EDITORIAL
("Cómo explicar a los chicos y chicas que supuestamente nunca aprenden esto que, más adelante, el camino se ensancha y que el aire es límpido; que en este gran mundo hay muchos otros mundos donde nuestra exigencia es legítima." Emily Dickinson).
Esta es la tercera vez que intento escribir este editorial. Y es "aquí y ahora" cuando me siento capaz. Hace un poco más de dos años, casi cinco, que tuve un sentimiento revelador sobre mi propia sexualidaad y la relación que existía entre el mundo y yo (y viceversa). Sentía odio hacia el sexo con el que había nacido. Mi pene simbolizaba el estandarte solar de la creación y la base de este mundo machista y patriarcal, cosa que rechazo. Buscaba una referencia en la que apoyarme para poder encontrar el lugar y las palabras adecuadas para posicionarme dentro y fuera de mí. Es extraño saber lo que se siente, pero no encontrar ni el lugar ni las palabras adecuadas para, no sólo definirme, sino poder ser "lo" que soy.
La referencia heterosexual no me valía. Llevaba años siendo heterosexual, sintiéndome incompleto y pensando que podía ser gay. Pero no lo era. Para mí era obvio. A lo largo de mi vida me había enamorado de hombres y de mujeres. Elegir ser hetero o gay me dejaba incompleto. Los heterosexuales compulsivos tienen miedo de que la base de su existencia se tambalee y rechazan toda forma sexual que no sea la suya. Hoy en dia la toleran (pero tolerar implica establecer la jerarquía entre quien tolera y quienes son tolerados). En el lado opuesto, la homosexualidad compulsiva tiende a utilizar las mismas estrategias de defensa y parece sentirse amenazada por nuevas formas de sentir. Ambas asientan sus bases en la práctica sexual que nada tiene que ver con la identidad (que no es otra cosas que "mi manera de sentir").
Cuando no encuentras tu sitio en ninguna de las "sociedades" te ves obligado a desarrollar tus propias referencias. El mundo es una especie de "cubo de Rubick" que tienes que girar y girar hasta encontrar tu color, porque las bases de tu identidad se hayan ocultas. Foucault parece no equivocarse cuando dice que la identidad tiene un constructo social, cuando tiene referencias. Cuando las debes crear... ¿Qué ocurre cuando las debes crear? Muchas nos hemos visto en esas. Las feministas tuvieron que deconstruir los roles y resignificarlos, las lesbianas se vistieron de hombres y se hicieron butch, los gays se pusieron las plumas y yo decidí vestir falda y dibujar lineas de color sobre mis ojos. En palabras de Judith Butler,en clara sintonía con las estratejias "camp", me performé. Y ¿qué implicaba esa falda? Con la falda acababa con todo rastro de masculinidad y la necesidad de cortar mi sexo al que solo odiaba por su significado, no porque me sintiera mujer. Por fin mostraba al mundo lo que era: ambiguo; ni hetero vicioso, ni gay reprimido. Con este el simple gesto de vestir una falda y pintarme un ojo estaba creando un canal nuevo de comunicación entre el mundo y yo. No era uniformarme, sino la necesidad de situarme. La identidad sexual esta fuera del sexo físico, necesita performarse y, para ello, deconstruir el entorno y resignificarlo, moldearlo en nuevas formas, sin la necesidad de obviar las ya existentes.
Como crítica a mi entorno la ausencia de apoyo moral e intelectual y la presencia constante de la duda (que con el tiempo percibo que yo mismo pude ayudar a suscitar). Esas dudas que yo mismo tenía de mi mismo surgían de la falta de referencias, de la falta de una realidad ya creada para mi manera de sentir. Las señales que me llegaban eran la de la obligación de elegir entre hetero u homo y, sobre todo, la de la práctica de una sexualidad definida. Se hace imposible no perder toda credibilidad cuando, además, amas a alguien del sexo contrario, cuando tienes una relación heterosexual Lo que nadie sabe es que ser bisexual no implica (menos mal) estar follando con hombres y mujeres constantemente o tener trimonios como única forma posible de relación amorosa o la ausencia misma de esta. Todo era muy cansado, nadie me entendía. Pero poco a poco se fue diluyendo la necesidad de explicar y demostrar (sobre todo cuando tienes el apoyo y el entendimiento de tu pareja, que es quien realmente necesitas que te acepte y comprenda). Esto pasaba al mismo tiempo que empezaba a confiar en mis propios sentimiento y en aceptar que éstos eran reales y me daban las fuerzas necesarias para quererme y sentirme orgulloso y seguro de ser "lo" que soy.
