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Destino Paraíso
Blog dedicado a explorar cada rincón de la geografía mundial
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Mi nombre es Verónica. Me encanta viajar y descubrir nuevos destinos. Para mí cada lugar es un pequeño paraíso por explorar. En esta bitácora pretendo haceros navegar por un mar de lugares con alma... boomp3.com
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Desde lo más alto de Irlanda
Si de algo no puede quejarse la isla verde es de contar con bellos espacios naturales. Entre todos, la visita a los acantilados más famosos, Cliffs of Moher, situados en el límite suroccidental de la región de El Burren, cerca de Doolin, en el condado de Clare, es prácticamente obligada. Desde lo más alto, a 213 metros de altitud, el mar se divisa claro y profundo. El paseo alrededor de los bordes del gigante puede suponer una actividad algo arriesgada. Por ello es recomendable hacerse con el mejor calzado posible (que no resbale es casi lo más esencial) y con ropa de abrigo, puesto que la suave brisa puede convertirse en el peor enemigo si el día no es de lo más apacible.

Desde Dublín salen autobuses hacia los acantilados con mucha continuidad. Para obtener información acerca de los autobuses recomendados y los tickets que habría que comprar, lo mejor es dirigirse directamente a la Oficina de Turismo de la capital, situada en Suffolk Street, cerca de la Iglesia de St. Andrew.


Cliffs of Moher: Al fondo y a lo alto se divisa el castillo


Los meses recomedados para visitar los acantilados son julio y agosto, ya que la ciudad de la lluvia permite a los viajeros disfrutar del paisaje bajo los rayos del sol. Sin embargo, los días lluviosos y negros la estampa es igualmente innolvidable. Ahora sí, hay que andar con mucho más cuidado, pues el barro puede jugar una mala pasada.

En lo más alto de Cliffs o Moher se encuentra un castillo, que todo el mundo se acerca a contemplar y que suele ser la parada perfecta para comerse el bocadillo. No tiene nada de especial, pero resulta extraño divisarlo de repente, entre tanto espacio abierto. Si visitas Irlanda, pasar por estos acantilados te brindará la oportunidad de respirar aire fresco.
 
Irlanda II: Bray, Howth y Malahide
Irlanda ofrece paisajes de todo tipo. Es posible visitar tanto la playa como el monte y cada destino cuenta con su encanto particular. En mi viaje a la ciudad de las hadas, pude visitar tres lugares de ensueño: Bray, Howth y Malahide.


Vista del monte Bray Head


Bray, conocidad como la puerta hacia el jardín de Irlanda, se encuentra situada al norte del condado de Wicklow, muy cerca de Dublín. Diariamente salen numerosos trenes con dirección a Bray desde la estación central de Dublín, de manera que no es difícil visitar este punto de la geografía celta irlandesa. Uno de los principales atratactivos de esta ciudad, aparte de la playa, es su monte llamado Bray Head, de 241 metros de altura, en cuya parte más alta se encuentra una cruz gigantesca en la que los turistas se fotografían cuando, tras una larga jornada de senderismo, llegan a la cima. No es recomendable bañarse en las aguas de Bray si no se visita la ciudad en la época estival, puesto que la temperatura es muy baja. De hecho, en verano sigue siéndolo, así que sólo algunos atrevidos logran sumergir el pie en la orilla.



Vista del Ireland´s Eye al fondo en Howth

Howth es un pueblo pesquero que se encuentra situado en la península de Howth Head, y cuyo atractivo principal es la visita del Ojo de Irlanda (Ireland´s Eye), una isla situada en medio del mar en la que se posan cientos de pájaros diariamente. Además, si se elige el día correcto, se pueden ver y tocar a las pequeñas focas que llegan a descansar a las orillas de la playa de Howth.

Malahide es una villa situada en el condado de Fingal y cuyo atractivo reside en el castillo que alberga y la extensa playa que recorre prácticamente todo el pueblo. Mezcla de ambiente campestre y marítimo, Malahide es el destino perfecto para descansar y tomar aire fresco durante unas horas, alejándose así del ritmo agitado de Dublín.

Estos tres destinos pueden recorrerse fácilmente en unas pocas horas, de manera que se puede reservar un día para cada uno de ellos, o si se visitan desde bien temprano, cabe la posiblidad de acudir a dos de ellos en una misma jornada. Playa y campo; naturaleza y diversión; cultura y descanso son las características que reúnen estos tres destinos irlandeses, que no deben dejarse de visitar.


Información sobre transporte para llegar a estos destinos y otros en DART
 
Irlanda I: Dublín, la ciudad de las puertas de colores

The Temple Bar

Irlanda es uno de esos países que te atrapa desde el primer instante. Mis tres semanas lluviosas en este país fueron suficientes para darme cuenta de que existen paisajes maravillosos alrededor del mundo. Aunque estuve viajando por distintas ciudades y pueblos, mi residencia se encontraba en Dublín, centro neurálgico de la vida irlandesa, donde no es posible el aburrimiento.

Dublín, la ciudad donde cada puerta tiene un color diferente, cuenta con muchas atracciones de interés. Entre ellas se encuentran el Trinity College, la escultura de Molly Malone, el Spire, elrío Liffey que baña toda la capital irlandesa, y como no, la famosa zona cultural del Temple Bar, que con sus calles empedradas acoge a turistas de todas las partes del mundo al son de la música de un arpa y con el sabor intenso a Guinness, la cerveza made in Irlanda.


Vista interior del Trinity College


Dublín cuenta con una amplia agenda cultural, presentando ante los ojos del visitante monumentos y parques que llenan de magia cada instante. Así, no se puede abandonar la ciudad sin antes haber visitado la Catedral de St Patricks, Dublinia, donde se explican todos los antepasados y leyendas de la ciudad y el parque Phoenix, el mayor de todo el país, difícilmente abarcable en un sólo día. Asimismo, si eres amante de la cerveza o del whiskey, en Dublín encontrarás la destilería Jameson y la fábrica de la cerveza Guiness. Visitas obligadas son también la casa-museo del importante escritor James Joyce y el parque St Stephen´s Green que viste de verde gran parte del centro de la ciudad y alberga en las cercanías uno de los mayores centros comerciales de la ciudad.

Dublín es la ciudad ideal para pasar unas vacaciones naturales y divertidas, pero también representa uno de los mejores destinos europeos para aprender inglés y de paso, sumergirse en un mundo lleno de aventuras.