...
Ya no te acerques a mí, acomodador de palabras.
Eres el crucigrama que tacho y despedazo
En las desafortunadas tardes de domingo.
Permite que me pierda en las catedrales
De las ciudades que acogen mi frente
Y el deslumbramiento de lo lejano.
Ya he perdido los pantalones de pescar,
He descorrido las cortinas y sacado la basura.
Ya he hundido los dedos en la arcilla fresca,
Y me he zambullido en lo sencillo y en lo real.
Ya no estás tú, paisaje rápido, viento gélido.
Desembocaste en tierras que no te conocen,
Desterraste un ombligo hueco que no te centra,
Y ahora tu trono se vacía con el tiempo.
Combina el pincel con la suerte.
Este es el color que te dejo.
Eres el crucigrama que tacho y despedazo
En las desafortunadas tardes de domingo.
Permite que me pierda en las catedrales
De las ciudades que acogen mi frente
Y el deslumbramiento de lo lejano.
Ya he perdido los pantalones de pescar,
He descorrido las cortinas y sacado la basura.
Ya he hundido los dedos en la arcilla fresca,
Y me he zambullido en lo sencillo y en lo real.
Ya no estás tú, paisaje rápido, viento gélido.
Desembocaste en tierras que no te conocen,
Desterraste un ombligo hueco que no te centra,
Y ahora tu trono se vacía con el tiempo.
Combina el pincel con la suerte.
Este es el color que te dejo.





