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Un desierto para predicar
Un lugar donde las palabras se las lleva el viento
Acerca de
Los gritos de un loco no suelen ser bien recibidos... Así que un día cogí un taxi y huí a este desierto, donde no necesito que nadie me escuche.
Sindicación
 
Una extraña petición
Hacía mucho frío. Llevaba unos cinco minutos esperando al autobús, y me estaba helando. Iba con la bufanda hasta la nariz, pero el viento que lleva soplando últimamente me mata.
Era la parada del 131, en Villaverde Alto. Una zona bastante deprimida, cerca del poblado de los Toreros (si la Rosilla es el hipermercado de la droga, este es el Ahorramás del barrio) y de Plata y Castañar (un sitio que no levanta cabeza, de esos que nadie diría que existen en Madrid).
Un hombre se acerca, con aspecto bastante demacrado... Casi seguro que por las drogas. No era la primera vez, y es una situación que ni siquiera me incomoda.
- Perdona, ¿me podrías dejar...
¿Le digo que no tengo suelto o le doy un euro y se acabó?
... un papel?
Sorprendido, saco uno de la carpeta.
- Claro, cómo no.
El autobús aparece a lo lejos.
- Si nos vemos otro día, te regalo mi libro de poemas.
- Vaya, muchas gracias.

El autobús se para y abre las puertas.
- Es que yo no creo en los derechos de autor, por eso no los publico.
- La verdad es que yo tampoco.
- Espera, voy a apagar el cigarro. Con lo caros que están. Que me los compra ahora mi madre, la pobre. Mi madre siempre me ha educado con la rima. Siempre me ha gustado mucho escribir poesía.
- ¿Dónde nos sentamos?
- Dónde vos prefiráis.
- La verdad es que mi padre escribía poesía cuando era joven, pero yo no tengo esa cualidad. Prefiero la prosa.
- Lo de las rimas es fácil. Como con los refranes. Mi madre siempre cuenta refranes. La sabiduría popular. Mi madre, que ahora tiene 70 años, lo que sabe. Ahora es mi mejor amiga. Me fui de casa con 33 años para no volver, con una mujer que me dejó solo, y aquí he vuelto. Estoy intentando salir adelante otra vez... Hasta dejaré el tabaco algún día...

Según iba hablando, más se me iluminaba la sonrisa. Y no soy idiota. Mi amigo Antonio es el único que puede decir que un poco inocentón, un poco bastante... Todavía me acuerdo de Burdeos, ¿eh, Toni? El caso es que no es la primera vez que alguien se pone a contarme su vida, y no me voy a sentir un imán de buen rollo, porque se lo habría contado a cualquiera. No es eso a lo que iba.
Él seguía hablando, yo procuraba hacer sólo comentarios puntuales para seguir el hilo. Son muchas las ideas que me iba contando. Pero la que más me ha impactado...
- Somos unos privilegiados. Vivimos demasiado bien.
Yo estaba entre la sorpresa y la vergüenza. Que él, con todo lo que había pasado y estaba pasando dijera eso, y yo, sin tenerme que haber preocupado por tener comida y cama lo estuviera oyendo.
- Me pienso ir a África. Con una ONG. Bueno, una ONG un poco particular. Me voy a ir allí con mi guitarra, a darles algo a esos niños, que no tienen cultura ni nada. Porque la cultura es usar esto, -decía, señalándose la frente- no aprender las cosas de memoria.
- Mmh, me bajo en la próxima.
- ¿Cómo me has dicho que te llamabas?
- Sergio.
- Pues Sergio, encantado de conocerte, de verdad.
- Lo mismo digo, con toda sinceridad. Espero que nos volvamos a encontrar. Mucha suerte, y a salir adelante...

He bajado del autobús con una sonrisa en la cara. Ni siquiera me ha dicho su nombre. Me despide con la mano, y el autobús se va.
Es ya tarde, pero suficiente como para alegrarme el día.
Un día, contaba Fernando Arrabal que encuentras cariño en los sitios más insospechados. Él, de un carcelero franquista. Yo, de un tipo que sin conocerme de nada, decidió regalarme 5 increíbles minutos.
 
Comentario:
me parece sorprendente el hecho de que ciertas personas a las que parece que la vida las trata mas duramente, sean éstas las que las vean con más perspectiva, o por que ya no puede irles peor, o porque en esta última hora de angustia, han descubierto que para ellos la felicidad es algo mucho mas simple q para nosotros, como por ejemplo, a mi me alegra aprobar un examen y a otra persona puede alegrarle tener entre sus manos un tazón de puré o sopa, o algo caliente q llevarse a la boca (y yo quejandome de los pures de mi madre). No quiero ponerme en plan libertador del universo, pero el mundo esta jodido.A lo mejor esta jodido por las guerras y el hambre, pero es posible que lo jodan más las desigualdades y la incultura. No voy a decir: "yo solo no puedo cambiar el mundo". Claro q puedo, por que si en cada momento, situación o circunstancia doy lo mejor q tengo a la gente q m rodea y q se lo merece, tal vez no cambie el mundo, pero cambiaré mi mundo, y seré feliz. P.D.: Nunca me esconderé, trataré de huir o intentaré engañar a la realidad, pues es imposible.
 
Comentario:
Hay momentos que te hacen olvidar otros malos y sientes que tu existencia está llena de felicidad, de esa felicidad que no sabes encontrar estando delante de tus narices.
Cada vez estoy más seguro, no lo estoy haciendo tan mal.
 
Comentario:
Esto hace pensar, pienso en lo facil que lo hemos tenido, las partidas de pecho de mi padre durante 30 años de 6 de la mañana a 11 de la noche, simplemente para que a mi y a mi hermana no nos faltara de nada, y no me considero digno, ¡tanto tiempo desaprovechado! tengo 19 años y pienso que estoy desperdiciando mi tiempo, cuantos libros podia haber leido, cuantos sitios podia haber conocido, y yo mientras tirado en mi sillon mientras mi padre se eslomaba a veces digo: ¿es suerte o cara dura? quizas debiera picar con mi padre en el metro para saber lo que es realmente la vida...
 
Comentario:
Con lo que se demuestra que cada persona es un mundo y que hay mucho talento oculto a nuestros ojos.
 
Comentario:
A mi una vez un abuelito me contó en el autobús sus andanzas cuando la guerra civil y como se exilió hasta Francia. Y todo porque yo llevaba un violín en mis manos...
 
Comentario:
Qué curiosa escena... Casi parece sacada de una película
No