Nocturno
Mientras se va haciendo de noche
alguien escupe desde el balcón.
La sonata de despedida
acompaña a las mejillas secas.
Se ha contagiado el futuro
de insectos y ortigas,
y no queda más que una oda
escrita al mar y al viento.
Los caminos se entrecruzan,
cuán largo es el pasar.
Si deambula exhausto un niño,
se rompe un cristal opaco,
un perro se relame el hocico,
y las piedritas caen y caen.
En un rincón, escondido
encuentra el rumbo, la voz.
Ese endiablado moribundo,
la avariciosa firma sin fin.
Cuentan que cruza una pradera
y que las lunas descansan
en los muslos de los muchachos.
Cuentan que aunque el amor
saltee el diccionario,
las letras que se amaron
confunden presente con pasado.
Cuentan que desciende el aire
entre esquemas y soluciones,
pero no es más que la sólida calma
de la espera, sin empuje.
alguien escupe desde el balcón.
La sonata de despedida
acompaña a las mejillas secas.
Se ha contagiado el futuro
de insectos y ortigas,
y no queda más que una oda
escrita al mar y al viento.
Los caminos se entrecruzan,
cuán largo es el pasar.
Si deambula exhausto un niño,
se rompe un cristal opaco,
un perro se relame el hocico,
y las piedritas caen y caen.
En un rincón, escondido
encuentra el rumbo, la voz.
Ese endiablado moribundo,
la avariciosa firma sin fin.
Cuentan que cruza una pradera
y que las lunas descansan
en los muslos de los muchachos.
Cuentan que aunque el amor
saltee el diccionario,
las letras que se amaron
confunden presente con pasado.
Cuentan que desciende el aire
entre esquemas y soluciones,
pero no es más que la sólida calma
de la espera, sin empuje.





