BREVE HISTORIA DE LA REPRESION DE LA SEXUALIDAD (Y LA LUCHA CONTRA ESTA)
Quiso comentar que quienes se avenían a las convenciones se sentían amenazados en presencia de quienes se desviabann de ellas. (Batya Gur)
Al contrario que las teorías aceptadas y popularizadas, en detrimento de otras, por las instituciones, ya en 1869 redactó una carta el médico húngaro K.M. Kertbeny, en la que recordaba al ministro de justicia que la homosexualidad era algo innato y como tal no podía ser considerada como ofensa merecedora de castigo. Ésta no sólo no viola los derechos de otro sino que merece ser reconocida, por su presencia y práctica en todas las épocas de la humanidad, como un fenómeno humano natural, en la misma medida que la heterosexualidad.
A medida que se multiplican las formas de sexualidad, se perfeccionan las teorías que tratan de luchar contra la idea que impone el poder. Y creo conveniente aplicar términos como represión, lucha, imposición, etc, porque significan la realidad en que vivimos. La vida no sólo se da dentro de nuestras fronteras, sino que , extrañamente, aparece allá donde menos te lo esperas. Y es en muchos de estos lugares donde mayor represión se ofrece a la persona que haya tenido la desgracia de nacer ahí.
En África, hay 29 países que penan la homosexualidad entre hombres y 20 entre mujeres. Por supuesto, no vayamos a creer que son 49 los países que penan cada una por un lado y por el otro aceptan la contraria, es decir, que de los 29 que penan la gay, sólo 20 penan la lésbica. Pero parece ser que esos nueve restantes se adhiren al modelo de que toda mujer es heterosexual porque ha venido al mundo para servir al hombre con su vientre y su trabajo y adoración En el caso de que se produzca una salida de tono da la mujer, es decir, cometa incesto, dará igual si es con un macho o una hembra, será ajusticiada por el sexo extramatrimonial y no por su tendencia sexual.
De esos 29 hay dos que creen conveniente eliminar a la persona y aplicar la pena de muerte. Estos son Sudán y Mauritania. En Somalia no está penada si no la haces pública o si asumes el rol femenino; claro está que sólo una de las dos por que si no estaríamos en las mismas. En muchas culturas de américa del sur y centroamérica se da este mismo caso.
A continuación enumero los paises uno por uno en función de si ostentan en sus códigos penales leyes contra la homofobia. Siempre viene bien saber donde se puede ir de vacaciones y pasear libremente o no tener la posibilidad de tener relaciones sexuales anormales, privada o públicamente. Son los siguientes: Australia, Dinamarca, Islandia, Noruega, Bélgica, Francia, Israel, España, Brasil, Italia, Suecia, Canada, Hungría, Holanda, Nueva Celanda e Inglaterra.
Parecen pocos, pero el resto de los países no tienen leyes que penan la homosexualidad, pero si edades de consentimiento para practicarla. En casi todos los casos es muy superior la de homos que de héteros. Afganistan, Arabia Saudí, Iran, Yemen y Pakistan se apuntan a la eliminación que practican Sudán y Mauritania.
Y para terminar un par de cuestiones. La primera es recordar que, por un lado, la mayoría de los países de reciente adhesión a la Unión Europea han eliminado estas penas de las que venimos hablando de sus códigos de castigo para limpiar su imagen y que no se diga que en Europa hay homofobia, al menos no las instituciones.
Eso sí, mucho cuidado con lo que se permite bajo cuerda. Ya sabemos que la educación no defenderá mucho nuestro caso y mucho menos estos perrillos del gobierno que son los... ¡policías, fascistas, machistas!, que salen y saldrán indemnes de casos en los que sea homosexual (aquí añadir un recordatorio a las agresiones a mujeres -ninguna agresión sin respuesta-) la persona desgraciada que se haya cruzado en su camino. En Estados Unidos de Norte América son muchos los casos como el anterior y, además, castiga, atención aquí las personas heterosexuales, la felación y el sexo anal. Esto ocurre en estados como Arkansas, Oklahoma, Kansas, Texas, Montana y Nevada.
Y, por otro lado, para acabar con la segunda cuestión, recordar los peligros de la institucionalización; que se nos olviden todas estas cositas de las que hemos estado hablando. Existen miles de formas de represión y, por lo tanto, miles de personas oprimidas, por su raza, por su sexo, por sus sexos, por sus pensamientos, por sus sentimientos, por su forma de vivir, por su cultura, por su cuerpo mutilado, por su locura, por su cuerpo, por sus deformaciones y desviaciones, por su fealdad y por tantas razones más que no acabaríamos nunca. Esto no se debe olvidar: gay, lesbianas, bisexuales y un largo etcétera no somos las únicas personas oprimidas, si se nos castiga y desprecia por ser lo que no podemos evitar, pero hay muchas más formas de vida que están sometidas al desprecio del resto de los normales. La lucha por la libertad no acaba cuando hemos conseguido nuestros derechos, con nuestra experiencia podemos ayudar al resto de seres reprimidos. No institucionalicemos la lucha.





