largos. Gracias a mi amiguísima amiga médico que me surtió del kit básico de drogaadicción necesario para soportar tales tutes. Porque fue llegar a las 5:50 AM hora de Buenos Aires, y empezar a trotar cual jamelgo por la ciudad sin habitación disponible hasta las 16, después de 12 horas de vuelo y un city tour de los que NO me gustan.
En posteriores posts trataré de escribir algo más sobre Buenos Aires. Creo que es un lugar que vale la pena conocer una vez en la vida. Y luego, volver, volver y volver...
Besos.
Y sin embargo... sigo en Berlin.
Ayer sali a cenar por ahi (no se donde exactamente, esta ciudad me desorienta cosa mala, pero era por el barrio gay) y no conoci a nadie. Quedaria muy bien decir que me ligue a un polaco o a un holandes errante, incluso a un aleman, pero no. NO. O sea que, entre medio desanimado como estaba por estas vacaciones abortadas y el increible fenomeno de invisibilidad que sufri en mis carnes, pues estaba en el hotel a eso de las 23:30. Una hora que, por otra parte, acojona en el barrio donde esta mi prostibulo particular. Si salgo vivo de esta, me conformo.
La cuestion es que hoy he salido para conocer la otra parte de Berlin que ayer no me dio tiempo a recorrer. Lo primero ha sido ir a Alexanderplatz y, segun he llegado, me he preguntado por que demonios tendra tanta fama. Lo primero, esta absolutamente plagada de obras que la transforman en una trampa mortal, al estilo M-30. Despues, es tan absolutamente enorme, que media hora despues de estar cruzandola... sigues cruzandola. Hay que decir esto de Berlin, y hay que decirlo alto y claro: es absolutamente necesario venir bien calzado a esta ciudad. Y yo quizas ire por el mundo sin tarjetas de credito (ejem) pero voy siempre estupendamente calzado. Faltaria mas. Las distancias aqui son aterradoras, aunque afortunadamente la red de transporte publico es excelente. He subido al mirador del hotel Park Inn, que es mas barato que subirse a la Fernseheturm que esta justo al lado, pero podria habermelo evitado porque ayer subi a la Siegessäule y la vista es parecida. No igual, pero parecida.
Tras bajar, he caminado hacia el Berliner Dom y he cruzado la isla para remontar Unter den Linden. Esta es una de las avenidas mas conocidas de Berlin, llena de tiendas asi pijillas y con la adecuada racion de japoneses. Sin embargo, me he perdido un rato en un mercadillo de libros viejos frente a la universidad Humboldt y he estado hojeando algunos ejemplares antiquisimos escritos en aleman, y luego algunas obras traducidas como Mecanoscrit del Segon Origen que, para los que no lo conozcais, es una de las obras cumbres de la literatura catalana de la segunda mitad del s. XX. Me ha sorprendido encontrarlo ahi y encontrarlo traducido al aleman. Supongo que por el caracter hecatómbico (acabo de encontrar los acentos!!!!!!!!) de la novela tuvo su tirón en un país como este...
Luego he girado por Friedrichstraße, otra de las calles míticas del Mitte berlinés, hasta que he llegado a Checkpoint Charlie. Este es un antiguo punto de cruce Este-Oeste controlado por las fuerzas aliadas, en concreto por la U.S. Army, que hoy en día se ha convertido en una especie de Circo del Sol, compuesto por senoritas aparantemente indonesias vestidas con el traje femenino del ejército americano, listas para que te hagas una foto con ellas mientras están aferradas a una bandera estadounidense y un pseudo-soldado que marca tu pasaporte con el antiguo sello de la RDA. Me ha parecido casi ofensivo. No porque no esté acostumbrado a este tipo de cosas turísticas, pero sí porque ese es un lugar con mucha energía. Ahora mismo hay una exposición cronológica al aire libre que cuenta las dos crisis, la construcción del muro, la crisis de los misiles en Cuba y el proceso que acabó con la caída del muro, y todo parece como muy reciente y, sobre todo, muy trascendente. Que exista ese espectáculo me parece vulgar, pero en fin... Tambien lo es el turismo sexual y no me rasgo las vestiduras, que la ropa va muy cara.