Por esta razón (y en respuesta a muchas personas que no entienden mi interés por estas formas de sentir y ser) me siento más cerca de transexuales y transgéneros, cuyas referencias para situarse en el mundo están en la confianza en sus sentimientos y en la creación de nuevas formas, diferentes y particulares formas de resignificación. Ser bisexual es poder enamorarse de cualquier ser humano (más allá de el sexo físico); es ser libre y estar abierto a todo tipo de relaciones; es poder amar y querer a cualquier persona.
Por eso surgió desviadas, para llamar la atención, para comenzar a moldear al mundo en la incansable búsqueda de ser entendido. El arco iris desapareció en el cielo por un tiempo y después de muchas vueltas en la centrifugadora mental aparece este número de desviadas. Lo que empezó como un proyecto colectivo, continúa como un solitario grito de libertad personal. Este fanzine es así y contiene los artículos que contiene para recordarle a la gente que los juicios de valor y las opiniones personales no pueden estar por encima de las experiencias personales y los sentimientos; que sigue habiendo gente que necesita nuestro apoyo incondicional (del conjunto de "degenerados" y seres "extraños" que nos oponemos, por diferencia y necesidad, a lo convencional) y que aunque las nubes tapen el camino de baldosas amarillas éste está ahí. Que no seamos nosotros mismos los que impidamos su visión. Gracias y... fins aviat.
BREVE HISTORIA DE LA REPRESION DE LA SEXUALIDAD (Y LA LUCHA CONTRA ESTA)
Quiso comentar que quienes se avenían a las convenciones se sentían amenazados en presencia de quienes se desviabann de ellas. (Batya Gur)
Al contrario que las teorías aceptadas y popularizadas, en detrimento de otras, por las instituciones, ya en 1869 redactó una carta el médico húngaro K.M. Kertbeny, en la que recordaba al ministro de justicia que la homosexualidad era algo innato y como tal no podía ser considerada como ofensa merecedora de castigo. Ésta no sólo no viola los derechos de otro sino que merece ser reconocida, por su presencia y práctica en todas las épocas de la humanidad, como un fenómeno humano natural, en la misma medida que la heterosexualidad.
A medida que se multiplican las formas de sexualidad, se perfeccionan las teorías que tratan de luchar contra la idea que impone el poder. Y creo conveniente aplicar términos como represión, lucha, imposición, etc, porque significan la realidad en que vivimos. La vida no sólo se da dentro de nuestras fronteras, sino que , extrañamente, aparece allá donde menos te lo esperas. Y es en muchos de estos lugares donde mayor represión se ofrece a la persona que haya tenido la desgracia de nacer ahí.
En África, hay 29 países que penan la homosexualidad entre hombres y 20 entre mujeres. Por supuesto, no vayamos a creer que son 49 los países que penan cada una por un lado y por el otro aceptan la contraria, es decir, que de los 29 que penan la gay, sólo 20 penan la lésbica. Pero parece ser que esos nueve restantes se adhiren al modelo de que toda mujer es heterosexual porque ha venido al mundo para servir al hombre con su vientre y su trabajo y adoración En el caso de que se produzca una salida de tono da la mujer, es decir, cometa incesto, dará igual si es con un macho o una hembra, será ajusticiada por el sexo extramatrimonial y no por su tendencia sexual.
De esos 29 hay dos que creen conveniente eliminar a la persona y aplicar la pena de muerte. Estos son Sudán y Mauritania. En Somalia no está penada si no la haces pública o si asumes el rol femenino; claro está que sólo una de las dos por que si no estaríamos en las mismas. En muchas culturas de américa del sur y centroamérica se da este mismo caso.
