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Un paréntesis.
Un hueco
parco de palabras,
de lamentos.
No obstante,
hay algo que resuena.
Y todo queda
rendido a la espera.
En un laberinto
las voces palpitan
en los muros.
Vigilantes.
Sordas.
Trágicas.
Se emborrona el papel
y ya no escribe.
Y ya no quedan
restos,
tinta,
cincel.
Azarosa,
me mudo al espacio
que se evade
y que no se queda.
Un hueco
parco de palabras,
de lamentos.
No obstante,
hay algo que resuena.
Y todo queda
rendido a la espera.
En un laberinto
las voces palpitan
en los muros.
Vigilantes.
Sordas.
Trágicas.
Se emborrona el papel
y ya no escribe.
Y ya no quedan
restos,
tinta,
cincel.
Azarosa,
me mudo al espacio
que se evade
y que no se queda.