Divago. A lo que iba.
He continuado hacia Potsdamer Platz (otra plaza bastante sosa) y luego me he vuelto a meter en el U-Bahn (o metro) para ir hacia Nollendorf Platz.
Y aquí, senores, me ha pasado algo de eso que solo me pasa a mí. Hay que empezar a decir que yo hablo más bien poco alemán. En mi vida anterior (la barcelonesa) lo hablé casi fluidamente, pero lo tengo muy muy oxidado. La cuestión es que, según llego al anden, interpreto que la dirección que yo quiero tomar está desviada temporalmente al otro andén... y lo interpreto correctamente. Encantado con mi alemán, me subo alegremente al metro.
Primera parada: Parque Mendelssohn-Bartholdy. Estupendo. Sigo.
Segunda parada: Gleisdreieck. La próxima es la mía, creo. Maravilloso.
Tercera parada: Parque Mendelssohn-Bartholdy.
Hum. Aquí pasa algo raro. No entiendo muy bien... Pero claro, mientras estoy dandome cuenta, el metro vuelve a arrancar. Próxima parada: Potsdamer Platz.
Bien, y aquí estoy de nuevo, en el punto de partida. "Sí, es que, sabe?, no me han aceptado ahí en Nollendorf y me he vuelto", he estado tentado de decirle al jefe de estación, que me ha mirado con curiosidad cuando he bajado.
Valientemente, he ido y le he preguntado que había hecho mal. Me dice que no, que voy bien en esa dirección para ir donde quiero ir y que suba al próximo... y me dice algo más. Yo he entendido algo así como "Ja, richtig, luego subenempujenestrujenbajen und übergang subenempujenestrujenbajen noch einmal." Por qué no le habré dado importancia? Quicir... si habla, es por algo, pero por qué si no entiendes algo nace en ti esta absurda tendencia a creer que no es importante?
La cuestión es que vuelve a venir un tren. Me subo. Parque Mendelssohn-Bartholdy. Claro, era lógico. Luego, de nuevo, Gleisdreieck. Bien.
Luego... Parque Mendelssohn-Bartholdy.
A ver. Voy a comenzar a odiar a la música clásica, os lo digo desde YA. Me bajo ipsofactamente y le imploro a la jefa de estación de marras que me ayude a salir de ese bucle temporal en el que me he metido. Le digo en inglés que quiero ir, quiero ir, pero NO PUEDO. El metro no me deja. La chica se ha reído, y me ha contado (en alemán, pero muy lentamente), que en Gleisdreieck tengo que hacer un transbordo temporal de andén, porque está el servicio escacharrado durante unos días.
Acabáramos. "Transbordo temporal" no es un concepto que yo domine en alemán, por eso me ha entrado este complejo de peonza que da vueltas de acá para allá sin rumbo alguno.
Cuando por fin he alcanzado Nollendorf Platz, he caminado por Motzstraße buscando una terracita y al final me he apalancado en una que estaba vacía. Me he hecho amigo de Natascha, la duena, una rusa lesbiana que me ha ido sirviendo coca-colas compulsivamente y que luego se ha quedado con una propina que yo no tenía pensado darle, pero en fin...
La cosa es que ahí, en plena terraza, me he puesto a escribir un poco. Concentrado estaba yo en mis historias, cuando de repente escucho "hallo". Levanto la vista, y veo a un rubio cerca. Automáticamente, le digo "nein, nein", pensando en que quiere venderme Kleenex u otra cosa y el tío se va. Pero, según se iba, es decir, cuando ya no podía hacer nada más, entiendo que el tío no quería venderme nada, si no LIGAR CONMIGOOOOOOO. Y le he dicho que nein, neeeeeeein...!!! Como podré ser tan tarugo para según qué? Y mira que era guapete, el tío, pero nada... ya se iba calle abajo en busca de otro menos apollardao. Era para gritarle: "No, vuelve, vuelve, que estoy mu necesitao de companía, que estoy solo, desamparado, sin pasta, sin tarjetas, me alimento de chocolatinas, vuelveeee". Aunque claro... es posible que entonces se hubiera ido más aún...