A continuación enumero los paises uno por uno en función de si ostentan en sus códigos penales leyes contra la homofobia. Siempre viene bien saber donde se puede ir de vacaciones y pasear libremente o no tener la posibilidad de tener relaciones sexuales anormales, privada o públicamente. Son los siguientes: Australia, Dinamarca, Islandia, Noruega, Bélgica, Francia, Israel, España, Brasil, Italia, Suecia, Canada, Hungría, Holanda, Nueva Celanda e Inglaterra.
Parecen pocos, pero el resto de los países no tienen leyes que penan la homosexualidad, pero si edades de consentimiento para practicarla. En casi todos los casos es muy superior la de homos que de héteros. Afganistan, Arabia Saudí, Iran, Yemen y Pakistan se apuntan a la eliminación que practican Sudán y Mauritania.
Y para terminar un par de cuestiones. La primera es recordar que, por un lado, la mayoría de los países de reciente adhesión a la Unión Europea han eliminado estas penas de las que venimos hablando de sus códigos de castigo para limpiar su imagen y que no se diga que en Europa hay homofobia, al menos no las instituciones.
Eso sí, mucho cuidado con lo que se permite bajo cuerda. Ya sabemos que la educación no defenderá mucho nuestro caso y mucho menos estos perrillos del gobierno que son los... ¡policías, fascistas, machistas!, que salen y saldrán indemnes de casos en los que sea homosexual (aquí añadir un recordatorio a las agresiones a mujeres -ninguna agresión sin respuesta-) la persona desgraciada que se haya cruzado en su camino. En Estados Unidos de Norte América son muchos los casos como el anterior y, además, castiga, atención aquí las personas heterosexuales, la felación y el sexo anal. Esto ocurre en estados como Arkansas, Oklahoma, Kansas, Texas, Montana y Nevada.
Y, por otro lado, para acabar con la segunda cuestión, recordar los peligros de la institucionalización; que se nos olviden todas estas cositas de las que hemos estado hablando. Existen miles de formas de represión y, por lo tanto, miles de personas oprimidas, por su raza, por su sexo, por sus sexos, por sus pensamientos, por sus sentimientos, por su forma de vivir, por su cultura, por su cuerpo mutilado, por su locura, por su cuerpo, por sus deformaciones y desviaciones, por su fealdad y por tantas razones más que no acabaríamos nunca. Esto no se debe olvidar: gay, lesbianas, bisexuales y un largo etcétera no somos las únicas personas oprimidas, si se nos castiga y desprecia por ser lo que no podemos evitar, pero hay muchas más formas de vida que están sometidas al desprecio del resto de los normales. La lucha por la libertad no acaba cuando hemos conseguido nuestros derechos, con nuestra experiencia podemos ayudar al resto de seres reprimidos. No institucionalicemos la lucha.
EL ABUSO
Las ideas de este texto están extraidas de Abuso verbal de Patricia Evans. Ëste se centra en la mujer como objeto de abuso. Aquí intento ampliar el grupo. Llevarlo al límite. Por experiencia propia como abusador y objeto de abuso, en diferentes grados, creo que todas las personas podemos desatar nuestras frustraciones sobre los que nos rodean y, al mismo tiempo, poedemos ser objeto de éste por personas de nuestro entorno.
El objetivo principal es definir y describir las relaciones de abuso verbal. Aunque muchas de las relaciones de abuso verbal no llegan a la violencia física, hay un buen número que si lo hace. La injuria precede al primer incidente de violencia y está siempre presente en una relación agresiva. En estas relaciones no se golpeará de inmediato, antes se ignorará los sentimientos, menospreciará y humillará. La idea de que la dominación es aceptable, no tiene sentido. Las personas deben hacerse cargo de sí mismas, esto significa la capacidad de gobernarse interiormente, ser fieles a sí mismas y aprender a no depender de otras personas. Siento profundo rechazo cuando todavía descubro que hay gente que justifica la dominación y acepta la idea de que un adulto obedezca a otro en una relación (amor, amistad, trabajo,...). El nombre para este problema es patriarcado. Somos conscientes de los sistemas políticos y económicos represivos que se mantienen por la fuerza física. En cambio somos menos conscientes de la represión psicológica. La represión se ejerce mediante la manipulación verbal y coacción. Si actuamos para que la causa de la libertad física progrese en diferentes niveles y distintos aspectos, podremos reconocer también esa otra forma de control, menos obvia pero muy generalizada, y liberarnos de ella. Los sistemas represivos se perpetúan en la medida que no son reconocidos.
