El PRD que fue
En 1988, la unificación de dos candidatos, Heberto Castillo y Cuautémoc Cárdenas dio como resultado que Cárdenas derrotara al PRI en las elecciones. Sin embargo, Carlos Salinas de Gortari se robó la elección. A partir de ese momento, la ciudadanía organizada que no pertenecía a ningún partido y la nueva membresía del PRD, partido que nació de esa coyuntura, de dedicaron a buscar la legalidad de las elecciones. En realidad, ese fue el mayor motor del PRD.
Ahora, 20 años más tarde, ese principio fundante, la limpieza en la elecciones, se ha perdido. El PRD, hoy, más que nunca, se ha divorciado de su tradición, de sus ideales y de sus compromisos.
Aquellos que no somos miembros del partido vemos que la única alternativa real de la izquierda se pierde cada día más. Las elecciones internas con un verdadero lodazal. En ellas se revivieron las más sucias prácticas del PRI, del PAN y, hoy lo sabemos, del PRD.
La corrupción de la dirigencia no tiene, parece, ningún compromiso con las bases o con las personas que simpatizamos con esta opción. Que vergüenza para los traidores, que desamparo para la sociedad.
Ahora, 20 años más tarde, ese principio fundante, la limpieza en la elecciones, se ha perdido. El PRD, hoy, más que nunca, se ha divorciado de su tradición, de sus ideales y de sus compromisos.
Aquellos que no somos miembros del partido vemos que la única alternativa real de la izquierda se pierde cada día más. Las elecciones internas con un verdadero lodazal. En ellas se revivieron las más sucias prácticas del PRI, del PAN y, hoy lo sabemos, del PRD.
La corrupción de la dirigencia no tiene, parece, ningún compromiso con las bases o con las personas que simpatizamos con esta opción. Que vergüenza para los traidores, que desamparo para la sociedad.
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