En fin. Seguiré retransmitiendo para todos vosotros.
Besos.
La cuestion es que hoy he salido para conocer la otra parte de Berlin que ayer no me dio tiempo a recorrer. Lo primero ha sido ir a Alexanderplatz y, segun he llegado, me he preguntado por que demonios tendra tanta fama. Lo primero, esta absolutamente plagada de obras que la transforman en una trampa mortal, al estilo M-30. Despues, es tan absolutamente enorme, que media hora despues de estar cruzandola... sigues cruzandola. Hay que decir esto de Berlin, y hay que decirlo alto y claro: es absolutamente necesario venir bien calzado a esta ciudad. Y yo quizas ire por el mundo sin tarjetas de credito (ejem) pero voy siempre estupendamente calzado. Faltaria mas. Las distancias aqui son aterradoras, aunque afortunadamente la red de transporte publico es excelente. He subido al mirador del hotel Park Inn, que es mas barato que subirse a la Fernseheturm que esta justo al lado, pero podria habermelo evitado porque ayer subi a la Siegessäule y la vista es parecida. No igual, pero parecida.
Tras bajar, he caminado hacia el Berliner Dom y he cruzado la isla para remontar Unter den Linden. Esta es una de las avenidas mas conocidas de Berlin, llena de tiendas asi pijillas y con la adecuada racion de japoneses. Sin embargo, me he perdido un rato en un mercadillo de libros viejos frente a la universidad Humboldt y he estado hojeando algunos ejemplares antiquisimos escritos en aleman, y luego algunas obras traducidas como Mecanoscrit del Segon Origen que, para los que no lo conozcais, es una de las obras cumbres de la literatura catalana de la segunda mitad del s. XX. Me ha sorprendido encontrarlo ahi y encontrarlo traducido al aleman. Supongo que por el caracter hecatómbico (acabo de encontrar los acentos!!!!!!!!) de la novela tuvo su tirón en un país como este...
Luego he girado por Friedrichstraße, otra de las calles míticas del Mitte berlinés, hasta que he llegado a Checkpoint Charlie. Este es un antiguo punto de cruce Este-Oeste controlado por las fuerzas aliadas, en concreto por la U.S. Army, que hoy en día se ha convertido en una especie de Circo del Sol, compuesto por senoritas aparantemente indonesias vestidas con el traje femenino del ejército americano, listas para que te hagas una foto con ellas mientras están aferradas a una bandera estadounidense y un pseudo-soldado que marca tu pasaporte con el antiguo sello de la RDA. Me ha parecido casi ofensivo. No porque no esté acostumbrado a este tipo de cosas turísticas, pero sí porque ese es un lugar con mucha energía. Ahora mismo hay una exposición cronológica al aire libre que cuenta las dos crisis, la construcción del muro, la crisis de los misiles en Cuba y el proceso que acabó con la caída del muro, y todo parece como muy reciente y, sobre todo, muy trascendente. Que exista ese espectáculo me parece vulgar, pero en fin... Tambien lo es el turismo sexual y no me rasgo las vestiduras, que la ropa va muy cara.
Divago. A lo que iba.
He continuado hacia Potsdamer Platz (otra plaza bastante sosa) y luego me he vuelto a meter en el U-Bahn (o metro) para ir hacia Nollendorf Platz.
Y aquí, senores, me ha pasado algo de eso que solo me pasa a mí. Hay que empezar a decir que yo hablo más bien poco alemán. En mi vida anterior (la barcelonesa) lo hablé casi fluidamente, pero lo tengo muy muy oxidado. La cuestión es que, según llego al anden, interpreto que la dirección que yo quiero tomar está desviada temporalmente al otro andén... y lo interpreto correctamente. Encantado con mi alemán, me subo alegremente al metro.