La violencia verbal es una forma de agresión que no deja huella visible. Pero es igual de dolorosa y la recuperación puede llevar mucho más tiempo. La victima vive en una situación que se le va haciendo cada vez más confusa. El desmerecimiento sutíl o las explosiones de ira, la indiferencia glacial o la prepotencia o el reproche constante. Los amigos, la familia o afines pueden ver al ofensor como una persona buena y, por supuesto, ésta cree serlo. Este texto no sólo trata de ayudar a reconocer el abuso verbal, también la manipulación.
Quienes han sido victimas del abuso verbal y se han preguntado a sí mismas como decir las cosas de manera que el abusador las comprenda, cómo es que oye las cosas que dice no haber dicho nunca, o como es que sienten lo que dice que no debería sentir, han sido inducidos a creer que hay algo básicamente errado en su capacidad de comunicación, o en su percepción o en sus sentimientos. La intensidad de la angustia que sufra la víctima es el alcance del daño. El condicionamiento cultural contribuye a crear confusión respecto de la situación que se vive.
Proferir palabras ofensivas es la forma más obvia de abuso verbal. Otras formas son menos evidentes. Éste está enquistado en nuestra cultura. La prepotencia, la anulación, la humillación, la arrogancia, la oposición, la critica destructiva, la dureza, la intimidación, son aceptadas por mucho/as como parte del juego. Cuando estos juegos de poder se establecen en una relación y son negados por quien los perpetra nace la confusión. Cuando ocurre este tipo de abuso, la persona que lo sufre no encuentra nada específico contra lo que luchar. Por eso debe aprender a confiar en su propia experiencia y, por más doloroso que sea, a reconocer que no se le ama, ni valora, ni respeta.
Se puede tener dificultad para reconocer el abuso porque hemos sido inducidos a dudar de los sentimientos. Quien agrede, en lugar de reconocer sus sentimientos y reaccionar de manera apropiada, rechazará e invalidará éstos.
Patricia Evans diferencia entre dos tipos de relación o de poder. El poder sobre y el poder personal. El primero es una forma de control y dominación, el segundo lo define como reciprocidad y creación conjunta. La reciprocidad es una forma de estar con otra persona que permite el crecimiento y el bienestar de ambas mediante una comunicación clara y una comprensión empática. La creación conjunta es la participación en una vida conscientemente compartida que ayuda a alcanzar nuestras metas.
El poder sobre es un modelo de concepción del mundo. Este modelo de control y dominación ha penetrado en las conciencias individuales durante miles de años y nos ha llevado al caos global. Del caos surge un nuevo orden, éste sólo puede surgir de nuestra conciencia individual. El reconocimiento del abuso verbal como medio de controlar y manipular debe ser una preocupación real para todas las personas. Si reconocemos la influencia de este modelo y nos liberamos de ella, podremos oirnos a nosotros mismos, las palabras que decimos y cómo las decimos. Del mismo modo debemos escuchar las palabras que nos dicen y la manera en que nos las dicen. Este conocimiento nos llevará a tener conciencia de lo que hacemos o dejamos de hacer, para dignificarnos, respetarnos, protegernos y estimarnos a nosotros mismos y en la última instancia a la vida. Teniendo fe en nuestra propia valía y nuestras percepciones.
