El luto
Desde la muerte de Marucha, la perra de mi Hermano Sebastián, nos hemos ido haciendo una familia callada, la casa es un fenómeno de silencio, es una oportunidad reiterada para apagar la música, caminar de puntas y hablar en susurros. Especialmente junto a la piel de Marucha que mi hermano rellenó y ahora la conservamos en la sala.
En nuestra casa, la introversión es el punto de partida de cualquier intento por saludar, por abrir la boca y dejar ver sentimientos hacia otras personas, pero los esfuerzos se estrellan contra el impasible muro en el que contemplamos por horas las palabras que nunca se alcanzaron a expresar. Hemos desarrollado con ello la hermosa claridad vegetal del silencio y la frialdad. Nos hemos acostumbrado a este luto sin palabras y sin ruido que adoptamos esta forma de vida casi monacal como la única forma en la que podemos existir y en la que las demás personas deberían vivir.
La semana pasada llegó a este ambiente de silencio entumecido mi prima María Luisa, cargaba a sus dos hijos pequeños toda la distancia que desde su lejana casa a orillas de un lago helado hasta aquí. Sus hijos son un encanto, al principio les costó trabajo adaptarse al silencio, paseaban por la casa sin pudor en su ruido. Incluso gritaban, canturreaban y ahuyentaban el silencio a punta de balonazos y otros juegos especialmente ruidosos. Un día el más pequeño empezó a llorar sin razón. Mi hermana Augusta tuvo que metérle un trapo en la boca. Claro que mi prima Maria Luisa protesto a gritos, pero Sebastián que es el hombre en duelo le pidió que se calmará, petición que recibió más gritos aún. La verdad ya todos habíamos perdido la cabeza un poco con todo el alboroto así que sin más Sebastián tomó su navaja campera y le corto levemente el cuello, pero le salió muchísima sangre. Tuvimos que enterrarla el en Jardín. Ahora el silencio es muy agradable. Estamos muy complacidos que de los niños se hallan adaptado. Ahora se la pasan durmiendo atados a los tubos del agua y con los trapos en la boca. Comen poco, solo un poco de agua o leche que se lo único que pueden tragar con los trapos. Pero si se los quitamos empiezan inmediatamente a gritar, y eso no esta permitido en nuestra casa debido al luto, ahora también por la prima Maria Luisa, claro.
En nuestra casa, la introversión es el punto de partida de cualquier intento por saludar, por abrir la boca y dejar ver sentimientos hacia otras personas, pero los esfuerzos se estrellan contra el impasible muro en el que contemplamos por horas las palabras que nunca se alcanzaron a expresar. Hemos desarrollado con ello la hermosa claridad vegetal del silencio y la frialdad. Nos hemos acostumbrado a este luto sin palabras y sin ruido que adoptamos esta forma de vida casi monacal como la única forma en la que podemos existir y en la que las demás personas deberían vivir.
La semana pasada llegó a este ambiente de silencio entumecido mi prima María Luisa, cargaba a sus dos hijos pequeños toda la distancia que desde su lejana casa a orillas de un lago helado hasta aquí. Sus hijos son un encanto, al principio les costó trabajo adaptarse al silencio, paseaban por la casa sin pudor en su ruido. Incluso gritaban, canturreaban y ahuyentaban el silencio a punta de balonazos y otros juegos especialmente ruidosos. Un día el más pequeño empezó a llorar sin razón. Mi hermana Augusta tuvo que metérle un trapo en la boca. Claro que mi prima Maria Luisa protesto a gritos, pero Sebastián que es el hombre en duelo le pidió que se calmará, petición que recibió más gritos aún. La verdad ya todos habíamos perdido la cabeza un poco con todo el alboroto así que sin más Sebastián tomó su navaja campera y le corto levemente el cuello, pero le salió muchísima sangre. Tuvimos que enterrarla el en Jardín. Ahora el silencio es muy agradable. Estamos muy complacidos que de los niños se hallan adaptado. Ahora se la pasan durmiendo atados a los tubos del agua y con los trapos en la boca. Comen poco, solo un poco de agua o leche que se lo único que pueden tragar con los trapos. Pero si se los quitamos empiezan inmediatamente a gritar, y eso no esta permitido en nuestra casa debido al luto, ahora también por la prima Maria Luisa, claro.
Comentario:
Esta muy divertido, pobres niños, asi quien no se adapta a las reglas???
Comentario:
la parte que mas me gusto fue cuando describe la manera en que corto el cuello de la tía
Comentario:
Esta muy gracioso lo de que los ataron a los tuvos del agua, quisiera saber que pasaria si continuara la historia cuando salieran de luto o si pasaba algo.