Primera parada: Parque Mendelssohn-Bartholdy. Estupendo. Sigo.
Segunda parada: Gleisdreieck. La próxima es la mía, creo. Maravilloso.
Tercera parada: Parque Mendelssohn-Bartholdy.
Hum. Aquí pasa algo raro. No entiendo muy bien... Pero claro, mientras estoy dandome cuenta, el metro vuelve a arrancar. Próxima parada: Potsdamer Platz.
Bien, y aquí estoy de nuevo, en el punto de partida. "Sí, es que, sabe?, no me han aceptado ahí en Nollendorf y me he vuelto", he estado tentado de decirle al jefe de estación, que me ha mirado con curiosidad cuando he bajado.
Valientemente, he ido y le he preguntado que había hecho mal. Me dice que no, que voy bien en esa dirección para ir donde quiero ir y que suba al próximo... y me dice algo más. Yo he entendido algo así como "Ja, richtig, luego subenempujenestrujenbajen und übergang subenempujenestrujenbajen noch einmal." Por qué no le habré dado importancia? Quicir... si habla, es por algo, pero por qué si no entiendes algo nace en ti esta absurda tendencia a creer que no es importante?
La cuestión es que vuelve a venir un tren. Me subo. Parque Mendelssohn-Bartholdy. Claro, era lógico. Luego, de nuevo, Gleisdreieck. Bien.
Luego... Parque Mendelssohn-Bartholdy.
A ver. Voy a comenzar a odiar a la música clásica, os lo digo desde YA. Me bajo ipsofactamente y le imploro a la jefa de estación de marras que me ayude a salir de ese bucle temporal en el que me he metido. Le digo en inglés que quiero ir, quiero ir, pero NO PUEDO. El metro no me deja. La chica se ha reído, y me ha contado (en alemán, pero muy lentamente), que en Gleisdreieck tengo que hacer un transbordo temporal de andén, porque está el servicio escacharrado durante unos días.
Acabáramos. "Transbordo temporal" no es un concepto que yo domine en alemán, por eso me ha entrado este complejo de peonza que da vueltas de acá para allá sin rumbo alguno.
Cuando por fin he alcanzado Nollendorf Platz, he caminado por Motzstraße buscando una terracita y al final me he apalancado en una que estaba vacía. Me he hecho amigo de Natascha, la duena, una rusa lesbiana que me ha ido sirviendo coca-colas compulsivamente y que luego se ha quedado con una propina que yo no tenía pensado darle, pero en fin...
La cosa es que ahí, en plena terraza, me he puesto a escribir un poco. Concentrado estaba yo en mis historias, cuando de repente escucho "hallo". Levanto la vista, y veo a un rubio cerca. Automáticamente, le digo "nein, nein", pensando en que quiere venderme Kleenex u otra cosa y el tío se va. Pero, según se iba, es decir, cuando ya no podía hacer nada más, entiendo que el tío no quería venderme nada, si no LIGAR CONMIGOOOOOOO. Y le he dicho que nein, neeeeeeein...!!! Como podré ser tan tarugo para según qué? Y mira que era guapete, el tío, pero nada... ya se iba calle abajo en busca de otro menos apollardao. Era para gritarle: "No, vuelve, vuelve, que estoy mu necesitao de companía, que estoy solo, desamparado, sin pasta, sin tarjetas, me alimento de chocolatinas, vuelveeee". Aunque claro... es posible que entonces se hubiera ido más aún...
En fin. Seguiré retransmitiendo para todos vosotros.
Besos.
Cambio de planes... Mi vida es MUY fuerte
La cuestion es que ayer, al llegar a Berlin, enciendo el movil y recibo un aluvion de sms de mi amigo Miguel, que tenia que llegar a Berlin una hora antes que yo procedente de Copenhague. Los SMS me cuentan que ha perdido el avion y que no encuentra ninguna otra plaza para volar, con lo que significa que me quedo solito en Berlin para disfrutar a mis anchas de la ciudad.