En este tipo de relaciones si se aprende a tolerar el abuso sin darse cuenta de él, y también sin darse cuenta de ello, se pierde la autoestima. ¿El origen? El modelo tóxico de enseñenza o crianza del ser pequeño, el niño. Es un método que controla la conducta del niño mediante abuso de poder. Si el pequeño se convierte en adulto sin haber elaborado el dolor y el daño de la experiencia, perpetuará el abuso del poder en la edad adulta. El adulto puede convertirse en tóxico para los demás. Esta toxicidad es la que encontramos en las relaciones abusivas. La ilusión de poder se mantiene sólo mientras tienen a otro sobre quien ejercer su poder. Tragicamente muchos se desesperan en mantener esa postura, porque es el único poder que conocen. Si no existe ese otro, hay que crearlo.
La persona que trata de dominar tiene la determinación de no admitir sus manipulaciones y su control. Si lo hiciera tendria que enfrentarse cara a cara con sus sentimientos. Rechaza la calidez y la franqueza que significan vulnerabilidad. Necesita sentirse superior, no puede aceptar al otro como igual, esta igualdad supone inferioridad. Está expuesto al rechazo. Tendría que renunciar al control y al dominio que le otorgan un sentimiento de poder, seguridad. La competitividad es intrínseca.
Las personas que estan sujetas a este dominio pierden gradualmente su confianza y autoestima, con frecuencia sin darse cuenta. Las consecuencias del abuso verbal tienen efectos sobre el intelecto y la actitud. La persona que sufre el abuso piensa que si no tuviera problemas de percepción, actitud inadecuada; cree que quien ejerce su poder se comporta igual en el trabajo, con los amigos, pero como no tiene problemas con su entorno, éste reside en quien se siente dominado. Se llega a pensar que se sufre sin necesidad y sin motivo, si se hace es por causa de un fallo de uno mismo. Este defecto indefinido es una sensación general de inadecuación que tiene su origen en las incontables acusaciones, reproches y menosprecios.
Si uno reconoce sus sentimientos (también la persona dominante debe reconocerse en esta descripción) y los acepta podrá reconocer cuando se este ejerciendo el poder, la minipulación o el dominio. Tanto en el trabajo, como en el entorno cercano se dan estos abusos. Por supuesto en el trabajo estamos sometidos a las directrices de la empresa, es muy facil de reconocer porque se da por hecho y normal este dominio por parte del jefe. Pero en las relaciones donde se supone que existe una afinidad, amor o amistad, un fin común, es mucho más dificil de reconocer. A veces nuestros sentimientos son complejos. No siempre son fáciles de entender y de articular, estan conformados sobre las creencias sobre nosotros mismos y sobre la realidad (o lo que se cree que esta es). La energía que acompaña a nuestros sentimientos puede ser orientada destructivamente o liberada consciente y constructivamente. Si la persona dominada pierde la seguridad, sus sentimientos serán motivo de hundimientos; en casos, esta manipulacion sufrida da origen a convertirse en manipulador.
Son muchos los sentimientos que al alternarse y mezclarse provocan confusión en la persona que ya ha perdido su seguridad. Suelen identificarse en pares de opuestos e impiden identificarse como victimas del abuso verbal. Por ello, en una relación en la que el abusador verbal sienta frustración o inferioridad y no pueda enfrentarlo, tenderá a manipular y someter a otra persona que menosprecie, tanto un amigo/a, la persona amada o compañero/a. Responsabilidad/incapacidad, determinación/frustración, afecto/rechazo, esperanza/decepción, felicidad/tristeza, seguridad/miedo, serenidad/sobresalto. Es muy dificil identificar que se esta sufriendo una manipulacion en relaciones de supuesta afectividad , afinidad o igualdad. Se puede ser muy facilmente obligado a aceptar una responsabilidad y disculparse al ser regañado o reprochado, sobre todo cuando crees que la persona que inflinge el dominio no esta predispuesta a hacerlo dentro de esta relación de supuesta amistad o amor. No nos damos cuenta que muchos de nosotros nos hacemos responsables de la ira de otra persona, especialmente si es inesperada y completamente injustificada. Estos pares de sentimientos se presentan uno como consecuencia del otro. La responsabilidad conlleva incapacidad, cuando no se puede lograr un resultado positivo en una conversación que rápidamente se tornara discusión llena de menosprecios y reproches.
