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EL ABUSO
Las ideas de este texto están extraidas de Abuso verbal de Patricia Evans. Ëste se centra en la mujer como objeto de abuso. Aquí intento ampliar el grupo. Llevarlo al límite. Por experiencia propia como abusador y objeto de abuso, en diferentes grados, creo que todas las personas podemos desatar nuestras frustraciones sobre los que nos rodean y, al mismo tiempo, poedemos ser objeto de éste por personas de nuestro entorno.

El objetivo principal es definir y describir las relaciones de abuso verbal. Aunque muchas de las relaciones de abuso verbal no llegan a la violencia física, hay un buen número que si lo hace. La injuria precede al primer incidente de violencia y está siempre presente en una relación agresiva. En estas relaciones no se golpeará de inmediato, antes se ignorará los sentimientos, menospreciará y humillará. La idea de que la dominación es aceptable, no tiene sentido. Las personas deben hacerse cargo de sí mismas, esto significa la capacidad de gobernarse interiormente, ser fieles a sí mismas y aprender a no depender de otras personas. Siento profundo rechazo cuando todavía descubro que hay gente que justifica la dominación y acepta la idea de que un adulto obedezca a otro en una relación (amor, amistad, trabajo,...). El nombre para este problema es patriarcado. Somos conscientes de los sistemas políticos y económicos represivos que se mantienen por la fuerza física. En cambio somos menos conscientes de la represión psicológica. La represión se ejerce mediante la manipulación verbal y coacción. Si actuamos para que la causa de la libertad física progrese en diferentes niveles y distintos aspectos, podremos reconocer también esa otra forma de control, menos obvia pero muy generalizada, y liberarnos de ella. Los sistemas represivos se perpetúan en la medida que no son reconocidos.
La violencia verbal es una forma de agresión que no deja huella visible. Pero es igual de dolorosa y la recuperación puede llevar mucho más tiempo. La victima vive en una situación que se le va haciendo cada vez más confusa. El desmerecimiento sutíl o las explosiones de ira, la indiferencia glacial o la prepotencia o el reproche constante. Los amigos, la familia o afines pueden ver al ofensor como una persona buena y, por supuesto, ésta cree serlo. Este texto no sólo trata de ayudar a reconocer el abuso verbal, también la manipulación.
Quienes han sido victimas del abuso verbal y se han preguntado a sí mismas como decir las cosas de manera que el abusador las comprenda, cómo es que oye las cosas que dice no haber dicho nunca, o como es que sienten lo que dice que no debería sentir, han sido inducidos a creer que hay algo básicamente errado en su capacidad de comunicación, o en su percepción o en sus sentimientos. La intensidad de la angustia que sufra la víctima es el alcance del daño. El condicionamiento cultural contribuye a crear confusión respecto de la situación que se vive.
Proferir palabras ofensivas es la forma más obvia de abuso verbal. Otras formas son menos evidentes. Éste está enquistado en nuestra cultura. La prepotencia, la anulación, la humillación, la arrogancia, la oposición, la critica destructiva, la dureza, la intimidación, son aceptadas por mucho/as como parte del juego. Cuando estos juegos de poder se establecen en una relación y son negados por quien los perpetra nace la confusión. Cuando ocurre este tipo de abuso, la persona que lo sufre no encuentra nada específico contra lo que luchar. Por eso debe aprender a confiar en su propia experiencia y, por más doloroso que sea, a reconocer que no se le ama, ni valora, ni respeta.
Se puede tener dificultad para reconocer el abuso porque hemos sido inducidos a dudar de los sentimientos. Quien agrede, en lugar de reconocer sus sentimientos y reaccionar de manera apropiada, rechazará e invalidará éstos.
Patricia Evans diferencia entre dos tipos de relación o de poder. El poder sobre y el poder personal. El primero es una forma de control y dominación, el segundo lo define como reciprocidad y creación conjunta. La reciprocidad es una forma de estar con otra persona que permite el crecimiento y el bienestar de ambas mediante una comunicación clara y una comprensión empática. La creación conjunta es la participación en una vida conscientemente compartida que ayuda a alcanzar nuestras metas.
El poder sobre es un modelo de concepción del mundo. Este modelo de control y dominación ha penetrado en las conciencias individuales durante miles de años y nos ha llevado al caos global. Del caos surge un nuevo orden, éste sólo puede surgir de nuestra conciencia individual. El reconocimiento del abuso verbal como medio de controlar y manipular debe ser una preocupación real para todas las personas. Si reconocemos la influencia de este modelo y nos liberamos de ella, podremos oirnos a nosotros mismos, las palabras que decimos y cómo las decimos. Del mismo modo debemos escuchar las palabras que nos dicen y la manera en que nos las dicen. Este conocimiento nos llevará a tener conciencia de lo que hacemos o dejamos de hacer, para dignificarnos, respetarnos, protegernos y estimarnos a nosotros mismos y en la última instancia a la vida. Teniendo fe en nuestra propia valía y nuestras percepciones.
En este tipo de relaciones si se aprende a tolerar el abuso sin darse cuenta de él, y también sin darse cuenta de ello, se pierde la autoestima. ¿El origen? El modelo tóxico de enseñenza o crianza del ser pequeño, el niño. Es un método que controla la conducta del niño mediante abuso de poder. Si el pequeño se convierte en adulto sin haber elaborado el dolor y el daño de la experiencia, perpetuará el abuso del poder en la edad adulta. El adulto puede convertirse en tóxico para los demás. Esta toxicidad es la que encontramos en las relaciones abusivas. La ilusión de poder se mantiene sólo mientras tienen a otro sobre quien ejercer su poder. Tragicamente muchos se desesperan en mantener esa postura, porque es el único poder que conocen. Si no existe ese otro, hay que crearlo.