Desde luego el cambio de planes me desconcierta un poco, pero bueno... en definitiva, estoy acostumbrado a viajar solo y en la parte II del viaje (Estocolmo) iba a hacerlo igual, con lo que...
Nada mas llegar al hotel, me doy cuenta del drama en el que estoy metido. Primero, por la habitacion, naturalmente. Estoy durmiendo en la cama que murio la awela del recepcionista, por lo menos. El alojamiento en cuestion es una especie de prostibulo al noroeste de Berlin, cerca del aeropuerto, que no esta mal comunicado pero que esta en un area asombrosamente desangelada.
Pero segundo, y esto si que es grave, porque el recepcionista que me cobra el hotel me informa que mi tarjeta de credito esta danada y que , por lo tanto, se corta de golpe mi unica fuente de dinero posible durante mi viaje.
Llevo dinero en efectivo, claro, pero el hecho de que Miguel no haya venido me obliga a pagar la habitacion entera yo solo, lo que merma mis capacidades de cash actuales. Teniendo en cuenta que continuo viaje hacia Suecia y que tendre que cambiar euros por coronas... con que lo hare, si no puedo sacar pasta de ningun sitio porque tengo una tarjeta danada?
Si senores... EL GRAN AGENTE DE VIAJES VA POR EL MUNDO SIN POSIBILIDADES. Sigo flipandolo como es posible que se hayan concatenado tantas pequenas cosas que me han obligado (atencion) a cancelarlo todo y volver a Madrid el lunes. La bondadosa Iberia (ay, yo, que tanto la critico... redimire mis pecados) me ha cambiado el billete de regreso desde Copenhague por otro de regreso desde Berlin para el lunes, dejando para otra ocasion mi tour escandinavo.
Una ocasion que, lo juro, estara banada por tarjetas de credito de todo tipo y cash que incluya hasta maravedies o vellones. Mi vida es MUY fuerte, de verdad.
PD: Ademas, los mas agudos os habreis fijado que, en algunos parrafos, donde deberia haber una Z haz una Y, o viceversa, y eso es porque este teclado tiene ambas letras intercambiadas, solo Angela Merkel sabe por que. Ademas, no hay ni un acento, ni una egne de Espanha o Espagna o como cono querais llamarlo (y digo CONO porque no puedo decir CONO. No se si me explico)
Hala, pues nada... que os veo en Madrid, que remedio. Pasado manana :S
Besos
Desde luego el cambio de planes me desconcierta un poco, pero bueno... en definitiva, estoy acostumbrado a viajar solo y en la parte II del viaje (Estocolmo) iba a hacerlo igual, con lo que...
Nada mas llegar al hotel, me doy cuenta del drama en el que estoy metido. Primero, por la habitacion, naturalmente. Estoy durmiendo en la cama que murio la awela del recepcionista, por lo menos. El alojamiento en cuestion es una especie de prostibulo al noroeste de Berlin, cerca del aeropuerto, que no esta mal comunicado pero que esta en un area asombrosamente desangelada.
Pero segundo, y esto si que es grave, porque el recepcionista que me cobra el hotel me informa que mi tarjeta de credito esta danada y que , por lo tanto, se corta de golpe mi unica fuente de dinero posible durante mi viaje.
Llevo dinero en efectivo, claro, pero el hecho de que Miguel no haya venido me obliga a pagar la habitacion entera yo solo, lo que merma mis capacidades de cash actuales. Teniendo en cuenta que continuo viaje hacia Suecia y que tendre que cambiar euros por coronas... con que lo hare, si no puedo sacar pasta de ningun sitio porque tengo una tarjeta danada?