El abuso verbal esta en casi todas las partes de la sociedad, grupos sociales, familiares, amistosos, laborales. En todos ellos hay dominados y dominantes, siempre que creamos que no debe ser así tenemos dos opciones, optar por cambiar la situación con el dialogo, la conversación; o podemos optar por convertirnos en dominantes. A todos nos han enseñado en diferentes etapas de la vida a que somos inferiores a nuestros adultos o superiores y que, al mismo tiempo, tenemos que ser fuertes y no dejarnos dominar. A otros nos han enseñado a que siempre hay que agachar la cabeza, pedir perdón a tus padres porque son mayores, guardar silencio cuando habla alguien superior, también nos enseñan que quien más te quiere te hará llorar...
Desde aquí se rechazan estas actitudes patriarcales, machistas, sexistas y dominantes que aun están en todas las partes de nuestra sociedad. El primer problema es la educación, tanto en la escuela como en el entorno familiar, después en el trabajo e, incluso, entre amigos o compañeros. Lo facíl es mirar a otro lado, sentirse inferior o aceptar la situación. Animamos a que todas las personas que se sienten manipuladas y despreciadas denuncien en alto y a los cuatro vientos estas actitudes y, por supuesto, no solo quien las sufre, sino quien es testigo de ellas. Rechazamos un mundo de fuertes, de machos, de seres superiores que deben aceptar la dureza del mundo y convertirse en lo mismo que les oprime. No estamos dispuestos a quemarnos la manos con acido para aceptar el dolor. Debemos cambiar la base de la educación y enfrentar el problema en nosotros mismos para no vernos sometidos o sometiendo. El único camino es el respeto y el crecimiento conjunto y personal.
El objetivo principal es definir y describir las relaciones de abuso verbal. Aunque muchas de las relaciones de abuso verbal no llegan a la violencia física, hay un buen número que si lo hace. La injuria precede al primer incidente de violencia y está siempre presente en una relación agresiva. En estas relaciones no se golpeará de inmediato, antes se ignorará los sentimientos, menospreciará y humillará. La idea de que la dominación es aceptable, no tiene sentido. Las personas deben hacerse cargo de sí mismas, esto significa la capacidad de gobernarse interiormente, ser fieles a sí mismas y aprender a no depender de otras personas. Siento profundo rechazo cuando todavía descubro que hay gente que justifica la dominación y acepta la idea de que un adulto obedezca a otro en una relación (amor, amistad, trabajo,...). El nombre para este problema es patriarcado. Somos conscientes de los sistemas políticos y económicos represivos que se mantienen por la fuerza física. En cambio somos menos conscientes de la represión psicológica. La represión se ejerce mediante la manipulación verbal y coacción. Si actuamos para que la causa de la libertad física progrese en diferentes niveles y distintos aspectos, podremos reconocer también esa otra forma de control, menos obvia pero muy generalizada, y liberarnos de ella. Los sistemas represivos se perpetúan en la medida que no son reconocidos.
La violencia verbal es una forma de agresión que no deja huella visible. Pero es igual de dolorosa y la recuperación puede llevar mucho más tiempo. La victima vive en una situación que se le va haciendo cada vez más confusa. El desmerecimiento sutíl o las explosiones de ira, la indiferencia glacial o la prepotencia o el reproche constante. Los amigos, la familia o afines pueden ver al ofensor como una persona buena y, por supuesto, ésta cree serlo. Este texto no sólo trata de ayudar a reconocer el abuso verbal, también la manipulación.
Quienes han sido victimas del abuso verbal y se han preguntado a sí mismas como decir las cosas de manera que el abusador las comprenda, cómo es que oye las cosas que dice no haber dicho nunca, o como es que sienten lo que dice que no debería sentir, han sido inducidos a creer que hay algo básicamente errado en su capacidad de comunicación, o en su percepción o en sus sentimientos. La intensidad de la angustia que sufra la víctima es el alcance del daño. El condicionamiento cultural contribuye a crear confusión respecto de la situación que se vive.