La persona que trata de dominar tiene la determinación de no admitir sus manipulaciones y su control. Si lo hiciera tendria que enfrentarse cara a cara con sus sentimientos. Rechaza la calidez y la franqueza que significan vulnerabilidad. Necesita sentirse superior, no puede aceptar al otro como igual, esta igualdad supone inferioridad. Está expuesto al rechazo. Tendría que renunciar al control y al dominio que le otorgan un sentimiento de poder, seguridad. La competitividad es intrínseca.
Las personas que estan sujetas a este dominio pierden gradualmente su confianza y autoestima, con frecuencia sin darse cuenta. Las consecuencias del abuso verbal tienen efectos sobre el intelecto y la actitud. La persona que sufre el abuso piensa que si no tuviera problemas de percepción, actitud inadecuada; cree que quien ejerce su poder se comporta igual en el trabajo, con los amigos, pero como no tiene problemas con su entorno, éste reside en quien se siente dominado. Se llega a pensar que se sufre sin necesidad y sin motivo, si se hace es por causa de un fallo de uno mismo. Este defecto indefinido es una sensación general de inadecuación que tiene su origen en las incontables acusaciones, reproches y menosprecios.
Si uno reconoce sus sentimientos (también la persona dominante debe reconocerse en esta descripción) y los acepta podrá reconocer cuando se este ejerciendo el poder, la minipulación o el dominio. Tanto en el trabajo, como en el entorno cercano se dan estos abusos. Por supuesto en el trabajo estamos sometidos a las directrices de la empresa, es muy facil de reconocer porque se da por hecho y normal este dominio por parte del jefe. Pero en las relaciones donde se supone que existe una afinidad, amor o amistad, un fin común, es mucho más dificil de reconocer. A veces nuestros sentimientos son complejos. No siempre son fáciles de entender y de articular, estan conformados sobre las creencias sobre nosotros mismos y sobre la realidad (o lo que se cree que esta es). La energía que acompaña a nuestros sentimientos puede ser orientada destructivamente o liberada consciente y constructivamente. Si la persona dominada pierde la seguridad, sus sentimientos serán motivo de hundimientos; en casos, esta manipulacion sufrida da origen a convertirse en manipulador.
Son muchos los sentimientos que al alternarse y mezclarse provocan confusión en la persona que ya ha perdido su seguridad. Suelen identificarse en pares de opuestos e impiden identificarse como victimas del abuso verbal. Por ello, en una relación en la que el abusador verbal sienta frustración o inferioridad y no pueda enfrentarlo, tenderá a manipular y someter a otra persona que menosprecie, tanto un amigo/a, la persona amada o compañero/a. Responsabilidad/incapacidad, determinación/frustración, afecto/rechazo, esperanza/decepción, felicidad/tristeza, seguridad/miedo, serenidad/sobresalto. Es muy dificil identificar que se esta sufriendo una manipulacion en relaciones de supuesta afectividad , afinidad o igualdad. Se puede ser muy facilmente obligado a aceptar una responsabilidad y disculparse al ser regañado o reprochado, sobre todo cuando crees que la persona que inflinge el dominio no esta predispuesta a hacerlo dentro de esta relación de supuesta amistad o amor. No nos damos cuenta que muchos de nosotros nos hacemos responsables de la ira de otra persona, especialmente si es inesperada y completamente injustificada. Estos pares de sentimientos se presentan uno como consecuencia del otro. La responsabilidad conlleva incapacidad, cuando no se puede lograr un resultado positivo en una conversación que rápidamente se tornara discusión llena de menosprecios y reproches.
El abuso verbal esta en casi todas las partes de la sociedad, grupos sociales, familiares, amistosos, laborales. En todos ellos hay dominados y dominantes, siempre que creamos que no debe ser así tenemos dos opciones, optar por cambiar la situación con el dialogo, la conversación; o podemos optar por convertirnos en dominantes. A todos nos han enseñado en diferentes etapas de la vida a que somos inferiores a nuestros adultos o superiores y que, al mismo tiempo, tenemos que ser fuertes y no dejarnos dominar. A otros nos han enseñado a que siempre hay que agachar la cabeza, pedir perdón a tus padres porque son mayores, guardar silencio cuando habla alguien superior, también nos enseñan que quien más te quiere te hará llorar...
Desde aquí se rechazan estas actitudes patriarcales, machistas, sexistas y dominantes que aun están en todas las partes de nuestra sociedad. El primer problema es la educación, tanto en la escuela como en el entorno familiar, después en el trabajo e, incluso, entre amigos o compañeros. Lo facíl es mirar a otro lado, sentirse inferior o aceptar la situación. Animamos a que todas las personas que se sienten manipuladas y despreciadas denuncien en alto y a los cuatro vientos estas actitudes y, por supuesto, no solo quien las sufre, sino quien es testigo de ellas. Rechazamos un mundo de fuertes, de machos, de seres superiores que deben aceptar la dureza del mundo y convertirse en lo mismo que les oprime. No estamos dispuestos a quemarnos la manos con acido para aceptar el dolor. Debemos cambiar la base de la educación y enfrentar el problema en nosotros mismos para no vernos sometidos o sometiendo. El único camino es el respeto y el crecimiento conjunto y personal.

 
Comentario:
en relacion al abuso:
es tan putamente dificil vivir con un psicopata que te asegura cada noche, que sos una imbecil, y tan impensable vivir sin eso, que la new-victima, se convierteen algo indefinible, en una cosa que cree que le pasan cosas,pero que es mejor dejarlas de lado.
Es dificil salir de ahi.
Pero se puede,hay quienes sobrevivimos,
claro q les recomiendo leer a Marie France Hirigoyen .
bye
No