Si senores... EL GRAN AGENTE DE VIAJES VA POR EL MUNDO SIN POSIBILIDADES. Sigo flipandolo como es posible que se hayan concatenado tantas pequenas cosas que me han obligado (atencion) a cancelarlo todo y volver a Madrid el lunes. La bondadosa Iberia (ay, yo, que tanto la critico... redimire mis pecados) me ha cambiado el billete de regreso desde Copenhague por otro de regreso desde Berlin para el lunes, dejando para otra ocasion mi tour escandinavo.
Una ocasion que, lo juro, estara banada por tarjetas de credito de todo tipo y cash que incluya hasta maravedies o vellones. Mi vida es MUY fuerte, de verdad.
PD: Ademas, los mas agudos os habreis fijado que, en algunos parrafos, donde deberia haber una Z haz una Y, o viceversa, y eso es porque este teclado tiene ambas letras intercambiadas, solo Angela Merkel sabe por que. Ademas, no hay ni un acento, ni una egne de Espanha o Espagna o como cono querais llamarlo (y digo CONO porque no puedo decir CONO. No se si me explico)
Hala, pues nada... que os veo en Madrid, que remedio. Pasado manana :S
Besos
Berlin en soledad
Supongo que me costara dias dar con las palabras adecuadas para definir mis emociones con esta ciudad. Un poco como le ocurre a Madrid, Berlin es inclasificable. No hay muchos monumentos para ver pero, sin embargo, la historia acompana a cada paso. Todo parece como de anteayer, novisimo (y posiblemente lo sea), pero haz algo pertinazmente antiguo que tira de la ciudad hacia atras.
El hecho de andar solo por las calles descomunales de Berlin invita al silencio mas que cualquier otro sitio. La contemplacion y la inhalacion de todo lo que ves es casi obligada en una ciudad que aun no se atreve a hablar de si misma. Parece querer callar aun para ver si la construccion de un escenario totalmente nuevo puede borrar, o al menos difuminar, el tan siniestro pasado reciente de Alemania.
La exposicion en memoria de los judios asesinados en Europa durante el holocausto deja sin palabras, aunque no solamente por lo que cuenta, que es mucho y estremecedor. Tambien deja sin palabras el desgarrador grito de una Alemania avergonzada. Cerrando los ojos, imagino a un pais entero bajando la cabeza y pidiendo perdon indefinidamente. Quizas no sera jamas suficiente z no sere yo quien lo juzgue, naturalmente. Pero lo que si puedo decir es que este monumento proporciona una pequena porcion de informacion acerca de los dramas de mas de seis millones de judios que fueron exterminados en Europa, la mayoria de ellos como ratas. Y en esa espeluznante cifra no se incluyen ni los gitanos de las etnias sinti y roma ni a los homosexuales. Esta pequena y seguro que insuficiente inmersion en la historia del holocausto no basta para saber que jamas podran conocerse todos y cada uno de los dramas personales y familiares que acontecieron, pero si para tomar conciencia de que es necesario recordar, para siempre, lo que ocurrio.
El monumento es, pues, un lugar obligado de visita para todos aquellos que amen al ser humano.
Luego, Berlin es tambien una antagonia continua que vive entre esta necesidad perentoria de olvido con la obligacion del recuerdo. Mucho mas alla de la arbitraria frontera Este-Oeste (que aun puede verse con bastante facilidad), los contrastes bullen, se plantan ante ti con una facilidad desconcertante. Sin embargo, esto no convierte a Berlin en una ciudad desagradable, sino interesante. Las bicicletas, las razas y las mil caras, los restos sovieticos mucho mas visibles de lo que creia y la presencia del Occidente mas aplastante convierten a la capital alemana en una especie de crisol dificil de entender.
Luego vuelvo a entrar para postear el lado comico del viaje. Que, por supuesto, lo hay. Vais a fliparlo, os aviso.
Besos.