Proferir palabras ofensivas es la forma más obvia de abuso verbal. Otras formas son menos evidentes. Éste está enquistado en nuestra cultura. La prepotencia, la anulación, la humillación, la arrogancia, la oposición, la critica destructiva, la dureza, la intimidación, son aceptadas por mucho/as como parte del juego. Cuando estos juegos de poder se establecen en una relación y son negados por quien los perpetra nace la confusión. Cuando ocurre este tipo de abuso, la persona que lo sufre no encuentra nada específico contra lo que luchar. Por eso debe aprender a confiar en su propia experiencia y, por más doloroso que sea, a reconocer que no se le ama, ni valora, ni respeta.
Se puede tener dificultad para reconocer el abuso porque hemos sido inducidos a dudar de los sentimientos. Quien agrede, en lugar de reconocer sus sentimientos y reaccionar de manera apropiada, rechazará e invalidará éstos.
Patricia Evans diferencia entre dos tipos de relación o de poder. El poder sobre y el poder personal. El primero es una forma de control y dominación, el segundo lo define como reciprocidad y creación conjunta. La reciprocidad es una forma de estar con otra persona que permite el crecimiento y el bienestar de ambas mediante una comunicación clara y una comprensión empática. La creación conjunta es la participación en una vida conscientemente compartida que ayuda a alcanzar nuestras metas.
El poder sobre es un modelo de concepción del mundo. Este modelo de control y dominación ha penetrado en las conciencias individuales durante miles de años y nos ha llevado al caos global. Del caos surge un nuevo orden, éste sólo puede surgir de nuestra conciencia individual. El reconocimiento del abuso verbal como medio de controlar y manipular debe ser una preocupación real para todas las personas. Si reconocemos la influencia de este modelo y nos liberamos de ella, podremos oirnos a nosotros mismos, las palabras que decimos y cómo las decimos. Del mismo modo debemos escuchar las palabras que nos dicen y la manera en que nos las dicen. Este conocimiento nos llevará a tener conciencia de lo que hacemos o dejamos de hacer, para dignificarnos, respetarnos, protegernos y estimarnos a nosotros mismos y en la última instancia a la vida. Teniendo fe en nuestra propia valía y nuestras percepciones.
En este tipo de relaciones si se aprende a tolerar el abuso sin darse cuenta de él, y también sin darse cuenta de ello, se pierde la autoestima. ¿El origen? El modelo tóxico de enseñenza o crianza del ser pequeño, el niño. Es un método que controla la conducta del niño mediante abuso de poder. Si el pequeño se convierte en adulto sin haber elaborado el dolor y el daño de la experiencia, perpetuará el abuso del poder en la edad adulta. El adulto puede convertirse en tóxico para los demás. Esta toxicidad es la que encontramos en las relaciones abusivas. La ilusión de poder se mantiene sólo mientras tienen a otro sobre quien ejercer su poder. Tragicamente muchos se desesperan en mantener esa postura, porque es el único poder que conocen. Si no existe ese otro, hay que crearlo.
La persona que trata de dominar tiene la determinación de no admitir sus manipulaciones y su control. Si lo hiciera tendria que enfrentarse cara a cara con sus sentimientos. Rechaza la calidez y la franqueza que significan vulnerabilidad. Necesita sentirse superior, no puede aceptar al otro como igual, esta igualdad supone inferioridad. Está expuesto al rechazo. Tendría que renunciar al control y al dominio que le otorgan un sentimiento de poder, seguridad. La competitividad es intrínseca.
Las personas que estan sujetas a este dominio pierden gradualmente su confianza y autoestima, con frecuencia sin darse cuenta. Las consecuencias del abuso verbal tienen efectos sobre el intelecto y la actitud. La persona que sufre el abuso piensa que si no tuviera problemas de percepción, actitud inadecuada; cree que quien ejerce su poder se comporta igual en el trabajo, con los amigos, pero como no tiene problemas con su entorno, éste reside en quien se siente dominado. Se llega a pensar que se sufre sin necesidad y sin motivo, si se hace es por causa de un fallo de uno mismo. Este defecto indefinido es una sensación general de inadecuación que tiene su origen en las incontables acusaciones, reproches y menosprecios.