El hecho de andar solo por las calles descomunales de Berlin invita al silencio mas que cualquier otro sitio. La contemplacion y la inhalacion de todo lo que ves es casi obligada en una ciudad que aun no se atreve a hablar de si misma. Parece querer callar aun para ver si la construccion de un escenario totalmente nuevo puede borrar, o al menos difuminar, el tan siniestro pasado reciente de Alemania.
La exposicion en memoria de los judios asesinados en Europa durante el holocausto deja sin palabras, aunque no solamente por lo que cuenta, que es mucho y estremecedor. Tambien deja sin palabras el desgarrador grito de una Alemania avergonzada. Cerrando los ojos, imagino a un pais entero bajando la cabeza y pidiendo perdon indefinidamente. Quizas no sera jamas suficiente z no sere yo quien lo juzgue, naturalmente. Pero lo que si puedo decir es que este monumento proporciona una pequena porcion de informacion acerca de los dramas de mas de seis millones de judios que fueron exterminados en Europa, la mayoria de ellos como ratas. Y en esa espeluznante cifra no se incluyen ni los gitanos de las etnias sinti y roma ni a los homosexuales. Esta pequena y seguro que insuficiente inmersion en la historia del holocausto no basta para saber que jamas podran conocerse todos y cada uno de los dramas personales y familiares que acontecieron, pero si para tomar conciencia de que es necesario recordar, para siempre, lo que ocurrio.
El monumento es, pues, un lugar obligado de visita para todos aquellos que amen al ser humano.
Luego, Berlin es tambien una antagonia continua que vive entre esta necesidad perentoria de olvido con la obligacion del recuerdo. Mucho mas alla de la arbitraria frontera Este-Oeste (que aun puede verse con bastante facilidad), los contrastes bullen, se plantan ante ti con una facilidad desconcertante. Sin embargo, esto no convierte a Berlin en una ciudad desagradable, sino interesante. Las bicicletas, las razas y las mil caras, los restos sovieticos mucho mas visibles de lo que creia y la presencia del Occidente mas aplastante convierten a la capital alemana en una especie de crisol dificil de entender.
Luego vuelvo a entrar para postear el lado comico del viaje. Que, por supuesto, lo hay. Vais a fliparlo, os aviso.
Besos.
El retraso aéreo: concepto y ánalisis
El retraso aéreo es el resultado de una suma de factores cuya reacción más común es la creación de una ira furibunda que se expande por un recinto aeroportuario.
Los factores determinantes para que el retraso aéreo se produzca son:
1) Tengo que volar yo.
Es decir. El nivel de retraso es directamente proporcional a mi relación con el vuelo susceptible de ser retrasado. Si voy, se retrasa fijo. Si no voy PERO embarca al lado de donde yo estoy, tendrá un retraso discreto. Si no tiene nada que ver conmigo, no se retrasará en absoluto.
2) La compañía a retrasar será siempre Iberia.
Este es el factor con más peso dentro de la suma. Los motivos pueden ser tres:
2a) Llegada tardía del avión
2b) Llegada tardía de la tripulación
2c) Las dos anteriores juntas.
Para que se dé un retraso salvaje, la tripulación debe estar compuesta de comandante cincuentón, altivo y perdonavidas; sobrecargo generalmente de sexo femenino pintada como una puerta; grupo de niños y niñas azafatos/as, sin orden ni concierto, encantados de conocerse; y personal de tierra quemado, esto es: pareja de señoras pre-ancianas vestidas de Iberia soñando con pincharnos los ojos a todos con sus imposibles pasadores de pelo.
3) El viaje tiene que ser por ocio
Porque, por negocios, siempre llegas a tiempo, con total imposibilidad de perder tiempo y así vaguear por algún sitio echándole las culpas a Iberia. En cambio, si viajas en tu tiempo libre, el avión se retrasará sin excepción alguna haciéndote perder tiempo de tus vacaciones.
Todo esto, para contar que hoy, de Palma a Madrid, mi Iberia de turno se ha retrasado. Hasta aquí, desde luego, no es ninguna novedad. Lo más curioso del día ha sido que, media hora después de la hora prevista para el embarque, echando raíces como estábamos todos ya en esa cola infinita, la chica que tenía justo delante en la cola, que llevaba tanto tiempo como yo ahí, agarra, se gira, y me dice:
- ¿Va con retraso?