Si uno reconoce sus sentimientos (también la persona dominante debe reconocerse en esta descripción) y los acepta podrá reconocer cuando se este ejerciendo el poder, la minipulación o el dominio. Tanto en el trabajo, como en el entorno cercano se dan estos abusos. Por supuesto en el trabajo estamos sometidos a las directrices de la empresa, es muy facil de reconocer porque se da por hecho y normal este dominio por parte del jefe. Pero en las relaciones donde se supone que existe una afinidad, amor o amistad, un fin común, es mucho más dificil de reconocer. A veces nuestros sentimientos son complejos. No siempre son fáciles de entender y de articular, estan conformados sobre las creencias sobre nosotros mismos y sobre la realidad (o lo que se cree que esta es). La energía que acompaña a nuestros sentimientos puede ser orientada destructivamente o liberada consciente y constructivamente. Si la persona dominada pierde la seguridad, sus sentimientos serán motivo de hundimientos; en casos, esta manipulacion sufrida da origen a convertirse en manipulador.
Son muchos los sentimientos que al alternarse y mezclarse provocan confusión en la persona que ya ha perdido su seguridad. Suelen identificarse en pares de opuestos e impiden identificarse como victimas del abuso verbal. Por ello, en una relación en la que el abusador verbal sienta frustración o inferioridad y no pueda enfrentarlo, tenderá a manipular y someter a otra persona que menosprecie, tanto un amigo/a, la persona amada o compañero/a. Responsabilidad/incapacidad, determinación/frustración, afecto/rechazo, esperanza/decepción, felicidad/tristeza, seguridad/miedo, serenidad/sobresalto. Es muy dificil identificar que se esta sufriendo una manipulacion en relaciones de supuesta afectividad , afinidad o igualdad. Se puede ser muy facilmente obligado a aceptar una responsabilidad y disculparse al ser regañado o reprochado, sobre todo cuando crees que la persona que inflinge el dominio no esta predispuesta a hacerlo dentro de esta relación de supuesta amistad o amor. No nos damos cuenta que muchos de nosotros nos hacemos responsables de la ira de otra persona, especialmente si es inesperada y completamente injustificada. Estos pares de sentimientos se presentan uno como consecuencia del otro. La responsabilidad conlleva incapacidad, cuando no se puede lograr un resultado positivo en una conversación que rápidamente se tornara discusión llena de menosprecios y reproches.
El abuso verbal esta en casi todas las partes de la sociedad, grupos sociales, familiares, amistosos, laborales. En todos ellos hay dominados y dominantes, siempre que creamos que no debe ser así tenemos dos opciones, optar por cambiar la situación con el dialogo, la conversación; o podemos optar por convertirnos en dominantes. A todos nos han enseñado en diferentes etapas de la vida a que somos inferiores a nuestros adultos o superiores y que, al mismo tiempo, tenemos que ser fuertes y no dejarnos dominar. A otros nos han enseñado a que siempre hay que agachar la cabeza, pedir perdón a tus padres porque son mayores, guardar silencio cuando habla alguien superior, también nos enseñan que quien más te quiere te hará llorar...
Desde aquí se rechazan estas actitudes patriarcales, machistas, sexistas y dominantes que aun están en todas las partes de nuestra sociedad. El primer problema es la educación, tanto en la escuela como en el entorno familiar, después en el trabajo e, incluso, entre amigos o compañeros. Lo facíl es mirar a otro lado, sentirse inferior o aceptar la situación. Animamos a que todas las personas que se sienten manipuladas y despreciadas denuncien en alto y a los cuatro vientos estas actitudes y, por supuesto, no solo quien las sufre, sino quien es testigo de ellas. Rechazamos un mundo de fuertes, de machos, de seres superiores que deben aceptar la dureza del mundo y convertirse en lo mismo que les oprime. No estamos dispuestos a quemarnos la manos con acido para aceptar el dolor. Debemos cambiar la base de la educación y enfrentar el problema en nosotros mismos para no vernos sometidos o sometiendo. El único camino es el respeto y el crecimiento conjunto y personal.