Pues a ver... qué decir.
No, guapa, no hay retraso. Estoy aquí porque cada día, de doce a doce y media, me entra complejo de ficus y tengo que plantarme en algún sitio y dar vía libre a mi neura. ¬¬
Pero en lugar de responderle eso, que es lo que debería haber hecho, he asentido con la cabeza sin mugir ni una sola sílaba, y luego, entusiasmada, me sigue interrogando:
- ¿Dónde está el avión?
A ver. A VER. Y yo qué coño sé, cuqui. Porque, aunque lo supiera, ¿podría ir a buscarlo y traerlo para acá? ¿Podría? ¿A que no? Pues entonces, ¿por qué coño no te callas y miras al frente, que es lo que hacemos todos estoicamente y dejas tus habilidades sociales para otro momento?
Grrrgfrrmpf... es que los retrasos me cabrean cosa mala. No me lo tengan en cuenta.
Besos
Los factores determinantes para que el retraso aéreo se produzca son:
1) Tengo que volar yo.
Es decir. El nivel de retraso es directamente proporcional a mi relación con el vuelo susceptible de ser retrasado. Si voy, se retrasa fijo. Si no voy PERO embarca al lado de donde yo estoy, tendrá un retraso discreto. Si no tiene nada que ver conmigo, no se retrasará en absoluto.
2) La compañía a retrasar será siempre Iberia.
Este es el factor con más peso dentro de la suma. Los motivos pueden ser tres:
2a) Llegada tardía del avión
2b) Llegada tardía de la tripulación
2c) Las dos anteriores juntas.
Para que se dé un retraso salvaje, la tripulación debe estar compuesta de comandante cincuentón, altivo y perdonavidas; sobrecargo generalmente de sexo femenino pintada como una puerta; grupo de niños y niñas azafatos/as, sin orden ni concierto, encantados de conocerse; y personal de tierra quemado, esto es: pareja de señoras pre-ancianas vestidas de Iberia soñando con pincharnos los ojos a todos con sus imposibles pasadores de pelo.
3) El viaje tiene que ser por ocio
Porque, por negocios, siempre llegas a tiempo, con total imposibilidad de perder tiempo y así vaguear por algún sitio echándole las culpas a Iberia. En cambio, si viajas en tu tiempo libre, el avión se retrasará sin excepción alguna haciéndote perder tiempo de tus vacaciones.
Todo esto, para contar que hoy, de Palma a Madrid, mi Iberia de turno se ha retrasado. Hasta aquí, desde luego, no es ninguna novedad. Lo más curioso del día ha sido que, media hora después de la hora prevista para el embarque, echando raíces como estábamos todos ya en esa cola infinita, la chica que tenía justo delante en la cola, que llevaba tanto tiempo como yo ahí, agarra, se gira, y me dice:
- ¿Va con retraso?
Pues a ver... qué decir.
No, guapa, no hay retraso. Estoy aquí porque cada día, de doce a doce y media, me entra complejo de ficus y tengo que plantarme en algún sitio y dar vía libre a mi neura. ¬¬
Pero en lugar de responderle eso, que es lo que debería haber hecho, he asentido con la cabeza sin mugir ni una sola sílaba, y luego, entusiasmada, me sigue interrogando:
- ¿Dónde está el avión?
A ver. A VER. Y yo qué coño sé, cuqui. Porque, aunque lo supiera, ¿podría ir a buscarlo y traerlo para acá? ¿Podría? ¿A que no? Pues entonces, ¿por qué coño no te callas y miras al frente, que es lo que hacemos todos estoicamente y dejas tus habilidades sociales para otro momento?
Grrrgfrrmpf... es que los retrasos me cabrean cosa mala. No me lo tengan en cuenta.
Besos
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